Lo han logrado. Nuestros dirigentes europeos han conseguido un rápido acuerdo, a pesar de los augurios pesimistas que presagiaban largas y tensas reuniones para elegir al Presidente y a la Alta Representante de la Unión. También han alcanzado un objetivo nada fácil: que los medios de comunicación europeos y del más allá coincidan en que los elegidos tienen en común su insignificancia política ¿Es ésta la mejor forma de comenzar a aplicar el tan ansiado Tratado de Lisboa? ¿Responden los nombramientos a las esperanzas alimentadas durante años por nuestros gobernantes?

“Hay que ser razonables. Son posibles y deseables algunas acciones comunes. Se cometió el error de dejar pensar que la diplomacia común podría suplantar a las distintas diplomacias nacionales. No se pueden cambiar mil años de historia firmando éste o aquel papel. Es completamente absurdo pensar en una diplomacia común de los 27 Estados miembros de la UE. Jamás se ha conseguido definir el núcleo duro de la diplomacia común. La Unión es una confederación de Estados nacionales”.
¿Sabe quién es el autor de esas palabras? ¿Margaret Thatcher? ¿Algún euroescéptico de formación anglosajona? ¿Un fanático neoconservador?... Pues no. Si el amable lector echa una vista a la Hemeroteca de ABC encontrará en el número de 16 de septiembre de 2007 una entrevista de Juan Pedro Quiñonero, corresponsal en París, a Hubert Védrine, quien fuera consejero del presidente Mitterrand y posteriormente ministro de Asuntos Exteriores. Parece obvio que era y es socialista. Además, en mi opinión, goza del prestigio de ser uno de los tratadistas sobre relaciones internacionales más capaces e inteligentes de Europa. Hoy continúa asesorando al presidente francés, que no es socialista sino conservador, lo que no le ha obligado a cambiar de referentes ideológicos. En la vecina Francia las “políticas de estado” no son un instrumento para callar a la oposición sino una realidad cotidiana.
¿Tienen sentido esas palabras en el marco del Tratado de Lisboa? De lo que no hay duda es de que nos ayudan, y mucho, a entender el “sorprendente” nombramiento de los nuevos presidente y alta representante de la Unión. Quisiera apuntar tres ideas para la discusión.
Pocos son los dirigentes europeos dispuestos a asumir un cargo tan frustrante -sólo Blair se postulaba entre los dignatarios de cierta talla- pues lo que caracteriza a la Unión es la diversidad, los acuerdos se toman siguiendo la ley del mínimo común denominador y raro es el tema importante capaz de aunar posiciones. El presidente está llamado a negociar consensos mientras la alta representante tiene que renunciar de entrada a una política exterior común en beneficio de la acción particular de los grandes.
Ni Francia ni el Reino Unido quieren ver figuras de peso en Bruselas que dificulten la aplicación de sus estrategias internacionales. Alemania no quiere aparentar exceso de ambición y se reserva para lo que realmente le interesa: el Banco Central Europeo. El precio del dinero afecta mucho más a los intereses alemanes que unos puestos de relumbrón sin demasiado contenido. El poder real está en el Consejo de Seguridad, en las capacidades militares y en la disuasión nuclear. La Unión carece de los tres mientras Francia y Reino Unido los cuidan con el cariño de quien sabe el valor de lo que se posee.
La convergencia europea es un proceso histórico de enorme importancia que, con sus muchos inconvenientes, ha hecho mucho más bien que mal a nuestras sociedades. Sin embargo, como apunta Védrine, no se puede desmontar el resultado de siglos de historia particular de un día para otro. No sé si los estados –nación sobrevivirán o no en Europa, de lo que no tengo duda es de que una Europa postnacional requerirá mucho tiempo o será la consecuencia de tener que enfrentarse a problemas de enorme envergadura que hoy están lejos de nuestro conocimiento.
El europeísmo es un discurso, pero no siempre una realidad. El Tratado de Lisboa era una necesidad, la última de las consecuencias del derribo del Muro de Berlín y del intento de disolver una gran Alemania dentro de una Europa más unida y, por lo tanto, con una dimensión política. Ése fue el acuerdo entre Mitterrand y Köhl, del que Védrine sabe mucho, pero el hecho de que Francia se viera obligada a hacer grandes concesiones en aquel momento no debería entenderse como que está dispuesta a dejar de ser ella misma. No todas las naciones europeas se encuentran incómodas con su identidad e historia. No todas ven en el suicidio una liberación.
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"Hubert Védrine, quien fuera consejero del presidente Mitterrand y posteriormente ministro de Asuntos Exteriores. Parece obvio que era y es socialista. Además, en mi opinión, goza del prestigio de ser uno de los tratadistas sobre relaciones internacionales más capaces e inteligentes de Europa. Hoy continúa asesorando al presidente francés, que no es socialista sino conservador"
Lo que esta cita demuestra es, esencialmente, es el premeditado, calculado, error al calificar de "izquierda" al socialismo europeo de las últimas décadas.
Por lo demás, resulta patente la voladura controlada de la "europa social y política". El neoliberalismo, dejados en evidencia sus presupuestos por la vigente crisis, ha impuesto su visión insolidaria y méramente economicista, de una UE a la medida exclusivmente de los intereses de los más privilegiados y de las grandes corporaciones.
De
MALDITOS ROEDORES
(Enviando 21/11/2009 @ 21:16:22)
"Hubert Védrine, quien fuera consejero del presidente Mitterrand y posteriormente ministro de Asuntos Exteriores. Parece obvio que era y es socialista. Además, en mi opinión, goza del prestigio de ser uno de los tratadistas sobre relaciones internacionales más capaces e inteligentes de Europa. Hoy continúa asesorando al presidente francés, que no es socialista sino conservador"
Lo que esta cita demuestra es, esencialmente, es el premeditado, calculado, error al calificar de "izquierda" al socialismo europeo de las últimas décadas.
Por lo demás, resulta patente la voladura controlada de la "europa social y política". El neoliberalismo, dejados en evidencia sus presupuestos por la vigente crisis, ha impuesto su visión insolidaria y méramente economicista, de una UE a la medida exclusivmente de los intereses de los más privilegiados y de las grandes corporaciones.
De
MALDITOS ROEDORES
(Enviando 21/11/2009 @ 21:17:15)
No conocía las declaraciones de Hubert de Védrine, pero demuestran una gran sabiduría, por mucho que algunos se rasguen las vestiduras: Europa no es ni un pueblo ni una nación y, por tanto no puede pretender ser un Estado, una federación como EEUU. Europa es un continente con muchos pueblos y naciones, y lo más acorde a esa realidad es una cooperación entre Estados soberanos que respete la independencia, soberanía e identidad de cada uno de ellos. Después de la caída del Muro de Berlín, para mantener a la Alemania reunificada con una soberanía limitada, se ha forzado una integración federal europea que desprecia y enmienda la voluntad de los ciudadanos. Seguir por esa vía agravará el desapego ciudadano hacia Europa y creará un barroco e ingobernable entramado burocrático que recuerda a la Europa medieval.
De
Eurorealista
(Enviando 21/11/2009 @ 23:52:40)
Ese último parrafo no me gusta nada, sr. Portero. El proceso europeista, incluso llevado a sus últimas consecuencias, no es un suicidio. Al contrario, es un nuevo comienzo. Es una forma de hacernos fuertes. De eliminar problemas y discordias. De dejar en evidencia a los nacionalismos, con su odio y su violencia. Tampoco tiene sentido enredarse en cuestiones ideologicas: luego decidiremos si le damos un corte de derechas o de izquierdas, pero antes de decorar la casa hay que construirla. Y, en ningún caso, es perder nuestra identidad, es admitir la cultura a la que pertences. La historia de la que formas parte, junto a Leonardo y a Erasmo; Newton y Napoleón; Shakespeare y Cervantes. Mirate al espejo. Eres europeo.
De
Jose A.
(Enviando 22/11/2009 @ 02:02:07)
Leer esto en uno de los comentarios, es que de verdad, que risotadas me ha producido: "Por lo demás, resulta patente la voladura controlada de la "europa social y política". El neoliberalismo, dejados en evidencia sus presupuestos por la vigente crisis, ha impuesto su visión insolidaria y méramente economicista, de una UE a la medida exclusivmente de los intereses de los más privilegiados y de las grandes corporaciones."
¿Neoliberalismo es que los bancos centrales, manejados por los gobiernos de turno, hayan permitido lo que no se debería haber permitido?. Acabáramos oigan, al final acabarán tildando a Lenin de neocon. De traca.
Lo que se muestra día a día es que los burócratas europeos solo se dedican a engordarse vía más burocracia, y a eliminar poco a poco los derechos individuales de las personas. Y en esa disolución de las libertades participan, unidos de la mano, ardorosos y contentísimos, derechas e izquierdas. No me acuerdo donde, leí un estupendo a
De
Ogro
(Enviando 23/11/2009 @ 11:32:06)
Don Jose A. el proceso europeista, salvo que se haga con un ojo puesto al sitio de donde venimos, jamás podrá ser un nuevo comienzo, salvo en el sentido de que repetiremos sin duda todos los fallos que ya cometimos, con tan "excelsos" resultados, entre ellos, dos guerras mundiales.
No todo es economía, ni derechas ni izquierdas. Hay cosas más importantes como la identidad, que debería surgir con la clara referencia del pasado, con sus aciertos y fallos; solo así se puede prosperar y crecer. Pero nuestra eurocracia lo hace al revés, pretende se olvide todo, pretende hacer tabla rasa y eso es el mejor pasaporte a la catástrofe.
Europa, al igual que tras la 2ª guerra mundial, sigue sin saber protegerse siquiera a si misma, ni siquiera de amenazas interiores. Enormes cimientos para el rascacielos de palillos.
De
Ogro
(Enviando 23/11/2009 @ 11:36:27)
I) Después de 2300 años de guerras, de todos contra todos, y después de la II GM, en 1945 se corrió el riesgo de terminar siendo colonias rusas o norteamericanas, como ocurrió con los países del bloque soviético, fue que se pudo pensar en la CE, netamente económica, para pasar a la UE, donde priva lo económico, y se empieza poco a poco en su función política, pero con la ayuda de buenos, y pacientes dirigentes, creo que se lograra en otros 40 años, la federación europea de naciones, donde Europa lograra su puesto real en el concierto mundial.
De
Viriato
(Enviando 23/11/2009 @ 18:53:01)
II) Estoy de acuerdo, que no podrán desaparecer las distintas idiosincrasias nacionales, ni nadie en su sano juicio, lo podrá sugerir, si es que dicha confederación es democrática, los italianos podrán seguir cantando su Traviata, los alemanes seguirán comiendo salchichas, y los franceses seguirán siendo republicanos.
Creo que es mejor, ir poco a poco, que no tensar la cuerda, y esta se rompa.
De
Viriato
(Enviando 23/11/2009 @ 18:54:06)
III) Es por ello, que aunque a muchos nos reviente, se permite una Inglaterra, sin el sistema métrico decimal, y sin haber entrado en el euro, Una Francia, que voto en contra de la constitución, una Irlanda y sus ascos al tratado de Lisboa, y un presidente sin pluma para firmar, paciencia, paciencia es lo que necesitamos para consolidar la unión.
De
Viriato
(Enviando 23/11/2009 @ 18:56:06)
IV) Los problemas, de izquierdas o derechas, socialismo o capitalismo liberal, existirán, hasta que no se invente algo nuevo.
Los socialistas de izquierda, solo se quejan del neoliberalismo y sus ganancias, y no ven la recaudación de impuestos, de donde sacan ellos (donde gobiernan), el dinero para las leyes y campañas sociales, ceguera o demagogia, me inclino más por lo segundo.
De
Viriato
(Enviando 23/11/2009 @ 18:57:04)
La identidad significativa y predominante para la mayoría de los europeos es la identidad nacional, no una "identidad europea" tan débil y eterea como la "identidad asiática" o la "identidad africana". Va listo quien piense que "Leonardo y Erasmo; Newton y Napoleón; Shakespeare y Cervantes" nos van a hacer querer un superestado federal europeo. Qué le vamos a hacer, los Estados-nación de Europa son pequeños en comparación con EEUU o China, pero pretender "ganar peso" construyendo unos artificiosos y antidemocráticos "Estados Unidos de Europa" es crear un problema mucho más grave del que se pretende resolver. Mírate al espejo: la única integración europea posible es aquella que respete la independencia, soberanía e identidad de cada uno de sus Estados miembros.
De
Eurorealista
(Enviando 26/11/2009 @ 20:10:23)
A ver, "Eurorealista", ¿de donde sacas lo de "antidemocrático"? Me parece que cuando convocaron el referendum sobre la Constitución Europea tu y yo no votamos lo mismo. Por lo demás, ser ciudadano europeo - ya lo somos - no es negar que seas español. Todo lo contrario: eres europeo porque eres español. Incluso cuando te opones a la idea de europa lo haces desde el concepto del Estado-Nación, cuyo origen es... ¿asiatico?¿nativo-americano?¿africano? No, es europeo. Como tu. Y no puedes escapar de tu identidad: te la encuentras incluso en los argumentos que usas para rechazarla: libertad, ciudadania, nación, democrácia... Todo eso lo tenemos en común con Francia, Alemania, Bélgica, etc. Todo eso nos diferencia de Afganistan, China, Marruecos... No es algo etéreo y débil. Es el sustrato más profundo de tu intelecto, de tu forma de ver el mundo. Si te acercas a la raiz de tu ser verás talladas tres palabras: Civis Romanus Sum.
De
Jose A.
(Enviando 27/11/2009 @ 12:00:47)
A ver Jose A.: la actual "construcción europea" en clave federalista es totalmente antidemocrática, pues las élites que la impulsan rara vez consultan a los ciudadanos sobre unas propuestas de gran relevancia política e histórica y, cuando se dignan a hacerlo, solo aceptan un "si" por respuesta, obligando a los ciudadanos a volver a votar en caso contrario hasta doblegarlos (como hemos visto en el vergonzoso episodio irlandés de ratificación del Tratado de Lisboa). Y sobre el referendum de la "Constitución Europea" en España se puede decir lo mismo que sobre el "referendum" sobre el Estatut de Cataluña: votó menos del 50% del censo, con lo que mucho entusiasmo europeísta tampoco es que haya en España. Y si, el concepto de Estado-nación tuvo su origen en Europa, y te recuerdo que es una COMUNIDAD POLÍTICA SOBERANA, incompatible,por tanto, con comunidades políticas superpuestas o inferiores a ella (lo que no impide la libre cooperación entre los Estados si respeta esa sober
De
Eurorealista
(Enviando 27/11/2009 @ 20:16:11)
soberanía fundamental). Yo me siento español y europeo, pero mi identidad europea es genéricamente cultural, mi identidad política y cultural fuerte es la nacional española. Y no utilices ese manido discurso de "libertad, ciudadanía, democracia..." porque esos valores, aunque elaborados en Europa, tienen una dimensión y una vocación universal, de modo que, aplicados para crear una comunidad política, ésta rebasaría el ámbito europeo y comprendería, al menos, todo el mundo occidental e, incluso, a todos los Estados democráticos y de Derecho del mundo. Pero, guste o no, para que una comunidad política o una nación puedan existir y ser viables se requiere compartir al guno de estos cuatro elementos: una etnia, una religión, una lengua y una historia. El continente europeo carece de todos esos elementos aglutinantes y, por ello no es ni un pueblo ni una nación que pueda fundamentar un superestado federal europeo (algo que ya estableció el Tribunal Constitucional alemán en una
De
Eurorealista
(Enviando 27/11/2009 @ 20:27:03)
famosa sentencia sobre el alcance de la "ciudadanía europea"). En resumen, europeismo SI, eurofederalismo NO.
De
Eurorealista
(Enviando 27/11/2009 @ 20:31:45)
famosa sentencia sobre el alcance de la "ciudadanía europea"). En resumen, europeismo SI, eurofederalismo NO.
De
Eurorealista
(Enviando 27/11/2009 @ 20:45:04)
La UE está apenas comenzando a caminar. Aún no sabemos donde llegará. Yo deseo que esto sea el comienzo de algo muy grande, que enlace con un glorioso pasado al que hay que regresar - Imperio Romano-. He notado que dices sentirte español, y ello a pesar de que la formación de España ha sido totalmente antidemocrática (dinastias y guerras), formada por mil y un etnias y culturas distintas (iberos, suevos, vandalanos, alanos, moros, cartagineses, y un interminable etcetera)que no tenían nada en común. Así que tu argumento de que la nacionalidad española es más democrática no es cierto. Es al contrario. Y si nos ponemos ya en los tiempos actuales, cabría preguntarse en base a qué prohibimos un referendum en Euskadi y Cataluña. Y que conste que yo no apoyo los separatismos: solo crean división y odio. La unión hace la fuerza. La Unión es el futuro.
De
Jose A.
(Enviando 27/11/2009 @ 21:44:25)
1º: El Imperio Romano no puede ponerse en absoluto como precedente de una "unión europea", pues era un imperio mediterráneo, que englobaba todo el norte de África, el Próximo Oriente, y excluía a todo el norte y el este de Europa.
2ºEs cierto que España, y la mayoría de los Estados europeos se formaron sin atender a criterios democráticos y en base a una diversidad etno-cultural interna. Pero es que, en ese momento, la idea de democracia no estaba aún definida o se estaba definiendo, y la diversidad era "étnica" y no "nacional". Actualmente, por el contrario, la idea de democracia está plenamente vigente y la diversidad europea es "nacional2 y no "étnica".
De
Eurorealista
(Enviando 28/11/2009 @ 03:25:54)
3º Por todo ello la nacionalidad española es democrática y la europea no lo es en absoluto, España tiene una sólida base social de apoyo de la que Europa carece por completo. Y porque España tiene una sólida base de apoyo, mucho mayor también que la de los nacionalismos fragmentadores es por lo que no cabe ceder a sus exigencias.
De
Eurorealista
(Enviando 28/11/2009 @ 03:38:04)
Eurorealista.- Estudiando la evolución social humana en Europa, primero vino el clan, después la tribu, la ciudad estado, la nación y Norteamérica (europeos erradicados en America) nos enseño el camino del estado federal, único posible para ser algo en el concierto de las naciones, para los tiempos que corren.
Si nos olvidamos del idioma la diferencia de un tejano con un ciudadano de Boston, es igual más o menos que la diferencia de un portugués con un alemán, pero ambos se sienten norteamericanos, yo sin dejar de sentirme español, también me siento europeo, como creo que la mayoría así se siente.
De
Viriato
(Enviando 29/11/2009 @ 21:38:29)
Viriato, Europa no tiene nada que ver con EEUU, precisamente porque un ciudadano de Boston y otro tejano son compatriotas, mientras que un portugués y un alemán son extranjeros el uno para el otro. Y eso ocurre porque, además de tener un idioma común, los estadounidenses están completamente mezclados, de forma que el de Boston y el tejano pueden ser iguales como dos alemanes y dos portugueses, o pueden ser completamente distintos dentro de un mismo estado. En Europa, por el contrario apenas hay mezcla, en Alemania viven los alemanes con sus características, en Portugal los portugueses con las suyas, etc. Es decir, que EEUU también es y funciona como una nación, al igual que Alemania o Portugal, pese a las diferencias de tamaño entre unas y otras naciones. La humanidad, desde luego, evoluciona permanentemente y no podemos predecir el futuro, pero pretender construir unos "Estados Unidos de Europa" para poder competir con EEUU o China es una quimera sin ninguna base social,
De
Eurorealista
(Enviando 30/11/2009 @ 02:56:37)
Insisto, yo también me siento español y europeo -como casi todos-, pero la identidad política significativa es la nacional, en España, en Lituania, en EEUU o en China. No estoy en contra de cierta integración europea basada en el libre acuerdo entre los Estados del continente y respetuosa con la independencia, soberanía e identidad de cada uno de ellos, sino contra la absurda pretensión de configurar un superestado federal europeo que reduzca a España o Alemania a la condición de Tejas o Michigan.
De
Eurorealista
(Enviando 30/11/2009 @ 03:03:40)
Eurorealista, respeto sus puntos de vista, pero creo que usted debe aclarar sus ideas, por un lado dice que la humanidad evoluciona permanentemente (socialmente hablando), y por otro lado nos dice que es una quimera, pensar en un estado supra nacional.
Y por otro lado Cito “no estoy en contra de cierta integración europea basada en el libre acuerdo entre los Estados del continente y respetuosa con la independencia, soberanía e identidad de cada uno de ellos,” de eso justamente trata la federación de naciones, exactamente lo que usted asevera.
De
Viriato
(Enviando 30/11/2009 @ 17:49:24)
Viriato, he dicho claramente que la humanidad evoluciona y que no podemos predecir esa evolución, pero que, tal y como es Europa hablar de un "estado supranacional" carece de base social y democrática. Tal vez no en 40 años sino en 400 las cosas sean diferentes...
Y la integración europea a la que yo me refiero como ajustada a esa realidad europea no es federal (como la de EEUU que, insisto, es una nación como España o como Dinamarca) sino, a lo sumo, confederal. El actual modelo, representado por la imposición del Tratado de Lisboa, responde a una integración federal gravemente lesiva para la soberanía de los Estados miembros, la mayoría de cuyos pueblos no han sido consultados al respecto y, en los casos en que se ha hecho, no se ha respetado su voluntad -el caso irlandés es paradigmático-.
De
Eurorealista
(Enviando 30/11/2009 @ 20:09:27)
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