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Las encuestas pre-electorales han diagnosticado lo que ha pasado

Con las encuestas electorales que publica la prensa está sucediendo lo mismo que con otras informaciones.  Se han convertido en un producto de consumo rápido; se leen atendiendo al dato simple y se les exige que acierten el resultado electoral  desvirtuando así su cometido.

Las críticas que surgen desde estas perspectivas desprecian el verdadero valor de las encuestas como reflejo del estado de la opinión pública en un momento determinado y de las tendencias. De hecho, la encuesta de Instituto DYM publicada por ABC el domingo previo a las elecciones al Parlamento de Cataluña detectó todas las tendencias que finalmente se consumaron en la jornada electoral. En primer lugar, predijo la lejanía de CiU a la mayoría. También predijo la subida del voto a opciones soberanistas como ERC o CUP,  que entra por primear vez en el Parlamento Catalán, el descenso del PSC,  la subida de Ciutadans, el mantenimiento  relativo de PP e ICV y la desaparición de SI. Dicho de manera más resumida, la encuesta demostraba que la convocatoria anticipada de elecciones estaba fragmentando el voto con el consiguiente crecimiento de las opciones minoritarias.

Las críticas a las encuestas preelectorales tienden a olvidar que no son instrumentos de precisión, porque para medir intenciones de voto utilizan muestras sujetas a errores estadísticos y aplican modelos de estimación del voto oculto y del no decidido. También olvidan que por exigencia legal el trabajo de campo de las encuestas que se publican en España se cierra una semana antes del día de las elecciones y por tanto no recoge los cambios de la última semana.

Lo lógico sería valorar adecuadamente las encuestas, pues en el caso de no publicarse habría menos democracia, toda vez que contribuyen a mantener informados a los electores.

 

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La historia señala: Obama WINNER el 6N

En la campaña de las elecciones presidenciales de Estados Unidos la preocupación por la economía ocupa un lugar central. El debate celebrado esta noche es una prueba evidente. Apenas se han tratado asuntos internacionales, porque lo relevante en este momento son los problemas económicos nacionales. Lo que reclama el electorado es conocer cuáles son las propuestas de los candidatos sobre impuestos, gasto público, inmigración o paro.

 

Si se mantiene la tendencia histórica volverá a ganar Obama, porque cuando la contienda electoral ha tenido como tema principal alguna cuestión nacional, económica o social, normalmente se han impuesto los demócratas:

 

En la gran depresión de los años 30 ganó Roosevelt

En la disputa por los derechos civiles de los 60 ganaron con Kenedy y Johnson

En la crisis del petróleo de los 70 ganó Carter

En la crisis de principios de los 90 ganó Clinton, con su famoso lema "es la economía, estúpido"

En la crisis de 2008 ganó Obama.

 

Los republicanos, por el contrario se han hecho con la victoria cuando la prioridad se ha establecido en relación a amenazas internacionales:

 

En la gestión de la posguerra de los años 50 ganó Eisenhower

En el conflicto de Vietnam de finales de los 60 ganó Nixon

En la descomposición de la URSS de los 80 ganó Reagan

En el auge las nuevas amenazas internacionales ganó  Bush

 

La historia apunta a una nueva victoria de Obama.




 

 

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Lo que no nos gusta de España

Es evidente que la imagen de España no pasa por su mejor momento. Desde hace varios meses, la mayor parte de las veces que se menciona España en alguna información periodística suele aludirse a la crisis. Sin embargo, cuando se les pregunta a los españoles qué es lo que menos les gusta de España, la crisis no es lo más mencionado. Es la política y los políticos lo que acapara el mayor número de evaluaciones negativas. El diagnóstico de la ciudadanía es claro. No importa tanto la coyuntura económica desfavorable, sino al fondo estructural de deterioro institucional, porque sus consecuencias son todavía más nefastas.


 

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¿Crisis o xenofobia?

¿Crisis o xenofobia?

A finales del año 2011 la red WIN, cuyo miembro español es Instituto DYM, llevó a cabo una encuesta mundial que incluía una pregunta sobre la valoración de la inmigración. Los resultados muestran que en España el 26% de los encuestados creen que la inmigración es positiva y que el 45% creen que es negativa. El índice de aceptación de la inmigración, que se calcula como la diferencia entre ambos porcentajes, es -19%. Es un dato llamativo que parece indicar que España es un país en el que se rechaza a los inmigrantes. Para avalar esta conclusión pueden utilizarse tres argumentos. En primer lugar, lo más obvio, la proporción de valoraciones negativas es superior a la de valoraciones positivas. En segundo lugar, si se compara el dato de España con el dato del mundo, se comprueba que el -19% de España es un valor más negativo que el -4% del mundo. Finalmente, la opinión sobre la inmigración en España ha cambiado muy rápidamente, puesto que en 2005, hace tan solo seis años las valoraciones positivas de la inmigración predominaban sobre las negativas situándose el índice de aquel año en el 5%.

Pero también hay argumentos para pensar que España el actual rechazo a la inmigración es relativamente bajo teniendo en cuenta la situación del mercado de trabajo. Tal como puede comprobarse en el gráfico 1, las mayores tasas de paro suelen estar asociadas a una menor aceptación de la inmigración. Los países nórdicos, que son países con bajas tasas de paro, tienen una mayor aceptación de la inmigración. Por el contrario, en países con tasas de paro más elevadas, la aceptación de la inmigración es menor, con excepción de Bélgica y la República Checa, donde por circunstancias específicas las bajas tasas de paro coexisten con una baja valoración de la inmigración. Para juzgar si somos un país que rechaza a la inmigración hay que tener en cuenta que la aceptación de la inmigración en España es bastante mayor que la que cabría esperar de la alta tasa de paro. De hecho el índice de aceptación de la inmigración en España es similar al de Estados Unidos, con una tasa de paro del 10%, y es menos negativo que el de países con tasas de paro inferiores, como Irlanda, Lituania o Italia


 

Necesitamos un director de marketing para la marca España

Desde que nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, Juan Manuel García-Margallo, manifestó la importancia que tenía la gestión de la marca España, infinidad de medios de comunicación han afilado sus plumas para escribir sobre este tema. En sus búsquedas en las hemerotecas se han encontrado distintos referentes sobre España y sus adjetivos, atributos, imágenes, comentarios, definiciones o reputaciones que perfilan el campo semántico que abarca la marca España. En un reciente estudio exploratorio efectuado por Instituto DYM, reproducido parcialmente en muchos medios de comunicación, se puede observar que frente a una pregunta del tipo "dígame por favor las 3 palabras que le vienen a la mente cuando Ud. escucha la palabra España" efectuada a 48 profesionales cualificados, cada una de ellos de un país del mundo, se observa que se conforman 9 conceptos que agrupan las distintas menciones expresadas sobre la palabra España.

 

El concepto más citado es el de "cultura/historia", con un 44% de los entrevistados que responden alguna de las menciones que incluye, seguido de "turismo, toros y comida" que alcanzan cada uno un 38%. El concepto "ciudades" es citado por un 31% de los entrevistados y el de "fútbol" por un 30%. El resto de conceptos son el "clima", el "carácter y gente", citados por el 21% de los entrevistados, y por último con un escaso 6% de citaciones la "política y economía".

 

Lo primero que puede llamar la atención del lector es que, a pesar de que toda la prensa nacional e internacional habla de nuestra política y economía, este no es un asunto central en el imaginario de nuestra marca, por lo menos hasta el inicio de este año que es cuando se efectuó el estudio. Un análisis sobre los primeros conceptos nos manifiesta que España cuenta con un marcado peso de la cultura e historia en el núcleo de su marca. Esta riqueza de contenidos, que muchos países quisieran para ellos, manifiesta que España es un país con muchos años y con grandes tradiciones soportadas en nuestra historia. El concepto "ocio y turismo" constituye otro pilar de la marca España. Alude a nuestra primera industria, y es consistente con otros conceptos de carácter marketiniano, como son la "comida" y los "toros". Algunos expertos al leer estas informaciones sopesan que esta es una de las mejores imágenes que puede proyectar España, dado que desde que finalizó el estudio desde enero hasta ahora han sucedido infinidad de acontecimientos que seguro afectarán a ese dibujo de España que nos ha mostrado el estudio.

 

Si es importante tener un responsable para acontecimientos efímeros, como pueden ser unas olimpiadas o una expo o fórums, se deduce que sería imprescindible que existiese un responsable sobre la marca de un país, que es un activo mucho más permanente a lo largo del tiempo. Lamentablemente, ningún gobierno de España, por lo menos hasta ahora que parece iniciarse un movimiento en ese sentido, ha marcado una gestión de la marca España. Existen infinidad de iniciativas por parte de las empresas españolas a nivel global, de la diplomacia española, de los continuos contactos de nuestros gobiernos, ministros y funcionarios con organismos internacionales y como no, de todas aquellas instituciones que permeabilizan sus actuaciones en este mundo global y que afectan a nuestra imagen, por lo que su coordinación es de alto nivel estratégico. Muchos y variados acontecimientos le están sucediendo a nuestra España como marca, por lo que es básico y necesario que exista un DIRECTOR DE MARKETING de la marca ESPAÑA. Seguro que nos ayudaría a consolidar un correcto posicionamiento, que contribuiría tanto en lo económico como en lo político a implementar una estrategia adecuada para nuestro país.

 

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Cuatro de cada diez españoles manifiestan carencias de alguna sustancia en su nutrición

La percepción de carencias de alguna sustancia es mayor entre las mujeres que entre los hombres. En una reciente encuesta de Instituto DYM la proporción de mujeres que identifica alguna sustancia de la que carece en su nutrición es del 50%; la de hombres del 34%. También hay diferencias entre las carencias señaladas por hombres y mujeres. En ambos casos la carencia más percibida es la de calcio. Para las mujeres las siguientes sustancias son el hierro y las vitaminas; para los hombres, las vitaminas y la fibra.

La relación entre carencias percibidas y estado de salud no es directa ni sencilla. Baste recodar en este sentido que la mayor percepción de carencias por parte de las mujeres es compatible con una mayor longevidad.

 

 


 

 

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¿Habrá huelga general?

La actual coyuntura de crisis y de expectativas negativas tiene como consecuencia evidente un fuerte crecimiento del malestar motivado por las dificultades económicas, y por algunas medidas de política económica. Pero las consecuencias prácticas de este malestar en términos de respuesta ciudadana son una incógnita. Cabe preguntarse si se impondrá la movilización y consiguientemente el clima de confrontación, o si por el contrario, los ciudadanos se mantendrán distanciados, propiciándose así una resignada adaptación a las circunstancias.

La encuesta mundial realizada a finales de 2011 por Instituto DYM y la red WIN aporta algunos datos que pueden contribuir a responder a esta pregunta. En España un 55% de los encuestados previó para 2012 un incremento de las protestas relacionadas con la economía y los conflictos laborales y solo un 10% previó una disminución. La diferencia entre estos porcentajes es de 45 puntos. Atendiendo exclusivamente a este dato y al pasado reciente sería previsible una fuerte contestación a la política económica. Si se revisa la serie histórica de este índice de conflictividad económica desde el año 1979, se comprueba que cuando un año se han rebasado los 40 puntos, al año siguiente normalmente se ha celebrado una huelga general o, excepcionalmente, se ha conseguido un gran pacto entre políticos y sindicatos. En los años 1979, 1984, 1993 y 1996 el alto nivel del índice anticipó la huelga general del año siguiente. En 1996 anticipó el Acuerdo para la Estabilidad del Empleo de 1997. La única excepción a esta pauta es el año 1992, cuando el indicador alcanzó su máximo en 60 puntos sin anticipar una huelga general inmediata en 1993, pero coincidiendo con la huelga del 92 y siendo el preludio de la huelga de 1994 (ver Gráfico  1).

Con ocasión de la reforma laboral, aprobada por el gobierno sin consenso expreso con los sindicatos, el fantasma de la huelga general se ha mentado desde posiciones muy distintas: antes de hacerse público el contenido de la reforma, Mariano Rajoy fue grabado previendo explícitamente la huelga en conversación informal con otros dirigentes europeos; una vez que se ha dado a conocer, los principales dirigentes sindicales han declarado que están considerando la convocatoria, aunque más como un "horizonte" que como una culminación necesaria de las protestas que van a iniciar.

Aunque estos vaticinios premonitorios del rechazo frontal a la política económica puedan tener cierta justificación, una contextualización más amplia del alto nivel que ha alcanzado el índice de conflictividad económica conduce a conclusiones más matizadas, que afirmarían que la respuesta será más de resignación en relación con la política económica que de confrontación directa. La encuesta de Instituto DYM y de la red WIN también revela que las expectativas relativas al crecimiento de las protestas económicas y a los conflictos laborales que se registran en España son equiparables o incluso inferiores a las de otros países con una mejor situación económica y con una tradición consolidada de ausencia de contestación social a la política económica. Resulta llamativo que países con estados del bienestar muy avanzados, tasas de desempleo relativamente bajas y una tradición consolidada de aceptación del funcionamiento del sistema económico, como Holanda, Suecia o Finlandia, cuenten con un índice de conflictividad económica más elevado que el de España. También es destacable que en grandes potencias como Estados Unidos o Alemania, se registren índices muy similares al de España (ver Gráfico 2). Por lo tanto, se observa que los conflictos económicos son perfectamente compatibles con la ausencia de confrontación directa con la política económica. El probable aumento de la tensión en organizaciones y sectores concretos no tiene por qué culminar necesariamente en una contestación generalizada.

Por otra parte, la carencia de apoyos sociales firmes que padecen las centrales sindicales también dificulta la movilización social. En la revisión de la serie histórica del índice de conflictividad económica puede constatarse que las huelgas generales de 2002 y 2003 se han convocado después de años en los que los había unas expectativas débiles de crecimiento de las protestas y de la conflictividad, por tanto con una sintonía reducida con el conjunto de la sociedad. No fueron episodios pasajeros;  resultan ilustrativas de la persistencia de esta falta de sintonía las bajas valoraciones que se otorgaba en España a los principales dirigentes sindicales en una encuesta realizada por Instituto DYM en 2010: 3,3 sobre 10 para Ignacio Fernández Toxo y 3,4 para Cándido Méndez.

No hay que confundir la tensión con la confrontación. La huelga general de momento solo es una conjetura especulativa de incierta materialización.









 

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A un 15% de los españoles no le ha llegado para comer

El hambre no está del todo desterrada de España. En una reciente encuesta de Instituto DYM, realizada el pasado mes de noviembre sobre una muestra de 1.146 casos, un 15% de los españoles declaró que en alguna ocasión en el transcurso del último año no había tenido suficiente para comer. Considerando el nivel de estudios, el porcentaje oscila entre el 17% entre los entrevistados con estudios primarios y el 4% entre los entrevistados con estudios universitarios. Conviene detenerse en el dato, porque de las muchas caras de la adversidad económica general, esta es una de las menos visibles


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Pese al paro, lección de optimismo juvenil

La alta tasa de desempleo juvenil no impide que las expectativas de los jóvenes sean más optimistas que las de los adultos. En la Encuesta de Fin de Año de Instituto DYM y la Red WIN se comprueba que el porcentaje de los que creen que sus circunstancias personales serán mejores en 2012 que en 2011 es mayor entre los más jóvenes: 31% entre los entrevistados de 16 a 25 años y 24% entre los de 26 a 35, frente al 14% en el segmento de edad menos optimista, comprendido entre los 46 y los 55 años. El ánimo juvenil resulta aleccionador para todos. Entre las múltiples  adversidades aún se pueden encontrar motivos para confiar en el futuro inmediato.

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La felicidad prefiere los hábitats intermedios

En las grandes urbes se suele anhelar la vida en los pueblos pequeños por su tranquilidad, y en los pueblos pequeños se suele admirar la vida en las grandes urbes por su continua animación. Se trata de imágenes idealizadas de la realidad, bastante engañosas. Los más felices son los que habitan pueblos o ciudades de tamaño intermedio. En la reciente encuesta sobre la felicidad de Instituto DYM se constata que en España la proporción de entrevistados que se declaran satisfechos o felices es del 62% en los núcleos urbanos de más de 250.000 habitantes, y que es prácticamente igual en los núcleos de menos de 5.000 habitantes. Sin embargo, en los núcleos de tamaño intermedio esta proporción es superior al 73%. En este, como en otros muchos asuntos, en el centro radica la virtud

 

 

 

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Creer en el más allá y ser feliz más acá

Las religiones, como el dinero, no dan la felicidad pero ayudan a conseguirla. En la reciente encuesta internacional, realizada en España por Instituto DYM y coordinada a nivel mundial por la Red WIN, se observa que la proporción de los que se declaran felices es mayoritaria entre los creyentes de alguna religión (57%) y es minoritaria entre los no creyentes (43%). Si a estos datos añadimos que el 77% de los encuestados en el mundo se declaran creyentes, se concluye que las seculares aportaciones de las religiones siguen teniendo actualmente una eficacia relevante. La creencia religiosa en el más allá perdura largamente para felicidad de los que creen.

 

 

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Los Reyes Magos resisten

A pesar de la desbordante presencia de Papa Noel en cualquier soporte publicitario o motivo navideño, y del discreto retiro de sus Majestades de Oriente a las cabalgatas de los belenes domésticos o de las vías urbanas, en España se siguen prefiriendo los regalos de los Reyes Magos. Así lo manifiesta el 77% de los españoles en una encuesta de Instituto DYM, quedándose el porcentaje de los que prefieren los regalos Papa Noel reducido al 18%.

 

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Clásico paralelo: Messi notable, Ronaldo aprobado

En la competición entre famosos por el premio de la simpatía popular, Messi es un jugador muy aventajado. En una encuesta de Instituto DYM sobre famosos, obtuvo una nota de 6,9 en una escala entre 0 (nada simpático) y 10 (simpatiquísimo). Ronaldo se quedó algo descolgado, aunque con una nota de 5,4 consiguió un honroso aprobado. Por simpatía los dos cracks superaron a otras famosas globalizadas, entre las que se incluyen divas como Hanna Montana o Lady Gaga; y también superaron a celebridades nacionales como Belén Esteban, que con su 3 raspado cosecha un rotundo suspenso.

 

 


 

 

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Los logros ocultos de los empollones

En alguna de las imágenes más tópicas se pinta a los buenos estudiantes como empollones, ocasionalmente sometidos a la burla de sus compañeros, y normalmente con escaso éxito en las relaciones sociales. Es posible que en algunos casos puntuales el tópico tenga algo real, pero en términos generales es rotundamente falso. De acuerdo a los datos aportados por la reciente encuesta ómnibus de Instituto DYM entre la población española entre 16 y 75 años, los que más amigos tienen son los que más han estudiado. El número medio de amigos varía desde los 3,4, entre los entrevistados que no han rebasado los estudios primarios, y  los 4,8 entre los entrevistados que tienen estudios superiores. Los logros de los empollones no suelen ser visibles a primera vista

La campaña sí funcionó

Se ha comentado en repetidas ocasiones la escasa eficacia de las campañas electorales para captar votos. Sin embargo, en las Elecciones del 20N, a la luz de la comparación entre lo que constataron las encuestas de DYM y los resultados finales, se podrían deducir algunos movimientos de voto relevantes atribuibles a la campaña.

La reiterada proclamación de la mayoría absoluta del PP parece haber desmovilizado a una pequeña porción del electorado. Los apoyos dejaron de parecer necesarios.

El PSOE, desde la derrota de Rubalcaba en el debate, solo consiguió una débil movilización de sus votantes de 2008 que se mostraban indecisos antes de la campaña electoral.

Interpretando lo expuesto: el VOTO UTIL que muchas veces disfruta el PSOE se volatizó, y el del PP se amilanó.

Los partidos minoritarios han cosechado votos que no esperaban, sobre todo provenientes de los antiguos votantes del PSOE.

TODO ESTO HA PASADO DURANTE LA CAMPAÑA.

La campaña funcionó pero al revés de cómo se pretende que lo haga. Hizo perder votos a los partidos mayoritarios en beneficio de los minoritarios.

En este blog en el que se comentarán distintos datos extraídos de encuestas realizadas por Instituto DYM o por la red mundial WIN / GIA, cuyo miembro español es Instituto DYM, y otros datos estadísticos provenientes de fuentes nacionales o internacionales.
Carlos Clavero Carlos Rello y Luciano Miguel
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