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VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA AUDIENCIA

Comentarios (5) Carlos Hidalgo - Violencia de género
17/12/2011 a las a las 13:10:16

Seguro que muchos de ustedes se han preguntado hasta qué punto un abogado debe ejercer la defensa de ciertos acusados, por mucho que la presunción de inocencia les ampare. Les habrá ocurrido en casos tan alarmantes como los de los imputados por la muerte de Marta del Castillo, los de Sandra Palo o cualquier otro caso de similar pelaje.Es evidente que, por mucho que nos duela o incluso nos parezca repugnante, todo el mundo tiene derecho a un abogado defensor. Otra cosa, desde mi punto de vista, es cómo y con qué herramientas ese letrado ejerza su labor.Un caso que ha levantado cierta polémica esta semana ha sido la del abogado de Sergio González Moreno. Verán, este sujero, presuntamente, asestó 82 puñaladas con dos cuchillos de cocina, una navaja y unas tijeras de cortar pescado a la que acababa de convertirse en su ex novia, Ivana Sanz Fanego, una mujer de 37 años de Brunete. Ocurrió el 21 de enero de 2010.El suceso es uno de los más brutales de los últimos años. Para muestra, este detalle, que me contó uno de los guardias civiles que estuvo en el domicilio de la víctima, donde este sujeto, presuntamente, le dio muerte. Había tanta sangre en el piso (Ivana pereció desangrada), incluidas las paredes con las huellas de las manos de la víctima, desesperada, que los propios agentes, tras tomar las muestras necesarias, decidieron limpiar las estancias para que los padres de Ivana no vieran cómo había quedado. El acusado ha declarado una sarta de insensateces, por calificarlas de una manera suave, que ponen los pelos de punta. Por lo pronto, que antes de que Ivana muriera él se negó a hacer el amor con ella, por lo que, según explicó, le insultó llamándolo "pichafloja". "Me sentí como una mierda, me quería suicidar", dijo ante el plenario. Muchos son los que piensan que debería haberlo hecho antes de asesinar a Ivana. También aseguró que no recuerda lo que pasó, sólo que se quedó dormido y le despertó la Guardia Civil engrilletándole. Que vio a su ex tendida en el suelo, "pero no había sangre". Este sujeto, ya condenado anteriormente por malos tratos a su primera mujer, por quebrantar la orden de alejamiento y por intentar atropellar a sus ex suegros, aseguró que seguro que no le hizo nada a Ivana. "Porque yo la quería mucho". Pero hasta su propio abogado, Javier Barreiro, reconoce que sí cometió el crimen. Pero pide para él cinco años de internamiento psiquiátrico por homicidio. La acusación popular, ejercida por la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, con la histórica Ana María Pérez Campo al frente, solicita 25 años por asesinato con alevosía y ensañamiento. Y he aquí la polémica. Porque el defensor del reo, el letrado Barreiro, ha puesto en duda que 82 puñaladas sean ensañamiento. Si se han dado de manera fugaz, en un minuto, no tuvo por qué infligir un sufrimiento inhumano adicional. Así lo dijo. En sus intervenciones, el abogado hizo hincapié en que víctima y acusado se conocieron en un centro psiquiátrico, que ella era consumidora de cocaína, que la relación no había sido rota, que el acusado se ha intentado suicidar en no sé cuántas ocasiones (sin lograrlo nunca, curioso), que está tan mal de la cabeza que incluso ha intentado comerse bombillas, que si quiso cortarse el cuello en la cárcel, que si su padre se suicidó cuando Sergio tenía 3 años... Fue todo tan delirante, que el propio juez le llamó la atención con una frase elocuente: "Señor letrado, estamos traspasando los límites. No olvide quién es la víctima y quién el acusado". Todos los periodistas que asistimos al juicio coincidimos en que Javier Barreiro es un excepcional abogado y que, incluso, aquellas salidas de tono, casi insultantes, las hace amparado por el sistema. Pero eso no quita que todos, absolutamente todos, hagamos un examen de conciencia, porque, a veces, sin darnos cuenta, podemos caer en el mismo error de calibrar de la misma manera la actuación de un verdugo con la de su víctima. Hay ciertos temas, como el terrorismo o la violencia de género, en los que no caben las medias tintas y creo, al menos es mi opinión, que tampoco las equidistancias. Hay que tomar partido. Y siempre por la parte afectada. Y, si no, siempre habrá un juez, una Ana María Pérez Campo o un padre de Ivana que nos lo recuerden. PD: Y, mientras tanto, con más de 60 mujeres asesinadas en este 2011 que termina, el Gobierno de Castilla-La Mancha elimina recursos a mujeres maltratadas. Eso sí, dicen, el servicio será mejor, y se quedan tan panchos. Hay que joderse. Teléfono de ayuda a la mujer maltratada: 016 Leer post completo

EL ROMPECABEZAS DE BOADILLA

Comentarios (1) Carlos Hidalgo - Violencia de género
17/01/2011 a las a las 12:36:28

"No queremos otra Marta del Castillo". Con estas palabras, un alto cargo del Ministerio del Interior en Madrid "alentaba" a mandos de la Guardia Civil a que consiguieran algún resultado en el caso de María Piedad García Revuelta, la vecina de Boadilla del Monte que desapareció el pasado 12 de diciembre. Bonita manera de "animar" a un Cuerpo considerado uno de los más eficaces a nivel europeo. El nerviosismo de los políticos y la analogía que hacen con el caso de la joven sevillana tiene, en realidad, sólo una razón: nadie sabe dónde está María Piedad. Bueno, sólo lo sabía, a todas luces, su ex pareja, con la que se marchó tras una cena de trabajo y que apareció ahorcado tres días después en la Sierra. Es decir: --- Ni María Piedad es menor de edad, como Marta del Castillo. --- Ninguna persona se ha inculpado de su destino. --- Si hay un culpable de su desaparición (como todo indica), ya no vive. --- Pero, lo que es más importante, hoy por hoy, como desde el primer día, lo que busca oficialmente la Guardia Civil es a una mujer desaparecida. Es decir, que, en caso de haber muerto, su cuerpo, quizá la pieza principal de este rompecabezas, no ha sido hallado. En la Guardia Civil están convencidos de que, antes o después, aparecerá María Piedad. En las condiciones que sea, pero aparecerá. Y no es un farol de la Benemérita, que, si por algo se caracteriza, es por su constancia en el trabajo, hasta que lo termina. También se tiene casi como seguro que lo que le ocurriera a María tuvo que ser la misma madrugada de su desaparición. Parece que, de Boadilla, fue con su ex pareja en coche al Ventorro del Cano, un polígono industrial, al este del municipio, que linda con el norte de Alcorcón. Se ha rastreado esa área, al igual que el entorno de la Ciudad Financiera del Santander, muy cerca, donde repetidores de telefonía han permitido realizar la "triangulación" de los lugares por los que se movieron aquellas horas. El teléfono de María da su última señal en Fuenlabrada, en el paraje conocido como La Pollina. Ahí se apagó. El de su ex, Javier, quedó sin funcionamiento dos días después, sobre las cinco de la tarde, en la zona de Méndez Álvaro. Esa misma noche, se colgaba de un poste de alta tensión de San Lorenzo de El Escorial. Piezas son las que faltan. O, mejor dicho, los nexos que la unen. Pruebas, en definitiva, para encontrar a María, pero, también, saber qué realmente le pasó. Confío en que pronto se conozca la solución de este enigma. Leer post completo

ESCLAVA SEXUAL DE LOS 14 A LOS 16 AÑOS

Comentarios (14) Carlos Hidalgo - Violencia de género
26/11/2010 a las a las 18:25:39

La historia parece sacada de uno de esas casas de los horrores que cada cierto tiempo son descubiertas en alguna pequeña ciudad de Centroeuropa. Pero ocurrió aquí, en Madrid: una menor de edad, durante dos años, fue forzada a mantener relaciones sexuales, tres veces en semana, con un individuo que iba a recogerla al instituto y luego la llevaba a un hotel. Llegó, incluso, a traficar con ella, pues la ofreció a otros hombres a cambio de dinero y llegó a grabar los encuentros con una vídeo cámara. Él y otro sujero se enfrentan a 56 años de cárcel. Ésta es la historia, según el escrito de calificaciones provisionales del Ministerio Público. Febrero de 2005. Guillermo Eduardo L. S. (una pena no poder reproducir su nombre completo) obligó a la chica, que sólo tenía 14 años, a que, tras salir de clase, acompañarle a un hotel de Arganda del Rey, bajo amenazas.Una vez allí, hizo que se desnudara. Encendió una cámara de vídeo y se fue. Al rato, regresó con un segundo individuo (actualmente, en busca y captura), que manoseó todo lo que quiso a la adolescente. Sin embargo, gracias a que ella se resistió, el sujeto decidió irse de la habitación sin llegar a más. Pero entró otro cliente. Le pagó a Guillermo 100 euros, aunque, cuando vio la edad tan temprana de la víctima, decidió no mantener relaciones con ella. El calvario de la niña no había terminado. Todo lo contrario, no había hecho más que comenzar. Porque minutos después fue el propio Guillermo quien entró en la habitación, encendió la cámara y toqueteó a la chica. Luego la forzó completamente. A partir de entonces y hasta marzo de 2007, unas tres veces por semana, dice la Fiscalía, Guillermo recogía a la estudiante de su instituto, la llevaba a la misma habitación, del mismo hotel, y le hacía las mismas amenazas (contra ella y sus hermanas) para, una y otra vez, mantener sexo con ella. Por aquella época, el dueño del hotel, Jesús M. G., contando con el visto bueno de Guillermo, entró en una ocasión en la habitación, golpeó a la chica y la agredió sexualmente, como le ocurriera el primer día con el hombre en busca y captura. Al menos, tres de los abusos fueron grabados con la cámara. Una vez expuesto el relato de los hechos, que ponen los pelos de punta, cabe preguntarse, en caso de que los imputados sean condenados, si existen años de prisión para hacer pagar esto. Y, por supuesto, ahora que estamos en la semana contra la violencia de género, qué tipo de vida puede llevar una joven que ahora tiene 19 años después de haber vivido dos años de infierno. Teléfono contra la violencia machista: 016 Leer post completo

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La crónica negra madrileña da para mucho más que para una noticia sobre el papel. Esta es la bitácora de los lados oscuros e inabarcables que se esconden detrás de cada suceso e historia, víctimas y verdugos, investigaciones y sus protagonistas; también de las realidades sociales incómodas que nos encontramos al doblar cada esquina: la trastienda de la mala vida.
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