ABC.es

gastronomia

Un año sin Santi Santamaría

santamaria y pellicer(1).jpg

Hoy, 16 de febrero, hace un año que moría en Singapur Santi Santamaría. Una noticia que conmocionaba al mundo de la cocina y de la que desgraciadamente fui testigo directo. El cocinero español con más estrellas Michelin fallecía, genio y figura, como los grandes, en su lugar de trabajo, con la chaquetilla puesta, en una de sus cocinas, acompañado por su hija Regina, algunos miembros de su equipo en el hotel Marina Bay Sands y un reducido grupo de periodistas españoles entre los que me encontraba. Sirvan estas breves líneas para rendir homenaje a la memoria de un grande, ninguneado en vida por muchos que luego le dedicaron rimbombantes epitafios. Para los que le tratamos y le apreciamos, muchas veces desde la discrepancia pero siempre con el diálogo, nos queda el recuerdo de una excelente persona, amigo de sus amigos. De un tipo inteligente y culto, gran escritor de artículos en prensa (nada de negros, todos de su pluma) y de libros tan polémicos como imprescindibles. De un grandísimo cocinero. Del defensor a ultranza del mejor producto y de la cocina del terruño. Del formador y maestro de chefs de lujo. Del empresario arriesgado capaz de expandirse primero por España y luego por el mundo. Del abuelo feliz que la noche anterior a su muerte brindaba con nosotros por su primer nieto, al que apenas pudo conocer.

En este año 2011 la guía Michelin, a la que él tanto apoyó y que tanto valoraba, ha sido muy injusta con él y con su memoria. De acuerdo que una estrella es del cocinero. Y que Santi, como decía con enorme entereza su hija Regina el día de la presentación de la Guía Roja en Barcelona, se la ha llevado consigo al cielo. Pero un mínimo de delicadeza, un detalle en una circunstancia excepcional, no hubiera molestado a nadie. Incluso hubiera sido muy elogiado. Quitarle el tercer macarrón a CAN FABES cuando era público y notorio que al frente de la cocina se había quedado otro gran cocinero como es Xavier Pellicer, que además ya se ocupaba de todo en los últimos meses de vida de Santi, no ha sido un gesto bonito. Al menos, darle tiempo, tan solo unos meses, para demostrar que en el restaurante de Sant Celoni todo sigue igual. Igual de bien, quiero decir. De ello se están ocupando con todas sus fuerzas Angels, la viuda de Santi, y sus hijos Regina y Pau. Y por supuesto el propio Pellicer, con el que pude hablar hace algunos meses y que me dejó claro que tiene bien definida la línea a seguir. Desde aquí mi admiración por todos ellos. Por cómo encajaron la desgracia, por las ganas de salir adelante, por el trabajo bien hecho. Les decía antes que la entereza de Regina en noviembre, cuando se presentaba la guía Michelin en la Ciudad Condal, admiró a todos. De tal palo tal astilla, y ella ha heredado el aplomo, las ganas de lucha y la inteligencia de su padre. Mi admiración también para los equipos profesionales que Santi supo formar y que han seguido peleando todo este año, pese a las enormes dificultades, en sus respetivos puestos de trabajo. Sirva como ejemplo, como bonito ejemplo, la larga carta que Abel Valverde, el director de sala del SANTCELONI madrileño, que sigue siendo para mí el mejor restaurante de Madrid, colgó ayer mismo en este blog para homenajear a quien fue su valedor y su maestro. Si no la han leído, vayan al post anterior y allí la encontrarán. Emotiva de verdad. Y a la vez todo un tratado de fidelidad y de gratitud. Una muestra de la relación que Santamaría mantenía con sus colaboradores. No la de un jefe. La de un amigo.

El año pasado ya lo escribí, pero creo que es bueno volver a reproducir hoy, doce meses después, algunas de las frases de Santi Santamaría que guardo de las muchas conversaciones que tuve la suerte de mantener con él y que le definen como persona y como profesional. Discrepábamos en algunas cosas, coincidíamos en muchas otras, pero siempre mantuvimos un diálogo basado en el respeto. Cuánto tienen que aprender otros que no han llegado ni a la mitad de lo que él logró. Recuerdo, por ejemplo, cuando señalaba la línea que, a su juicio, debían seguir los cocineros, reinventando el clasicismo con toque actual, haciendo una cocina de carácter. Le molestaba mucho la polémica levantada en torno a sus declaraciones, que consideraba mal entendidas, y le dolía la actitud de sus colegas: "En contra de lo que se dice, yo soy respetuoso con la libertad del cocinero. Cada uno es muy libre de emplear los ingredientes que considere oportunos. Pero nadie debe olvidar que la cocina trasciende a un marco público". Hombre inteligente se adelantaba a lo que luego nos ha traído la crisis y hablaba de una marabunta de creatividad en los últimos años. De una burbuja gastronómica que comparaba con la inmobiliaria. Y, de forma premonitoria, animaba a debatir sobre si esa burbuja tenía o no futuro. "Si estamos equivocados, tenemos que cambiar". Y recuerdo también su atinada definición de los peligros de la creatividad, cuando insistía en que el cocinero debe poner su espacio propio en el recetario pero no hay que crear por crear. "¿Por qué hay que reinventar el recetario cada día?", se preguntaba. Y añadía, "crear es fijar los sueños, hacerlos realidad. La creatividad se logra a partir del conocimiento. Muchos cocineros no saben nada de historia gastronómica. Para ellos la historia empieza solo cuando abren su restaurante. En la cocina hacen falta aprendizaje y disciplina". Palabras sensatas que se alejan de la visión que tantos dieron de él. Y palabras que, releídas en el tiempo, demuestran que Santamaría conocía muy bien el camino que había que seguir. Para él, desde este blog, mi homenaje y mi recuerdo en este día.

P. D. Recuerden que estamos en Twitter: @salsadechiles

  • Comentarios

    Mostrando 42 a 33 de 42
  • 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | >
  • jaigamma - 21/02/2012 a las 16:49:59

    Muchas gracias a todos por vuestras sugerencias y ruego disculpéis el retraso de mi respuesta.
    Si me permiten el atrevimiento les hago saber mi modesta opinión que, les advierto, dista mucho de estar a la altura del foro.
    La decepción de la primera noche compartiendo cena con invitados ingleses la solucionamos en Zahara de la Frontera, Restaurante el Lago. Un pequeño establecimiento recientemente restaurado rejentado por una pareja anglo americana muy agradable. Menú corto, de temporada, recurriendo a la simplicidad de mostrar la calidad del producto local sin excesiva pompa. Precios de lo más asequible. La noche del sábado inevitablemente la acabamos en el Carnaval de Cadiz, evento que no quiero dejar pasar puesto que la venta de comida ambulante nos recordó que estamos en la temporada del erizo de mar, animal que adoro y del que, a no ser que ustedes conozcan algún otro sitio en la capital, se puede disfrutar de la intensidad de su sabor en el Aki, un pequeño restaurante japonés de en la calle Echegaray, justo al lado de la Venencia.
    De nuevo permitánme agradecerles sus recomendaciones y disculpas por exponer mis modestos conocimientos ante un foro tan acreditado. JGM

  • Carlos Maribona - 20/02/2012 a las 19:51:47

    Y para cerrar este post triste, aprovecho para colgar aquí la necrológica de Fernando Martín que ayer publiqué en la edición impresa de ABC.

    FERNANDO MARTÍN (1941-2012)
    PIONERO DE LA NUEVA COCINA ASTURIANA

    El pasado viernes falleció en Oviedo, a los 70 años de edad, el cocinero Fernando Martín, el hombre que desde su restaurante Trascorrales revolucionó la cocina asturiana a finales de los años setenta. Ovetense de nacimiento, sus padres regentaban un popular restaurante en la capital asturiana, el Pelayo. Allí dio sus primeros pasos en la profesión, ayudando en la barra a su padre, Fernando, y aprendiendo las primeras recetas junto a su madre, Enedina, una gran guisandera que todavía vive. Aunque comenzó sus estudios en la Escuela de Comercio, pronto los abandonó para dedicarse por completo a la que era su verdadera afición. Tras el Pelayo, abrió su primer restaurante en una gasolinera, donde hizo célebre su pollo al ajillo. Siguieron luego otros establecimientos que fueron el preámbulo de su gran éxito: Trascorrales. Un pequeño restaurante con aires de bistró en la plaza ovetense del mismo nombre que inauguró en febrero de 1976 y que le iba a convertir en el cocinero más importante de Asturias. En aquellos momentos aún no había llegado a España la llamada “novelle cuisine” francesa. Un jovencito Juan Mari Arzak daba por entonces sus primeros pasos en ese camino. La gastronomía no estaba en los medios de comunicación y apenas había una incipiente crítica. Pero Fernando Martín ya tenía las ideas muy claras y empezó a elaborar unos platos muy modernos para la época y que sin embargo ahora consideramos clásicos. Hablamos de un tiempo en que en Asturias la cocina era tradicional hasta el extremo. Martín comenzó a actualizarla, a ponerla al día.. En su restaurante se servían platos que luego se extendieron por toda España como la tosta de cebolla con foie y trufa negra, los oricios gratinados, las albóndigas de rabo de toro, las colmenillas a la crema, los pimientos rellenos de chipirón o ese impagable salpicón de marisco que él siempre recordaba que había aprendido de su madre. Aunque le llegaron numerosos reconocimientos, incluida la estrella Michelin, no fue todo fácil. Su cocina moderna no encajaba bien en una región muy conservadora en lo gastronómico. Le llovían las acusaciones, tan frecuentes entonces de platos muy modernos, raciones exiguas. Tal vez por eso abrió en la misma plaza otro restaurante, El Raitán, donde se servía el recetario tradicional en cantidades muy abundantes.
    Trascorrales fue durante muchos años la referencia gastronómica en Oviedo. Martín atendía personalmente a sus clientes ya que fue uno de los primeros cocineros que implantaron la costumbre de salir personalmente a la sala. Hombre modesto, ajeno a los halagos, tan afable como socarrón, gran detallista en su trabajo, obsesionado siempre con ofrecer la mejor materia prima, fue un pionero que abrió camino a tantos jóvenes cocineros que han llevado a la cocina asturiana a ser una de las más importantes de España.
    En 1995 cerró el Trascorrales ovetense y comenzó un peregrinaje por España sin acabar de asentarse en ningún sitio por mucho tiempo. Regentó otro Trascorrales en Marbella; estuvo en Madrid, en El Oso, y en Fuengirola en El Higuerón, propiedad ambos de otro asturiano, Pepe Villanueva; ayudó a su sobrino Sandro Silva a poner en marcha en Madrid su exitoso El Paraguas, y ya en los últimos años se hizo cargo del restaurante del lujoso hotel Palacio de Luces, en Colunga. Allí le vi por última vez hace poco más de un año, con la salud algo delicada pero con la misma ilusión y vitalidad de siempre. En junio pasado abrió en Oviedo, junto a su hija María, otro Trascorrales, en la calle Carlos Bousoño. Un intento de comenzar de nuevo que ha truncado la muerte. Por fortuna nunca hizo caso a su madre cuando le decía: “fío no te metas en la cocina que ye muy duru”. La cocina asturiana le debe mucho.

  • Carlos Maribona - 20/02/2012 a las 19:42:01

    Perdón, se cortó la parte final del comentario anterior sobre el menú de COCINANDOS en PIÑERA.
    Juanjo Pérez y Yolanda León han preparado algunos platos de gran nivel como la torrija de pimientos asados del Bierzo y morcilla de León, y especialmente los garbanzos de pico pardal con cigala, su jugo y patata con cítricos. También el postre, una versión de la tarta de galletas con frutos rojos.
    Los otros dos platos, bien, pero a menor nivel. Una pularda escabechada con tierra de parmesano y aceituna negra, algo seca la pechuga del ave; y un bacalao Bierzo, excelente la pieza en su justo punto de sal (una mayoría de madrileños dirían que demasiado salado, pero es que en la capital gusta un bacalao insípido), pero algo confuso todo lo que lo rodeaba (botillo, yema de huevo, pimiento en diferentes texturas).
    Á estos platos, ya de por sí contundentes, hay que sumar en el menú (recuerden, 60 €) dos aportaciones de Javier Aranda, el chef de Piñera: navajas con su falsa concha y pesto, y silla de cordero lechal con suflé de tupinambo.
    Si viven en Madrid, aún están a tiempo de probarlo.

  • Carlos Maribona - 20/02/2012 a las 18:17:34

    Aunque León me pilla de camino a Asturias (mínimo desvío), la verdad es que nunca me he acercado a COCINANDOS.
    Hoy he podido probar algunos de sus platos en el menú que han preparado en Madrid, invitados por PIÑERA. Un menú por 60 euros que aún se puede tomar esta noche.
    Muy buenos platos

  • Altolaguirre - 20/02/2012 a las 17:43:38

    D. Carlos, otro que ha cerrado, El Asador del Mar, en Dénia.

  • Conde - 20/02/2012 a las 13:53:08

    Tienes razón Gastrónimo, está en el barrio de la Iglesia.

  • Gastrónimo - 20/02/2012 a las 13:08:42

    Una pequeña precisión, Conde. EL OCHO está en el Barrio de la Iglesia, no de La Estación. En la misma plaza, hay otro restaurante que fue mítico en su época, con una bolera, aunque hace años que no visito, y que cambió de nombre. Las raciones eran, años ha, monumentales, hasta el punto de que con una sola ración comían tres o cuatro personas.
    La hermana de Marcos el futbolista tenía un buen restaurante entre Comillas y San Vicente que no sé si seguirá abierto.

  • Carlos Maribona - 20/02/2012 a las 12:02:14

    Ya que hablamos de Fernando Martín, al que ayer le dediqué una amplia necrológica en la edición impresa de ABC, toda la prensa asturiana (y yo también por fiarme de ellos y no comprobar el dato) ha caído en el error de afirmar que Fernando logró la primera estrella Michelin para Asturias.
    Antonio Cancela, el mayor coleccionista de guías Michelin que hay en España, y que tiene una web muy interesante con todos los datos históricos, me llama para decirme que la primera estrella Michelin en Asturias fue para CASA FERMÍN, nada menos que en 1974. Estrella que conservó hasta 1997.
    TRASCORRALES la logró en 1986, igual que LOS HÓRREOS. Ambos la perdieron en 1994.
    Dicho queda.

  • especial - 20/02/2012 a las 11:55:17

    Me lo tienes que contar un día al calor de una copita de manzanilla La sacristía (me tiene impresionado ese vino).
    Ya se que ha habido buenos pufos por allí, por eso decía que lo de la cantora tenía mérito.

  • Espeto - 20/02/2012 a las 11:38:52

    Yo sé porqué se hizo, para quién se hizo, quién lo hizo y todas esas cosas. lo que no conozco es mucha gente que haya comido allí. Dudosamente creo que podamos hablar de un restaurante.

    Ahora tampoco hay que exagerar: la historia de la hostelería en la Costa del Sol tiene enormes pufos, algunos mucho mayores que ese. Incluso con parecidos protagonistas.

  • 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | >
Blog gastronómico por Carlos Maribona
Carlos Maribona
Consulta su perfil
Suscríbete al RSS de este blog
Últimos post de otros Blogs
Otros blogs
ABC.es

Copyright © Diario ABC, S.L., Madrid, 2010