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El día de la Pistola
De Aitor Labrador (el 07/01/2010 a las 12:28:16, en Old School)
Utah Jazz-New Orleans Hornets, dos franquicias unidas por la historia, volvieron a medir sus fuerzas en el Energy Solutions Arena de Salt Lake City. A simple vista, un duelo más de los cuatro que disputan cada temporada (si es que, tal y como se aventura no se reencuentran más tarde en los play offs). Otro enfrentamiento entre dos jugadores, Chris Paul y Deron Williams, cuyos destinos parecen condenados a cruzarse a lo largo de sus respectivas carreras. Por su condición de bases, por su coetaneidad que les llevó a compartir también sendos puestos en el top five del draft de 2005. Por tantas y tantas cosas… Pero esta vez, en lugar de entrar en las clásicas comparaciones, en que si el uno es mejor o más competo que el otro, el subconsciente se me va otra vez hacia atrás. Hacia los orígenes. Y sin querer, me vienen a la memoria aquellas imágenes del Municipal Auditorium, aquel peculiar pabellón en el que los Jazz disputaban sus partidos precisamente en Nueva Orleáns, allá por la década de los setenta. Y sin tratar de no ensañarme demasiado con el ‘sacrilegio’ que para un servidor supone que un equipo en la liga lleve el nombre de Jazz sin jugar en el estado de Lousiana (sólo comparable al de una franquicia denominada Mormons que no jugase en Utah), un nombre vuelve a asomar por mi cabeza: Pete Maravich, para muchos el jugador más virtuoso en la historia de este deporte. Un profesional capaz de cambiar la concepción del juego en la posición de base, como en su día hicieron Bob Cousy o Magic Johnson; y de elevar la inventiva por encima del físico. Este pasado martes se cumplieron 22 años de su fulminante desaparición, a los 41 años, mientras disputaba una pachanga con unos amigos. Y aunque los medios suelan tener por costumbre dedicar unas líneas a los que ya no están, única y exclusivamente cuando el aniversario de su fallecimiento coincide con un número redondo, esta modesta columna va por él. Sus 44,2 puntos de media en la Universidad de Louisiana State (LSU) a las órdenes de su padre Press Maravich -y eso que por aquel entonces aún no había triples- permanecen como récord absoluto de la NCAA. Esa marca le convirtió en un héroe a nivel estatal y nacional, y le hizo ganarse un sobrenombre impreciso, si cabe. Puesto que además de un anotador incansable, 'Pistol' Maravich era un malabarista. Un virtuoso del balón. Sus pases sin mirar sirvieron de inspiración a niños como Jason Williams, Sergio Rodríguez (o Ricky Rubio) por los que hoy en día sigue mereciendo la pena pagar una entrada. Y a muchos niños que soñaron (soñamos) con parecernos a él. El aniversario de su fallecimiento ha coincidido con un episodio rocambolesco. El presunto duelo al más puro estilo OK Corral protagonizado por Gilbert Arenas y su compañero Javaris Crittenton en pleno vestuario de los Wizards. Afortunadamente, la sangre no llegó al río. Y a pesar de jurar y perjurar que lo ocurrido no fue más que “una broma”, la NBA le ha sancionado de manera indefinida. Desde aquí le recomendamos al ‘Agente Cero’ que en este tiempo repase la trayectoria de ‘Pistol’, que entregue las armas y se dedique a lo que mejor sabe hacer: jugar al baloncesto. |
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