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El atractivo menú de Alkimia

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Hacía tiempo que quería conocer ALKIMIA, un restaurante que suelen elogiar muchos de mis colegas, alguno de los cuales lo sitúa en su guía como el mejor de la Ciudad Condal. Yo no me atrevo a tanto, pero sí creo que estamos ante uno de los establecimientos más destacados de Barcelona. Me ha gustado la cocina de Jordi Vila, que es un profesional que huye voluntariamente de lo mediático para expresarse sólo a través de sus platos. Un cocinero que trata bien el producto y que tiende más a pecar por exceso que por defecto. No se le puede por tanto reprochar que su cocina sea plana en lo que a sabores se refiere. Añade además vistosas presentaciones, platos que entran por los ojos. En Alkimia no hay carta. Simplemente dos menús. Uno más innovador (85 €) y otro, Tradiciones contemporáneas, que recoge los platos más destacados de los últimos años. Optamos por el primero, un menú sólido y atractivo.

Como decía antes, el problema de Jordi Vila está en los excesos. Algo lógico si tenemos en cuenta los riesgos que asume el cocinero en casi todos los platos, muchos de los cuales buscan una reinterpretación moderna de la cocina catalana tradicional. Aún así, el resultado es bastante más ligero de lo que el enunciado de los platos puede hacer pensar. A ello contribuyen mucho los toques cítricos que encontramos en varias elaboraciones. Pero vamos por partes. Empezamos con un aperitivo, chupito de agua de tomate y pan tostado, con una loncha de longaniza encima, entrada ligera en la que la potencia del aceite se convierte en protagonista. Muy rico el siguiente, mojama con crema de avellana, que incide en esa línea que trabajan varios cocineros de la combinación de productos del mar y grasas de frutos secos. Empieza el menú propiamente dicho con unos espaguetinis de calabacín con frutos de mar, un plato muy fresco, con toques cítricos, en el que la falsa pasta de verdura combina a la perfección con los percebes pelados, los trocitos de navaja, las algas y las huevas de pescado.

El cocinero busca mucho la estacionalidad. De ahí un erizo fresco con suquet blanco, a base de picadillo de tocino. Buen plato, aunque acusa un exceso de patata. De nuevo aparece el mar y montaña en una excelente ostra escabechada, con toques de cilantro y, de nuevo, cítricos, con careta de cerdo glaseada y una base de espinacas. Otra vez el cerdo en el siguiente plato, un carpaccio de oreja en un potente y sabroso caldo de especias y apio. Espléndidos los guisantes "en negro" con jengibre, en el que las delicadas hortalizas se presentan sobre un fondo de calamar, curiosa pero lograda combinación que fue el mejor plato de la cena.

Uno de los platos más celebrados de Alkimia es la gamba a la mano, cocida levemente, que se presenta caliente sobre una cama de sal gris de Guerande y aromatizada con laurel y clavo. La gamba no es de la calidad esperada y resulta muy escasa de sabor.  Pero lo peor es el exceso de aromas, tantos que acaban por empachar el olfato. Una sensación que se repite cada vez que sale ese mismo plato a las mesas vecinas.

Me gusta mucho una crema de garbanzos con trufa negra que se sirve sobre trocitos de tuétano y ñoquis de patata y parmesano. Intenso, como casi todos los platos de Vila, pero muy equilibrado y sabroso. Sigue una lubina con mantequilla de yogur y berenjena escalibada. El pescado, impecable de punto, con otro toque cítrico. La berenjena, con un exceso de ahumado. Una trufa en juliana, sencillez y sabor, da paso a una liebre a la royal con crema de tupinambo. En realidad el menú incluye carne de buey con verduras y mostaza, pero nos ofrecen cambiarlo por la caza y aceptamos encantados. Acertamos, porque el plato está muy bueno, con mucho sabor, intenso.

Cierran dos postres que no están mal, pero que resultan desequilibrados por algunos de esos excesos de los que les vengo hablando. El cremoso de calabaza con helado de naranja sanguina es una combinación fresca pero con predominio de la naranja. Y la manzana asada con chocolate negro y helado de eucalipto sería un gran postre si el eucalipto no fuera tan intenso. Tienen una buena bodega, aunque convendría ajustar algo más los precios, excesivos en algunos vinos. Nosotros bebimos un clásico, el Savennieres Les Vieux Clos 2008, de Nicolas Joly, perfecto para casi todo el menú. Y con la liebre, una copa de un vino del Montsant que embotellan especialmente para Alkimia con la marca K. Cariñena, garnacha y syrah en un tinto muy potente pero equilibrado que aguantó perfectamente la royal. En cuanto al servicio, es rápido, amable y eficaz, pero debería corregir un defecto: una vez detectado que los clientes hablan español no deberían insistir en dirigirse a ellos en catalán. Una pérdida de tiempo porque al final tienen que volver a repetirlo. Al final, copas de moscatel de Ordóñez con los postres y gin tonics incluidos, algo más de 150 euros por cabeza.

Y el domingo, al regreso de Rosas y antes de coger el AVE hacia Madrid, comida en el SUQUET DE L´ALMIRALL , en la Barceloneta. Nuestra idea era comer en KOY SHUNKA, que mi compañero de viaje no conocía. Pero una llamada al mediodía de este restaurante nos comunicó que no darían comidas por una avería eléctrica. Para mí mejor ya que había estado en el japonés hacía poco más de un mes. El Suquet es uno de los pocos restaurantes de Barcelona con interés que abren el domingo. Si además, como ocurrió la semana pasada, el día es primaveral, la terraza, frente al puerto deportivo, es una delicia. Encontramos una mesa allí con el compromiso con Quim Marqués de levantarnos a las tres de la tarde, y así lo hicimos.

Optamos por el menú degustación, el pica pica marinero, que por el atractivo precio de 42 euros incluye un amplio y variado surtido de picadas, con resultados irregulares, seguramente por el aluvión de clientela dominical. Una sucesión continua de gente entrando a preguntar si había mesa. Imposible. Deberían poner un cartel en la puerta que diga "completo". Estupendos los buñuelos de bacalao y los pimientos dulces con anchoas. Flojito el pan con tomate, una coca falta de cocción; y muy ricos los pescaditos fritos. Frío y soso el calamar encebollado mientras que la gamba roja, pequeña, resultó excepcional. Todavía otra entrada, vapores del mar, con mejillones, berberechos y cañaíllas al vapor. Estas últimas muy buenas, los mejillones sabrosos y los berberechos pequeños y con poco sabor. El remate fueron unos fideos marineros magníficos, con una intensidad de sabor excelente. Los postres no están incluidos. Pedimos un surtido de quesos con membrillo, que acompañan con un palo cortado Regente. Lo regamos todo con un gran blanco riojano, el Allende 2007, perfecto para este menú marino. En total, con cervezas de aperitivo, 70 euros por cabeza. Un buen sitio para una comida de domingo en Barcelona, sobre todo si el tiempo acompaña.

  • Comentarios

    Mostrando 54 a 45 de 54
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  • Bibendum - 14/02/2011 a las 12:10:41

    LaIna, lo mejor de INARI (casi lo único decente), es el "California Maki Roll especial". Lo mejor es tomárselo en la barra con una cerveza y a otra cosa.

    Yo llo llevo de vez en cuando a casa (a mis criaturas les encanta), pero con solo diez minutos de trayecto, llega muy perjudicado. El Sushi viaja mal.

  • LaIna - 14/02/2011 a las 11:18:00

    JAC, parecidas sensaciones cuando estuve en Bistró Madrigal, la verdad es que sigo a Andrés desde Azul Profundo / Balzac y reconozco que el hecho de que el Bistró esté tan lejos es complicado. Aún así tengo pendiente volver.

    Qué sobrevalorados y sobrepreciados me parecen algunos japoneses. Con lo bien que puede invertir uno 30-40€ en sitios como 99SB o NIKKEI servidor recogió una comanda de €55 (para 2, sin bebidas) para conocer y se supone que disfrutar en su casa de la cocina de INARI. Bueno me pareció el tartar de atún, sin ninguna historia los niguiris de vieira y pez mantequilla (más de €3 por pieza) y del "inari salmón" directamente se quedó la mitad. Ya que estabamos en casa descorchamos un Bruno Clair Bourgogne Blanc 2007 y lo pusimos a competir con un Wittman Riesling Trocken también del 2007, junto con el tartar lo mejor de la cena.

  • Conde de la Gaita - 14/02/2011 a las 11:14:30

    Pues yo no he tenido tanta suerte en THAI GARDENS las veces que me han llevado.
    Me parece un sitio turístico y de grupos de amigas.
    Tal vez sabiendo pedir mejore algo pero mi impresión es catastrófica.

  • Carlos Maribona - 13/02/2011 a las 23:18:57

    Comida en THAI GARDEN, bastante bien en líneas generales, aunque se empeñan en no poner apenas picante por mucho que uno indique mientras le toman la comanda que lo quiere todo potente.
    Las entradas están a un nivel razonable; flojito un curry de carne de buey; y mucho mejor el rojo de pato, en el que hemos conseguido que nos hicieran algo más de caso en el tema del picante.
    Lo mejor, una sopa tom yam kung.
    La carta de vinos, necesitada de una urgente revisión.

  • Carlos Maribona - 13/02/2011 a las 23:09:45

    En efecto, JAC. Gran sitio EL OSO.

    Y gran albariño uno que he podido probar hoy y que yo no conocía: SEÑORÍO DE SOBRAL. Fresco, suave, muy frutal.

  • JAC - 13/02/2011 a las 20:32:28

    Qué bien se come en EL OSO. Unas excelentes anchoas, unas buenas alcachofas y el ya clásico pixín, reconcilian a cualquiera con esa cocina de mantel de cuadros, aunque la nueva decoración del sitio esté más cerca de Vinuesa que del chigre.

    El vino, un blanco de rueda de los Hermanos Lurton un tanto pasado de ebanistería.

    Me gusta.

  • RLopez - 13/02/2011 a las 20:21:33

    Rodaballo, Conde, Merluccius:
    Gracias por las sugerencias, seguiremos tratando.

  • Merluccius - 13/02/2011 a las 19:00:33

    Rodaballo, yo use disitintos tipos de chiles, jalapeño, habanero y unos guajillos secos y pimenton de la Vera picante y te aseguro que consigues el efecto picante para que sean realmente Bravas.

  • especial - 13/02/2011 a las 13:47:26

    Siguiendo con restaurantes italianos, una buena opción en Sevilla es el PORTA ROSA, en el que estuve ayer, cuento algo.

    No me extraña que llene, puede ser uno de los Rtes de Sevilla con mejor relación calidad precio.
    Bunas instalaciones, servicio agradable y cocina excelente en lineas generales.
    De aperitivo una especie de minipizza margarita muy rica.
    Unas crepes rellenas de alcachofas y parmesano, que tenían fuera de carta, realmente formidables, tanto de punto como de sabor, un gran plato.
    Mi mujer tomó un risoto de calamares en su tinta ( tipo arroz negro, con el punto más cremoso propio del risoto) sabroso y en su punto, y yo un entrecot con salsa de aceto balsámico ( sin reducir afortunadamente)y zanahorias con unas patatas fritas, tipo chips estupendas.
    La carne era una maravilla, ternera blanca ( imagino que de Avila) con un sabor y sobre todo una ternura impresionante, la salsa estaba bien, pero la debí pedir sola.
    De postre un semifrio de turrón, que me dijo menos.
    Tomamos un par de cervezas, y un tinto de la Toscana que me recomendó el maitre, que me encantó, lamento no recordar el nombre.
    Un tinto con estructura, sin perder la fruta, con una uva bastante madura ( tenía un final algo dulce), muy interesante y fenomenal de precio, sobre los 16 euros.
    Por cierto, tienen una carta de vinos, no muy extensa, pero estupendamente elegida, con opciones para todos los gustos y bolsillos.
    Por poner una pega, las copas eran algo pequeñas.
    Todo eso, 65 euros para 2 personas, con invitación a limonchelo.
    Ya digo que la RCP me pareció magnífica.

  • Basa - 13/02/2011 a las 11:48:51

    Esta semana, espectacular cena en DIVERXO !!

    Impresionante menú que nos preparó David, con el detalle añadido de cambiar parte del menú, metiendo platos nuevos o nuevas versiones de anteriores, para que no repitiéramos el que tomamos hace un mes.

    Para no aburrirles, ni estropear las posibles sorpresas cuando vayan, sólo comentaré dos de mis platos favoritos que David ha trasformado y para mi sorpresa, mejorado.

    Uno es un chili crab “reinventado” y si ya era de mis platos favoritos, éste es el mejor que he comido allí, impresionante. Y el otro, el tan comentado shabu-shabu de pulpitos y que en esta ocasión es la tercera versión del plato que pruebo allí (la primera, recordé con Ángela que fue en Julio de 2009, cuando se trasladaron). En esta ocasión, la sopa, igual de sabrosa cuando sumerges los pulpitos, ya no tiene ese aire andaluz porque ya no es caldillo de perro, si no que consigue un aire asiático, finalizándola además, con leche de coco y lima, logrando con esto, la textura que David buscaba para esta segunda parte del plato y reconozco que es la versión que más me ha gustado… además de tener el aliciente, que el simpático Manuel (el cocinero que sale a prepararte la segunda parte del plato) va sabiendo el grado de picante que nos gusta y viene preparado jejeje

    Javier por su parte, nos había preparado un lujazo de selección de vinos de jerez incluyendo finos, manzanillas, olorosos, palo cortados, amontillados… (por cierto impresionante la bota 24 que acaba de salir y que nos consiguió especialmente para esa selección) elegidos para cada plato, pero con la posibilidad de volver al que quisiéramos, pues mantuvimos todas las copas hasta el final

    En fin, que ir a DIVERXO es una fiesta, lo pasas de lujo, te sientes muy a gusto, bebes admirablemente y comes extraordinariamente bien, con gran estabilidad, pero consiguiendo siempre sorprenderte. Fue un menú largo, pero se nos hizo corto ¡! Y es una gozada que podamos disfrutar de ello en Madrid

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