De la lucha de clases a la lucha de frases
Las palabras importan. En política el uso de unos términos u otros puede cambiar la opinión de la gente con respecto a un tema. Por ello, desde siempre, los políticos han tratado de nombrar las realidades desde la perspectiva que más se adecua a sus intereses. En Estados Unidos los republicanos, tras la derrota de 1968 sufrida por Barry Goldwater a manos del candidato demócrata Lyndon B. Johnson, decidieron replegar fuerzas y dar la batalla en el ámbito cultural. Fundaron universidades, editoriales, revistas, think tanks y otros canales para la creación y difusión de ideas. El resultado fue, entre otros, que al cabo de los años fueron capaces de tener una posición adelantada en el terreno de la Cultura, a diferencia de Europa, donde la izquierda siempre ha estado más volcada y con mucho más éxito. Como muy bien explica George Lakoff en “No pienses en un elefante”, los republicanos fueron capaces de crear e introducir sus “marcos” y, como consecuencia, controlar el lenguaje a la hora de hablar de ciertos temas. Así, al tratar el polémico asunto del aborto, sus detractores eran conocidos como “prolife” (provida), incidiendo en un valor positivo como la vida. O, por ejemplo, con respecto a los impuestos, se popularizó el término “tax relief” (alivio fiscal), donde se transmite una connotación peyorativa sobre el pago de impuestos que no hacen sigo ahogar al ciudadano, que es “aliviado” por los republicanos con sus recortes. Son tan sólo dos ejemplos de cómo las palabras importan y, sobre todo, de cómo se puede enfocar una realidad dependiendo de cómo sea nombrada.
Pero ésta no es una práctica únicamente de los republicanos ni de Estados Unidos, sino de toda organización política consciente del poder de las palabras. Por eso, se dice que hemos pasado de la lucha de clases a la lucha de frases. En nuestro país hay numerosos ejemplos. Precisamente ayer el Gobierno anunciaba la “ley de muerte digna”. Cuando somos capaces de nombrar una realidad, la estamos definiendo. Por eso a lo largo de los últimos años, el Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha preocupado mucho a la hora de bautizar sus principales apuestas: “proceso de paz”, “ley de Memoria Histórica”, “ley de promoción de la autonomía personal” (ley de dependencia), “ley integral de igualdad de trato” o la necesidad de hacer “esfuerzos fiscales” son algunos ejemplos. El Vicepresidente Primero y Portavoz del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, también anunció ayer el objetivo del Gobierno de impulsar un total de 26 leyes durante el próximo semestre, por lo que, desde el punto de vista de la comunicación, será interesante seguir su evolución.
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Comentarios
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#4 Anonimo - 21/11/2010 a las 17:44:31las frases son estadisticas de grandes verdades
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#3 null - 20/11/2010 a las 19:11:44las frases son el arma perfecta,para la manipulacion de las personas
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#2 Veterano - 20/11/2010 a las 14:34:53Lo peor no es que inventen palabros nuevos, para disimular su incompetencia. Lo peor, es que pretenden que nos lo creamos....
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#1 Veterano - 20/11/2010 a las 14:30:31Sí el talante, el buenismo, y después, la ruina....
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