Los hispanos han sido clave para la reelección del Presidente Obama. El 71% de los latinos votó por Obama, frente al 27% que lo hizo por Romney. Se trata del mejor resultado que el Partido Demócrata ha obtenido en una elección presidencial desde la campaña de Bill Clinton en 1996, cuando obtuvo un 76%.
Estados Unidos está cambiando y en ese proceso de transformación los latinos tienen mucho que decir. Actualmente, más de 50 millones de hispanos viven en el país, con una edad media de 27 años y con un índice de natalidad muy superior a otras comunidades. En poco tiempo, la población hispana se ha consolidado como la minoría con mayor crecimiento y en los próximos años se prevé que el 25 por ciento de los ciudadanos estadounidenses será de origen hispano.
Por todo ello, el principal reto que el Partido Republicano tiene por delante pasa por volver a conectar con los millones de ciudadanos hispanos que cada día tienen un mayor peso en la vida social, económica, cultural y política del país. Por ello, si el Partido Republicano continúa labrando una imagen de enemigo de los inmigrantes, estará dando un cheque en blanco para que los demócratas prolonguen su hegemonía.
Ante este reto, los republicanos no parten de cero, ya que durante el mandato de George W. Bush el Partido Republicano logró el apoyo de más del 40% de apoyo de los votantes hispanos, por lo que en el futuro próximo los republicanos que mejor entienden las preocupaciones de la población hispana deberían tener una papel muy activo en la refundación del partido. Nombres como Marco Rubio, Jeb Bush o Susana Martínez pueden aportar un gran trabajo en esta tarea.
El próximo 6 de noviembre Estados Unidos no sólo elegirá a su Presidente número 45, los ciudadanos está convocados a las urnas para una larga lista de elecciones legislativas, estatales y consultas populares. Las más destacadas son las siguientes:
1. Elecciones al Congreso: Cámara de Representantes y Senado.
Los estadounidenses elegirán el martes a la totalidad de miembros de la Cámara de Representantes (435 escaños) y a un tercio de los miembros del Senado (33 escaños). Las últimas encuestas afirma que el Partido Republicano podría retener su mayoría en la Cámara de Representantes, compuesta actualmente por 241 republicanos y 194 demócratas. Para alcanzar la mayoría se necesitan 218 escaños.
El caso del Senado estará más disputado. De los 33 escaños del Senado que se disputan estas elecciones, los demócratas tienen que defender 23; mientras que los republicanos, para alcanzar la mayoría, deben retener los 10 restantes y ganar otros 4 a los demócratas. El Senado está compuesto actualmente por 53 demócratas (incluyendo a los independientes Joe Lieberman y Bernard Sanders, que se alinean con el Partido Demócrata) y 47 republicanos. Se necesitan 51 escaños para obtener la mayoría.
En un sistema presidencialista como el de EEUU, en el que el poder ejecutivo y el legislativo están separados y se eligen de forma independiente, la renovación del Congreso es de vital importancia, ya que determinará la capacidad de la Casa Blanca para sacar adelante sus iniciativas. Durante los últimos dos años, el Presidente Obama ha lidiado con una mayoría republicana en la Cámara de Representantes, tras su derrota en las elecciones legislativas de medio término (¨mid-term elections") en 2010, lo que ha dificultado la aprobación de muchas políticas durante su mandato.
2. Elecciones estatales y locales.
11 de los 50 Estados elegirán el 6 de noviembre también a sus gobernadores: Montana, New Hampshire, Carolina del Norte, Washington, Indiana, Missouri, Delaware, West Virginia, Vermont, Dakota del Norte y Utah. Lo mismo harán dos de los llamados territorios: Puerto Rico y Samoa Americana.
Además, el martes se renovarán 86 de las 99 cámaras legislativas que existen en los Estados federados, lo que implica que que actualmente hay 6.015 aspirantes a alcanzar o renovar su escaño estatal haciendo campaña. Además, un total de 322 ciudades elegirán alcalde el próximo 6 de noviembre.
3. Consultas, referéndos y plebiscitos.
Cuatro Estados celebrarán consultas sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo dentro de su Estado: Maryland, Washington, Maine y Minnesota. Washington D.C y seis Estados (Connecticut, Iowa, Massachusetts, New Hampshire, New York y Vermont) ya lo aprobaron en previas consultas.
Por su parte, los puertorriqueños decidirán a través de referéndum si quieren mantener su estatus territorial actual como Estado Libre Asociado. Podrán optar entre tres posibilidades: convertirse en el Estado federado número 51, pasar a ser un estado soberano en asociación libre con Estados Unidos o constituirse como estado soberano con completo dominio sobre sus asuntos nacionales y territoriales.
Asimismo, los ciudadanos que acudan a las urnas también pueden encontrarse con consultas sobre medidas específicas de su Estado, municipio o condado, llamadas "local ballot propositions". California, por ejemplo, celebrará 11 consultas sobre diferentes cuestiones, entre ellas, una proposición sobre la abolición de la pena de muerte en el Estado.
* Para más información sobre las elecciones del 6 de noviembre, aquí:

Terminaron los debates. Después de tres duelos entre Barack Obama y Mitt Romney la carrera sigue tremendamente abierta. Anoche, Obama estuvo mejor que Romney, pero si su objetivo era conseguir una victoria aplastante no lo logró. El debate, centrado en política internacional, a priori beneficiaba al Presidente, quien después de cuatro años en la Casa Blanca tenía más experiencia que su adversario, aunque sólo sea por los briefings diarios de inteligencia, que le permiten contar con una visión nítida sobre los diferentes conflictos internacionales.
El debate fue menos tenso que los dos anteriores, ya que el tema se prestaba a ello. Si en algo suelen coincidir los líderes políticos estadounidenses es en la política exterior y en sus objetivos. Las diferencias suelen ser de estilo, pero demócratas y republicanos comparten la visión del liderazgo internacional del país. Esto hace, además, que la política exterior sea un tema de menor interés para el votante medio, por lo que habrá que estar pendientes de las cifras de audiencia.
Obama, al igual que en el segundo debate, fue a la ofensiva contra Romney. Consciente de lo igualadas que están las encuestas, buscaba continuamente la confrontación con su adversario. El Presidente demostró por qué es un gran comunicador y cómo sabe dominar los códigos que funcionan en televisión. Para conectar con la audiencia la clave son las historias, los ejemplos y las anécdotas, que ayudan a generar imágenes mentales fáciles de comprender y con las que sentirse identificado. Así, estuvo especialmente acertado a la hora de responder a Romney cuando éste le echó en cara que no visitó Israel en su primer viaje a Oriente Medio. Obama le devolvió el golpe contando lo que sintió cuando visitó el Museo del Holocausto o cómo deben sentirse los israelíes cuando bombardean sus casas durante la noche. El demócrata también estuvo hábil al intentar ridiculizar a Romney cuando le dijo que el ejército americano ya no se basaba en caballos y bayonetas, uno de los titulares de la noche.
Romney tenía por delante el reto de examinarse sobre su principal debilidad. Como candidato, aporta su experiencia como empresario y como gobernador, pero nunca ha lidiado con asuntos de carácter internacional. Empezó el debate desmontando el principal argumento de Obama: la captura y muerte de Bin Laden. Fue el republicano quién puso encima de la mesa el éxito de la operación contra el dirigente de Al Qaeda. A diferencia de los debates anteriores, Romney estuvo menos combativo y parte de su estrategia fue la de transmitir una imagen moderada que le distanciara de su compañero de partido, George W. Bush, pero que al mismo tiempo le permitiera ser percibido como un Comandante en Jefe. Y en este sentido, lo logró. Superó las expectativas de aquellos que creían que Obama sería capaz de ganarle por goleada en este terreno. Romney se mostró como un líder fuerte, contundente y defensor de que el papel de Estados Unidos en el mundo es ser una "antorcha de libertad".
Dentro de dos semanas los estadounidenses estarán ya votando. Es de esperar que este debate no tenga un impacto muy significativo en la intención de voto. Puede que Obama haya estado mejor en los dos últimos cara a cara, pero en general el balance de la serie de debates no ha sido muy positiva para los demócratas. Después del primer duelo, Romney comenzó una tendencia al alza en los sondeos que ha sabido mantener. Obama tiene ante sí de invertir esta tendencia en tan solo 15 días.

La Universidad de Lynn en Boca Ratón (Florida) será el escenario que albergará esta noche el tercer y último de los tres debates presidenciales de una campaña presidencial que apura sus últimos días y con los dos candidatos empatados en las encuestas.
Bob Schieffer, presentador del popular "Face the nation" de la CBS, será el encargado de moderar el cara a cara, que tendrá un formato similar al primero: 90 minutos, con los candidatos sentados ante el moderador y con preguntas centradas en política exterior.
Según el Pew Research Center, el Presidente Obama está mejor valorado que el republicano a la hora de gestionar los asuntos internacionales. No obstante, la diferencia entre ambos en este aspecto se ha ido reduciendo en las últimas semanas. En septiembre el porcentaje de ciudadanos que decía que Obama estaba más preparado que Romney para liderar la política exterior era 53%, frente al 38% que valoraban mejor al republicano; mientras que en octubre, el margen se ha acortado: 47% Obama, 43% Romney.
Es de esperar que Obama ponga en valor la captura y muerte del líder terrorista Osama Bin Laden y reproche a Romney su inexperiencia en política internacional. Una de las incógnitas de la noche será ver qué influencia tiene la filtración -desmentida por la Casa Blanca- de que la Administración Obama habría llegado a un acuerdo con el gobierno de Irán para iniciar un proceso de diálogo después de las elecciones. En este sentido, es de esperar que Mitt Romney trate de convencer a los indecisos apelando a la necesidad de mayor contundencia contra los enemigos de Estados Unidos, fortaleciendo la relación y el apoyo al Estado de Israel y endureciendo la posición estadounidense ante China.
El debate tendrá una lectura interna, especialmente para los votantes indecisos que definirán el ganador de la contienda, pero también será muy seguido fuera del país, ya que en él se abordará el papel que Estados Unidos pretende tener en el mundo en los próximos años, por lo que todos aquellos actores que influyen de alguna manera en la esfera internacional seguirán con atención lo que suceda esta noche en Boca Ratón.
Foto: AP.

Barack Obama aprendió la lección. El Obama pasivo y calmado del primer debate dio paso a un candidato directo, contundente e incisivo. El demócrata llevó la iniciativa durante toda la noche, poniendo contra las cuerdas en más de una ocasión a Mitt Romney, no sin cierta ayuda de la moderadora, Candy Crowle, que le echó más de un capote y permitió que hablara hasta un 9% más de tiempo. Las primeras encuestas apuntan a una victoria del Presidente, pero más ajustada que en el primer cara a cara (46% vs. 39% según CNN).
El formato "town hall meeting" favoreció a Obama, que supo interactuar mejor con el público, formado por 80 votantes indecisos, quienes, a tenor por sus caras en algunos momentos, quizás acabaron más confusos que al principio de la noche. Obama estuvo duro, a la carga desde el primer momento. Su estrategia se repetía en todas sus intervenciones: respuesta a la pregunta formulada por el público, intento de inclusión de anécdota o historia personal y ataque a Romney.
El republicano, más espeso que en el primer debate, titubeó demasiado. Su voz, en ocasiones, denotaba inseguridad y nerviosismo. No obstante, en algunos bloques, como el de economía y política energética, se defendió bien y supo evidenciar las promesas incumplidas por Obama, pero le faltó pegada.
Desde el punto de vista visual, Obama mostró una imagen más positiva. Dominaba mejor la escena a la hora de sentarse en unos incómodos taburetes y su lenguaje no verbal, especialmente al dirigirse a la audiencia, era más dinámico. Por momento, Romney no sabía si sentarse o levantarse y su forma de caminar recordaba en ocasiones a John McCain.
Después de dos los dos debates presidenciales la situación es de empate: Romney, 1; Obama, 1. En las próximas horas sabremos si el de anoche afecta a los sondeos de intención de voto y si el 4 o 5% de indecisos salieron de dudas. Ahí estará la clave en unas elecciones tan ajustadas, que tendrán como próximo hito el tercer y último debate entre ambos candidatos el lunes 22 de octubre.

Segundo debate entre Barack Obama y Mitt Romney esta noche (2:45 de la madrugada en España) en la Hofstra University en Long Island (Nueva York). Después de la victoria de Romney en el primero Obama está obligado a ganar. El cara a cara de hoy tendrá un formato de "town hall meeting", en el que ambos candidatos se enfrentarán a una audiencia de 80 votantes independientes seleccionados por Gallup, procedentes del condado de Nassau, Long Island. Tanto Romney como Obama tendrán dos minutos para responder a las diferentes preguntas del público. Candy Crowle, periodista especializada en política de la CNN, será la encargada de moderar.
Los analistas estiman que a tres semanas de las elecciones existe un porcentaje entre el 4 y 5 por ciento de votantes indecisos, que pueden definir el resultado de la votación. El convencer a este segmento será el objetivo principal de los candidatos. Romney mantiene actualmente una ligera ventaja en la mayoría de las encuestas nacionales, al mismo tiempo que el liderazgo de Obama en algunos Estados clave se reduce. El republicano lidera algunos sondeos en temas específicos como por ejemplo, según Ipsos, la reducción del déficit (43,4% vs. 29,2%), el programa económico (43% vs. 37,6%) o la capacidad para crear empleo (42,5% vs. 39,2%).
El formato de "Town Hall" en principio se considera más favorable a la personalidad y al estilo político de Obama. El público de 80 personas proporcionará a Obama una oportunidad para transmitir la pasión que normalmente transmite en sus mítines y demostrar que entiende las dificultades del ciudadano medio, estableciendo una conexión emocional más fuerte. De hecho, algunas encuestas sitúan a Obama 30 puntos por encima que Romney en la pregunta sobre quién tiene mayor capacidad para identificarse con el ciudadano medio. Las expectativas, por tanto, son muy altas para el Presidente. Si Obama no consigue ganar con claridad esta noche tendrá un problema de cara a las últimas tres semanas de campaña.

El debate entre los candidatos a Vicepresidente, Joe Biden y Paul Ryan cumplió las expectativas. Tuvo momentos vibrantes y de gran intensidad, en parte gracias a la buena labor que hizo la moderadora Martha Raddaztz, que a pesar de sus conocidas vinculaciones con el Partido Demócrata, lidió con imparcialidad y brillantez el ritmo y los temas del cara a cara.
El resultado fue más igualado que el de la semana pasada. Biden cambió por completo la estrategia de Obama y mostró una gran agresividad desde el minuto uno. La pasión que al Presidente le faltó en su primer duelo con Romney fue la que Biden trató de aportar anoche. No obstante, en ocasiones se pasó de frenada. Especialmente a lo largo de la primera mitad las continuas risas, interjecciones e interrupciones mostraban a un Vicepresidente nervioso y chirriante. Su actuación fue mejor que la de Obama, pero si su objetivo era conseguir una victoria clara sobre Paul Ryan no lo logró. De hecho, las primeras encuestas apuntan a una victoria del republicano: CNN: 48%-44% o CNBC: 53%-41%.
Paul Ryan tuvo su confirmación ante el gran público. Tenía enfrente a un político con una extensa trayectoria y experiencia, pero el número 2 republicano no se amilanó. Estuvo incisivo, agudo y mucho más calmado que su adversario. Supo transmitir una imagen más presidencial, reforzando a los que opinan que es uno de los nombres con mayor proyección en su partido. Ryan mantuvo el tipo durante todo el debate y supo encajar y devolver las continuas embestidas de su rival. Estuvo muy acertado a la hora de abordar el espinoso tema del asesinato del embajador americano en Libia o en el turno de cierre, donde supo contrastar los dos modelos que Obama y Romney representan.
Uno de los momentos más interesantes de la noche fue cuando la moderadora preguntó a los contendientes qué influencia tenía la religión en su vidas. Por primera vez, dos candidatos católicos hablaban abiertamente de su fe y su opinión sobre el aborto. Un aspecto que puede sorprender en Europa, pero es un elemento crucial de la cultura política de Estados Unidos.
Después de esta noche, casi todo sigue igual. Los republicanos tienen motivos para mantener el optimismo, mientras que los demócratas reforzarán a su base, pero el siguiente hito será el próximo martes cuando Barack Obama y Mitt Romney se vuelvan a ver las caras. Hasta entonces sigue la campaña.
.jpg)
Vuelven los debates a la campaña electoral de Estados Unidos. Después del primer cara a cara entre Barack Obama y Mitt Romney es el turno de los candidatos a Vicepresidente, Joe Biden y Paul Ryan. Será en la madrugada del jueves al viernes (3 a.m.) y tendrá lugar en el Centre College de Danville (Kentucky). Estará moderado por la periodista Martha Raddatz, corresponsal senior de asuntos exteriores de ABC News, y constará de nueve segmentos de diez minutos cada uno, en los que los candidatos tendrán dos minutos para responder a las preguntas de la moderadora.
A continuación ofrecemos 4 claves para seguir el debate de los números dos de cada candidatura.
1. Joe Biden al rescate.
Tras la victoria de Romney la pasada semana y su actual repunte en las encuestas, el debate de Vicepresidentes cobra mucha más importancia, ya que está en juego si se confirma de la tendencia al alza de los republicanos o si por el contrario Biden consigue invertir la tendencia de los últimos días. ¿Qué se espera de él en el debate?
Que comunique los éxitos de la administración Obama, algo que el Presidente no fue capaz de hacer la semana pasada.
Que explique claramente las razones por las que Estados Unidos necesita una Administración demócrata durante los próximos cuatro años.
Que ponga a Paul Ryan a la defensiva y pueda resaltar los aspectos más controvertidos de su discurso.
2. La estrategia de Paul Ryan.
La semana pasada Mitt Romney apostó por un mensaje de centro y moderado. En el caso de Ryan está por ver si su estrategia es la misma o, por el contrario, sale a relucir su discurso conservador que tanto ilusiona a la base social republicana, especialmente en temas como política fiscal y presupuestaria, sanidad, seguridad social, etc. Sea cual sea su estrategia Ryan tendrá que:
Enfrentarse a un contrincante preparado, con gran experiencia y dispuesto a ganar a toda costa.
Gestionar las expectativas. La actuación de Mitt Romney en el primer debate dejó el listón muy alto, por lo que Ryan debería conseguir un resultado similar.
Demostrar lo que normalmente deben hacer todos los aspirantes a Vicepresidente: que está preparado para actuar como Presidente si fuera necesario y que sabe defender las propuestas de su partido de manera convincente.
3. Dos políticos que se crecen en la confrontación.
La distancia ideológica entre ambos candidatos, así como su experiencia en el cuerpo a cuerpo dialéctico prometen a priori un debate animado e intenso. Mientras que Joe Biden se ha ganado una gran fama de portavoz agudo e incisivo, a Paul Ryan se le considera brillante en el manejo de cifras y datos (es un experto conocedor de las cuentas) y es uno de los mayores valores intelectuales del Partido Republicano.
4. Dos generaciones diferentes.
El actual Vicepresidente cumple 70 años en noviembre y tiene una experiencia de cuatro décadas en Washington. Cuando ganó por primera vez su escaño en el Senado, Paul Ryan tenía 2 años. Ha debatido en incontables ocasiones, como candidato al Senado y en primarias como aspirante a la nominación demócrata a presidente del Gobierno. Por su parte, El republicano Ryan tiene 42 años y éste es el primer debate de esta naturaleza al que se enfrenta.

Dentro de un mes exactamente sabremos quién será el próximo Presidente de Estados Unidos. Por fin conoceremos si Obama consigue la reelección o si Mitt Romney consigue arrebatarle la victoria. Quedan 30 días apasionantes con una campaña cada vez más igualada, especialmente después del primer debate en televisión, que fue seguido por más de 67 millones de personas en Estados Unidos, el cara a cara con más audiencia desde 1992, lo que denota el interés que está despertando la elección. El próximo hito será el viernes 11 con el debate entre Joe Biden y Paul Ryan.
A continuación, hemos recopilado una serie de datos, más o menos indicativos, para conocer cómo afronta cada candidato la recta final de las elecciones.
1. Empate técnico con ligera ventaja de Obama.
Los sondeos de ayer coincidían en mostrar un empate técnico entre Obama y Romney, aunque con una ligera ventaja para el primero, dependiendo del sondeo. Gallup: Obama 49, Romney 45 y Rasmussen: Obama 49, Romney 47.
2. Los demócratas tienen más dinero: 690 millones frente a 633 millones.
El dinero recaudado para la campaña presidencial por los candidatos, los comités nacionales de los partidos y los super PACs hasta julio (último dato disponible según el New York Times) ascendía a 690 millones de dólares para la campaña demócrata y a 633 millones para la campaña republicana.
De acuerdo a los últimos datos oficiales registrados, que corresponden al 31 de agosto, Obama ha recaudado 432 millones de dólares. Por su parte Romney ha recaudado 280 millones, aunque su ritmo de recaudación fue en aumento durante los últimos meses, en los que incluso superó al Presidente gracias a la actividad llevada a cabo por los super PACs republicanos
3. Las dos campañas llevan gastados más de mil millones de dólares.
Se estima que los candidatos, los comités nacionales de partido (RNC y DNC) y los super PACs han gastado en la campaña más de mil millones de dólares. 615 millones de dólares la campaña demócrata, frente a 531 millones la republicana.
4. Los demócratas han gastado más hasta ahora.
Los últimos datos oficiales (del 31 de agosto) indican que Obama ha gastado en su campaña 346 millones de dólares (345.723.446), mientras Mitt Romney ha gastado cerca de 230 millones(228.921.635).
Además del gasto oficial registrado por candidatos, comités nacionales de partido y super PACS , otros grupos han invertido al menos 65 millones de dólares más en anuncios de televisión. Casi todos estos anuncios han sido contra el Presidente Obama.
5. Obama lidera las redes sociales.
Obama, que lleva cuatro años en la Presidencia, cuenta con más de 20 millones de seguidores en twitter, mientras que Romney tiene más de un millón trescientos mil. En Facebook Obama tiene más de 29 millones de seguidores, que han indicado "Me gusta", mientras que el republicano cuenta con más de 8 millones. Por su parte, Obama tiene 30.500 seguidores en Pinterest, mientras que Romney no está presente en esta red.

El primer debate presidencial entre Obama y Romney no pasará a la historia por ofrecer grandes golpes de efecto o momentos decisivos. Obama no ha tenido su mejor noche. Ha estado difuso, espeso y a la defensiva. Su estrategia de ignorar con la mirada a su adversario mientras éste le hablaba no le ha beneficiado mucho, ya que gran parte del debate la imagen en pantalla mostraba a un Presidente cabizbajo mirando hacia sus papeles o, en el mejor de los casos, hacia el moderador.
Obama ha tratado de conectar con la audiencia en varias ocasiones: en el turno de apertura recordando que hoy celebraba sus 20 años de matrimonio con Michelle o mencionando a su abuela y a su madre al hablar de su programa de salud. Pero no ha funcionado como en otras ocasiones. El Obama de 2008 que cautivaba a la audiencia parecía estar lejos. De hecho, su intervención de cierre ha sido una de las más flojas, mostrando a un Obama titubeante sin su teleprompter.
Romney partía con ventaja debido a que las expectativas sobre él eran menores y sólo con superarlas podía darse por satisfecho. Y eso es lo que ha ocurrido. El candidato republicano se preparó a fondo para este primer encuentro y, a pesar de que Obama habló casi cuatro minutos más, Romney estuvo más incisivo y explicó mejor sus propuestas. Fue disciplinado intentado desmontar los ataques que recibe sobre su plan de impuestos y trató de poner en valor su experiencia como empresario y como gobernador de Massachusets, reivindicando su labor trabajando con republicanos y demócratas.
El debate pecó por momentos de muchos tecnicismos y de una larga lista de cifras y números que suelen perder a la audiencia. Obama estuvo más frío de lo natural, a diferencia de Romney, que mostraba más pasión a la hora de desgranar sus argumentos, que acompañaba con un buen lenguaje corporal, tratando de ser didáctico.
Al acabar ambos candidatos se saludaron, acompañados de sus familias. Obama y su esposa salieron primero y Romney se quedó unos minutos en el escenario saludando y sonriendo, una buena metáfora de las sensaciones de esta noche. A la hora de analizar los debates se suele emplear el símil del boxeo. Es difícil que haya un ganador por K.O. y es a los puntos cómo suele decidirse el resultado. Y esta noche los dos contrincantes han estado igualados, pero teniendo en cuenta de dónde partía cada uno, la percepción es que Romney ha vencido el primer debate.

El próximo día 3 de octubre se celebra el primero de los debates en televisión entre el candidato republicano y el demócrata. Tendrá lugar en la Universidad de Denver (Colorado) y será el primero de una secuencia con tres debates presidenciales y uno de aspirantes a Vicepresidente. Será una buena oportunidad para Barack Obama para consolidar la ventaja que parece que está consiguiendo en las últimas semanas, mientras que Mitt Romney se juega buena parte de sus posibilidades en esta elección.
A continuación ofrecemos algunos consejos para los políticos que tienen que enfrentarse a un debate político en televisión, aplicables desde el ámbito local al presidencial.
1. Estudia y ensaya.
La primera fase del debate es el predebate, en el que se negocian los formatos y las reglas del cara a cara. En Estados Unidos se encarga la Comisión de Debates Presidenciales. El candidato ha de conocer al detalle cómo se desarrollará el cara a cara, los tiempos, los turnos, la escenografía, etc. La preparación y el ensayo es importante, ya que en la medida en que el portavoz se sienta cómodo con su discurso, sus argumentos y todo los elementos externos, será capaz de transmitir seguridad.
2. Conoce a tu adversario.
El equipo de campaña ha de trabajar con el candidato ayudándole a conocer los puntos fuertes y puntos débiles de su adversario, su estilo como orador, sus trucos, sus mensajes, etc. Las grandes batallas se ganan antes de llegar al terreno de juego, por lo que un buen archivo audiovisual con intervenciones del adversario puede ser un gran aliado para preparar un debate.
3. Define tu estrategia.
Una vez estudiado a fondo el formato y el adversario, ha de establecerse la estrategia a desplegar antes las cámaras. La mejor improvisación está perfectamente preparada, por lo que el candidato ha de comenzar el debate con una hoja de ruta sobre qué, cómo y cuándo decirlo.
4. Condensa tu mensaje.
Uno de los mayores problemas de los políticos suele ser el intentar contarlo todo, pero en televisión, el tiempo es limitado, por lo que menos es más. Siempre se debe primar la calidad frente a la cantidad.
5. No aburras.
Los políticos suelen estar acostumbrados a regirse por los códigos del Parlamento o los plenos municipales, que suelen ser la antítesis de la diversión. Por ello, el candidato ante las cámaras no puede hablar del mismo modo que en un hemiciclo. El porcentaje de personas que cambiarán de canal durante el debate será directamente proporcional al uso de términos técnicos y jurídicos habitualmente empleados en la política. El éxito de la televisión se basa en conectar con la gente a través de las emociones y, guste o no, los mejores oradores de la política a lo largo de la Historia eran muy conscientes de este punto. Ronald Reagan, Bill Clinton o John F. Kennedy conocían el poder de las emociones.
6. Da buenos titulares.
En el mejor de lo casos, el debate será seguido por una gran audiencia, pero la gran mayoría de los ciudadanos se hará una idea -y decidirá quién ha ganado - por lo que al día siguiente lea en los periódicos, oiga en la radio y vea en la televisión. Por ello, en la medida en que un candidato sea capaz de ofrecer buenos cortes para el informativo del día siguiente, tendrá más posibilidades de éxito. Y para ello, la clave es ofrecer buenos titulares, complementados con ejemplos y anécdotas.
7. Prepara tu apertura y tu cierre.
La apertura y el cierre son normalmente los momentos de mayor interés en el debate, por lo que el candidato ha de preparar con esmero cómo quiere arrancar, ya que ese momento marcará el tono de su intervención. Además, ha de tener muy buen preparado el turno final: qué último mensaje quiere transmitir y, sobre todo qué razón ofrece a los votantes para confiar en él.
8. Vístete para que nadie hable de tu atuendo.
Aunque a los medios de comunicación les encante, las corbatas, los trajes y los peinados no ganan debates. El público, al ver el cara a cara, se quedará con una impresión general sobre el candidato: si transmite confianza, firmeza, enfado, humor, empatía, tibieza, confianza, etc. Esa impresión es el cúmulo de muchos elementos y la apariencia externa es uno más. La clave es que el atuendo y los complementos pasen lo más desapercibidos posible y que no empañen lo esencial: el mensaje.
9. Vigila tu lenguaje corporal.
Tan importante es lo que se dice, como la manera de decirlo. Nuestros gestos, nuestra mirada y nuestra voz comunica tanto como nuestras palabras, por ello es importante que el lenguaje corporal acompañe y refuerce nuestro mensaje. La clave suele ser la naturalidad y corregir los tics más molestos, pero sin caer en la tendencia tan extendida últimamente en la que demasiados políticos emplean los mismos gestos y los mismos movimientos de manos. Las cámaras siempre desmontan lo artificial y agradecen la sinceridad.
10. Coordina a tu equipo para el postdebate.
Las tres fases del debate son: predebate, debate y postdebate. El trabajo no termina cuando se apagan los focos y las cámaras. Hoy día, cuando hoy el ciclo informativo dura 24 horas y hay una conversación constante a través de las redes sociales el candidato necesita contar con un buen equipo capaz de transmitir un mensaje coordinado sobre qué ha pasado en el debate. Los medios de comunicación (y de manera creciente las redes sociales) suelen ser los jueces que determinan quién gana y quien pierde, por lo que la labor de influencia sobre los jueces forma parte de la liturgia del postdebate.

Estados Unidos celebra del 15 de septiembre al 15 de octubre el Mes de la Herencia Hispana, un tiempo dedicado a honrar y reivindicar los logros y las aportaciones de los hispanos al país. En 1968 el Congreso autorizó la propuesta de Lyndon B. Jonhson de aprobar la Semana Nacional de la Herencia Hispana. Veinte años más tarde, Ronald Reagan impulsó el Mes de la Herencia Hispana, que desde entonces, se ha venido organizando con numerosos actos e iniciativas culturales, educativas y políticas.
La campaña presidencial de 2012 también se ha sumado a esta fecha. A lo largo de la última semana, los dos candidatos han participado en un foro organizado por la cadena de televisión Univision, en el que ambos líderes, en días consecutivos, se sometieron a las preguntas del público, lo que se conoce como "town hall meeting".
¿Pero dónde radica la importancia de la comunidad hispana de Estados Unidos?
1. Más hispanos en EEUU que españoles en España.
Según datos del último censo (2010), la población hispana de Estados Unidos ya supera los 50 millones de personas, un 16,3% de la población total. Estos números consolidan a los hispanos como la minoría de mayor tamaño, superando en número a la afroamericana. Por tanto, hay más hispanos en Estados Unidos que españoles en España, un dato que da qué pensar sobre el futuro de Estados Unidos (y de España).
2. En 2025 uno de cada cuatro estadounidenses será hispano.
La población hispana crece a un ritmo mucho mayor que el resto. La tasa de natalidad de las hispanas es de 2,4 hijos, que supone un 0,4 más que la media estadounidense. Todo ello supondrá que en 2025, el 25% de la población total de Estados Unidos será de origen hispano, es decir, 1 de cada 4 habitantes del país será hispano.
3. Un población joven, con una edad media de 28 años.
La gran fortaleza de la comunidad latina es su juventud. Actualmente, la edad media es 28 años, frente a los 37 años del conjunto de la población estadounidense.
4. Una comunidad heterogénea.
Los hispanos forman una comunidad muy diversa, procedentes de todos los países de habla hispana. No obstante, más de la mitad (31,8 millones) son de origen mexicano. Le siguen los puertorriqueños (4,4 millones), los salvadoreños (1,7 millones) y los cubanos (1,6 millones). Las tres cuartas partes del crecimiento global de la población hispana corresponde a la de origen mexicano. Otros grupos también han crecido de manera significativa en el periodo -el 36% los puertorriqueños, el 44% los cubanos, el 137% los de origen centroamericano, 104% los procedentes de Sudamérica e incluso un 534% los procedentes de España, que han pasado de 100.000 en 2000 a 635.253 en 2010.
5. Una comunidad emprendedora, con un poder adquisitivo creciente.
Los hispanos de Estados Unidos son más emprendedores que el resto de los ciudadanos del país. En 2007 había 2,3 millones de negocios cuyos propietarios eran hispanos. Sólo en 5 años el crecimiento de negocios impulsados por hispanos creció en un 43,6%, que habían generado un valor total de 345 mil millones de dólares. En esta línea, se estima que la comunidad hispana supondría la 12ª economía mundial.
6. Un gigante dormido.
Se calcula que un 40% de los hispanos adultos no se han registrado aún para votar (requisito necesario para poder votar en EEUU). En 2012 pueden ser 12 millones de hispanos los que acudan a las urnas, lo que supone un 26% más desde 2008, pero todavía hay muchos latinos que no votar, quizás por desconocer que su voto puede ser fundamental. Algunas fuentes apuntan que el número de potenciales votantes de origen hispano en muchos estados es mayor que el margen de victoria de las últimas elecciones de 2008, por lo que su capacidad para inclinar la balanza hacia un lado u otro es crucial.

El cine se ha encargado de mitificar la imagen del Servicio Secreto, la agencia del Gobierno de Estados Unidos encargada de velar por la seguridad de los presidentes y vicepresidentes. Creada en 1865, nació con el objetivo de luchar contra los delitos de falsificación de dinero. En 1901, tras el asesinato del Presidente William McKinley, el Congreso le encargó la tarea de la protección de los presidentes.
Actualmente, depende del Departamento de Seguridad Nacional (hasta 2003 lo hacía del Departamento del Tesoro) y, como recoge en su web, tiene como misión tanto la protección de dirigentes políticos estadounidenses y extranjeros como la realización de investigaciones criminales.
Se estima que el Servicio Secreto cuenta actualmente con más de 6.000 empleados (3.100 agentes especiales, 1.200 agentes de la Unidad de Uniformados y más de 1.700 técnicos y empleados administrativos). Las innumerables películas protagonizadas o ambientadas en esta unidad de élite nos han enseñado cómo los nombres en clave de los presidentes han captado siempre la atención del público. Recientemente la revista GQ revelaba el nombre en clave de Paul Ryan, el candidato republicano a Vicepresidente: "Bowhunter" (cazador con arco), en referencia a su afición a la caza con arco de venados. Su mujer, Janna, es conocida por los agentes encargados de su seguridad con el nombre de una flor: "Buttercup".
El nombre en clave de Mitt Romney es "Javelin" (jabalina), que recuerda a un modelo de coche fabricado en los años sesenta por la empresa en la que trabajaba su padre, American Motors Corporation. Además, el término hace alusión a la vinculación de Romney con los Juegos Olímpicos, ya que fue el máximo responsable de los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City de 2002. El nombre de Ann Romney todavía no se ha hecho público. Lo que está claro es que empezará por J, ya que es norma de la casa que los familiares del candidato tengan nombres que comiencen por la misma letra. Al parecer, los candidatos y sus familias son los encargados de elegir su propio nombre entre la lista de términos que preparar el Departamento de Comunicación de la Casa Blanca.
Obama es "Renagade" (renegado), mientras que su esposa Michelle es "Renaissance" (renacimiento) y su hijas Malia y Sashia son conocidas como "Radiance" (resplandor) y "Rosebud" (capullo de rosa).
Joe Biden recibe el nombre de "Celtic" (celta), un término que conecta con sus raíces irlandesas, mientras que su esposa, Jill, de origen italiano, recibe el nombre de "Capri". En 2008, Sarah Palin, era "Denali" (un parque del Estado de Alaska y el nombre de la montaña más alta de Norteamérica), y su marido, Todd Palin, es "Driller" (taladrador), quizá en alusión a su vinculación profesional con el mundo del petróleo.
Rick Santorum, el también candidato republicano durante las primarias conocido por sus fuertes creencias religiosas , era "Petrus" (roca en latín) y nombre del primer Papa de la Iglesia Católica.
Otros nombres curiosos utilizados por el Servicio Secreto:
- "Trailblazer" (pionero): George W. Bush.
- "Lancer" (soldado lancero): Johh F. Kennedy.
- "Lace" (encaje): Jackie Kennedy.
- "Searchlight" (reflector): Richard Nixon.
- "Deacon" (diácono): Jimmy Carter.
- "Rawhide" (cuero sin curtir): Ronald Reagan.
- "Rainbow" (arcoiris): Nancy Reagan.
- "Eagle" (águila): Bill Clinton.
- "Evergreen" (árbol de hoja perenne):Hillary Clinton.

El eslogan es una pieza clave en toda campaña electoral. Puede que sobrevalorada, ya que por sí solos no ganan elecciones, pero son una poderosa herramienta de comunicación política. La historia de las campañas de Estados Unidos revela que los candidatos con eslóganes más memorables y cautivadores han sido normalmente los vencedores.
Hemos analizado todos los eslóganes empleados por los candidatos presidenciales estadounidenses y éstas son algunas de las conclusiones, que nos ayudan a responder a esta pregunta: ¿Qué define a un buen eslogan político?
1. Conecta con una necesidad o aspiración.
Los conceptos "Cambio", "Liderazgo" y "América" son los más utilizados por los candidatos presidenciales estadounidenses. Desde 1952 se han empleado estas tres palabras en al menos 8 campañas: Eisenhower, Kennedy, Carter, Reagan, Bush, Clinton, H.W. Bush y Obama.
2. Condensa la esencia de la campaña.
Un buen eslogan es capaz de condensar en pocas palabras, toda la estrategia y el mensaje de un candidato. En 1952 Eisenhower empleó "It´s time for a change" (Es hora del cambio), un eslogan que ha influido en cientos de campañas desde entonces
3. Define al candidato.
Los eslóganes sirven para diferenciar al candidato frente a sus rivales. Barack Obama, por ejemplo, se adueñó en 2008 del concepto "Hope" (esperanza) o en 1992 George H. Bush se definía como "Commander in Chief".
4. Define el momento histórico.
Reflejan la cultura, los valores y el contexto de la época e incluso pueden ejercen una influencia en la cultura, en el lenguaje y en los medios de comunicación. Los eslóganes son capaces de definir el momento a través del tono: serios en épocas de ansiedad, recesión y guerra o irónicos, humorísticos y sarcásticos en otros contextos. Así, por ejemplo, recordamos el utilizado por Abraham Lincoln en 1864: "Don't swap horses while crossing the river" (No cambies de caballo en medio del río). Lincoln ganó la reelección en mitad de la guerra civil. En 1956 Dwight Eisenhower utilizado "Peace, prosperity and progress" (Paz, prosperidad y progreso) en una época dorada del país, después de la Segunda Guerra Mundial.
5. Transmite optimismo.
Transmiten mensajes que generan ilusión y entusiasmo en torno al futuro. "America is Back" (America ha vuelto) utilizado en 1980 por Ronald Reagan es un buen ejemplo.
6. Es símbólico.
El uso de metáforas es una herramienta muy poderosa en comunicación política. Bill Clinton en 1996 utilizó "Building a Bridge to the 21st Century" (construyendo un puente al siglo XXI) o Ronald Reagan, "Morning in America" (Amanece en América).
7. Apela al futuro.
Los mensajes empleados en la retórica de campaña tratan de ofrecer una visión del futuro, de cómo afrontar los retos que el país tendrá por delante y qué puede aportar el candidato. Así, JFK en 1960 utilizó un eslogan enfocado hacia la nueva década que comenzaba: "Leadership for the 60s" (Liderazgo para los sesenta).
8. Mueve a la acción.
La historia de las campañas también nos enseña que un buen eslogan ha de ser capaz de mover al electorado, apelando a sus emociones y definiendo la importancia de cada elección. Así, en 1964 los demócratas repetían "The stakes are too high for you to stay at home" (Los retos son muy altos como para que te quedes en casa) o en 1968 los republicanos con Nixon apostaron por "Vote like your whole World depended on it" (Vota como si tu mundo entero dependiera de ello).
¿Cómo son los eslóganes en 2012?
Mitt Romney está utilizando "Believe in America" (Cree en America), dando el protagonismo al país y a sus ciudadanos más que en la figura del candidato. Por su parte, Barack Obama utiliza el eslogan "Forward" (Adelante), con el que trata de definir el contexto histórico y la dirección hacia la que camina su Administración.
A continuación se ofrece una recopilación de todos los eslóganes utilizados por los candidatos republicanos y demócratas desde 1952, año del comienzo del marketing político moderno. En primer lugar, aparece el candidato vencedor:
1952
Eisenhower (R): "It's Time for a Change".
Stevenson (D): "You Never Had It So Good".
1956
Eisenhower (R): "Peace, Prosperity, and Progress".
Stevenson (D): "Vote Democratic, the Party for You, and Not Just a Few".
1960
Kennedy (D): "Leadership for the '60s"
.
Nixon (R): "Nixon-Lodge: They Understand What Peace Demands".
1964
Johnson (D): "Vote for Johnson on Nov. 3. The Stakes Are Too High for You to Stay at Home".
Goldwater (R) "In Your Heart You Know He's Right".
1968
Nixon (R): "Vote Like Your Whole World Depended on It".
Humphrey Wallace (D): "Humphrey-Muskie, Two You Can Trust".
1972
Nixon (R): "President Nixon. Now More Than Ever".
McGovern (D): "McGovern. Democrat. For the People".
1976
Carter (D): "Leadership for a Change".
Ford (R): "He's Making Us Proud Again".
1980
Reagan (R): "The Time Is Now for Strong Leadership"
.
Carter (D): "Re-Elect President Carter on November 4".
1984
Reagan (R) "America Is Back".
Mondale (D): "Fighting for Your Future".
1988
Bush (R): "Experienced Leadership for America's Future"
.
Dukakis (D): "The Best America Is Yet to Come".
1992
Clinton (D): "For People, For a Change"
.
Bush (R): "Commander-in-Chief".
1996
Clinton (D): "Building a Bridge to the 21st Century"
.
Dole (R): "A Better Man for a Better America".
2000
G. W. Bush (R): "A Fresh Start"
.
Gore "Prosperity for America's Families".
2004
G.W. Bush (R): "Steady Leadership in Times of Change"
.
Ferry (D): "Stronger at Home, Respected in the World".
2008
Obama (D): "Change We Can Believe In".
McCain (R): "Country First".
Fuente: Guía MAS Consulting de las elecciones de Estados Unidos.

Tras la resaca de la Convención Republicana, el lunes comienza la Convención Demócrata en Charlotte (Carolina del Norte). Serán también cuatro días de discursos, música, emoción y política en prime time.
El Presidente llega a la Convención con un modesto índice de aprobación del 47,8%; con un Mitt Romney que ha salido reforzado de su Convención y le pisa los talones en las encuestas; con una tasa de paro del 8% (que ya la quisiéramos para España, pero muy alta para Estados Unidos) y con un discreto balance de gobierno después de 4 años muy difíciles. El magnetismo del personaje Obama de 2008 ha perdido fuerza y, por ello, la Convención Demócrata es la gran oportunidad de Obama para volver a conectar con el electorado.
Entre la larga lista de oradores podremos ver, entre otros, a Michelle Obama, la Primera Dama; Antonio Villaraigosa, Alcalde de Los Angeles y Presidente del comité organizador del evento; los expresidentes Bill Clinton y Jimmy Carter; Rahm Emmanuel, Alcade de Chicago y ex jefe de gabinete de Obama; John Kerry, candidato presidencial en 2004; y, como no, Joe Biden y Barack Obama. También se espera la intervención de Eva Longoria, que está teniendo un papel muy activo en la campaña de movilización de voto hispano.
El lunes tendrá lugar el acto de inauguración, pero hasta el martes no veremos el primero de los discurso más esperados, el de Michelle Obama, que será la gran protagonista del martes. El miércoles será Bill Clinton el orador principal y el jueves tendrá lugar la intervención de Joe Biden y Barack Obama
La Convención se desarrollará en tres puntos distintos de Charlotte. El primer día, en pleno centro de la ciudad, donde será la fiesta de inauguración con un festival abierto al público (CarolinaFest 2012). El martes y miércoles, en el Time Warner Cable Arena; mientras que el jueves, el día más importante, se celebrará en el Bank of America Stadium, el estadio de los Carolina Panthers, que tiene un aforo de 74.000 personas.
En los últimos meses el Estado de Carolina del Norte ha dado más de un quebradero de cabeza a los demócratas. Por ejemplo, el pasado 1 de mayo los ciudadanos de Carolina del Norte votaron por mayoría prohibir el matrimonio de personas del mismo sexo, un tema que estará presente en el debate durante los próximos días.