Espeso, árido y aburrido
Si 175.000 personas vieron el debate entre los candidatos autonómicos, el
cara a cara de anoche seguro que tendrá menos audiencia. Fue un debate
espeso, árido y aburrido. Una conversación entre tres políticos que
hablaban entre ellos. La televisión es espectáculo, emoción y pasión,
todo lo contrario de lo que se vio en el plató de Telemadrid: un discurso
excesivamente racional y plagado de datos, cifras y estadísticas.
Ángel Pérez, candidato de Izquierda Unida, fue una de las escasas sorpresas de la noche. Mostró seguridad, templanza y contundencia a la hora de lanzar sus propuestas y sus educados ataques contra Alberto Ruiz Gallardón. Por su parte, Jaime Lissavetzky fue la otra sorpresa de la noche, pero desagradable para las filas socialistas. Empezó titubeante, transmitiendo una imagen de nerviosismo e incomodidad, que no cambió en ningún momento. Los planos de escucha delataban a un candidato ausente y perdido, que no estuvo muy acertado tampoco a la hora de mostrar sus gráficos, ininteligibles y saturados de información.
Gallardón no sorprendió. Demostró conocer con detalle cada uno de los
datos de su gestión en el Ayuntamiento con contundentes (y legibles)
gráficos. Evitó en todo momento responder a las preguntas que el candidato
socialista le lanzaba al cierre de sus turnos y siempre comenzaba sus
réplicas dirigiéndose a Angel Pérez, lo que parecía acrecentar el
nerviosismo de Lissavetzky. A diferencia de otras ocasiones, Gallardón no
tuvo que emplearse a fondo. Fue un debate de guante blanco en el que el
alcalde de Madrid demostró su experiencia y su olfato político. A pocos
minutos del final, Lissavetzky se jactó de estar en contra del traslado
del Ayuntamiento de Madrid al Palacio de Comunicaciones, a pesar de haber
sido un proyecto impulsado por Trinidad Jiménez, lo que fue aprovechado
por el líder popular para dar un gancho dialéctico en la mandíbula de su
adversario y, de paso, urgar en la división de los socialistas madrileños.
Artículo publicado en la edición impresa de ABC del 10 de mayo de 2011.
-
Comentarios
- Sin comentarios



