Luces y sombras en Lisboa

Un año más, visita primaveral a Lisboa para asistir al congreso PEIXE EM LISBOA y para pulsar el momento gastronómico de la capital portuguesa. El congreso, cada año más consolidado, con más solidez en sus propuestas y con más apoyo ciudadano. Mérito de Duarte Calvao, su organizador, y del equipo que le apoya. Además, en esta cuarta edición la sede ha vuelto al centro de Lisboa, al Terreiro do Pazo, en la Plaza del Comercio. Un escenario más adecuado para un evento de este tipo que además de potenciar la gastronomía con la presencia de importantes chefs de todo el mundo busca, sobre todo, acercar los restaurantes al gran público. En cuanto al momento culinario de la ciudad, he visto un cierto estancamiento tras las abundantes novedades de años anteriores. La salida de José Avillez de TAVARES (www.restaurantetavares.pt), pocos meses después de lograr la estrella Michelin, ha dejado a Lisboa sin su restaurante de referencia. Por fortuna, Avillez trabaja ya en nuevos proyectos que verán la luz en breve. La bandera de la alta cocina la mantiene casi en solitario Leonel Pereira, en PANORAMA del hotel Sheraton, que se ha quedado como mejor restaurante lisboeta. Pero me cuentan que el chef tiene problemas con la dirección del hotel, poco partidaria de su línea de cocina. Veremos si predomina la sensatez, porque Lisboa necesita estos restaurantes. Queda ELEVEN, de Joachim Koerper. Pero su cocina de alta escuela se ha quedado estancada y acusa cierta irregularidad lo que le ha llevado a perder la estrella Michelin.
Entre las poquísimas novedades de este último año destaca sobre todo ASSINATURA, restaurante al que dediqué un post en enero. La cocina técnica de Henrique Mouro, puesta al día pero sin renunciar al recetario tradicional ni a los productos portugueses, es probablemente la más interesante en estos momentos, por encima de otros restaurantes destacados como ALMA, MANIFESTO, LA TASCA DA ESQUINA, DE CASTRO ELÍAS, 100 MANEIRAS o LARGO. Igual que ocurre en España, la tendencia va hacia establecimientos informales, en locales no muy grandes, con cocina inspirada en la tradición y en la materia prima local, y precios asequibles.
Eso lo ha entendido muy bien Vítor Sobral, uno de los grandes cocineros portugueses, que ha abandonado la alta cocina para dedicarse a este tipo de restaurantes, mucho más rentables. Si ya la Tasca da Esquina ha sido todo un éxito, no lo va a ser menos la recién inaugurada CERVEJARIA DA ESQUINA (en la foto), en la misma zona de Campo de Ourique, nada turística por cierto, con la que Sobral recupera el espíritu de las populares cervecerías lisboetas (la referencia en la ciudad sigue siendo RAMIRO) pero puesta al día en cuanto a decoración, calidad de producto y actualización de los platos. Un sitio pequeño en el que casi todo gira, como es tradicional, en torno al marisco, que se muestra en grandes peceras y en expositores junto a la barra. También un buen surtido de embutidos (incluido jamón de Jabugo), y diversos arroces. Se diferencia de las otras cervecerías en su bodega: atractiva lista de vinos, especialmente blancos, a muy buen precio (todas las botellas entre 9,50 y 40 euros, con la excepción de un Taittinger Prestige Rosé, a 52, y un douro Casa Ferreirinha 2001, a 79). Como en la Tasca, ofrece la posibilidad de ponerse en manos del chef con un menú de 4 o 5 platos que cambian en función del mercado. En la carta, platos sencillos y calidad del producto, tratado con mimo. Sobresaliente la ensalada de habas verdes tiernas con cigala, o el bogavante con sus huevas y una ligera acorda alentejana de camarón. Lástima de la arena en unas almejas simplemente abiertas al fuego con cebolla salteada y toques de jengibre y limón, un plato muy fresco. Muy ricas también las gambas en salpicón. Lo más flojo una crema de marisco buena de sabor pero demasiado espesada. Como remate, torta de queso de oveja con membrillo.
En la busca del producto puro y duro, imprescindible comer en el MERCADO DO PEIXE, alejado del centro aunque en Lisboa los taxis son baratos. Antes de sentarse a la mesa el cliente pasa por unos grandes expositores, como mostradores de pescadería, donde se exhiben pescados y mariscos fresquísimos: gambas, langostinos, carabineros, salmonetes, lenguados, rodaballos, pargos... En la pared, los precios. Allí se eligen las piezas, que se pesan antes de pasar a los parrilleros, situados en el centro del comedor. Nada de carne salvo unos platitos de un flojísimo jamón precortado del que es mejor prescindir. Las piezas elegidas se hacen a la parrilla. Género excepcional que llega en su punto, algo inhabitual por esos lares. Tomamos dos hermosos carabineros y dos pargos pequeños recién salidos del mar. Como guarnición, patatas y verduras a la parrilla. De postre, los tradicionales pasteles de nata, que hacen ellos mismos. Con un Dao blanco (Quinta dos Carvalhais), y ese flojo jamón, 70 euros por cabeza. No es barato, pero la calidad lo justifica.
Del resto, dos comidas muy buenas y dos decepciones. Estupenda la cena en PANORAMA, en la última planta del Sheraton, donde antes hay que tomarse un gin tonic en el bar para disfrutar del anochecer lisboeta. Servicio impecable, muy buena bodega, panes propios y la cocina de Leonel Pereira, para mí la mejor de la ciudad en estos momentos. No voy a alargarme porque la línea apenas ha cambiado. Leonel me prepara un menú de muy buen nivel en el que destacan el tartar de atún envuelto en lámina de pepino; la versión cremosa de una sopa tradicional de gallina, con puerro y yema de huevo; el blanco y negro, dados de calamar sobre un puré de patata con la tinta de calamar; y un risotto con manitas de cerdo, cigalas y cilantro, intenso mar y montaña. Pago 70 euros, invitado a los vinos por copas.
Otra experiencia positiva en FORTALEZA DO GUINCHO , hotel de lujo de Relais&Chateaux con un buen restaurante que dirige el chef francés Vincent Farges, afincado hace muchos años en Portugal. Es un sitio para ir de día, porque las vistas desde los ventanales del comedor, colgado sobre el mar, son maravillosas. La decoración, clasicismo barroco, es más discutible. Impecable servicio de sala y gran bodega, aunque bastante cara. No se puede decir lo mismo de la carta, con menús entre 40 y 70 euros, iva incluido. Platos académicos, con mucha técnica, pero aligerados al máximo y casi siempre con ingredientes portugueses. Sus elaboraciones con verduras primaverales (guisantes, habitas) de las huertas locales son excelentes. Aparecen en un platito de aperitivo y luego acompañan a unos langostinos en una elaboración fresca y primaveral. Mención especial para un rodaballo con ligeros toques cítricos y dulces de limón confitado y otros amargos de hinojo salvaje con una ligerísima salsa de la cocción del pescado. Y sabroso y en su punto un taco de cerdo negro del Alentejo con colmenillas, guisantes y chalotas. No desentonan los postres: babá al ron con coco y piña, y fresas del Algarve maceradas en albahaca y balsámico con helado de albahaca y lima. Bebimos otro blanco del Dao, que cada vez me gustan más. Elegancia, mineralidad y excelente rcp. En este caso un Condessa de Santar 2008.
En la parte negativa, la decepción de FEITORIA. Increíble que esté considerado entre los mejores de Lisboa. Sitio muy bonito, en el hotel Altis Belem, junto al río, con agradable terraza. Caros los vinos y carísimo (75 euros) el menú, por calidad y por producto. El chef Cordeiro no estaba esa noche y supongo que influyó. Cosas muy vistas y mal resueltas en general: yema de huevo con puré de patata y trufa portuguesa (muy similar a la criadilla de tierra); moluscos con agua de mar arrasados por un innecesario tomate; disparatado mero a la sal hecho en trozos cortados y sin su piel con lo que el pescado absorbe directamente la sal; y un parfait de coco con piña estofada casi congelado. Se salvó una pieza de ternera en su punto con puré de zanahoria y naranja. Y por supuesto el vino. Otro gran Dao blanco, Primus 2007.
La segunda decepción, en TAVARES, el único estrellado lisboeta. Tras la salida de Avillez se ha hecho cargo de la cocina el francés Aimé Barroyer, que lleva años en Portugal y que llegó a ser segundo de Bocuse. Cocina afrancesada con producto portugués. Gran técnica pero poca emoción. Y un tremendo barroquismo. Apenas hay carta, todo se centra en tres menús que oscilan entre 49 y 78 euros. Opto por el largo, que empieza muy bien con un bonito simplemente sellado al fuego con hígado de rape. Pero es un espejismo. Nada está mal desde un punto de vista técnico, cada cosa es impecable por separado, pero las combinaciones son verdaderamente preocupantes: foie fresco por encima de unos salmonetes; o un roast beef con puré de patata que lleva al lado un vasito con consomé de rabo de buey, al otro lado una ostra frita, y al otro un huevo escalfado. ¿Cabe más barroquismo en un plato? Lo mismo un postre de ensalada de fresas con merengue de lima y encima unos churros, así como suena. Al final, con unos discretos vinos por copas (25 euros más), 116 euros. Cara y cruz de una Lisboa que sigue avanzando en lo gastronómico y que siempre merece una visita.
P. D. Les recuerdo que ya estamos en twitter: @salsadechiles
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Comentarios
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Carlos Maribona - 01/05/2011 a las 23:08:24
Me confirman que cierra el CALIMA del Gran Meliá Palacio de Isora, en Tenerife.
Una novedad negativa que se complementa con otra positiva que afecta al CALIMA original, el de Marbella, y que Dani García hará pública en breve. -
jose904 - 01/05/2011 a las 22:50:32
Me pongo al día que si no la querida Basa me termina poniendo falta.
Javier Wong.
Decía el otro día Villainclán que muy posiblemente Lima no mereciera la pena cruzar el charco. Y es posible que tenga razón. Pero claro, allí, en una casa mrecóndita en un barrio medio perdido, oficia Javier Wong. Mucho habéis oído de el a Carlos Maribona y a Eric V, dos obvios primeros espadas en esto del comer. Así que solo os diré que, para los enamorados del producto, este es el sitio. Tenía mis dudas sobre Javier y su amabilidad. Pues no, tiene "mal teléfono" y yn directo cariñoso, amable, enamorado de lo que hace. Y lo que hace es muy sencillo: cuchillo, tabla, limón, cebolla roja, sal, ají y algunas salsas. Y un wok.
Y claro, un lenguado de unos 15/16 Kg. la criaturita. Fue bautizado como el "leguadosaurio rex". Nos invitó Javier a fotografiarlo porque, dice, cada día hay menos ejemplares así. Lo hicimos, guadaré la foto para siempre.
Cuando lo fileteó, nos llevó el primer filete a la mesa y dijo "huelan, si huele a pescado, pierdo la apuesta". No la perdió. Y, a partir de ahí, el mejor ceviche de mi vida: simple, sin camote. sin maíz. "Solo" el leguado, el ají, el limón y sal. Impresionante. Una experiencia distinta. Luego tres woks, distintos, sutiles, con el deje tostado del pequeño incendio del wok, uno con soja, otro con cerveza negra, otro agridulce. No hay lujos, ni vino (cerveza o "gaseosas"), no hay postre, no hay café...¿Y qué importa" Hay un genio dirigiendo y un lenguado. ¿El precio? Aunque es irrelevante por completo, unos 200 euros tres personas, propina incluida. Un regalo.
Especial, no estaba congelado el bicho. ¿Anisakis? Ojala no.
Astrid & Gastón:
Es un excelnte restaurante, muy, muy bueno. Larguísimo menú de desgustación que se nos hizo un poco largo, eran como nueve o diez platos, aunque pasamos del cuy. Lo siento, me da no se que comer mascotas y, en este caso, me parece que me como a Bugs Bunny. Nos invitaron a una copa de champagne celebrando su puntuación en la revista esa que tanto nos gusta. Me alegro, con toda sinceridad por ellos, creo que se lo merecen. Bebimos un Jasmin Kiefer Riesling que no estaba mal, en una muy correcta lista de vinos a un muy incorrecto nivel de precios. Así es el subcontinente. Excelente servicio, más destacable por lo malo que suele ser en Lima
La Mar.
Me gusta mucho la mar, esa ¿segunda? marca de Gastón Acurio. Eaas salsas adictivas de entrada, con los chips de plátano, patata y camote. Excelente ceviche ,tiraditos y causas, un correcto lenguado a la parrilla que, claro, solo pesaba como tres cuartos de kilo, ricas conchas blancas y negras. No había erizos ni navajas, mala suerte.
Y esto fue el recorrido, creo que cumplimos con solo tres días y medio de tiempo.
La cocina del Perú, esa pequeña joya que Gastón, Javier y otros legan al mundo, para que la gocemos. Pues yo se lo agradezco y mucho.
Notaréis que no menciono Malabar. Ese sitio queda relegado a la noche del olvido. A mi no me vuelven a tomar el pelo nunca más que ya estoy mayorcito (y con muy poco pelo, encima). -
especial - 01/05/2011 a las 20:55:34
Acaban de decir en el informativo de la Sexta que han pescado el campanu, primer salmón de la temporada de los ríos asturianos.
Según lá alegre locutora ha pesado nada menos que 5.800 kilos ( que debe ser bastante más que Moby Dick), cosa que salía tal cual en los rótulos que acompañaban la noticia.
El caso es que venía una imagen del bicho en un canasto, llevado por un hombre ( que dudo mucho que pudiera cargar esa enormidad de peso, ni con una grua-torre).
5 kilos y 800 gramos me parecería un peso posible para el bicho. -
PedroB - 01/05/2011 a las 20:08:47
Impresionante Quique Dacosta anoche. Su menú "Sale el Sol" es un prodigioso recorrido por sabores de tierra y mar con un despliegue de técnica apabullante. Para estar muy alto en el podio.
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PedroB - 01/05/2011 a las 20:08:47
Impresionante Quique Dacosta anoche. Su menú "Sale el Sol" es un prodigioso recorrido por sabores de tierra y mar con un despliegue de técnica apabullante. Para estar muy alto en el podio.
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Lillo - 01/05/2011 a las 13:11:17
Bueno, pues continúo con mis deberes atrasados.
LA COCINA DE MARIA LUISA (Jorge Juan, 42)
Magnifico restaurante - un verdadero templo de la trufa y la micología – una cocina de mercado con excelente producto; una magnifica cocinera Mª Luisa Banzo – soriana, como no podía ser de otra manera -; una bodega no muy extensa pero aceptable y un atento servicio de sala.
Con estos prolegómenos, a bien seguro que ya os podéis imaginar el resultado de nuestra experiencia. Os comento el ágape.
De aperitivo: destacable un caldo de boletus y trufa negra. Como entrantes: “Delicias de Acelgas” unas acelgas rellenas de carne de venado y trufa sobre una salsa de boletus. Extraordinarias. Le siguieron unos espárragos blancos de Tudela, naturales. Riquísimos y un “Capricho micológico” variado de setas, hongos y perrechicos. Realmente bueno. En cuanto a platos principales: “Rape en salsa” ligerísimamente rebozado en harina, con una salsa de boletus y trufa y acompañado de unas extraordinarias patatas fritas. Sensacional. Un plato también fantástico: “Jabalí en salsa al estilo de Navaleno” (población Soriana que vio nacer a Mª Luisa) un sabroso estofado, de potente sabor, como colofón a este festival, ya que renunciamos a los postres. Nuestro compañero en la bebida: Un magnifico reserva “Pago de Carraovejas” Y eso es todo (que no es poco).
EL BARRIL DE RECOLETOS
Uno de los restaurantes del grupo OTER, generalmente con un buen marisco (aunque nada barato) que hacía algo de tiempo que no visitaba.
Aprovechándonos de los últimos momentos de la temporada de alcachofa, comenzamos con éstas, a la plancha. Previamente las caramelizan un instante con aceite para posteriormente darles un toque de plancha. Riquísimas. Media docena de ostras, muy buenas y un bogavante a la plancha de 750 gr., desgraciadamente mal hecho, pasado de punto. Una verdadera lástima. Se nota, y de que manera, la ausencia de Paco, el anterior chef (ahora en otro nuevo restaurante del grupo en la Moraleja) y la falta de conocimientos y experiencia en el tratamiento del marisco del actual. Una pena, porque ya digo, el producto nada tuvo que ver en ese fiasco.
De bebida: Champagne Ruinard Blanc de Blancs.
Una vez finalizada la comida, David, jefe de sala – persona atenta, amable y profesional – nos ofreció la posibilidad de probar una carne de buey (o lo que sea) que nos llamó la atención por su magnifico aspecto en un pequeño escaparate preparado al efecto en el pasillo que da acceso a la sala. Lógicamente accedimos a ello y en este caso el punto el adecuado. Resultado: una carne sabrosa, realmente buena y que de alguna manera ayudó a paliar en alguna medida el mal sabor de boca que nos dejó del bogavante.
LA BARRA DE VIAVELEZ
Sobradamente conocida en este blog. Por tanto, sin más, me limito a comentaros las excelencias que nos recomendó nuestra apreciada Sara.
“Croqueta de bacalao” realmente ¿croqueta bacalao? ¡INCREIBLE! Una auténtica excelencia culinaria servida en una especie de cuenco cerámico. Un fondo de bacalao, una espuma de crema, un finísimo pan rallado y tostado en la superficie, una corteza crujiente de su piel, y todo con un sutil punto de picante, son los elementos y la grandeza de este extraordinario plato. Como dirían algunos: ¡UNA AUTENTICA PASADA!
“Patata rellena de goulash con puré de tuétano” Espléndida
“Anchoas en salazón” buenísimas. Imprescindibles.
Todo ello acompañado de unas copas de “Alonso Quijano 08”, un tinto magnífico de Douro (Portugal).
Os advierto que si pasáis por la barra de Viavelez y os ponéis en manos de Sara, podéis correr el riesgo de quedaros pegados a dicha barra hasta que a los peces les crezca el pelo. -
Carlos Maribona - 01/05/2011 a las 12:03:24
Buena cena en GOM, el restaurante de Henry Montes, jovencísimo cocinero venezolano. Había estado hace un año y me gustó, pero con altibajos. Ahora se ha asentado mucho, ha renunciado en buena parte a los toques venezolanos y sus platos son más equilibrados. Una carta además de precios muy moderados con la mayor parte de los platos entre 10 y 12 euros y un largo aparatdo de tapas y pinchos para empezar la comida a 3,50 cada uno.
Entre lo mejor, sus arepitas con guacamole, las croquetas casi líquidas, el cherne marinado con calamar y setas, la brocheta de solomillo con una fondue de gruyere y vacherin, y la torrija al ron blanco con helado de avellana.
Un cocinero con largo recorrido y un restaurante que es una buena opción por rcp para quienes pasen por Santa Cruz de Tenerife. -
especial - 01/05/2011 a las 00:43:31
Con eso me consuelo Lillo.
Y tambien con una buena comida hoy en el Ventorrillo del chato, histórico Restaurante gaditano en la Playa de cortadura.
Se mantiene en forma.
Tuvimos ciertos problemas, pese a tener mesa reservada, y tardaron bastante en montarla.
Tras eso la cosa fuer ejor, el servicio estaba desbordado y hubo algunos fallos, pero mantuvieron el tipo con profesionalidad.
La comida muy bien.
-Sashimi de atún de almadraba ( acaba de empezar la temporada) con hojas de oestras, bastante bien, aunque me gusta más en el Campero o en el Alejandro de Roquetas.
-Gazpacho asalmorejado ( era el título) correcto.
-Tortillitas de camarones, extraordinarias, me atrevería a decir que las mejores que he tomado últimamente, por encima de Balbino, El Cop, etc, con una sutileza extraordinaria.
-De principales un arroz con tomate, pimiento y jamón que me comentaron que estaba muy beno, unos chipirones con verduras y tallarines igualmente buenos y un fantástico morrillo de atún.
Los postres cumplieron con nota, tanto la tarta tatín como el coulant con helado de vainilla.
Para beber cerveza, agua y un Jose Pariente verdejo que resultó perfectamente.
Con cafés sobre los 40 por persona, si bien 2 eran niñas ( que comen lo suyo), calculo que normalmente andará más bien sobre 50. -
Lillo - 30/04/2011 a las 23:04:35
Especial,
Muchas gracias. Te comento para tu ego personal, que al terminar esa inolvidable cena y de camino al hotel, comenté con mi pareja tu vinculación, al igual que la de Juan Montojo, con esa maravillosa ciudad y la pasión compartida por la gastronomía reflejada en este blog. Por tanto, de alguna manera, también estuvisteis presentes, afianzando vuestras raíces con esta estupenda tierra.
En lo referente a la relación de Angel con Toledo y la amistad que le une a Victor, si estoy al corriente, ya que curiosamente, antes de la hora de la cena, decidimos pasarnos por El Botero a tomar una copa de champagne y allí coincidimos con Diego Rodríguez Rey de “El Bohío” con quién compartimos esos momentos y fue el que me puso en antecedentes. Posteriormente nos fuimos todos al restaurante, ya que también asistía a la cena.
En otro orden de cosas, os comento que al día siguiente viernes, tuvimos comida en El Bohío. Pero esto os lo contaré en otro momento con mas calma, ahora que tendré algo mas de tiempo para ponerme al día con mis deberes. -
especial - 30/04/2011 a las 20:53:27
Lillo
Como dice sabina no soy un fulano con la lágrima facil, pero reconozco que tu último mensaje me ha emocionado.
En primer lugar porque te refieres a dos de los cocineros que más me gustan y a los que más aprecio tengo; Angel León y Victor Sánchez -Beato, y a dos de los restaurantes ue más me gustan como son Locum y Aponiente.
Y en segundo y principal por tus referencias a la ciudad de Toledo, la mía, de la que llevo fuera bastantes años y a la que añoro profundamente, pese a que estoy bien donde vivo y a que voy con frecuencia.
Para finalizar un dato, la relación de Angel con Toledo es antigua, allí empezó en un Restaurante llamado Casa del Temple, si no recuerdo mal, que actualemnte se llama El Palacete.
Por esa época, Victor tambien empezaba en otro llamado Casón de López De Toledo, sitio pionero de la cocina moderna en Toledo, tengo entendido que hicieron amistad en esa época, lo que supongo que habrá propiciado esa cena en la que estuvistes, en la que te puedo asegurar que me hubiera encantado estar, no niego que te tengo envidia por ello, lástima de vivr a casi 700 km. de allí. - 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | >

