El Club Allard y el menú de Diego Guerrero

Reconozco que no había dedicado demasiada atención a EL CLUB ALLARD en los últimos tiempos. Solamente algunas comidas de grupo (ya saben, presentaciones de distintas bebidas y otras convocatorias de prensa) me habían llevado hasta los salones un tanto decadentes de lo que en tiempos fue un club privado y que ahora es uno de los pocos restaurantes estrellados de Madrid. Un sitio peculiar al que su complejo acceso, cruzando el portal de una señorial casa en la esquina de la Plaza de España con Ferraz, sin ningún indicativo en la calle de que allí exista un restaurante abierto al público puede despistar e incluso a cohibir a más de un posible comensal. Circunstancia que se une a otra que sigue encontrando cierta resistencia en determinado tipo de clientes, la inexistencia de carta. Solamente el menú. O los menús, para ser más exactos, con precios que oscilan entre 61 y 74 euros. Nada caros para el lujo del sitio, especialmente su espacio entre mesas; el buen servicio de sala, y la calidad de los platos. Este es sin duda el capítulo principal. La cocina de Diego Guerrero es una cocina muy limpia, equilibrada, con un punto de delicadeza, respeto por el producto y por su sabor, y a la vez cargada de creatividad y de guiños divertidos, con abundancia de trampantojos. Poco tiene que demostrar ya el cocinero cuyo currículo lo sitúa con Berasategui, De la Osa o Jesús Santos, y tiene como punto culminante, en su etapa anterior a este Club Allard, su trabajo en EL REFOR, de Amurrio.
Comía solo, así que le pedí a Diego (que sale a tomar personalmente todas las comandas) que me hiciera un menú a su gusto. Y debió pensar, con razón, que voy poco por allí, porque predominaron los platos más tradicionales de su recetario, algunos de los cuales ya había probado en su momento y otros de los que había leído bastante a otros colegas. Inevitable empezar por el mini Babybell de camembert trufado, la tapa con la que el cocinero alavés ganó el concurso nacional Ciudad de Valladolid 2009. Se ha hablado mucho sobre ella, y siempre bien, así que me ahorro el comentario. Como segundo aperitivo, otro clásico, su lograda versión del sukiyaki, esa sopa japonesa de huevo, algas y verduras. Tras los aperitivos, no empezamos con buen pie el menú. El "serrín de foie", un foie gras en polvo sobre una crema de aguaturma, presentado en campana con humo de madera. Demasiado intenso este, demasiado plano de sabor el foie. El olfato se impone al gusto y desequilibra el resultado. Pero fue la única nota negativa de lo que a partir de ahí fue un gran menú.
La torrija de pan con tomate y sardina en aceite (el pescado llega en un tarrito del que hay que sacarlo para ponerlo sobre el pan) es un plato de gran delicadeza, que mejorará aún más cuando las sardinas estén en su momento. Intensidad de sabor en otro clásico de Diego Guerrero, los raviolis de alubias de Tolosa en infusión de berza, acertada revisión del tradicional guiso de cuchara. Los raviolis se acompañan de unas falsas alubias esferificadas que contienen el chorizo, todo en un caldo de repollo muy limpio, con unos hilos de berza y de piparras fritas en el centro del plato. Un acierto.
Más clásicos: el huevo con pan y panceta crujiente sobre puré de patata, elaboración premiada ya en 2001. La yema rompe sobre el resto en una combinación que siempre resulta muy agradecida. Más nuevo es el "Rejo fhungi formis con alioli de wasabi". Un trampantojo en el que una seta poco habitual, la oreja de madera, con sus peculiares forma y textura cumple a la perfección su papel de imitar un alga. Se acompaña con pulpitos y un ajo frito innecesario. Más sabores de mar en el salmonete frito con su propia escama, erizo de mar y aire de coco. Estos últimos apenas tienen presencia en un plato en el que de nuevo se juega a los efectos visuales ya que el salmonete se presenta como una cigala, con sus escamas fritas, crujientes, colocadas a modo de patitas. Y para terminar la parte salada, el taco de liebre estofada. Tal cual. Un taco mexicano con la liebre dentro, arropada por la potencia del cilantro, y acompañado por bolitas de guacamole. Muy buen plato, en el que sabor y diversión se dan la mano.
La creatividad y los juegos visuales tienen su máxima expresión en los postres. El cocinero quiere lucirse y me saca nada menos que cuatro. Nadie debe haberle dicho que soy poco goloso, pero afronto la tarea de probarlos todos. "La pecera"; "la maceta"; el "huevo poché", (como un huevo entero con cáscara de chocolate blanco que al romper deja ver la "yema" (mango) y la "clara" (coco). Y con los cafés, el "jardín zen", con sus estrellas de mar de frambuesa, su roca de chocolate, sus trufas de té verde y cacao o de chocolate blanco y arbequina... Todo es divertido, pero además todo está bueno. La bodega es correcta, pero creo que no está a la altura del restaurante. Dada la diversidad del menú acompañé toda la comida con un champán André Clouet Millesime 2002.
-
Comentarios
Mostrando 104 a 95 de 104 - 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | >
-
Conde - 29/05/2011 a las 20:02:16
Hasta hace muy poco tiempo el gin tonic era más o menos de minorías, ahora es la bebida nacional, lo mismo que pasó con el ron.
Se ha llegado a amanerar de tal manera que la copa hay que traerla de las chimbambas, la ginebra tiene que tener catorce destilaciones, la tónica hay que ir a por ella a África, el hielo que no se derrita a 30º de temperatura ambiente, hay que tener un limonero en casa
y lo más difícil, que no se escapen las burbujas, para eso lo mejor es utilizar jarras de cerveza con tapa, y por último, que cualquier barman o restaurante famosillo se atreva a cobrar 15 euros. (2.500 ptas)
Aparte de bromas y vasos de tubo, a mi me gusta en vaso corto poca ginebra y media tónica y normalmente una o dos horas antes de cenar.
No tiene más secreto, a las burbujas no les voy a dar tiempo a que se esfumen, en todo caso un poco al quinto GT.
Los mejores que he tomado han sido con Gin Xoriguer y tónica Schweppes, sin limón y fríos pero no helados y si es en la terraza del hotel PORT MAHON admirando la belleza natural del puerto y alguna vez preguntándome ¿porqué los españoles le ponemos a una salsa nuestra un nombre francés?
-
Basa - 29/05/2011 a las 17:53:12
D. Carlos,
Vaya semanita que lleva!! Si no estoy equivocada ha estado en el Puerto Santa María, en Illescas y ha acabado en Tarragona, sin contar las visitas en Madrid…
Ufff envidiable energía!! -
Basa - 29/05/2011 a las 17:50:36
RLopez,
Te copio el final del comentario, que no cabía entero
Copa:
A mí personalmente me gusta una Patrick Guilbaud que compré en Dublín y que creo que aquí es imposible de conseguir. La copa tiene la extraña habilidad de formar una escarcha por fuera que hace que el GT permanezca siempre a una temperatura extremadamente fría y ayude a que los hielos prácticamente no se derritan (siempre y cuando todos los pasos que se den sean los adecuados).
Pero vamos, que la copa ha de ser de cristal fino y la típica que se usa para vino tinto pero es aconsejable que la boca sea estrecha con el fin de que permanezcan y perduren todos los aromas y burbujas del Gin Tonic.
Elaboración:
Se sirven los hielos en la copa, aproximadamente unos 5 o 6 (va a depender del tamaño de los mismos) y se mueven para enfriar la copa. Si los hielos no estuvieran muy fríos (algo terrible) hay que quitar el agua que hayan desprendido.
Luego se sirve la ginebra, la cantidad va a depender del tipo de ginebra y del momento en el que se vaya a consumir, por ejemplo para tomarlo de aperitivo hay que echar unos 2 cl, si lo vamos a tomar después de una comida, mi recomendación es servir unos 4 o 5 cl, nunca más.
Luego, se corta en vertical una rodaja grande de la cáscara del limón (incluido lo blanco pero evitando la pulpa) y se produce el momento más emocionante de la preparación, cuando con las manos muy limpias se gira la piel del limón hacia los hielos mientras vemos como cae el perfume del GT (cayendo a modo de rocío). Desechamos ese trozo de cáscara y cortamos finamente, con un cuchillo de punta, otro trozo de la piel del limón, en esta ocasión evitando la parte blanca, y se lo añadimos a la copa. Removemos para que se impregne la ginebra con el perfume y con la cáscara que hemos añadido.
Después, servimos la tónica deslizando muy lentamente sobre el hielo para no perder burbuja, es decir hay que inclinar un poco la copa al servir la tónica.
El Gin Tonic está listo. Algo muy importante es servir primero a las señoras y luego a los caballeros y si estos son educados esperan para probarlo a que la persona que los haya servido se haya podido lavar y secar las manos para poder disfrutar también del suyo a la misma vez.
Algunas perogrulladas pero que no lo son tanto son las siguientes:
La ginebra tiene que estar en el congelador.
La tónica ha de estar en la nevera (importantísimo para la futura permanencia de la burbuja).
Nunca hay que echarle limón exprimido ya que mata el gas carbónico de la tónica.
El vaso de tubo queda determinadamente prohibido, el que lo invento seguro que fue el mismo que el de la barra libre.
Acompañamientos:
Por supuesto que una buena compañía es muy importante.
En cuanto al musical, a mí me gusta acompañar la Martin Miller del saxofonista noruego Jan Garbarek, su cd Twelve Moons resulta perfecto por esa sensación gélida que da. Para el GT de Tanqueray, por ejemplo, me gusta escuchar el Olé de Coltrane, alegría y sensibilidad.
Observaciones:
El tiempo de duración del Gin Tonic es de 10 Padres Nuestros o de 5 minutos (para los más ateos).
El Gin Tonic tiene aproximadamente unas 33 calorías (menos que un sobre de azúcar)
Me voy a preparar un Gin Tonic que estoy seco. -
Basa - 29/05/2011 a las 17:41:32
RLopez,
Te copio el original que aunque lo hayas visto después copiado, creo que es el que pides:
Comentario de: Weirdo [Visitante] Jueves, 08/05/2008 - 21:01
El mundo del Gin Tonic puede llegar a ser un océano de sensaciones, solo se tienen que seguir los pasos con sentido común, ponerle mucho cariño y no saltarse ninguna de las reglas básicas. Voy a intentar de explicar todos los componentes y los pasos a seguir tal y como yo los veo. Sería una pena leer el comentario y no llevarlo a la práctica justo después de haberlo leído.
Tónica:
La Schweppes es una tónica maquillaje, da la impresión de ser más fresca pero lo que resulta es más engañosa ya que mitiga los aromas de las mejores ginebras y esconde los defectos de las ginebras mediocres.
La burbuja de la Fever Tree puede parecer más fugaz pero si se cumplen todas las condiciones a la hora de servir un Gin Tonic, esto es falso ya que la burbuja permanecerá hasta el ultimo trago, con la extraordinaria ventaja de respetar el carácter y la identidad de la ginebra permitiéndonos apreciar con mayor nitidez la multitud de notas de botánicos, cítricos y especias que puede llegar a ofrecernos.
La Nordic Mist directamente no la considero una tónica, es un engaño a la burbuja, un sucio andrajo que nos encontramos muchas veces solo por el hecho de que se la regalan al restaurador con la coca-cola.
Hielo:
Si es de agua desionizada, desmineralizada y descalcificada mucho mejor, pero tampoco hay que volverse loco. Lo fundamental es que el hielo no tenga los clásicos malos olores que se desprenden habitualmente de mucho congeladores, que sea trasparente y sobre todo que esté muy muy frío. Por lo tanto, algunas bolsas de hielo (ojo, no todas son iguales) de las que venden en las gasolineras pueden servir siempre que se mantenga el congelador de casa a la mínima temperatura (unos -25º).
Ginebra:
Aquí podría estar hablando durante horas, voy a nombrar mis tres favoritas por orden:
Martin Miller Westbourne: En mi opinión, la más fresca, compleja e inquietante de las ginebras. Destilada con el considerado como Rolls Royce de los alambiques, formado por dos piezas de cobre macizos fabricadas en 1903 por el mejor artesano de la época: John Dore and Co. Otra de las claves es que solo se aprovecha el corazón de la segunda destilación, algo único en el mundo de las ginebras y este destilado puro sin diluir viaja hasta Islandia donde es mezclada con el agua desmineralizada de los iceberg (el agua más pura del mundo). Aromas a regaliz, anís y sobre todo la frescura de un rocío en primavera pero con el frío de finales de otoño. Algo así como una Primavera en otoño.
Brecon: Es la menos he probado de las tres, pero tiene el fino y educado carácter británico, la sutileza personificada. Procedente del parque Nacional de Brecon Beacons en Gales. Posiblemente sea la ginebra mas apropiada para beber en verano, cuando no se tiene la cabeza ocupada, cuando realmente lo único que se quiere sea sentarse a ver las palomas comer el pan que la gente les tira. No sé.
Tanqueray Ten: Suave, rotunda pero a la vez delicada, es una ginebra perfecta para hacer de digestivo después de una comida pesada. El hecho de que pase hasta por cuatro destilaciones hace que sea una ginebra algo más neutra pero con un componente único de sencillez y elegancia que, en mi opinión, es su mayor ventaja, dejando relucir los tenues aromas cítricos de limón y pomelo.
Cítricos:
La clave es que el cítrico que se vaya a utilizar esté fresco, que haya pasado el menor tiempo posible entre que se ha cogido del árbol y ha llegado a la copa. Hay que echarle solo la cáscara del limón, ya que es ahí donde se encuentran los terpenos y los ácidos cítricos. Este trozo de cáscara de limón (o lima) que se echa en la copa, no debe tener nada de la parte blanca debido a su amargor. A mí me gusta el limón verde valenciano, especialmente el que venden en un pequeño puesto en el mercado central de Valencia, sólo vende ajos y limones y hay que especificarle al frutero que son para GT ya que los suele tener fuera de la venta, suelen ser los mas ?feos?, con manchas y ciertas protuberancias. La lima también suele ser buena compañera pero ha de ser muy fresca y esto desafortunadamente es muy difícil de encontrar. No me gusta la lima kaffir en el GT, la he probado un par de veces y la veo demasiado amarga y con poca frescura que aportar.
Copa:
A mí personalmente me gusta una Patrick Guilbaud que compré en Dublín y que creo que aquí es imposible de conseguir. La copa tiene la extraña habilidad de formar una escarcha por fuera que hace que el GT permanezca siempre a una temperatura extremadamente fría y ayude a que los hielos prácticamente no se derritan (siempre y cuando todos los pasos que -
RLopez - 29/05/2011 a las 17:26:01
Don Carlos, blogueros:
Hace ya bastante tiempo, meses, quizas un año o mas, uno de los expertos blogueros, daba unas instrucciones de como hacer el Gin Tonic perfecto (hielo, temperaturas, etc.).
He intentado recuperar esa informacion, pero no consigo encontrar nada, con el buscador que hay.
Alguien podria echarme una mano para poder recuperar el comentario?
Agradecido. -
Rodaballo - 29/05/2011 a las 16:40:56
D. Carlos no se si todavía estara por Tarragona, pero le recomiendo un restaurante llamado LA GRAVA en El Morell a unos 10 km de la capital, muy cerca de la estación del AVE.
Estuve hace unas semanas y salimos muy satisfechos.
Tomamos un menú llamado Mancha Verde,casi todo de sus propias huertas:
-Chips de yuca con anis
-Bolitas de foie co avellanas caramelizadas
-Crema de garbanzos, espuma de patata, espinacas, piñones y aceite de trufa
-Salteado de habas, alcachofas y almendras
-Coca de verduras, parmesano y tomate confitado
-Arroz con verduras, pasas y queso de las montañas de Prades
-Helado de orégano, granizado de mandarina, crema de limón y manzana.
Ibamos con un poco de prisa porque teniamos que coger el tren, pero es un sitio para ir con más calma. El servicio muy bueno y agradable.
Tengo pendiente de contaros mi última visita a DIVERXO( fué hace dos meses, pero es que últimamente no tengo tiempo ni de respirar).
JAC
Espero con ansiedad tu cronica de ZUBEROA, un sitio que no conozco pero que está en los primeros puestos de visitables.Gracias. -
buda - 28/05/2011 a las 20:59:16
Gracias D. Carlos. La tecnología y yo en eterna lucha
-
buda - 28/05/2011 a las 20:55:46
Muy buena comida hoy en Bund (uno de los trend topics del blog esta semana).
Hemos mezclado cosas más tradicionales (dim sums de mucha variedad y calidad, noodles bien preparados, cartucho de pollo rebozado) con algunas más experimentales: ensalada de medusas, tendones picantitos y patas de pato (estas últimas son las que menos nos han dicho).
Sitio muy agradable, con una terraza fresquita.
Servicio lento que al final se ha disculpado porque había una comunión en el salón principal que les ha colapsado (por cierto, olé la valentía de esos padres por hacer una celebración ciertamente arriesgada).
Y buen precio: con cervezas y sin postre (pero con café) algo por encima de 20€
Volveremos sin duda a probar cosas nuevas. -
Carlos Maribona - 28/05/2011 a las 20:38:57
Y siguiendo en Tarragona, a escasos kilometros de la ciudad, el hotel LA BOELLA, un caprichito rodeado de olivos de la misma propiedad que el conocido y excelente aceite.
Tiene un restaurante gastronomico. Ya les contare. -
Lillo - 28/05/2011 a las 20:11:49
Una visita fugaz a la TABERNA BUEN SUCESO en la calle Buensuceso, 24. Una taberna típica madrileña con una pequeña barra para tapear y algunas mesas, no muchas, para comer mas formalmente.
Muy buenos unos raviolis de calabacín rellenos de bacalao y cebolla roja sobre pimientos de piquillos (9,5 €) y también fantástico un lomo de pato asado a la pimienta con tallarines de zanahoria al martín (12,5 €)
La rcp me pareció excelente. Pinta muy bien este sitio . Volveré con mas calma. - 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | >

