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ESOS NIÑATOS CHULOS

Conozco a alguien que ha estado con el famoso "Cuco" en el centro de menores donde lo confinaron por su presunta implicación en el caso de Marta del Castillo. "Aquí -me explicaba-, los chavales suelen entrar con cara de susto. Pero este tío llegó con la mayor tranquilidad del mundo".

Ahí lo tienen, siendo juzgado estos días por este terrible asunto de Sevilla. Pero la ocasión ha servido también para reeditar, ante las retinas de la opinión pública, los semblantes y actitudes de sus presuntos compañeros criminales: veíamos a un Miguel Carcaño con una cara cada vez más de carne de presidio. A un Samuel que acudía al juzgado ataviado como quien va a una fiesta de famoseo en el club nocturno de moda. Y a los familiares, escondidos bajo pasamontañas y abrigos negros...

Fuera, familiares, amigos y la propia sociedad anónima sevillana, que no entiende cómo este presunto sindicato del crimen, dos años después de los hechos, aún no ha desembuchado: ¿Dónde está Marta?

En Madrid tuvimos nuestra propia versión de la chulería niñata y criminal en el caso "Sandra Palo". Ahí está el "Rafita", con su ir y venir a comisarías y juzgados de guardia, para salir en libertad con aires altaneros y desafiantes con los medios de comunicación. ¡Ay, qué error el de algunos en tratarle como a una estrella mediática!

Hace aproximadamente un año, precisamente en el sevillano Charco de la Pava, donde tanto se rastreó en busca del cuerpo de Marta, familiares suyos pedían firmas a favor de la cadena perpetua. No firmé. No estoy de acuerdo con esta medida. Creo, considero, que, aunque sea en una parte no tan grande como debería, los fines de reinserción social de los reos son positivos. Aunque está claro que son muchos los casos en los que no tienen efectividad alguna.

Pero también comprendo que a los familiares de Marta, a los de Sandra y a los de otros muchos se les hiele la sangre cuando niñatos de este pelaje le hacen la carambola a policías y jueces, apoyándose tristemente en la ley, y chulean a una sociedad rota de dolor de esta manera.

Quizá, la solución, al menos en delitos de sangre, esté en el cumplimiento íntegro de las condenas.

Sin embargo, mientras esto llega -y parece que va a tardar-, que alguien nos explique a todos cuántas vidas segadas por la muerte y cuántas familias devoradas por la tragedia tienen que pasar. Y cuántos sinvergüenzas como los (presuntos) Carcaños, Samueles, Cucos, Rafitas, etcétera, se aprovecharán de una legislación tan garantista que pocos, o muy pocos, realmente quieren.

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    Mostrando 3 a 1 de 3
  • 1 |
  • #3  social bookmarking service - 27/04/2013 a las 03:01:44

    C0hjyd I really enjoy the post.Really thank you! Really Great.

  • #2  null - 10/02/2011 a las 13:20:07

    Somos una sociedad civil menor de edad y encima vicaria de grandes complejos que nos obligan a pedir perdón o dar explicaciones cada vez que tenemos que ser firmes, y en esta ocasión es de esas en que nuestro sistema judicial y policial tenia que ser petreo, principalmente por enviar un mensaje de aliento a las victimas del delito y de desanimo a los criminales, porque hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Hay situaciones tan aborrecibles y dañinas para el cuajo de la convivencia donde la famosa frase “aborrece el delito y compadece al delicuente” se quiebra, y como personas necesitamos aborrecer, detestar y separar de por vida del cuerpo social a esos salvajes. La cadena perpetua o la sola mención de aplicarla, a estos incipientes asesinos en serie bastaría para que, en el caso que nos ocupa, no al asesino material, pero si al menos sus adláteres hubiera servido para cantar de plano evitándonos el lamentable espectáculo de juego sin consecuencias que ha supuesto intentar encontrar el cuerpo de Marta.
    Mark David Champan, asesino de Jonh Lennon, lleva 30 años apelando para que le suelten a la calle y demostrarnos que esta rehabilitado, esos “salvajes” de los yankeees tienen muy claro que no le van a dar unas segunda oportunidad y van a seguir pagándole el alojamiento y la manutención de por vida, en nuestro sistema judicial hace aproximadamente 12 años ya estaría en la calle.
    Solo pido que me dejen poder pronunciarme en mi país al respecto y elegir si quiero que exista o no la cadena perpetua. Estamos ya algo talluditos para que nos digan siempre que nos conviene o no.

  • #1  null - 10/02/2011 a las 13:19:00

    Somos una sociedad civil menor de edad y encima vicaria de grandes complejos que nos obligan a pedir perdón o dar explicaciones cada vez que tenemos que ser firmes, y en esta ocasión es de esas en que nuestro sistema judicial y policial tenia que ser petreo, principalmente por enviar un mensaje de aliento a las victimas del delito y de desanimo a los criminales, porque hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Hay situaciones tan aborrecibles y dañinas para el cuajo de la convivencia donde la famosa frase “aborrece el delito y compadece al delicuente” se quiebra, y como personas necesitamos aborrecer, detestar y separar de por vida del cuerpo social a esos salvajes. La cadena perpetua o la sola mención de aplicarla, a estos incipientes asesinos en serie bastaría para que, en el caso que nos ocupa, no al asesino material, pero si al menos sus adláteres hubiera servido para cantar de plano evitándonos el lamentable espectáculo de juego sin consecuencias que ha supuesto intentar encontrar el cuerpo de Marta.
    Mark David Champan, asesino de Jonh Lennon, lleva 30 años apelando para que le suelten a la calle y demostrarnos que esta rehabilitado, esos “salvajes” de los yankeees tienen muy claro que no le van a dar unas segunda oportunidad y van a seguir pagándole el alojamiento y la manutención de por vida, en nuestro sistema judicial hace aproximadamente 12 años ya estaría en la calle.
    Solo pido que me dejen poder pronunciarme en mi país al respecto y elegir si quiero que exista o no la cadena perpetua. Estamos ya algo talluditos para que nos digan siempre que nos conviene o no.

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