Las noticias sobre la economía española se han convertido en un serial no apto para cardíacos. Especialmente las que se producen los viernes por la tarde. Si la semana pasada Hacienda nos comunicaban que el déficit público de 2011 no fue el 6% del PIB al que se comprometió Zapatero, ni el 8,5% que avanzó Rajoy, sino el 8,9%: 30.000 millones más de lo que el Gobierno español se había comprometido con Bruselas, ayer el susto vino de Bankia.
Leer post completo
Las noticias sobre la economía española se han convertido en un serial no apto para cardíacos. Especialmente las que se producen los viernes por la tarde. Si la semana pasada Hacienda nos comunicaban que el déficit público de 2011 no fue el 6% del PIB al que se comprometió Zapatero, ni el 8,5% que avanzó Rajoy, sino el 8,9%: 30.000 millones más de lo que el Gobierno español se había comprometido con Bruselas, ayer el susto vino de Bankia.
Leer post completo
Las noticias sobre la economía española se han convertido en un serial no apto para cardíacos. Especialmente las que se producen los viernes por la tarde. Si la semana pasada Hacienda nos comunicaban que el déficit público de 2011 no fue el 6% del PIB al que se comprometió Zapatero, ni el 8,5% que avanzó Rajoy, sino el 8,9%: 30.000 millones más de lo que el Gobierno español se había comprometido con Bruselas, ayer el susto vino de Bankia.
Leer post completo
Parecía inevitable. Pero el Gobierno insistía por activa y por pasiva en que no iba a subir el IVA. Subir el IVA es una injusticia, decía el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el pasado mes de diciembre cuando anunció la subida del IRPF. Hace apenas un mes, cuando presentó los Presupuestos, justificó la amnistía fiscal en que la alternativa era subir el IVA, y lógicamente preferían permitir que se regularicen las rentas, aunque sea algo injusto. Y hoy anuncian una subida de impuestos indirectos, leáse IVA, eso sí para el próximo año.
Leer post completo
España vuelve a atravesar un momento crítico. Los ojos de Europa y de los inversores siguen fijos en nuestro país y las dudas que despierta la economía española y su capacidad de hacer frente al pago de sus deudas siguen sin disiparse. No hay atajos, o hacemos los deberes o nos intervienen. No es la primera vez que estamos en esta situación, pero no podemos equivocarnos. Errar el paso puede tener consecuencias catastróficas para España, pero sobre todo para los españoles. Pero hay salida. Avanzar con paso firme en la consolidación fiscal y en las reformas finalmente dará sus frutos, tiene que hacerlo.
Leer post completo
La puesta en marcha de un proceso de amnistía fiscal, por el que aquellos ciudadanos o empresas que no han declarado las rentas obtenidas con sus actividades profesionales o económicas, o con la venta de inmuebles o activos, pueden legalizar su situación pagando un tipo impositivo reducido, es sin duda una muestra de un fracaso de la política económica y, en concreto, de la lucha contra el fraude fiscal.
Leer post completo
La puesta en marcha de un proceso de amnistía fiscal, por el que aquellos ciudadanos o empresas que no han declarado las rentas obtenidas con sus actividades profesionales o económicas, o con la venta de inmuebles o activos, pueden legalizar su situación pagando un tipo impositivo reducido, es sin duda una muestra de un fracaso de la política económica y, en concreto, de la lucha contra el fraude fiscal.
Leer post completo
España vuelve a estar en el punto de mira de Europa y de los mercados y se la juega el próximo viernes con los Presupuestos. Y en este escenario, la huelga general es, probablemente, el menor de los problemas de Mariano Rajoy.
Leer post completo
En el mes de los meses de octubre y enero nos libramos de la subida del recibo de la luz por los pelos, o la mala conciencia del Gobierno de turno, depende de como se mire. Zapatero no se atrevió a subir la luz en octubre, en vísperas de las elecciones, y Rajoy, tras subir el IRPF y el IBI y congelar los sueldos de los funcionarios, pensó que subir también el recibo de la electricidad sería una carga demasiado pesada para los sufridos ciudadanos.
Sin embargo, de la subida del 1 de abril es difícil que nos libremos. Y, además, con efectos retroactivos. Y es que en medio hay una sentencia del Supremo que dice que estas congelaciones de la luz no son legales y que ahora hay que aplicarlas con efectos retroactivos. Menos mal que, al menos, en la subasta de energía que se acaba de celebrar hay una rebaja de los costes de producción que puede mitigar la temida subida.
En todo caso, detrás de estos ¿inevitables? encarecimientos de la tarifa eléctrica subyace un enorme problema al que hasta ahora nadie se ha atrevido a meter el diente, y es la necesidad de producir energía a un precio más barato, Y es posible sin tanta subvención y ayudas. De hecho, España es uno de los países europeos donde la energía es más cara, lo que a su vez, es una enorme rémora no solo para los ciudadanos, sino también para las empresarias, especialmente pequeñas y medianas que se ven lastradas por estos enormes costes energéticos. Esperemos que a Rajoy no le tiemble la mano a la hora de poner orden en el sector, pero no lo tendrá fácil. Las grandes compañías eléctricas dicen que lo que encarece la factura son las decisiones políticas, es decir las subvenciones a las energías energías renovables menos eficientes (termosolares y fotovoltaicas) y las ayudas al carbón. Las empresas cuyo principal negocio son las renovables, critican los beneficios millonarios de las eléctricas y la opacidad en la fijación de la tarifa.
Y al final, los ciudadanos nos hemos convertido en rehenes del fuego cruzado entre gobiernos populistas que han apostado por un tipo de energía carísima que ha generado un déficit que ahora que hay que pagar, y empresas que luchan con uñas y dientes por defender sus intereses. Esperemos que al final la factura la paguemos entre todos y no, como siempre, los ciudadanos, bien a través del recibo de la luz, o, lo que es lo mismo, a través de nuestros impuestos.
Todo transcurre a velocidad de vértigo en este complejo mundo de la economía. Hace apenas una semana el Gobierno aprobaba un objetivo de déficit para España para este año 2012 muy superior al que se había comprometido el Gobierno de Rodríguez Zapatero, el 5,8%, frente al 4,4% que habíamos pactado con Bruselas. Pero ayer nuestros socios europeos nos dijeron que no, que tenemos que hacer un esfuerzo mayor.
Leer post completo
El comienzo del curso económico no ha podido ser más turbulento. La zona euro se tambalea y las dudas sobre Grecia, lejos de haberse disipado, han resurgido con fuerza tras un mínimo respiro estival.
Leer post completo
Nuestros políticos han pasado la prueba de las urnas y, como auguraban las encuestas y era de esperar, el pueblo soberano ha dado un buen rapapolvo al partido que gobierna España, el PSOE. Yo me apunto a la tesis de quienes creen que más de un alcalde y, sobre todo, más de un presidente autonómico, ha pagado en sus carnes la mala gestión que Zapatero ha hecho de la crisis y el enfado de los ciudadanos.
Leer post completo
¡Qué triste! Imagino que no hay nada peor para un gobernante que darse cuenta de que digas lo que digas nadie te cree. Y eso es lo que le está pasando al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El último episodio que lo demuestra es el debate abierto sobre el posible recorte de las pagas extra de los empleados públicos.
Leer post completo
Nuestros políticos y gobernantes se llenan la boca con la necesidad de aumentar la independencia de las instituciones y de los organismos reguladores. Son palabras que han adornado los programas electorales del PSOE y del PP, e incluso se han incluido en la declaración de intenciones de muchas normas, como la recién aprobada Ley de Economía Sostenible. Pero la realidad es otra cosa. Las palabras se las lleva el viento y al final unos y otros colocan a personas de su entorno, de su confianza, al frente de supervisores y organismos reguladores.
Leer post completo
Nuestros políticos y gobernantes se llenan la boca con la necesidad de aumentar la independencia de las instituciones y de los organismos reguladores. Son palabras que han adornado los programas electorales del PSOE y del PP, e incluso se han incluido en la declaración de intenciones de muchas normas, como la recién aprobada Ley de Economía Sostenible. Pero la realidad es otra cosa. Las palabras se las lleva el viento y al final unos y otros colocan a personas de su entorno, de su confianza, al frente de supervisores y organismos reguladores.
Leer post completo