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Con miedo

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
21 de octubre de 2012

La noche del 4 de septiembre de 2007 tuve el peor vuelo de mi vida. Embutidos en un Embraer 190ARB de la compañía Copa Air Lines que hacía la extinta ruta de Caracas a Managua, casi un centenar de pasajeros sufrimos el mayor catálogo de turbulencias y acrobacias que un vuelo comercial es capaz de soportar. A pesar de que estaba previsto y la ruta marcada de urgencia lo evitaba, el huracán de fuerza cinco llamado Félix, nos dejó un regalo para la memoria que no se me borrará en la vida. Sus residuales secuelas alejadas de donde estaba el verdadero y destructor efecto, eran tan agresivas que motivaron el pánico colectivo de casi todos los viajeros. Las azafatas previamente nos sirvieron todo el espumoso que quedaba en el avión y nos aconsejaron estar preparados para la diversión. Mi compañero de fila era Camilo Durán, el desaparecido periodista colombiano al que siempre admiré por sus ocurrentes opiniones. Cuando la cosa empezó a moverse le pregunté si tenía miedo. Me respondió: “la falta de miedo es la verdadera cobardía”. Lo que vino después no lo describo por no tener espacio y porque no se lo creerían. 

Defiendo que estamos a las puertas de una revolución como ya lo estuvieron nuestros antepasados, sólo que esta vez es digital, orgánica, distribuida y global, y afecta a dos elementos trascendentales que repercuten en todo cuanto nos rodea: los modelos de producción y la transmisión del conocimiento. La revolución industrial y tecnológica fueron grandes elementos de cambio, y convivieron con una crisis sistémica que adelantaba una mutación real y evidente en todos los estadios de la economía. La manera de traducir aquellos cambios siempre condujo a mejores escenarios pero también con una fractura notable del propio sistema.

El modelo financiero actual que se sustenta en un crecimiento del valor del dinero por encima del coste real del capital, ha provocado un desajuste insalvable a estas alturas. Sin embargo considero que tanto desastre más que una causa, no deja de ser una consecuencia de algo mucho más transversal y contundente y que la tecnología de la información ha acelerado. Se avecinan turbulencias que nada tienen que ver con lo que anuncian los “pilotos” de este vuelo, ni se va a anestesiar a nadie con subsidios, ni servirá de nada ajustarse el cinturón.  

Esta tormenta tropical es la revolución del conocimiento y se lo va a llevar todo por delante tal y como lo conocemos, es cuestión de tiempo. Sus efectos surgirán del valor de las cosas y no del coste de las mismas, será el momento de las grandes factorías de ideas, de pensamientos, de dudas y de estructurar la fabricación en base a su precio esencial y no tanto al especulativo. Todo ello vendrá de la mano de gente emprendedora que arriesgará todo cuanto tenga. Asumiendo el riesgo y gestionando su propio miedo. 



Muerte al «Business Plan»

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
07 de octubre de 2012

Conocí a Jack Welch hace unos años. ¡Mi suerte! Compartí con el mejor CEO del siglo XX unas horas en Capri durante unas jornadas sobre Nueva Economía. Recuerdo el debate que se produjo al finalizar el evento, durante un encuentro informal. Mientras yo defendía que lo más importante en un proyecto empresarial eran las ideas y el plan de negocio que lo llevaría a destino, él me aseguraba que “las ideas geniales no existen” y que “el business plan deberían erradicarlo”. Sobre las ideas (geniales) defendía que éstas no existen y que todo está inventado. Lo soportaba sobre la curiosa “teoría estructuralista de los cuentos” de Vladimir Propp. Según ésta, hay trenta y un esquemas dentro de los cuales es posible encaber cualquier cuento, historia o novela que se haya escrito o narrado. Chico conoce chica, transgresión, alejamiento, prueba del héroe y otros tantos que se van combinando para generar toda la litaratura existente. Igual sucede con la innovación decía. Todo está inventado y lo fascinante es la combinación eficiente de esos factores. 

Con el tiempo he descubierto que el esfuerzo más intenso radica en la búsqueda de un problema. Pensé que si quería grandes beneficios, debía solucionar grandes problemas. Si le pasó a Steve Jobs ¿por qué  no puede pasarte a ti?. En lugar de pensar en un gran producto que volviera a posicionar a Apple en la cabeza tecnológica, Jobs se dedicó a indagar “el gran problema”. El rompecabezas que localizó situaba a la industria de la música en el punto de mira. Como las discográficas y autonres no lograba superar la quiebra que suponía la descarga masiva y gratuita. Pensó en iTunes y creó un portal donde se cepilló la cadena de valor tradicional en el negocio. Lo hizo apostando por el problema y entregando la solución: 99 centavos de dólar por canción. Lo logró porque no tenía otro remedio. Si Steve Jobs hubiera fracasado en base a un Plan de Negocio hubiera aportado su plan B, C, D o E y así hasta alcanzar una solución. Lo hubiera logrado porque había elegido muy bien el problema.

El business Plan no es más que una opción de ruta, una línea que nos cuenta donde estamos y como pensamos lograrlo, no lo que vamos a lograr. Welch me dijo en el aeropuerto de Nápoles, dos días después, que el error no era el modelo de emprendeduría y la dependencia de su plan director, según él, el disparate que cometemos los europeos es que “siempre esperan que los gobiernos lideren la economía”. No piensan en el problema, sólo en el plan del negocio. Él tomó su jet privado y yo esperé en la sala GroundForce un tiempo más a que un A321 me sacara de allí. Revisé mi Mac y mandé a la papelera alguna idea “única” y la convertí en papel digital reciclable. 




Eres el mono cien

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
23 de septiembre de 2012

Me acomodé en la butaca 2C del vuelo AA6935 con destino aeropuerto de México Juárez Internacional. Hacía apenas unas horas que terminé una conferencia en el ‘Los Angeles Urban League Entrepreneurship Center’ sobre redes sociales y su afectación en la nueva economía. Justo a mi lado un hombre de origen oriental me dijo en un claro castellano: “usted es un mono, en concreto el mono número 100”. No sé si a ustedes les fastidiaría tal comentario proveniente de alguien que no conoces de nada, pero a mí, lejos de sentirme insultado me provocó una curiosidad inmensa.

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“Perdone la molestia”

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprendedores
22 de julio de 2012

Decía Littlewood que “si no nos perdemos nunca, no encontraremos otros caminos”. Como otras veces, escribo esta columna en alguna sala tranquila de algún aeropuerto mientras espero un enlace de destinos, un nuevo camino por el que perderme para encontrar otros.

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Sin miedo

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
15 de julio de 2012



En unas horas volveré a aterrizar en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito en Ecuador. Está considerada una maniobra compleja para un Airbus A340-600 como en el que nos llevará. Su pista a más de 3.000 metros de altura, la neblina y la humedad suele complicarla un poco. Sin embargo, la ilusión convierte en anécdota cualquier temor. Y de ilusión debemos alimentarnos para afrontar el momento actual.

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Less is more

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
08 de julio de 2012




Los bocadillitos blandos de queso y jamón que hay en la sala Admirals de la Terminal E del aeropuerto de Miami son de desmayo. Me pregunto como algo tan simple puede estar tan bueno. La vida enseña que lo simple es lo más complejo y que eliminar la fricción en los elementos que te rodean al final genera valor añadido. Una contradicción aparente que la gran Coco Chanel definió mejor que nadie con su "less is more".

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Salto al vacío

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
01 de julio de 2012

Aterrizar en Lisboa es un placer. Ese recorrido previo sobrevolando la ciudad mientras el comandante busca enfocar el acercamiento a pista permite ver una amalgama imperfecta de edificios decadentemente bellos. Es una ciudad compuesta por plazas cortadas como infinitos acantilados de piedra que invitan a saltar. La capital de Portugal vive un momento muy duro y se evidencia una miseria estructural y una extraña resignación. Estos últimos días he visitado Irlanda, Italia, España y Portugal. Sólo queda Grecia para completar el famoso grupo de los PIIGS. La verdad es que cada uno afronta el reto de salir de su propio círculo vicioso de diferente modo. He visto personas distintas con actitudes parecidas. En todos esos países hay quien emprende y quien desiste antes de intentarlo. Ahora que parece haber más técnicos de apoyo a la emprendeduría que emprendedores, o más buscadores de financiación que locos persiguiendo sueños, la actitud colectiva es clave. En Portugal o donde sea lo que cuenta de verdad es creer que en la ilusión por intentarlo está el valor. Sino quieres emprender, no lo hagas, no pasa nada, pero no traslades tu desidia o pánico a quien decide volcar su rabia personal contra lo que le rodea y lo enfoca en un proyecto vital y profesional.

Vivimos en la sociedad del "no lo intentes sino vas a lograrlo". Se dice que el aprendizaje que se logra en el salto no es válido, que sólo cuenta caer bien. En una sociedad acomplejada e incapaz de enfrentarse al fracaso, la cantidad de gente que emprende suele ser menor que en otra que valore ese factor. Lo crudo es que esto es determinante: cuanto menos intentos menos éxitos, cuanto menos éxitos menor competitividad, a menor competitividad menor crecimiento y por ello mayor déficit, deuda, prima de riesgo y derivados idóneos para titulares periodísticos sin interés práctico. Al final intentarlo, con sus fracasos, genera riqueza. Por eso es interesante aceptar que los emprendedores siempre están en crisis. Aceptan esa condición como un elemento básico. Un tipo que se pone en marcha con un proyecto que aun no está consolidado, que se enfrenta a mil obstáculos y que además está obligado a superar sus miedos y los estereotipos de una sociedad drogodependiente, es alguien que acepta la crisis como su estado de ánimo y su ecosistema natural. De ella saca el combustible al contrario que el resto de mortales. Cuanto mayor sea el riesgo más apasionante es el reto. Que hay dos maneras de vivir: sentado frente al abismo o saltando. No sabemos que hay ahí abajo, a veces ni importa, lo que si tenemos claro, los que saltamos, es que el de la silla frente al vacío no se va a enterar de lo fascinante que es volar unos segundos.

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Reconstruir el puzle

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
24 de junio de 2012



El aeropuerto de la capital de Irlanda se llama sencillamente Aeropuerto de Dublín. Su nombre en gaélico es "Aerfort Bhaile Átha Cliath" que viene a ser lo mismo. Ellos son así. Una vez llegas a este maravilloso país te cuentan que están bajo el yugo de la intervención europea, que la burbuja inmobiliaria explotó hace años y que, no obstante, tras haberlo pasado muy mal ahora están bien. Definen que su incipiente crecimiento se debe a su especial modelo impositivo y a ese espíritu de lucha y superación que, de una manera tremendamente humilde y amable, este pueblo es capaz de afrontar. Creo que la suma de los estímulos públicos y la actitud de un pueblo es la clave. Dicen que por esto la clase media está recuperando espacios y que lo hace atendiendo otros modelos socioeconómicos y aceptando elementos que eran impensables hace años. Es una nueva clase media emergente que no se mide por su capacidad económica sino por su actitud socioeconómica.

El sueldo medio en España en 2006 era de casi 20.000 euros al año. Cuatro años antes era de algo menos de 20.000 también. En los tiempos que la economía española vivió su mejor época los salarios cayeron en términos brutos. Algo que se mantiene ahora. La clase media tiene los días contados. Esta "crisis" aparentemente sólo afecta a unos cuantos mientras otros siguen consumiendo como si nada. Es la evidencia que se está estrechando la clase media, el estrato intermedio que componía este invento raro en el que habitamos. Esta "crisis" repercute en tedio y desgana. Sin embargo podría ser el detonante energético de una manera de ver la vida más emprendedora, "más de uno mismo". Convivimos con una generación perdida compuesta de gente anestesiada frente al expolio de sus sueños. Está gestándose un nuevo sistema social polarizado, con una clase tecnócrata reducida y crecientemente más rica en un extremo, y en el otro un tumulto social sin clase donde se confunden las antiguas clases media y baja, con una capacidad de consumo cada vez más limitada. ¿Por qué no tomamos el espíritu naranja, verde y blanco de los irlandeses y nos inventamos la tercera vía: aquellos que no escuchan a los tecnócratas y se niegan a ser tumulto. Montemos este viejo puzle pero con estas nuevas piezas. Como dicen Paddy y Mary, al final todo es más fácil de lo que parece y sino siempre nos quedará el "country".

Pasando del monstruo

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
17 de junio de 2012

Butaca 2A del vuelo IB6346. Destino a un nuevo reto. Como cada semana, siempre soñando. Duermo poco y me excuso asegurando que es porque sueño despierto, que no preciso cerrar los ojos. Vivir el día a día como una oportunidad de cambio es extraordinario. Por eso las interferencias las evito y busco ser algo más iluso.

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Esto no es el Titanic

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
03 de junio de 2012

 

La sala Club Lounge del aeropuerto de Juan Santa María de Costa Rica es un espacio pequeño y singular. No parece el típico punto de encuentro VIP de ejecutivos de empresa. Con algo de suerte, cuando llegas, puede que una banda de jazz te reciba en la puerta de embarque. Así da gusto. Un placer que acompaña al diálogo, a la conversación y a las confidencias entre viajeros. Hace unos días estuve charlando con empresarios hispanos que afrontan el reto de sobrevolar el drama europeo y vender sus productos lejos. No huyen, no escapan, sólo intentan tener la oportunidad de prosperar, de perseguir sus sueños en otros horizontes.

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Hola, soy Google

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
27 de mayo de 2012

En la vida hay dos llamadas que soñaba recibir. La primera: "¡corre ven, he roto aguas!" y la segunda, algo más sofisticada sería: "¡hola, soy Google!". En distinto momento recibí las dos. Está claro que llegar a desarrollar algo que le pueda interesar al gigante de Mountain View no es sencillo y, a parte de una gran dosis de esfuerzo, tienes que tener algo de suerte. De todo lo que aprendí en ese tiempo me quedo con el nuevo valor del término "ocupación". Estamos ante una retorcida escala que proporciona la contratación de ideas y de las personas que las contienen. Se contrata el tiempo en el que se piensa, no en el que se "ejecuta".

Gracias a esta generosa experiencia localizada entre California y Massachussets pude descubrir que la economía digital permite atender con eficiencia el valor de emprender ideas y aportar crecimiento a medio plazo. Está pasando en USA y podría pasar en Europa. Aprender emprendiendo y emprender aprendiendo no dejan de ser las características principales de las "startups" que cada día nacen. De ellas es el futuro en los países que apuesten por el valor añadido, los sectores complementarios (aportación de ideas a cualquier industria o servicio) o la sociedad de conocimiento (razonable y constructivo). Las ideas no sólo son ideas, son la textura con la que se modelan las cosas justo antes de que sean reales. Afrontemos las ideas como resultado de la experiencia. ¿Qué pasa si sumáramos esa destreza que otorga la veteranía con la irreverencia del idealismo joven emprendedor?

Hoy en día, si con cincuenta años te quedas en paro, es probable que no vuelvas a trabajar por cuenta ajena en la vida. Más de la mitad de los jóvenes españoles no trabaja. Nadie les contrata por más del salario de un esclavo. Millones de experimentados profesionales se desangran en las colas de empleo. Estimulemos la suma, dinamicemos la fusión de voluntad, desesperación y sueños. Hagámoslo por nuestra cuenta y dejemos de desayunar cloroformo. Recordemos que nadie les regalo nada a los segundos en su día y nadie va a regalarles ya nada a los segundos. Regalémonos un sueño común y posible todos.

"Lo esencial no es el avión, lo esencial es volar"

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
20 de mayo de 2012

En el aeropuerto internacional de “El Dorado” en Bogotá están los “lustra botas” profesionales de mayor prestigio del mundo. Diariamente acuden miles de personas con sus zapatos para comprobar como hacen arte con un trapo y algo de betún. No soy usuario de este tipo de servicio excepto cuando paso por la terminal colombiana. Con ellos se conversa de todo, sabes como respira el ambiente y que elementos marcan la “agenda” de este complejo ecosistema formado por tantos viajeros. Comentan que el número de españoles que se sientan en sus butaquitas son cada vez más. La última vez que estuve frente a uno de estos confesores del día a día aeronáutico me dijo que “el problema de España era su falta de ideas”. Le cuestioné ¿de donde sacaba semejante conclusión? Su respuesta tuvo el aliento de la experiencia: “ustedes solo piensan en el avión, no en volar”. Sin darle mayor importancia, el bueno de Eduardo continuó con su trabajo, sin tener conciencia de que había dado en el clavo del problema. 

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Tenemos otra oportunidad

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
13 de mayo de 2012

 

 

En España el tiempo se detuvo hace años. El PIB per cápita en 2011 de los españoles se situó en el mismo nivel que en 2007. Es como si el reloj se hubiera detenido, o peor aún, como si trabajara marcha atrás. La economía española parece una goma de la que se ha estirado demasiado y, una vez llegó al máximo de elasticidad, no ha hecho más que recular. Ahora sabemos que, tras este tránsito complejo por una hipotética crisis que nos llegó de "improviso" y que era "mundial" el destino no es mejor que el punto de partida.

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La clase media menguante

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
06 de mayo de 2012

 

Barcelona vive sitiada. Miles de policías ocupan las calles para vigilar en la cumbre del BCE. Esta reunión era la última de la humillaciones que nos tenían reservada. Se retira la libre circulación por el espacio Schengen y se cachea a ciudadanos en las fronteras. La estancia de sus señorías debe ser agradable y tranquila. Que no escuchen ni un susurro sobre su apocalíptica gestión. Vivimos en una especie de tránsito lisérgico, un chute contable basado la inyección indigesta de dinero virtual que, los señores del BCE, multiplicaron por cifras surrealistas.

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La crisis acaba hoy

Comentarios (0) Marc Vidal - Emprender
29 de abril de 2012

 

En uno de los baños de la remota T5 de Heathrow hay un graffiti que dice: "no matter what they say they will do for me, I know what I'll do", algo así como "no importa lo que dicen que harán por mí, yo sé lo que haré". Al verla pensé que así debía vivirse esta vida. Equivocadamente se considera que vivimos un proceso natural de una crisis que se alarga. En Grecia, un gobierno montó un tinglado insoportable, hubo derrota electoral. Luego alabanzas europeas por los ajustes, pero a medida que los recortes caían sobre las espaldas de los ciudadanos, el ejecutivo se arrugó y Merkel lo "eliminó".

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Desde este blog, trataremos de explicar las oportunidades de negocio que detecta Marc en el día a día a la vez que nos explica cómo se mueven en los negocios “up in the cloud”.
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