Mientras espera el momento en que Zapatero pueda viajar a Cuba como presidente del Gobierno, el PSOE ha decidido enviar a la Isla el próximo 31 de agosto a una delegación del partido, encabezada por la secretaria de Organización, Leire Pajín. Con la “número
Pues ya les adelanto esa situación: mucho peor de lo que piensan. Lo que ocurre es que, hoy por hoy, los contactos que esperan tener son con el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y con responsables del Partido Comunista, además de mantener la esperanza de un encuentro con Raúl o incluso con Fidel, ahora que parece haber recuperado su vigor. Pero así, difícilmente se podrán hacer una composición auténtica de lo que pasa allí.
Lo suyo sería que Pajín y Valenciano se ocuparan de contactar también con los disidentes que aún siguen en Cuba, sometidos a la presión del régimen. Un amigo me acaba de mandar un escrito de un periodista y bloguero -Iván García-, hijo de una antigua luchadora por la libertad en Cuba -Tania Quintero-, que vive exiliada en Suiza. En él se indica que ha recibido una “citación oficial” de la Seguridad del Estado, fórmula que no augura nada bueno para quien se dedica a contar la realidad de lo que ocurre a su alrededor. Es un ejemplo más del continuo hostigamiento del castrismo hacia quienes no secundan sus postulados.
La delegación del PSOE, ya que Moratinos no lo hizo, tendría que hablar con la disidencia y preocuparse de la situación de los presos políticos a quienes se ofreció viajar a España y se negaron a ello. Que se sepa, siguen en la cárcel, lo cual, por ahora, avala la teoría de que la intención del régimen era desterrar del país a los ciudadanos molestos y a sus familias.
¿Por qué no visitan a Guillermo Fariñas o a la madre del fallecido en huelga de hambre Orlando Zapata? Claro que si se ponen demasiado pesados, les puede suceder lo que a su compañero de partido, el eurodiputado Luis Yánez, a quien las pasadas Navidades se impidió entrar en Cuba porque pensaban que iba a reunirse con opositores al régimen.
Y una tarea más. Aseguran en el PSOE que también van a visitar algunos proyectos de cooperación. Muy bien. Que pregunten por uno de los que fue cercenados hace ya casi siete años: el Centro Cultural español en La Habana, del que se incautó el régimen para evitar que fuera un espacio de libertad para los cubanos, y que el Gobierno, a pesar de sus buenas relaciones con los castro, aún no ha conseguido que vuelva a funcionar.
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