Desde que nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, Juan Manuel García-Margallo, manifestó la importancia que tenía la gestión de la marca España, infinidad de medios de comunicación han afilado sus plumas para escribir sobre este tema. En sus búsquedas en las hemerotecas se han encontrado distintos referentes sobre España y sus adjetivos, atributos, imágenes, comentarios, definiciones o reputaciones que perfilan el campo semántico que abarca la marca España. En un reciente estudio exploratorio efectuado por Instituto DYM, reproducido parcialmente en muchos medios de comunicación, se puede observar que frente a una pregunta del tipo "dígame por favor las 3 palabras que le vienen a la mente cuando Ud. escucha la palabra España" efectuada a 48 profesionales cualificados, cada una de ellos de un país del mundo, se observa que se conforman 9 conceptos que agrupan las distintas menciones expresadas sobre la palabra España.
El concepto más citado es el de "cultura/historia", con un 44% de los entrevistados que responden alguna de las menciones que incluye, seguido de "turismo, toros y comida" que alcanzan cada uno un 38%. El concepto "ciudades" es citado por un 31% de los entrevistados y el de "fútbol" por un 30%. El resto de conceptos son el "clima", el "carácter y gente", citados por el 21% de los entrevistados, y por último con un escaso 6% de citaciones la "política y economía".
Lo primero que puede llamar la atención del lector es que, a pesar de que toda la prensa nacional e internacional habla de nuestra política y economía, este no es un asunto central en el imaginario de nuestra marca, por lo menos hasta el inicio de este año que es cuando se efectuó el estudio. Un análisis sobre los primeros conceptos nos manifiesta que España cuenta con un marcado peso de la cultura e historia en el núcleo de su marca. Esta riqueza de contenidos, que muchos países quisieran para ellos, manifiesta que España es un país con muchos años y con grandes tradiciones soportadas en nuestra historia. El concepto "ocio y turismo" constituye otro pilar de la marca España. Alude a nuestra primera industria, y es consistente con otros conceptos de carácter marketiniano, como son la "comida" y los "toros". Algunos expertos al leer estas informaciones sopesan que esta es una de las mejores imágenes que puede proyectar España, dado que desde que finalizó el estudio desde enero hasta ahora han sucedido infinidad de acontecimientos que seguro afectarán a ese dibujo de España que nos ha mostrado el estudio.
Si es importante tener un responsable para acontecimientos efímeros, como pueden ser unas olimpiadas o una expo o fórums, se deduce que sería imprescindible que existiese un responsable sobre la marca de un país, que es un activo mucho más permanente a lo largo del tiempo. Lamentablemente, ningún gobierno de España, por lo menos hasta ahora que parece iniciarse un movimiento en ese sentido, ha marcado una gestión de la marca España. Existen infinidad de iniciativas por parte de las empresas españolas a nivel global, de la diplomacia española, de los continuos contactos de nuestros gobiernos, ministros y funcionarios con organismos internacionales y como no, de todas aquellas instituciones que permeabilizan sus actuaciones en este mundo global y que afectan a nuestra imagen, por lo que su coordinación es de alto nivel estratégico. Muchos y variados acontecimientos le están sucediendo a nuestra España como marca, por lo que es básico y necesario que exista un DIRECTOR DE MARKETING de la marca ESPAÑA. Seguro que nos ayudaría a consolidar un correcto posicionamiento, que contribuiría tanto en lo económico como en lo político a implementar una estrategia adecuada para nuestro país.
La percepción de carencias de alguna sustancia es mayor entre las mujeres que entre los hombres. En una reciente encuesta de Instituto DYM la proporción de mujeres que identifica alguna sustancia de la que carece en su nutrición es del 50%; la de hombres del 34%. También hay diferencias entre las carencias señaladas por hombres y mujeres. En ambos casos la carencia más percibida es la de calcio. Para las mujeres las siguientes sustancias son el hierro y las vitaminas; para los hombres, las vitaminas y la fibra.
La relación entre carencias percibidas y estado de salud no es directa ni sencilla. Baste recodar en este sentido que la mayor percepción de carencias por parte de las mujeres es compatible con una mayor longevidad.

La actual coyuntura de crisis y de expectativas negativas tiene como consecuencia evidente un fuerte crecimiento del malestar motivado por las dificultades económicas, y por algunas medidas de política económica. Pero las consecuencias prácticas de este malestar en términos de respuesta ciudadana son una incógnita. Cabe preguntarse si se impondrá la movilización y consiguientemente el clima de confrontación, o si por el contrario, los ciudadanos se mantendrán distanciados, propiciándose así una resignada adaptación a las circunstancias.
La encuesta mundial realizada a finales de 2011 por Instituto DYM y la red WIN aporta algunos datos que pueden contribuir a responder a esta pregunta. En España un 55% de los encuestados previó para 2012 un incremento de las protestas relacionadas con la economía y los conflictos laborales y solo un 10% previó una disminución. La diferencia entre estos porcentajes es de 45 puntos. Atendiendo exclusivamente a este dato y al pasado reciente sería previsible una fuerte contestación a la política económica. Si se revisa la serie histórica de este índice de conflictividad económica desde el año 1979, se comprueba que cuando un año se han rebasado los 40 puntos, al año siguiente normalmente se ha celebrado una huelga general o, excepcionalmente, se ha conseguido un gran pacto entre políticos y sindicatos. En los años 1979, 1984, 1993 y 1996 el alto nivel del índice anticipó la huelga general del año siguiente. En 1996 anticipó el Acuerdo para la Estabilidad del Empleo de 1997. La única excepción a esta pauta es el año 1992, cuando el indicador alcanzó su máximo en 60 puntos sin anticipar una huelga general inmediata en 1993, pero coincidiendo con la huelga del 92 y siendo el preludio de la huelga de 1994 (ver Gráfico 1).
Con ocasión de la reforma laboral, aprobada por el gobierno sin consenso expreso con los sindicatos, el fantasma de la huelga general se ha mentado desde posiciones muy distintas: antes de hacerse público el contenido de la reforma, Mariano Rajoy fue grabado previendo explícitamente la huelga en conversación informal con otros dirigentes europeos; una vez que se ha dado a conocer, los principales dirigentes sindicales han declarado que están considerando la convocatoria, aunque más como un "horizonte" que como una culminación necesaria de las protestas que van a iniciar.
Aunque estos vaticinios premonitorios del rechazo frontal a la política económica puedan tener cierta justificación, una contextualización más amplia del alto nivel que ha alcanzado el índice de conflictividad económica conduce a conclusiones más matizadas, que afirmarían que la respuesta será más de resignación en relación con la política económica que de confrontación directa. La encuesta de Instituto DYM y de la red WIN también revela que las expectativas relativas al crecimiento de las protestas económicas y a los conflictos laborales que se registran en España son equiparables o incluso inferiores a las de otros países con una mejor situación económica y con una tradición consolidada de ausencia de contestación social a la política económica. Resulta llamativo que países con estados del bienestar muy avanzados, tasas de desempleo relativamente bajas y una tradición consolidada de aceptación del funcionamiento del sistema económico, como Holanda, Suecia o Finlandia, cuenten con un índice de conflictividad económica más elevado que el de España. También es destacable que en grandes potencias como Estados Unidos o Alemania, se registren índices muy similares al de España (ver Gráfico 2). Por lo tanto, se observa que los conflictos económicos son perfectamente compatibles con la ausencia de confrontación directa con la política económica. El probable aumento de la tensión en organizaciones y sectores concretos no tiene por qué culminar necesariamente en una contestación generalizada.
Por otra parte, la carencia de apoyos sociales firmes que padecen las centrales sindicales también dificulta la movilización social. En la revisión de la serie histórica del índice de conflictividad económica puede constatarse que las huelgas generales de 2002 y 2003 se han convocado después de años en los que los había unas expectativas débiles de crecimiento de las protestas y de la conflictividad, por tanto con una sintonía reducida con el conjunto de la sociedad. No fueron episodios pasajeros; resultan ilustrativas de la persistencia de esta falta de sintonía las bajas valoraciones que se otorgaba en España a los principales dirigentes sindicales en una encuesta realizada por Instituto DYM en 2010: 3,3 sobre 10 para Ignacio Fernández Toxo y 3,4 para Cándido Méndez.
No hay que confundir la tensión con la confrontación. La huelga general de momento solo es una conjetura especulativa de incierta materialización.
El hambre no está del todo desterrada de España. En una reciente encuesta de Instituto DYM, realizada el pasado mes de noviembre sobre una muestra de 1.146 casos, un 15% de los españoles declaró que en alguna ocasión en el transcurso del último año no había tenido suficiente para comer. Considerando el nivel de estudios, el porcentaje oscila entre el 17% entre los entrevistados con estudios primarios y el 4% entre los entrevistados con estudios universitarios. Conviene detenerse en el dato, porque de las muchas caras de la adversidad económica general, esta es una de las menos visibles
La alta tasa de desempleo juvenil no impide que las expectativas de los jóvenes sean más optimistas que las de los adultos. En la Encuesta de Fin de Año de Instituto DYM y la Red WIN se comprueba que el porcentaje de los que creen que sus circunstancias personales serán mejores en 2012 que en 2011 es mayor entre los más jóvenes: 31% entre los entrevistados de 16 a 25 años y 24% entre los de 26 a 35, frente al 14% en el segmento de edad menos optimista, comprendido entre los 46 y los 55 años. El ánimo juvenil resulta aleccionador para todos. Entre las múltiples adversidades aún se pueden encontrar motivos para confiar en el futuro inmediato.
En las grandes urbes se suele anhelar la vida en los pueblos pequeños por su tranquilidad, y en los pueblos pequeños se suele admirar la vida en las grandes urbes por su continua animación. Se trata de imágenes idealizadas de la realidad, bastante engañosas. Los más felices son los que habitan pueblos o ciudades de tamaño intermedio. En la reciente encuesta sobre la felicidad de Instituto DYM se constata que en España la proporción de entrevistados que se declaran satisfechos o felices es del 62% en los núcleos urbanos de más de 250.000 habitantes, y que es prácticamente igual en los núcleos de menos de 5.000 habitantes. Sin embargo, en los núcleos de tamaño intermedio esta proporción es superior al 73%. En este, como en otros muchos asuntos, en el centro radica la virtud
Las religiones, como el dinero, no dan la felicidad pero ayudan a conseguirla. En la reciente encuesta internacional, realizada en España por Instituto DYM y coordinada a nivel mundial por la Red WIN, se observa que la proporción de los que se declaran felices es mayoritaria entre los creyentes de alguna religión (57%) y es minoritaria entre los no creyentes (43%). Si a estos datos añadimos que el 77% de los encuestados en el mundo se declaran creyentes, se concluye que las seculares aportaciones de las religiones siguen teniendo actualmente una eficacia relevante. La creencia religiosa en el más allá perdura largamente para felicidad de los que creen.
A pesar de la desbordante presencia de Papa Noel en cualquier soporte publicitario o motivo navideño, y del discreto retiro de sus Majestades de Oriente a las cabalgatas de los belenes domésticos o de las vías urbanas, en España se siguen prefiriendo los regalos de los Reyes Magos. Así lo manifiesta el 77% de los españoles en una encuesta de Instituto DYM, quedándose el porcentaje de los que prefieren los regalos Papa Noel reducido al 18%.
En la competición entre famosos por el premio de la simpatía popular, Messi es un jugador muy aventajado. En una encuesta de Instituto DYM sobre famosos, obtuvo una nota de 6,9 en una escala entre 0 (nada simpático) y 10 (simpatiquísimo). Ronaldo se quedó algo descolgado, aunque con una nota de 5,4 consiguió un honroso aprobado. Por simpatía los dos cracks superaron a otras famosas globalizadas, entre las que se incluyen divas como Hanna Montana o Lady Gaga; y también superaron a celebridades nacionales como Belén Esteban, que con su 3 raspado cosecha un rotundo suspenso.
En alguna de las imágenes más tópicas se pinta a los buenos estudiantes como empollones, ocasionalmente sometidos a la burla de sus compañeros, y normalmente con escaso éxito en las relaciones sociales. Es posible que en algunos casos puntuales el tópico tenga algo real, pero en términos generales es rotundamente falso. De acuerdo a los datos aportados por la reciente encuesta ómnibus de Instituto DYM entre la población española entre 16 y 75 años, los que más amigos tienen son los que más han estudiado. El número medio de amigos varía desde los 3,4, entre los entrevistados que no han rebasado los estudios primarios, y los 4,8 entre los entrevistados que tienen estudios superiores. Los logros de los empollones no suelen ser visibles a primera vista
Se ha comentado en repetidas ocasiones la escasa eficacia de las campañas electorales para captar votos. Sin embargo, en las Elecciones del 20N, a la luz de la comparación entre lo que constataron las encuestas de DYM y los resultados finales, se podrían deducir algunos movimientos de voto relevantes atribuibles a la campaña.
La reiterada proclamación de la mayoría absoluta del PP parece haber desmovilizado a una pequeña porción del electorado. Los apoyos dejaron de parecer necesarios.
El PSOE, desde la derrota de Rubalcaba en el debate, solo consiguió una débil movilización de sus votantes de 2008 que se mostraban indecisos antes de la campaña electoral.
Interpretando lo expuesto: el VOTO UTIL que muchas veces disfruta el PSOE se volatizó, y el del PP se amilanó.
Los partidos minoritarios han cosechado votos que no esperaban, sobre todo provenientes de los antiguos votantes del PSOE.
TODO ESTO HA PASADO DURANTE LA CAMPAÑA.
La campaña funcionó pero al revés de cómo se pretende que lo haga. Hizo perder votos a los partidos mayoritarios en beneficio de los minoritarios.
En los cinco días anteriores al día de la votaciones, en ESPAÑA está prohibido publicar sondeos electorales en cualquier medio de comunicación. Sigue vigente la censura política, mediante la aplicación del artículo 69.7 de la Ley Orgánica del régimen electoral General 5/ 1985. Se trata de una ley que no responde a los tiempos ni al sistema político que disfrutamos. Efectuando un ejercicio de ortodoxia, solo se podrían considerar afectadas por esta ley aquellas investigaciones que incluyeran muestras representativas de cada una de las circunscripciones.
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La cocina pre-electoral
Cuando se dice de un dato que está cocinado, suelen surgir sospechas de manipulación poco rigurosa o incluso interesada. Si se supiese cuál es el tratamiento que requieren los datos desde que se obtienen en bruto hasta que se presentan cocinados, los recelos no estarían tan extendidos. Muchos de los datos que aportan las encuestas apenas exigen cálculos para ser presentados. Otros han de recalcularse porque su recogida está sistemáticamente condicionada por sesgos o lagunas de información. El ejemplo más conocido es el de la intención de voto, cuya declaración está afectada por la indecisión y por la ocultación. El dato directo, no cocinado, de intención de voto declarada no es una estimación de voto per se. Para que lo sea es necesario aplicar procedimientos calibrados de proyección.
También es cierto que en ocasiones los propios medios y los institutos de investigación cometemos excesos que propician malentendidos. Siguiendo con el ejemplo de la intención de voto, suelen publicarse estimaciones de escaños a partir de muestras nacionales, sin representación provincial, recurriendo a modelos alimentados por escrutinios históricos. Solo cuando se cuenta con muestras provinciales suficientes es posible una estimación soportada en técnicas estadísticas. Lo recomendable es prestar atención a las fichas técnicas para evaluar los estudios electorales distinguiendo mediante qué tipo de cocina se han elaborado.
La encuesta de fin de año de 2010 de la Red WIN, cuyo miembro español es Instituto DYM, revela que en España la inseguridad en el empleo es mayor que en cualquiera de los países de Europa Occidental en los que se realizó este estudio, y que es mayor incluso que en cualquier área del mundo, excepto Europa del Este y Países Arabes.
Este dato indica que cuando se evalúan las consecuencias negativas de una alta tasa de paro, también han de tenerse en cuenta las expectativas negativas de los que tienen empleo, que inciden negativamente en su estado anímico y en su propensión al consumo.
La transformación de España en un país laico ha sido rápida y ha afectado no solo a la vida pública, también a las creencias privadas. Pero no ha tenido un resultado tan homogeneizador como cabría suponer. De acuerdo a los datos aportados por una encuesta realizada por Instituto DYM, el porcentaje de españoles que creen que hay vida después de la muerte es del 29%. Es destacable que entre las mujeres este porcentaje se eleve al 36%, mientras que entre los hombres solo alcance el 22%. El género condiciona el influjo del más allá.