No es la tableta de la salvación
Aunque finalmente no fue iSlate sino iPad y pesar de las exageradas muestras de confianza que el lanzamiento de la tableta de Apple ha provocado entre algunos analistas de medios, lo cierto es que el futuro de la prensa seguirá dependiendo más de lo que hagamos nosotros por mejorarla.
Parece que tenemos una tendencia natural a aferrarnos a las promesas de cada nueva tecnología, a creer que lo nuevo acabará con lo viejo y a soñar con que algún nuevo artefacto resolverá de manera mágica todos nuestros problemas.
Vale la pena recordar que hay cosas que no cambian y que los grandes retos siguen siendo primero el periodismo, más periodismo, mejor periodismo. Por supuesto que habrá que diseñar versiones nativas para iPad de diarios y revistas para no llegar tarde al futuro, y naturalmente que habrá que explorar qué nuevas oportunidades para el cobro por contenidos ofrecen los dispositivos digitales de lectura. Ahora bien, creer que esta tableta (o el próximo gadget que nos ofrezca la industria electrónica) es una varita mágica que hará desaparecer la crisis de los medios, ya no sería efecto Avatar, sino síndrome de Harry Potter.
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