Auschwitz-Birkenau fue el instrumento más preciso de fabricación del Mal. El Mal en estado puro. Hay una gran diferencia cualitativa entre Auschwitz, Treblinka, Dachau… y cualquier otra realidad terrible de la historia. Los campos de exterminio nazis eran factorías de muerte. Eran la aplicación de los mecanismos de producción industrial destinada el exterminio de una raza. Fábricas de cadáveres. A pocos kilómetros de Cracovia todavía siguen en pie los barracones, las duchas, algún crematorio del símbolo del Holocausto. Los judíos que atravesaban las puertas de Auschwitz sabían cuál era su destino. Sabían lo que les esperaba tarde o temprano. Los testimonios de los supervivientes coinciden en señalar que, aún así, tras permanecer un tiempo en el campo, llegaban a pensar que lo más terrible no estaba en la cámara de gas, en la muerte. Lo peor era vivir allí, en unas condiciones que les despojaban de cualquier vestigio de humanidad. Lo peor era saber que tras la noche, vendría un nuevo día, y otra vez la noche, y así hasta quién sabe cuando… convertidos en animales, en lucha por la supervivencia. A todo aquel que hoy visita lo que queda de Auschwitz le asalta esa insoportable certeza. Ese era el primer objetivo de la vida en el campo. Convertir a los prisioneros en animales y luego hacerlos desaparecer. Hoy recordamos a las víctimas del Holocausto en el 65 aniversario de la liberación de Auschwitz. En nuestra humilde opinión, la mejor forma de rendirle desde la radio homenaje a las víctimas es recordar lo que escribió el superviviente Primo Levi en un libro titulado con gran precisión ‘Si esto es un hombre…’
Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido.

Solamente el entender que los autores de este genocidio, no fueron animales si no personas, eso es lo difícil de entender, el ser humano tiene una capacidad de sufrimiento incalculable, pero que tenga esa capacidad de autodestrucción es lo que nos deja fuera de lugar, y solamente por una idea, esto no lo hizo hitler, lo hizo el pueblo alemán que no se nos olvide.
De
jose
(Enviando 27/01/2010 @ 20:45:43)
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