¿Lobbies? Sí, gracias
El grupo parlamentario La Izquierda Plural, formado por Izquierda Unida, Chunta Aragonesista e Iniciativa per Catalunya ha presentado una proposición no de Ley en el Congreso de los Diputados para la puesta en marcha de un Registro y Control de Lobbies o grupos de interés, al igual que ya existe en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canada, etc. No es la primera vez que en España se intenta regular la actividad de representación de intereses, pero parece que ahora sí puede ser el momento.
La medida sería un gran paso para la transparencia que ayudaría a normalizar una actividad considerada como "legítima y necesaria" por la propia Comisión Europea. De hecho, sólo en Bruselas hay más de 2.500 lobbies que dan trabajo a más de 15.000 personas dedicadas a la defensa de los intereses de numerosas causas sociales, medioambientales, empresariales, humanitarias o políticas. Ya en 2003 se publicó el Libro Verde para la Iniciativa Europea por la Transparencia, en el que se pusieron las bases para la creación de un Registro de Transparencia para todos los grupos de interés que operan en Bruselas. En este registro, que es público, puede encontrarse una lista de entidades españolas que hacen lobby en Bruselas, entre las que se encuentran sindicatos, ONG, patronales, asociaciones o consultoras de asuntos públicos.
En España cada vez es mayor el interés por esta actividad entre las empresas y las organizaciones de la sociedad civil, que sienten la necesidad de profesionalizar la representación de sus intereses.
John F. Kennedy definía la actividad del lobby de una manera muy gráfica: "los lobbistas me hacen entender un problema en diez minutos, mientas que mis colaboradores tardan tres días". En la democracia actual, en la que el político ha de estar en permanente comunicación con todos los actores sociales, los lobbies ayudan a que los representantes públicos tengan información precisa y concreta sobre problemas complejos. Por ello, el político ha de escuchar a las diferentes partes implicadas en un conflicto y tratar de armonizar los intereses de cada parte con el interés general.
Por todo ello, para aquellos que ven con suspicacia la actividad del lobby, la transparencia, la regulación y la existencia de un código de conducta claro y nítido serían los mejores antídotos para evitar confundir la representación de intereses con otras actividades que nadan tienen que ver.
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