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<title>curiosidades-gastronomia - Blog ABC.es</title><link>http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/</link>
<description>curiosidades-gastronomia - Blog ABC.es</description><language>es</language>
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	<title><![CDATA[Filloas vr. crêpes]]></title>
	<description><![CDATA[<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA Filloas del Vilas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA Filloas del Vilas.jpg" alt="AAA Filloas del Vilas.jpg" width="319" height="344" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo un tiempo, es verdad -y no ha pasado de &eacute;l mucho-, en el que los gallegos que vivimos fuera nos las ve&iacute;amos con frecuencia, o bien ante la pregunta de &iquest;qu&eacute; son las <em>filloas</em>? (cuando se terciaba el caso de traer a colaci&oacute;n la n&oacute;mina de los postres gallegos m&aacute;s representativos), o bien, en otros casos de personas ya conocedoras del postre en cuesti&oacute;n, cuando el tema de controversia ven&iacute;a a suscitarse -y a&uacute;n lo hace hoy, con pertinaz frecuencia- sobre si nuestras filloas tal vez no son otra cosa que una "versi&oacute;n adaptada" de las famosas <em>"cr&ecirc;pes"</em> francesas. Sobre esas dos cuestiones, y sobre alguna otra m&aacute;s de directa o bien pr&oacute;xima relaci&oacute;n al hilo del Carnaval en cuyas v&iacute;speras nos movemos, tratar&eacute; de aclarar ahora, conf&iacute;o que con buenos y suficientes argumentos.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las filloas (o <em>freix&oacute;s</em>, o <em>fereix&oacute;s</em>, como tambi&eacute;n nos gusta llamarlos en mi comarca ortegana) son una modalidad propia de las gen&eacute;ricamente reconocidas, desde siempre y en el ancho orbe, como "frutas de sart&eacute;n", es decir, el resultado de extender sobre una plancha o sart&eacute;n bien caliente, con un cazo, una porci&oacute;n de una mezcla semil&iacute;quida de agua, o leche, o caldo, o sangre, con harina, bien sea &eacute;sta de trigo, como en nuestro caso, o de cualquier otro cereal. Los "<em>bao bin</em>" de la cocina china (hechos con harina de arroz), la "<em>bistela</em>" de los &aacute;rabes, o las "<em>arepas</em>", de ma&iacute;z, suramericanas, son algunos ejemplos de esa universal extensi&oacute;n de una f&oacute;rmula culinaria, bien primitiva sin duda, que tiene como forma y fundamento lograr esa&nbsp; suerte de obleas finas, susceptibles de ser comidas solas directamente, endulzadas con az&uacute;car o con miel, o, muchas veces, en plan salado, enrolladas sobre un relleno de carnes picadas o vegetales.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. filloas, mont&oacute;n.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. filloas, mont&oacute;n.jpg" alt="AAA. filloas, mont&oacute;n.jpg" width="281" height="188" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp; Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, nuestras gallegas filloas son, podr&iacute;a decirse, una versi&oacute;n muy poco distinta a las "hojuelas" castellanas, con las que convivi&oacute;, en tiempos de paridad casi indiferenciada, all&aacute; por el Bajo Medievo. De esa &eacute;poca, siglos XIV y XV, son los documentos m&aacute;s antiguos -en todo caso muy pocos- que nos dan cuenta de la pr&aacute;ctica y existencia de este tipo de formulaciones en Europa, en todo caso siempre implicadas en los recetarios m&aacute;s populares, de ah&iacute; tambi&eacute;n la escasez de documentaci&oacute;n y referencias al respecto. Para el caso de las "cr&ecirc;pes", que son t&iacute;picas de Breta&ntilde;a, vale pr&aacute;cticamente todo lo anterior. De hecho, no cabe, por apoyatura hist&oacute;rica documental, establecer si fueron antes las "<em>cr&ecirc;pes</em>" o las "<em>filloas</em>", y, por consecuencia, apelar a alg&uacute;n indicio de que alguna de ellas haya servido de modelo o de inspiraci&oacute;n a la otra. S&iacute; hay, por contra, algunos significativos indicios de conexi&oacute;n entre ambas, con el Camino de Santiago como m&aacute;s que probable v&iacute;nculo de relaci&oacute;n. Ahora bien: &iquest;Fueron, o vinieron? Pues, ciertamente, no se sabe. S&iacute; por ejemplo, se anota la curiosidad de que tanto all&iacute;, en Breta&ntilde;a, como aqu&iacute;, en Galicia, el tiempo del Carnaval marca el hito de su mayor presencia tradicional en la cocina popular.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. rellenas de crema con miel.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. rellenas de crema con miel.jpg" alt="AAA. rellenas de crema con miel.jpg" width="215" height="223" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;De lo que no cabe la menor duda es del hecho indiscutible de la extensi&oacute;n universal de las "<em>cr&ecirc;pes</em>" hoy en d&iacute;a, como una de las formulaciones culinarias francesas de mayor reconocimiento. Pero &eacute;ste es un fen&oacute;meno que s&iacute; puede documentarse y, consecuentemente, fijarse en su ra&iacute;z. Ocurri&oacute; al socaire de la imparable resaca de la Revoluci&oacute;n Francesa. <strong>Napole&oacute;n</strong> y su primera esposa, <strong>Josefina</strong>, seg&uacute;n se cuenta, ten&iacute;an la costumbre de usar de las "<em>cr&ecirc;pes</em>" al modo bret&oacute;n, en una tradici&oacute;n propia del martes de carnaval consistente en hacer un juego adivinatorio en el momento de cocinar la oblea. Se trataba de que el ejecutante, una vez hecha la "<em>cr&ecirc;pe</em>" por un lado, a la hora de darle la vuelta trataba de hacer el giro al vuelo, haci&eacute;ndola saltar dentro de la sart&eacute;n tras un movimiento en&eacute;rgico y preciso que la impele a voltear, girando en el aire. Si la operaci&oacute;n se lograba con &eacute;xito, se entend&iacute;a como claro signo de buen augurio; pero si al "saltar" la "<em>cr&ecirc;pe</em>" se romp&iacute;a, o -peor- ca&iacute;a en la lumbre, tal resultado era tenido por inequ&iacute;voco signo de mal presagio. Seg&uacute;n esos dichos que se cuentan, el martes de carnaval de 1812, aun cuando Napole&oacute;n ya estaba divorciado de Josefina, decidi&oacute; visitarla aquel d&iacute;a en La Malmaison, el palacio-castillo donde la exemperatriz viv&iacute;a recluida desde su divorcio. El motivo principal era el de renovar junto a ella aquella tradici&oacute;n carnavalesca del "vuelo" de las "<em>cr&ecirc;pes</em>". &laquo;Josefina -le dijo el emperador- vamos a hacer "<em>cr&ecirc;pes</em>" como antes&raquo;. La emperatriz repudiada se apresur&oacute; a preparar la pasta, la sart&eacute;n y las brasas. Napole&oacute;n, despu&eacute;s de verter una cucharada de pasta en la sart&eacute;n, cogi&oacute; &eacute;sta por el mango y, en el momento preciso, hizo saltar la "<em>cr&ecirc;pe</em>". Esta fue al fuego. Otras tres veces m&aacute;s ensay&oacute; Napole&oacute;n y otras tantas fueron a parar al fuego. Ocurr&iacute;a esto muy poco tiempo antes de que el emperador declarase la guerra a Rusia, de la que devino el gran desastre. El mal presagio se hab&iacute;a cumplido.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como en otras ocasiones les hemos contado, en la Revoluci&oacute;n Francesa nacieron, en el sentido que hoy tienen, los restaurantes, cuando los grandes cocineros de la aristocracia se vieron en la calle y sin empleo, y se decidieron a abrir establecimiento p&uacute;blico por su cuenta. Para la nueva burgues&iacute;a enriquecida, tradujeron los grandes platos de los viejos salones palaciegos, pero tambi&eacute;n otras formulaciones, que idearon sofisticar en lo posible, de clara ra&iacute;z popular y regional. Tal ocurri&oacute; con las "<em>cr&ecirc;pes</em>" bretonas. En 1898 tenemos constancia de que las "<em>cr&ecirc;pes</em>", en una amplia gama de variantes, constitu&iacute;an una de las especialidades m&aacute;s celebradas del acreditado y exclusivo restaurante parisino "<em>Mair&eacute;</em>".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. rellenas de centolla.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. rellenas de centolla.jpg" alt="AAA. rellenas de centolla.jpg" width="227" height="241" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp; En lo que hace a Galicia y a nuestras filloas, es muy de reconocer, y de aplaudir, el hecho ya felizmente constatable de la frecuente presencia actual de las <em>filloas</em> (en su versi&oacute;n dulce) en nuestra hosteler&iacute;a, las m&aacute;s de las veces rellenas de crema pastelera y convenientemente flameadas con aguardiente, que es versi&oacute;n &eacute;sta de&nbsp; seguro &eacute;xito, o acaso mudando su relleno por todo tipo de confituras, a cual m&aacute;s singular y sorprendente. Bien. En lo que no se ha avanzado mucho, quiero decir dentro de ese sector hostelero, es en la incorporaci&oacute;n de las propuestas de <em>filloas</em> "saladas", que son tan antiguas, si no m&aacute;s, que la versi&oacute;n dulce. La principal diferencia en la cocina entre unas y otras es la siguiente: para las "dulces", la harina y el huevo se mezcla con leche para hacer la pasta. Si se trata de filloas "saladas", pueden ser simples, si usamos agua para amalgamar harina y huevo, o -&eacute;stas riqu&iacute;simas- caldo colado del cocido... o tambi&eacute;n, otra variedad muy peculiar, aunque actualmente cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, por no decir imposible, tras la prohibici&oacute;n de la matanza casera del cerdo, usando como l&iacute;quido base de la mezcla la sangre del puerco, lo que da lugar a las por tantos a&ntilde;oradas "filloas de sangre". En todos los casos, otro hecho diferencial importante es el de que la sart&eacute;n no se engrasa con aceite sino s&oacute;lo y exclusivamente frot&aacute;ndola con un trozo de tocino blanco convenientemente ensartado con el tenedor. Buen provecho.</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/filloas-vr-crepes-15132.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=15132</guid>
	<dc:date>2013-01-28T19:22:25+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Nueces, para los meses fríos]]></title>
	<description><![CDATA[<div class="foto">&nbsp;</div>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. dos, abiertas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. dos, abiertas.jpg" alt="AAA. dos, abiertas.jpg" width="326" height="263" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los frutos secos suelen, en general, identificarse con los meses fr&iacute;os. Y puesto que en ese tramo del a&ntilde;o andamos, escogemos hoy para esta "entrada", de entre esos secos frutos la nuez, que es el m&aacute;s nutritivo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El nogal, que es por donde han que empezar, es un noble &aacute;rbol t&iacute;picamente mediterr&aacute;neo. Espa&ntilde;a, Italia y Portugal constituyen su h&aacute;bitat europeo por antonomasia. Hoy por hoy, esta noble especie est&aacute; en nuestro pa&iacute;s en franca l&iacute;nea de recuperaci&oacute;n, despu&eacute;s de los dif&iacute;ciles a&ntilde;os de la segunda mitad del pasado siglo, en los que su pervivencia lleg&oacute; a verse amenazada, no tanto por el desprecio de las nueces -que tambi&eacute;n- sino y principalmente por la descontrolada pol&iacute;tica de talas, ya que en aquellos a&ntilde;os -como ahora, pero entonces sin control- la madera de nogal era especialmente codiciada para la fabricaci&oacute;n de muebles de alta calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. nogal.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. nogal.jpg" alt="AAA. nogal.jpg" width="258" height="206" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y vayamos ya a su fruto, la nuez, de cuyo aprecio hay constancia bien antigua. Seg&uacute;n nos dej&oacute; escrito <strong>Plinio el Viejo</strong>, el &aacute;rbol que la produce, el nogal, tuvo un primer asentamiento en occidente en tierras de Asia Menor, adonde habr&iacute;a llegado procedente de Persia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo que hace al t&eacute;rmino nuez, su ra&iacute;z fon&eacute;tica es inequ&iacute;vocamente latina, si bien caben, seg&uacute;n los etimologistas, dos variantes de origen: unos afirman que procede de la palabra <em>"nux"</em>, que significa "noche", dicen que en raz&oacute;n de que el zumo de la nuez tiene la condici&oacute;n de entenebrecer el cuerpo y oscurecer la piel. Y sin&nbsp; embargo, para otros, la ra&iacute;z -tambi&eacute;n en negativo- vendr&iacute;a de la palabra <em>"nocere"</em>, que significa "da&ntilde;ar", y argumentan este v&iacute;nculo en la creencia antigua de que el nogal, y particularmente la sombra que proyecta, en el bosque o el campo, resultaba perjudicial... incluso letal, en algunos casos, lleg&aacute;ndose a advertir del peligro de muerte que asum&iacute;an quienes consintieran en quedarse dormidos bajo sus ramas.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. frutos, en &aacute;rbol.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. frutos, en &aacute;rbol.jpg" alt="AAA. frutos, en &aacute;rbol.jpg" width="248" height="199" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con estos precedentes, en fin, nada extra&ntilde;o tiene que la nuez no haya participado suficientemente, nunca -desde luego, no en la medida de sus posibilidades culinarias- en los recetarios tradicionales de cocina. Otra cosa es la dulcer&iacute;a y reposter&iacute;a, donde s&iacute; cabe anotar un a&ntilde;ejo concurso de la nuez como ingrediente, aunque casi nunca principal, en pasteles y tartas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por fortuna, los nuevos tiempos, liberados hoy de reservas y mitos arcaicos, van devolviendo a la nuez ese papel culinario de justo reconocimiento. En las formulaciones de nuestros cocineros de hoy, los de m&aacute;s rabiosa vanguardia, la nuez aparece cada vez con mayor protagonismo. En especial en las combinaciones de las nuevas ensaladas, o en guarniciones que dan compa&ntilde;&iacute;a a platos de todo tipo, especialmente venatorios, en los que la crema de nueces, o el adorno de estas mismas, caramelizadas, es ingrediente de brillante resultado.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. una y fondo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. una y fondo.jpg" alt="AAA. una y fondo.jpg" width="259" height="253" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp; En todo caso, jueguen o no en la cocina y en la elaboraci&oacute;n de platos, las nueces est&aacute;n buenas en s&iacute; mismas, tomadas solas, al modo tradicional, como picoteo final de una sobremesa, o de una cena.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A lo largo de todo el invierno -aunque cabe aqu&iacute; insistir una vez m&aacute;s en aquello de que la temporalidad de los productos culinarios ha desaparecido ya pr&aacute;cticamente, con la globalizaci&oacute;n de nuestro mercado- las diferentes variedades de nueces europeas, la <em>com&uacute;n</em>, la <em>mallete</em>, la <em>parisiense</em> y la <em>hartley</em>, van compareciendo, c&iacute;clicamente, en nuestros mercados. Desde luego, en orden a su sabor, sin duda alguna cualquiera de estas nuestras, europeas, y en particular la genuina espa&ntilde;ola, la <em>"com&uacute;n"</em>, son las m&aacute;s sabrosas. Junto a ellas, y en creciente competencia, por su envasado y por su buen marketing, est&aacute;n y se ofrece tambi&eacute;n, cada vez con mayor presencia, la variedad <em>"californiana"</em>, que gana a todas, sin duda alguna, en estampa, en volumen (son mucho m&aacute;s grandes) y en presencia; aunque no, dig&aacute;moslo una vez m&aacute;s, ni mucho menos, en calidad s&aacute;pida.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y otro apunte final, que es tambi&eacute;n recomendaci&oacute;n y sugerencia sobre otro nuevo producto que cada vez se comercializa m&aacute;s: el aceite de nueces. No se lo recomendaremos, desde luego que no, para fre&iacute;r; pero, si gustan de eso que coment&aacute;bamos antes: de ilustrar con nueces sus ensaladas, el ali&ntilde;o con ese aceite, que al fin es m&aacute;s de lo mismo, resulta singularmente perfecto, y habr&aacute;, posiblemente, de sorprenderles con agrado. Buen provecho.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/nueces-para-los-meses-frios-15065.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=15065</guid>
	<dc:date>2013-01-23T12:32:21+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Lamprea, suprema exquisitez de la cocina gallega]]></title>
	<description><![CDATA[<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. Bordalesa.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. Bordalesa.jpg" alt="AAA. Bordalesa.jpg" width="398" height="242" /></div>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La antediluviana lamprea, aut&eacute;ntico f&oacute;sil viviente, renueva en estos d&iacute;as&nbsp;su cita anual con los r&iacute;os gallegos, hoy por hoy devenidos en pr&aacute;cticamente su &uacute;nico habitat europeo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>&iexcl;Aleluya!. Un a&ntilde;o m&aacute;s, como viene ocurriendo desde bastantes miles de a&ntilde;os, antes de que el hombre tuviera conciencia de serlo (cuando los r&iacute;os, y ni siquiera los continentes eran lo que ahora son) la noble lamprea ha vuelto a remontar los r&iacute;os de Galicia para cumplir aguas arriba con su ciclo vital reproductor, desovando en los "pozos" y remansos del padre<strong> Mi&ntilde;o</strong>, del<strong> L&eacute;rez</strong>, del <strong>Ulla</strong> o del<strong> Tambre</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La renovaci&oacute;n de esta cita ancestral es siempre un feliz acontecimiento, que adquiere tintes de extraordinario en raz&oacute;n del car&aacute;cter de pr&aacute;ctica "exclusividad" que las costas gallegas tienen como habitat natural de esta casi extinta especie <em>-"Petronyzon marinus"</em> en su catalogaci&oacute;n cient&iacute;fica-.&nbsp; Tiempos hubo, y as&iacute; lo han dejado escrito los cronistas de la antig&uuml;edad, en los que la lamprea visitaba anualmente todos los grandes r&iacute;os de Europa, de una y otra cuenca, ocupando el lugar preferente en los banquetes imperiales de la Roma cl&aacute;sica y en las cocinas cuaresmales de los grandes Papas.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. LAMPREA. dibujo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. dibujo.jpg" alt="AAA. LAMPREA. dibujo.jpg" width="381" height="148" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque, d&iacute;gase ya, la gastronom&iacute;a de la lamprea, que&nbsp;&nbsp; hoy tiene su reservorio universal exclusivo en Galicia, atesora celebridad m&iacute;tica desde aquellos antiqu&iacute;simos tiempos. Y aqu&iacute; una aclaraci&oacute;n, que es tambi&eacute;n un revulsivo para nuestra conciencia medioambiental: evidentemente, los c&eacute;sares, y los prelados medievales, los nobles aquitanos y los belicosos caballeros teutones, no se hac&iacute;an llevar desde Galicia las lampreas que prove&iacute;an sus cocinas. Por aquellos tiempos, todos los r&iacute;os europeos, tanto atl&aacute;nticos como mediterr&aacute;neos, recib&iacute;an la visita anual de las lampreas, que remontaban el Tajo, el Guadalquivir, el R&oacute;dano, el T&aacute;mesis, el Rhin, y tambi&eacute;n el T&iacute;ber, claro est&aacute;. La causa de su desaparici&oacute;n de estos r&iacute;os, en muchos de ellos ya desde tiempo inmemorial, no fue otra que la contaminaci&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;<strong>Un f&oacute;sil viviente</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img style="float: right;" title="AAA. LAMPREA. asida.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. asida.jpg" alt="AAA. LAMPREA. asida.jpg" width="129" height="268" /></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La lamprea, efectivamente, es eso: un&nbsp; aut&eacute;ntico f&oacute;sil viviente, de antediluviana biolog&iacute;a, lo que la hace extremadamente sensible a los cambios y deterioros medioambientales. Su biolog&iacute;a requiere aguas de un limpidez absoluta en la zona que elige para llevar a cabo el desove; y dado que su ciclo es (como el de su pariente pr&oacute;ximo, la anguila) de una secuencia repetitiva fija, es decir, que vuelven siempre al r&iacute;o en el que nacieron, si durante un periodo prolongado no pudieron remontarlo y desovar, o los peque&ntilde;os alevines no sobrevivieron a un estado de impureza de las aguas, el ciclo se qued&oacute; definitiva e irremediablemente interrumpido. Y tal fue lo que ocurri&oacute; a lo largo de los siglos con todos esos r&iacute;os que, en tiempos, fueron "<em>lampreeiros</em>". A d&iacute;a de hoy, s&oacute;lo quedan, como habitat testimonial de la lamprea en Europa, los ya dichos gallegos, algunos pocos en el norte de Portugal, y presencias espor&aacute;dicas, apenas testimoniales, en algunos r&iacute;os cant&aacute;bricos y del oeste franc&eacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&iacute; hay lampreas, y muchas por cierto, en los r&iacute;os de la vertiente atl&aacute;ntica canadiense. Pero, v&eacute;ase qu&eacute; curioso, all&iacute; no se aprecia en nada su gastronom&iacute;a, y hasta se las tiene por alima&ntilde;as, aut&eacute;ntica plaga anual a la que se esfuerzan en combatir con derroche de medios econ&oacute;micos. Y es que, en Canad&aacute;, el gran capital de los r&iacute;os es el salm&oacute;n ...y la lamprea gusta especialmente de rapi&ntilde;ar y comerse los huevos de salm&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. LAMPREA. f&oacute;sil viviente.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. f&oacute;sil viviente.jpg" alt="AAA. LAMPREA. f&oacute;sil viviente.jpg" width="232" height="153" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&iquest;Pero qu&eacute; es, en fin, la lamprea?. Pues un pez, si convenimos en ello, como la ciencia lo afirma, aunque cueste creerlo. Un pez ciertamente fe&iacute;simo, carente de espinas, que sustituye por una suerte de esqueleto primitivo cartilaginoso, sin escamas ni mand&iacute;bula, de inusitada biolog&iacute;a. Su cuerpo, de forma cil&iacute;ndrica, serpentiforme, mide normalmente entre 65 y 75 cent&iacute;metros. Carece de aletas pares, presentando una sola aleta dorsal, y una rudimentaria aleta caudal o cola. El lomo es oscuro y est&aacute; jaspeado en los flancos por matices verdes y azul ceniciento, y su vientre es blanco amarillento.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. LAMPREA. boca.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. boca.jpg" alt="AAA. LAMPREA. boca.jpg" width="238" height="188" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La lamprea es un pez que vive en el mar y desova en los r&iacute;os, cuyas corrientes remonta al alcanzar la madurez sexual. Su ciclo vital, similar al de la anguila, es tan ins&oacute;lito e incre&iacute;ble que s&oacute;lo le fue desvelado a la ciencia hace poco m&aacute;s de un siglo. Y es que, cr&eacute;ase o no, lampreas y anguilas atraviesan el Atl&aacute;ntico de parte a parte en su at&aacute;vica migraci&oacute;n. Esos alevines que nacen en los r&iacute;os gallegos viajan, nada menos, que hasta las profundas fosas caribe&ntilde;as del "mar de los Sargazos". All&iacute;, en ignotas profundidades, crecen hasta alcanzar su madurez sexual. Entonces se aparean y, por parejas, la hembra pre&ntilde;ada y cargada de huevos, y el macho que la acompa&ntilde;a con el &uacute;nico fin de fertilizar la puesta, realizan el viaje de vuelta sin prisas, casi dej&aacute;ndose llevar a lomos de la "corriente del Golfo". No es extra&ntilde;o que este ins&oacute;lito y fant&aacute;stico viaje, de m&aacute;s de tres mil kil&oacute;metros, haya permanecido ignoto al conocimiento cient&iacute;fico durante siglos, hasta que tom&oacute; carta de cr&eacute;dito la teor&iacute;a de la "deriva" de los continentes. Vino a aclararse entonces que la lamprea no es que sienta un pulsi&oacute;n irrefrenable por acometer el viaje m&aacute;s largo que imaginar quepa, y batir as&iacute; un record con ello. Ocurre simplemente que, cuando hace millones de a&ntilde;os, o de siglos, en su c&oacute;digo gen&eacute;tico se grab&oacute; indeleble ese ciclo vital de pasar la vida en los fondos profundos, y retornar al r&iacute;o de su nacimiento para desovar y renovarse en la perpetuaci&oacute;n de su especie, su "fosa" oce&aacute;nica estaba bastante m&aacute;s cerca del r&iacute;o matriz. Ella, pues, no cambi&oacute;, que fue el Planeta quien lo hizo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Exquisito manjar</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Hay que reconocer que, despu&eacute;s de lo apuntado antes sobre la morfolog&iacute;a del bicho en cuesti&oacute;n, cuesta trabajo -y hasta repugna, se comprende bien- insistir y afirmar con plena convicci&oacute;n que la lamprea es bocado sibarita, rotundo donde los haya. Nuestro llorado <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Castroviejo</strong>, refiri&eacute;ndose al peculiar y nulo atractivo de la lamprea viva, en contraposici&oacute;n con su exquisito sabor una vez condimentada, opinaba y reconoc&iacute;a que <em>"es una pena que no sepamos el nombre del antepasado que tuvo por primera vez la ocurrencia de preparar un guiso de lamprea. Con muchos menos motivos se han levantado y se levantan hoy estatuas"</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la lamprea, aceptada esa reserva est&eacute;tica (que tambi&eacute;n se da en otros muchos productos sibaritas, pongamos por caso la centolla, o las trufas, que nadie comer&aacute; por "bonitos y atractivos"), ocurre, en fin, lo que con tantas cosas: que o te gusta a rabiar, con devoci&oacute;n fan&aacute;tica -y entre esos somos legi&oacute;n los que nos contamos- o te produce un asco insufrible e insuperable, laminador de todo atisbo de apetito.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Digamos, para quienes no la hayan catado, que su carne tiene un sabor original, ciertamente inconfundible y para nada parecido al de ning&uacute;n otro pescado. Si hubiera que arriesgar, quienes entre los sabios gastr&oacute;nomos lo hicieron apuntan, sin demasiada convicci&oacute;n, que el sabor recuerda vagamente al de la carne de liebre; la cual, por cierto, tambi&eacute;n -como ocurre con la lamprea- suele guisarse "en su propia sangre".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro atractivo no menor para sus devotos deriva de los acotados l&iacute;mites que la naturaleza impone a la corta temporada en la que es posible su degustaci&oacute;n "en fresco". Y es que la lamprea llega hacia finales de enero, y se va cuando apunta la primavera. Fuera de esos tres/cuatro meses, ni con un "gordo" de la Primitiva por medio es posible degustarla. No negar&aacute;n que, siendo as&iacute; como es, tal limitaci&oacute;n inapelable no a&ntilde;ade dosis sibarita de v&eacute;rtigo y ansiedad. Febrero y marzo es el tiempo de m&aacute;s abundancia, pero puede llegar a haberlas en abril, y hasta en mayo, depende de lo que la naturaleza imponga en su ciclo, ampliando o acortando los inviernos, y haci&eacute;ndolos m&aacute;s duros o m&aacute;s suaves. Como norma pr&aacute;ctica, valga el aserto de la sabidur&iacute;a popular, que da de plazo para acometer la noble empresa gastron&oacute;mica de lamprea <em>"hasta que el cuco cuquee"</em>... <em>"denantes que est&eacute; cucada"</em>, es decir, hasta que el cuco empiece a cantar en los matorrales ribere&ntilde;o, anunciando la inminencia primaveral.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Arbo, capital del universo <em>lampreeiro</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em></strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya qued&oacute; dicho que, hoy por hoy, el Mi&ntilde;o es el gran r&iacute;o provisor de lampreas. Ello es as&iacute;, probablemente, desde hace much&iacute;simos siglos, y de esa ancestralidad son testimonio vivo actual los famosos "pescos" de la villa pontevedresa de <strong>Arbo</strong>, y de la vecina<strong> Salvatierra</strong>, n&uacute;cleo esencial y referencia capitalina del universo <em>lampreeiro</em> en nuestros d&iacute;as. Los tales "pescos" vienen a ser una suerte de cicl&oacute;peos murallones, de inmemorial factura, que penetran en la corriente del r&iacute;o por una y otra orilla (gallega y portuguesa, en lo que se refiere al Bajo Mi&ntilde;o), formando en el caudaloso cauce una serie de angostos y laber&iacute;nticos canales por los que necesariamente ha de pasar la lamprea en su remonte anual. El acto de pesca, disponiendo redes y nasas en esas angosturas forzadas, debe realizarse siempre de noche, y m&aacute;s y mejor cuanta m&aacute;s claridad de luna haya. Distribuy&eacute;ndose el uso del "pesco" con meticulosidad, incluso por horas, en raz&oacute;n de los numerosos propietarios que &eacute;stos suelen tener, luego de las sucesivas particiones por herencia que en ellos se han ido operando a lo largo de los a&ntilde;os. Y es que, desde siempre, la propiedad de un buen "pesco" constituye un m&aacute;s que rentable patrimonio, con altos rendimientos econ&oacute;micos, en consonancia con el valor de mercado de la propia lamprea, cuya cotizaci&oacute;n no baja, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, de los 35/40 euros por pieza viva, es decir, sin cocinar.</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. LAMPREA. portada.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. portada.jpg" alt="AAA. LAMPREA. portada.jpg" width="214" height="192" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bordalesa, empanada, rellena,...</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Resultar&iacute;a prolijo y extenso por dem&aacute;s intentar dejar constancia aqu&iacute; de las m&uacute;ltiples y sofisticadas f&oacute;rmulas de preparaci&oacute;n de la lamprea que el discurrir de los siglos ha ido anotando, tanto en los recetarios de mayor enjundia como en los m&aacute;s humildes apuntes de nuestras viejas cocineras. Con todo, obligado parece dejar testimonio de las m&aacute;s exitosas, frecuentes y populares, las cuales, adem&aacute;s, resultan a la postre las m&aacute;s asequibles y apetitosas.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. LAMPREA. seca cocinada.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. LAMPREA. seca cocinada.jpg" alt="AAA. LAMPREA. seca cocinada.jpg" width="258" height="226" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya se ha apuntado, en la mayor&iacute;a de las f&oacute;rmulas culinarias de la lamprea la sangre del pez se considera elemento precioso para su condimentaci&oacute;n. As&iacute; sucede en la preparaci&oacute;n m&aacute;s habitual en los recetarios gallegos, la que para muchos es la m&aacute;s redonda y de m&aacute;s brillantes resultados: a la "<em>bordalesa</em>", es decir, guisada lentamente en cazuela de barro, sobre la base dicha de su propia sangre, previamente extra&iacute;da del animal y utilizada como ingrediente fundamental de la espesa y oscura salsa caracter&iacute;stica. Todo ello servido y presentado, finalmente, con acompa&ntilde;amiento complementario de arroz blanco y picatostes de pan frito.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n resulta un bocado sumamente incitante preparada "<em>en escabeche</em>", o "<em>curada</em>", es decir, seca, a modo de bacalao; rehidratada luego, como aquel, y cocida con verduras del tiempo y tacos de jam&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Partiendo de esa variedad "seca" (un modo de conservarla, como en el caso del bacalao y con similar procedimiento, por exposici&oacute;n, luego de abierta y desventrada, al aire y al sol), otra preparaci&oacute;n frecuente y exquisita es en "empanada", o en esa otra f&oacute;rmula magistral que la presenta "<em>rellena</em>", enrollada con huevo duro, jam&oacute;n, aceitunas y pimientos morrones, y servida fr&iacute;a en rodajas finas, a modo de fiambre.&nbsp;Buen provecho&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/lamprea-suprema-exquisitez-de-la-cocina-gallega-15016.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=15016</guid>
	<dc:date>2013-01-18T18:33:02+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pedro Ximénez, nobleza legendaria]]></title>
	<description><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;">
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. PX copa con pastas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. PX copa con pastas.jpg" alt="AAA. PX copa con pastas.jpg" width="268" height="244" /></div>
</span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Les contaremos hoy de uno de los vinos m&aacute;s nobles de cuantos en el ancho mundo son y se tienen por preciosos y excepcionales. De un vino&nbsp; espa&ntilde;ol de dulzor almibarado, pura mistela, indispensable en los postres, riqu&iacute;simo elixir para cualquier momento, y, de un tiempo para ac&aacute;, presente como recurso cada vez m&aacute;s frecuente en la alta gastronom&iacute;a como elemento base en la elaboraci&oacute;n de salsas de alta densidad llamadas a acompa&ntilde;ar platos de caza, cortes de carnes bravas, o delicados h&iacute;gados frescos de todo tipo de an&aacute;tidas. Les hablamos del Pedro Xim&eacute;nez...</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. PX Montilla moriles.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. PX Montilla moriles.jpg" alt="AAA. PX Montilla moriles.jpg" width="344" height="262" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;La Pedro Xim&eacute;nez, Pedro Xim&eacute;n, es una variedad genuina de uva blanca de delicad&iacute;sima morfolog&iacute;a, cuyo h&aacute;bitat natural se corresponde con el clima seco y caluroso de las blancas laderas del sur de la provincia de C&oacute;rdoba, en la zona amparada por el Consejo Regulador de <strong>Montilla-Moriles</strong>. Como decimos, se trata de una variedad extremadamente delicada, que madura sometida a una fuerte insolaci&oacute;n, pero que se ve f&aacute;cilmente arruinada por las humedades de la costa, que inducen con facilidad su podredumbre. De ah&iacute; que, aun cuando todas las grandes bodegas de vinos andaluces, finos y generosos, olorosos y amontillados, tienen en su cat&aacute;logo un "Pedro Xim&eacute;nez", el cultivo de esta uva se vea restringido, pr&aacute;cticamente, a esa zona concreta de producci&oacute;n cordobesa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra de las notas singular&iacute;simas de esta variedad, de la que sale el vino dulce m&aacute;s original que tenemos en Espa&ntilde;a, es que esas uvas, una vez vendimiadas, se dejan secar al sol extendidas sobre esteras de esparto, hasta convertirse en uvas pasas. En el proceso, obviamente, se han dejado la mayor parte de su peso; quedando s&oacute;lo los concentrados de az&uacute;cares. Es con esas pasas con las que luego se elabora el vino. Un vino de alta graduaci&oacute;n, de oscura densidad, que acabar&aacute; en casi negro tras su proceso de envejecimiento en botas de roble.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. PX  racimo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. PX  racimo.jpg" alt="AAA. PX  racimo.jpg" width="162" height="203" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;La leyenda dice que fue un tal <strong>Pedro Xim&eacute;nez</strong>, soldado de los Tercios de Flandes, quien de all&aacute;, de las vi&ntilde;as que ollara en los valles del Rhin y del Mosela, se trajo a C&oacute;rdoba el primer pi&eacute; de esta cepa.&nbsp; Hermosa leyenda, sin duda, pero parece que poco probable, ya que la Pedro Xim&eacute;nez poco, o nada, tiene que ver con aquellos germ&aacute;nicos vi&ntilde;edos, adaptados a nieblas y humedades casi perpetuas. Por el contrario, lo que no ofrece casi ninguna duda es el car&aacute;cter genuinamente mediterr&aacute;neo de esta variedad de vin&iacute;fera; y m&aacute;s razonable parece pensar -como apuntan algunos estudios recientes- a que a las sierras cordobesas llegara,&nbsp; tal vez ya en tiempos del Alto Medievo, tra&iacute;da por los &aacute;rabes desde el Oriente mediterr&aacute;neo ...o bien a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ya en el siglo XV, procedente de Madeira, o de las Islas Canarias (donde producen esa otra joya legendaria que es el Malvas&iacute;a), viajando as&iacute; de vuelta desde su primigenio origen, probablemente griego, o cretense, o de alguna otra isla del Egeo.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: justify;"><img title="AAA.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA.jpg" alt="AAA.jpg" width="371" height="234" /><strong>Asoleado de la uvas, para hacerlas "pasas", es paso previo&nbsp;antes de empezar a elaborar el vino</strong></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En todo caso, nuestro actual Pedro Xim&eacute;nez se constituye en una aut&eacute;ntica reliquia de elaboraci&oacute;n artesanal. Es, sin duda, nuestro vino dulce m&aacute;s original. As&iacute; como Francia tiene, y presume con leg&iacute;timo orgullo, de sus "<em>sauternes</em>", Portugal de su "<em>oporto</em>", y Hungr&iacute;a de su "<em>tokay</em>", el m&iacute;tico "<em>lacrima Christie</em>", nosotros aqu&iacute; en Espa&ntilde;a tenemos este vino negro nacido de uva blanca, dulc&iacute;simo, &aacute;spero, embriagador en su aroma y de soberbia pastosidad en boca; una aut&eacute;ntica delicia.&nbsp; Y un consejo final, si han de acercarse a &eacute;l por primera vez: no sientan reserva por su densidad y opacidad, ya que cuanto m&aacute;s de lo uno y de lo otro, mejor. Son &eacute;stas dos, entre otras, notas distintivas de un Pedro Xim&eacute;nez como debe ser, plet&oacute;rico de matices y complejidades, de almibarado dulzor, alto grado alcoh&oacute;lico, y tacto de pastosa y e inolvidable cremosidad. Brindemos con &eacute;l.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/pedro-ximenez-nobleza-legendaria-14934.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14934</guid>
	<dc:date>2013-01-14T11:14:27+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Lentejas, para la "cuesta de enero"]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. plato(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. plato(1).jpg" alt="AAA. plato(1).jpg" width="336" height="286" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<strong>C</strong>ualquier tiempo y estaci&oacute;n son buenos, pero el invierno, en la coyunda siempre dif&iacute;cil de la "cuesta de enero", probablemente resulte el tiempo ideal para el mejor encaje y disfrute de las humildes, sabrosas y calumniadas legumbres, entre las cuales se encuentra la socorrida lenteja, tal vez la m&aacute;s injustamente denostada de todas ellas; que nosotros queremos reivindicar hoy aqu&iacute; como se merece... que es mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las lentejas, ay, tan difamadas y exquisitas, a pesar de que durante siglos arrastraron, v&eacute;ase qu&eacute; curioso, el sambenito, nada menos, que de "inducir a la locura"... &iquest;Y c&oacute;mo se lleg&oacute; a tal? &iquest;Qu&eacute; razones, o qu&eacute; indicios vieron quienes, tan sin raz&oacute;n, argumentaron as&iacute;? Pues, de inmediato se lo contamos: la breve historia de las lentejas... que, si quieren la leen y, si no, la dejan. Aunque har&iacute;an mal en no proseguir, porque de cualquier historia -tambi&eacute;n de la de las lentejas- se extraen conocimientos nuevos, que al fin son &uacute;tiles. Y adem&aacute;s, en este caso -denlo por seguro- la lectura de lo que viene les aportar&aacute; "mucho hierro".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. mont&oacute;n(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. mont&oacute;n(1).jpg" alt="AAA. mont&oacute;n(1).jpg" width="212" height="206" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La palabra lenteja viene de la latina <em>"lenticula"</em>, y con ello queda dicho que fueron las legiones romanas las principales introductoras en nuestra ib&eacute;rica Pen&iacute;nsula tanto de las lentejas como de los garbanzos, cuya primera plantaci&oacute;n bien pudiera haberse hecho en tierras cartageneras. Sin embargo, el conocimiento y aprecio gastron&oacute;mico de la lenteja es muy anterior. En el antiguo Egipto eran base de muchas preparaciones y hasta producto de exportaci&oacute;n (de all&iacute; llegaron a Roma, y de Roma al Imperio).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez una de las aportaciones de lentejas m&aacute;s abundantes llegadas a los silos romanos fuera la que se produjo en el a&ntilde;o 37, en tiempos del emperador <strong>Cal&iacute;gula</strong>, cuando el barco de mayor porte de la &eacute;poca trajo desde Alejandr&iacute;a el obelisco, de 440 toneladas, que siglos despu&eacute;s ser&iacute;a erigido en el centro de la Plaza de San Pedro del Vaticano. Para procurar su estabilidad en la nave y favorecer la traves&iacute;a, ven&iacute;a descansando sobre un lecho de lentejas: dos millones ochocientas mil libras romanas de lentejas que, al decir de <strong>Plinio el Viejo</strong>, al llegar a Roma fueron vendidas en un abrir y cerrar de ojos. Y as&iacute; ocurri&oacute;, tal vez, que de tal sobreoferta devino, tan temprana, su mala fama.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. obelisco en barco(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. obelisco en barco(1).jpg" alt="AAA. obelisco en barco(1).jpg" width="239" height="207" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Plinio -no el Viejo sino el naturalista- las lentejas ten&iacute;an virtudes nutritivas ...pero da&ntilde;aban la vista. Para <strong>Apiano</strong>, otro cl&aacute;sico iluminado, eran poco menos que alucin&oacute;genas, ya que al comerlas, seg&uacute;n escribi&oacute; <em>"tornan al hombre alegre y divertido"</em>. Con todo, el dislate mayor lleg&oacute; en la Edad Media, cuando los galenos al uso dieron en decir que provocaban locura y potenciaban la epilepsia. Quien m&aacute;s lejos lleg&oacute; fue un tal <strong>Gabriel Alonso de Herrera</strong>, autor de un libro de gran difusi&oacute;n en su tiempo y de p&eacute;rfida influencia despu&eacute;s. "Obra de Agricultura", titul&oacute; el volumen, impreso en Alcal&aacute; de Henares en 1513, en el que soltaba cosas como sigue:<em> "las lentejas engendran sangre melanc&oacute;lica y son muy malas para la epilepsia, traen dolor de cabeza y hacen so&ntilde;ar pesadillas muy desvariadas y espantosas. Hacen ventosidades -</em>en eso s&iacute; acertaba-<em>, acortan mucho la vista, hinchan el est&oacute;mago y estri&ntilde;en el vientre"</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. obelisco en plaza(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. obelisco en plaza(1).jpg" alt="AAA. obelisco en plaza(1).jpg" width="230" height="238" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, que con esta difamatoria propaganda no es de extra&ntilde;ar que las pobres lentejas acabaran por limitar su presencia a los pucheros m&aacute;s humildes, los de aquellos a los que una convulsi&oacute;n m&aacute;s o menos, y no digamos una ventosidad o la hinchaz&oacute;n ventral, les preocupaba bastante menos que la perentoria urgencia de llevarse algo a la boca, as&iacute; fueran lentejas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De tal suerte -bien mala, por cierto- fue el devenir hist&oacute;rico de esta legumbre, y tan aciaga y despreciada, que apenas si de su formulaci&oacute;n culinaria hay referencia alguna en los recetarios cl&aacute;sicos, todos ellos emanados de los fogones regios o monacales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta una &eacute;poca relativamente muy reciente no vino a producirse la justa rehabilitaci&oacute;n de las lentejas, que tan exquisitamente casan guisadas con el ilustre a&ntilde;adido del noble cerdo, su costilla, su tocino, su oreja, y hasta su rabo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su sabor y su textura se acopla igualmente a la perfecci&oacute;n con todo tipo de verduras, y agradecen la presencia de las hierbas arom&aacute;ticas y el perfume de las especias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy, al fin, ya es frecuente verlas integradas en algunas de las formulaciones de mayor vanguardia, bien como pur&eacute;, o como detalle de guarnici&oacute;n de alguno de los grandes platos de la cocina venatoria.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y en este punto ya de cierre, a prop&oacute;sito de la incorporaci&oacute;n de la lenteja a los fogones de mayor enjundia, cabe recordar, y reconocer, la decisiva aportaci&oacute;n que en su d&iacute;a represent&oacute; el hecho de que uno de los mejores restaurantes del mundo, el m&iacute;tico parisino "<em>La Tour d'Argent</em>" decidiera, y con gran &eacute;xito, incorporar a su carta, incluso present&aacute;ndolo y apadrin&aacute;ndolo con su propio nombre, como "<em>Pot&agrave;ge Tour d'Argent</em>", un exquisito, y ciertamente sofisticado, pero potaje al fin... de lentejas. Buen provecho.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/lentejas-para-la-cuesta-de-enero-14887.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14887</guid>
	<dc:date>2013-01-09T19:24:09+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Roscón de Reyes]]></title>
	<description><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;">
<div class="foto"></div>
<p style="text-align: center;"><img title="AAA. ROSC&Oacute;N.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. ROSC&Oacute;N.jpg" alt="AAA. ROSC&Oacute;N.jpg" /></p>
</span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues henos aqu&iacute;, en las horas previas a la "noche m&aacute;gica" de Reyes, con la que se cierra el ciclo -tambi&eacute;n el gastron&oacute;mico- de las Navidades. En esta que se anuncia, aunque todav&iacute;a queden turrones, el protagonista tradicional es el Rosc&oacute;n, cuyo consumo asociado a la fecha viene de muy antiguo, y tiene como nota caracter&iacute;stica &eacute;sa de la "sorpresa" incluida en su interior.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuentan, quienes han estudiado el tema, que la tradici&oacute;n de ese rosc&oacute;n, o torta dulce, con "sorpresa" es flamenca, o belga, y en su origen lo que conten&iacute;a en su seno no era una figurita sino un "haba" natural, o incluso varias. La gracia, como ahora, estaba en encontrarla, lo cual infer&iacute;a al agraciado un signo claro de buena suerte para el resto del a&ntilde;o. La liturgia festiva se completaba, en aquella primitiva tradici&oacute;n, "coronando" al hallador como "rey de la mesa". A partir de ah&iacute;, cada vez que el nominado "rey" levantaba su copa, los dem&aacute;s comensales ten&iacute;an que seguirle y hacer lo propio, so pena de tener que pagar una prenda.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. trozo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. trozo.jpg" alt="AAA. trozo.jpg" width="206" height="173" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacia&nbsp;el siglo XVIII la tal "haba" fue sustituida -ocurri&oacute; esto en Francia- por una figurita del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s de porcelana. Y as&iacute; dur&oacute;, y se fue extendiendo la costumbre, mudando al paso del tiempo el motivo de la figurita del Ni&ntilde;o por otras mucha variedades, siempre miniaturas, muchas veces de vidrio, y otras, incluso, anillos y hasta monedas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en la &eacute;poca modernista, la tradici&oacute;n del Rosc&oacute;n de Reyes se revisti&oacute; con una formulaci&oacute;n de uso que, realmente, es una pena que haya desaparecido: los roscones, en aquel tiempo, eran un regalo, un obsequio, que los panaderos hac&iacute;an a sus clientes. Pero esta hermosa costumbre hubo de abortarse, cuando el gremio de los pasteleros, celoso, denunci&oacute; e inco&oacute; un proceso contra los panaderos, acus&aacute;ndoles de intrusismo y de usurpaci&oacute;n de derechos. Y ah&iacute; se acab&oacute; el "regalo" panaderil.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El t&iacute;pico Rosc&oacute;n de Reyes se elabora a base de az&uacute;car, mantequilla, huevo, harina, ralladura de lim&oacute;n y naranja, leche, agua de azahar y frutas escarchadas. Todo ello amasado y horneado con la figurita escondida en su interior. Es &eacute;sta una preparaci&oacute;n cl&aacute;sica que no ha tenido variaciones sensibles al menos en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os. La clave verdadera, entonces y ahora, es lo m&aacute;s dif&iacute;cil: conseguir el punto exacto de cocci&oacute;n, y -fundamental- que el rosc&oacute;n llegue a nuestras mesas en el menor plazo posible desde que ha sido horneado. Ojal&aacute; que as&iacute; sea en el que a vosotros os toque este a&ntilde;o. Buen provecho.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/roscon-de-reyes-14844.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14844</guid>
	<dc:date>2013-01-05T11:33:19+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Año Nuevo y resaca]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. Borrachos.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. Borrachos.jpg" alt="AAA. Borrachos.jpg" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No ser&aacute;n pocos los que, entre nuestros lectores de esta hora, anden con el cuerpo hecho unos zorros, la cabeza un mar de grillos, y percibiendo, con abrumada sensaci&oacute;n, cada bombeo de su propio latir en la presi&oacute;n de las sienes. La cucharilla del caf&eacute; se nos antoja insufrible, as&iacute; sea s&oacute;lo en su leve rozar con la taza; y hasta ese eco, nunca antes percibido, del autob&uacute;s que acaba de frenar en la calle, llega ahora con agigantada crispaci&oacute;n hasta nuestra habitaci&oacute;n del quinto izquierda. Ay, se&ntilde;or m&iacute;o, lo que ustedes y yo estamos padeciendo, mucho me temo, no es otra cosa que una monumental resaca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mal es viejo. Tan antiguo como el mundo. Desde No&eacute; viene, cuando menos. Y para atajarlo -que es de lo que hoy queremos contarles-, poco consejo cabe, porque la realidad cierta es que, desde entonces, tantos siglos y hasta milenios por medio, no se ha inventado mejor alivio que el natural de la paciencia, y eso s&iacute;, mucho, much&iacute;simo silencio, y sobre todo dormir, sumidos en perfecta oscuridad, y todo cuanto se pueda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Evidentemente, tambi&eacute;n sirve, y es buena sugerencia aneja, que no hagamos el menor esfuerzo por recordar todas las idioteces hechas y dichas en la noche de ayer. Y que formulemos, al tiempo, profesi&oacute;n de fe de que la "pasada" de anoche marca en nosotros, por voluntad expresa, un antes y un despu&eacute;s. Y que a partir de ahora, y para el futuro -a&ntilde;o nuevo, vida nueva- nos vamos a controlar mejor, y no volveremos a hacerlo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, por si ese ejercicio tan encomiable de voluntad nos fallara -que es muy posible, porque bien sabido es que la carne y la humana condici&oacute;n son de natural tan d&eacute;biles- hemos buscado en la amplia documentaci&oacute;n al respecto, algunos remedios, y recursos caseros, que han gozado -o gozan- de cierta etiqueta de presunta eficacia como recurso paliativo contra la inapelable resaca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. resaca.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. resaca.jpg" alt="AAA. resaca.jpg" width="207" height="165" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ingesta excesiva de alcohol produce, entre el ampl&iacute;simo cat&aacute;logo de desarreglos del cuadro general, tres efectos de principal sufrimiento: dolor de cabeza, achacable principalmente a los productos de degradaci&oacute;n asociados a la bebida que nos hemos metido (cuanto peor &eacute;sta, de peor calidad, m&aacute;s dolor de cabeza al d&iacute;a siguiente). Molestias g&aacute;stricas, por la erosi&oacute;n de la mucosa del est&oacute;mago provocada por el etanol. Y sed insaciable -esa lengua que se vuelve lija- consecuencia directa de la p&eacute;rdida de vitamina B1 que el alcohol provoca.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y es que al beber, v&eacute;ase qu&eacute; curioso y que sorprendente contraste, realmente nos hemos deshidratado. De ah&iacute; la sed, y de ah&iacute; la importancia de recuperar l&iacute;quidos sanos cuanto antes. El agua mineral con gas es perfecta; y hoy en d&iacute;a, a&uacute;n mejor, las bebidas &eacute;sas, isot&oacute;nicas, que se han puesto tan de moda para los deportistas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los zumos de frutas tambi&eacute;n son magn&iacute;ficos, por su aporte de fructosa y de vitamina C; el de tomate, el de naranja y el de pomelo son los m&aacute;s recomendables. Y pensando en la reposici&oacute;n de ese az&uacute;car natural, la fructosa, un par de cucharadas de una buena miel pueden tambi&eacute;n aportarnos un gran alivio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, aunque parezca extra&ntilde;o -porque es muy habitual recurrir a &eacute;l- el caf&eacute; no es muy buen remedio para aliviar la resaca, ya que el caf&eacute; es un fuerte diur&eacute;tico y puede incrementar la deshidrataci&oacute;n que, ya hemos dicho, es principal causante del malestar de la resaca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y luego est&aacute;n esos otros "remedios", que no les recomiendo, y que tienen como fundamento aquello de que "un clavo saca a otro clavo". Es decir, que contra el efecto de la borrachera, aconsejan seguir bebiendo alcohol, aunque sea ahora en dosis peque&ntilde;as, o m&iacute;nimas. As&iacute;, dicen algunos, un "bloody Mary" flojito de vodka. O el caldo de unas alcachofas hervidas, con un punto de zumo de lim&oacute;n, pimienta negra y una copita de jerez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, de esas, de insistir en la ingesta, hay muchas, pero ninguna, ni una sola, cr&eacute;anme, de eficacia probada. La resaca, no queda m&aacute;s remedio, hay que pasarla, y el mejor modo de hacerlo, si se puede, sin salir de la cama. Suerte, y a ser buenos.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/ano-nuevo-y-resaca-14804.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14804</guid>
	<dc:date>2013-01-01T13:30:43+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[12 uvas...y un brindis por el Año Nuevo]]></title>
	<description><![CDATA[<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. brindis_con_reloj.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. brindis_con_reloj.jpg" alt="AAA. brindis_con_reloj.jpg" width="218" height="238" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya tan s&oacute;lo unas horas nos separan de la francachela anual propia de la noche de San Silvestre. Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, aunque el panorama que se vislumbra para 2013, al menos en lo econ&oacute;mico, no ofrece las mejores perspectivas, sin duda en esa hora m&aacute;gica del tr&aacute;nsito de un a&ntilde;o al otro volveremos, como manda el ritual, a entrechocar nuestras copas y a desearnos los unos a los otros la mejor de las venturas para el recorrido del a&ntilde;o nuevo. Ocurrir&aacute; esto apenas unos segundos despu&eacute;s de que las doce campanadas de la medianoche marquen el momento &aacute;lgido del arranque, cuando qui&eacute;n m&aacute;s y qui&eacute;n menos se las vea a&uacute;n con la ingesta apresurada de las cl&aacute;sicas doce uvas, una por cada toque, como es de ley.&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. brindis uvas de la suerte.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. brindis uvas de la suerte.jpg" alt="AAA. brindis uvas de la suerte.jpg" width="281" height="234" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo ocurre, y es lo que ahora vengo a contarles, que ese c&oacute;digo-ley no escrito, que esa costumbre hoy en d&iacute;a ya tan arraigada entre nosotros,&nbsp; que bien puede tildarse como tradici&oacute;n popular rotundamente asentada, realmente, poco m&aacute;s tiene que un siglo de antig&uuml;edad.&nbsp; S&iacute;, porque acaso no sean pocos quienes ignoren que el primer testimonio conocido de la adopci&oacute;n de esa costumbre tiene una fecha sorprendentemente reciente: el 1 de enero de 1897, cuando en el madrile&ntilde;o "El Imparcial" se recoge, en una cr&oacute;nica titulada "Las uvas milagrosas", la nota de la creciente implantaci&oacute;n de ese ritual (comer un grano de uva al comp&aacute;s de cada campanada) entre numerosas familias de la alta burgues&iacute;a capitalina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no hay m&aacute;s. Todo casual; sin ning&uacute;n engarce de origen en tradici&oacute;n anterior, ni tampoco v&iacute;nculo de ra&iacute;z religiosa al que apelar. Ocurri&oacute;, y, eso s&iacute;, de inmediato se puso de moda, al adoptar muy pronto la costumbre el pueblo llano, que, apenas unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde ya concurr&iacute;a,&nbsp; con tal prop&oacute;sito y en gran n&uacute;mero, a la Puerta del Sol, para fijar all&iacute; la cadencia de la ingesta con las campanadas del famoso reloj de la que entonces era "Casa de Correos".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;<strong>...y un brindis, por el A&ntilde;o Nuevo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tradici&oacute;n de brindar en los primeros minutos del 1 de enero, en efusiva conjura por los deseos de ventura para el A&ntilde;o Nuevo es, ciertamente, bastante m&aacute;s antigua que la de las uvas, aunque no inmemorial, ya que tambi&eacute;n tiene fecha tasada: como muy pronto, tuvo lugar el 1&ordm; de enero de 1583. S&iacute;, porque antes de esa fecha el a&ntilde;o nuevo se celebraba, en algunos pa&iacute;ses el 25 de diciembre, y en otros el 25 de marzo (d&iacute;a de la Anunciaci&oacute;n de la Virgen). No fue hasta 1582 cuando la Iglesia decret&oacute; la sustituci&oacute;n del calendario gregoriano, que reg&iacute;a hasta entonces, sustituy&eacute;ndolo por el calendario juliano, que estableci&oacute; que el primer d&iacute;a del a&ntilde;o, en el orbe cristiano, ser&iacute;a el 1 de enero. Y fij&oacute; esa fecha as&iacute;, por las buenas, casi casi como con lo del arraigo de las uvas de la suerte, que venimos de contarles, sin que concurriera en la fecha del primer d&iacute;a de enero ninguna fiesta religiosa ni tampoco ning&uacute;n hecho astron&oacute;mico rese&ntilde;able.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que s&iacute; es evidente es que la disposici&oacute;n nueva cuaj&oacute;, y se asent&oacute; con buena firmeza, y cualquiera dir&iacute;a que en la memoria de la Historia nunca hubo ni otra ni mejor fecha, para marcar la transici&oacute;n de los a&ntilde;os, que esa, ya tan inminente, noche de San Silvestre. Brindemos por ello.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&iacute;, brindemos, y hag&aacute;moslo como m&aacute;s y mejor nos gusta aqu&iacute;: contando otra "batallita"...</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. brindis reloj Puerta del Sol.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. brindis reloj Puerta del Sol.jpg" alt="AAA. brindis reloj Puerta del Sol.jpg" width="236" height="229" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La sana y efusiva costumbre de brindar tiene ra&iacute;ces muy antiguas que, indefectiblemente, remite al norte, a los pa&iacute;ses del norte de Europa. La propia palabra "brindar", "brindis", es un germanismo, que tiene su origen en la frase alemana <em>"Ich bring dir's"</em>, que quiere decir, m&aacute;s o menos, "yo te lo ofrezco, yo te lo traigo".&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En otros pa&iacute;ses tambi&eacute;n norte&ntilde;os, escandinavos por ejemplo, la acci&oacute;n de brindar suele acompa&ntilde;arse con la exclamaci&oacute;n <em>"sckol"</em>, cuyo origen, seg&uacute;n algunos, viene de los tiempos en los que aquellas tribus primitivas sol&iacute;an utilizar para beber los cr&aacute;neos (<em>sculls</em>) de sus enemigos vencidos en la guerra. Esta costumbre, que bien se ve tan antigua, de beber brindando, tiene su origen, pues, en un rito b&aacute;rbaro, de grupo, encaminado a lograr que todos beban y se alegren a la vez.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En algunos pa&iacute;ses, y a&uacute;n hoy, el acto de brindar se realiza de un trago, y mir&aacute;ndose a los ojos; es decir, que subyace y perdura aquella raz&oacute;n primitiva de forzar que nadie part&iacute;cipe pueda sustraerse de la euforia colectiva. Del mismo modo que tambi&eacute;n en muchos pa&iacute;ses y sociedades, pongamos por ejemplo significativo la rusa, rechazar un brindis conlleva una ofensa grave para quien lo ofrece y propone.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto al rito de entrechocar ruidosamente los vasos en el acto de brindar, parece ser que viene de los tiempos en los que las copas eran opacas, de cuerno o de metal, y se hac&iacute;a as&iacute;, se entrechocaban, para demostrar que no hab&iacute;a enga&ntilde;o de que alguno de los recipientes estuviera vac&iacute;o, y evidenciando tambi&eacute;n, al tiempo, que todos los part&iacute;cipes hab&iacute;an recibido equitativamente la misma cantidad de bebida.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, que nuestro castellano "brindis", como queda dicho, tiene su origen etimol&oacute;gico e hist&oacute;rico en ese centro-norte de Europa. Tambi&eacute;n, por cierto, el t&eacute;rmino franc&eacute;s "<em>trinquer</em>", deriva del alem&aacute;n "<em>trinken</em>", que quiere decir "beber". Bebamos, pues, y hag&aacute;moslo con la moderaci&oacute;n que siempre y en todo caso conviene, para brindar por las venturas que a todos, a ustedes y a m&iacute;, ha de traernos, seguro, el 2013, que tan a las puertas est&aacute; ya. "Chin-chin"...y buen provecho. Hasta el a&ntilde;o que viene.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/12-uvasy-un-brindis-por-el-ano-nuevo-14798.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14798</guid>
	<dc:date>2012-12-30T23:55:43+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Turrón]]></title>
	<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. Varios 2.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. Varios 2.jpg" alt="AAA. Varios 2.jpg" width="284" height="278" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto que no cabe, para nosotros, concebir una comida familiar navide&ntilde;a sin el dulce cierre del turr&oacute;n. Esto es as&iacute; desde hace much&iacute;simo tiempo, aunque no "desde siempre", ya que la vinculaci&oacute;n del turr&oacute;n y la navidad, al menos en el sentido de obligada presencia como hoy lo entendemos, no tiene mucho m&aacute;s all&aacute; de un siglo, que no es poco tiempo, en todo caso.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vinculaci&oacute;n es m&eacute;rito principal&iacute;simo de los emprendedores alicantinos de Jijona, que all&aacute; por las primeras d&eacute;cadas del siglo pasado se empe&ntilde;aron en sostener una aut&eacute;ntica "red" de viajantes encargados, al llegar el Oto&ntilde;o, de llevar y de distribuir el goloso producto, pueblo por pueblo, por ferias y mercados de toda Espa&ntilde;a. De tan pertinaz empe&ntilde;o estacional fue derivando la costumbre en tradici&oacute;n. &nbsp;&nbsp; Pero la historia del turr&oacute;n va, por supuesto, mucho m&aacute;s all&aacute; de esa vinculaci&oacute;n "navide&ntilde;a", que al fin resulta, ya ven, casi contempor&aacute;nea. &nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. Varios.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. Varios.jpg" alt="AAA. Varios.jpg" width="203" height="142" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin la menor duda, se trata de un dulce genuinamente mediterr&aacute;neo. Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, las primeras referencias escritas que nos hablan del turr&oacute;n datan del siglo XIV, pero hay fundadas sospechas para pensar que su consumo viene de mucho m&aacute;s atr&aacute;s.&nbsp; A pesar de que su nombre tiene ra&iacute;z latina, -turr&oacute;n viene de <em>"torrare"</em>, que significa "asar"-, pocas dudas caben de que de que su f&oacute;rmula e industria fue tra&iacute;da a la Pen&iacute;nsula por los &aacute;rabes, y de que fue en tierras de Alicante, precisamente, donde primero se elabor&oacute;.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. mazo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. mazo.jpg" alt="AAA. mazo.jpg" width="164" height="322" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; "Jijona" y "Alicante", blando y duro, son las dos presentaciones m&aacute;s t&iacute;picas, aunque "yema" y "chocolate" vienen recortando distancia progresivamente en la preferencia de los consumidores. En todo caso, el cat&aacute;logo de variedades es ampl&iacute;simo; y cada vez m&aacute;s, porque los maestros turroneros tienen a gala sacar alguna novedad&nbsp; original al mercado en cada campa&ntilde;a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, con ingredientes cl&aacute;sicos o con otros m&aacute;s ex&oacute;ticos, el fundamento del turr&oacute;n es,&nbsp; y sigue siendo, la almendra, al punto de ser &eacute;sta, su presencia proporcional, la que define la tipolog&iacute;a de calidad "Suprema" que ampara el Consejo Regulador de la Indicaci&oacute;n Geogr&aacute;fica Protegida Jijona y Turr&oacute;n de Alicante, que garantiza con su sello impreso en la tableta que el turr&oacute;n que adquiramos llevar&aacute; un m&iacute;nimo del 64% de almendra en el turr&oacute;n blando, y de un 60% en el duro.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y un detalle final, que no pocos tienen por inconveniente, y que es bien al contrario: ese aceite que exudan las tabletas cuando las abrimos y liberamos de su envoltorio de papel de aluminio en el que suelen venir envasadas. Muchos recelan de &eacute;l, y lo&nbsp; tienen por pringoso e inconveniente. Ciertamente, pringoso es un rato, pero inconveniente no, porque justamente ese aceite es el mejor indicativo de la calidad del turr&oacute;n. Casi cabr&iacute;a decir que, cuanto m&aacute;s, mejor. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las f&aacute;bricas de turr&oacute;n, al final de la campa&ntilde;a, han acumulado y almacenado cientos de kilos de ese aceite... &iquest;Y saben qui&eacute;n se lo compra y se lo lleva?... Pues, la casa Dior francesa, por ejemplo, y otras similares de alta cosm&eacute;tica. Y es que el aceite de almendra es buen&iacute;simo para las cremas de belleza facial. Dicho lo cual, ya me&nbsp; arrepiento de haberlo contado, porque no quisiera pensar que ninguna de nuestras lectoras, sabi&eacute;ndolo ahora, vaya a caer en la tentaci&oacute;n de aprovechar, y pasarse por la cara, con disimulo, la pringosa tableta antes de llevarla a la mesa. &iexcl;No me hagan eso!</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/turron-14763.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14763</guid>
	<dc:date>2012-12-26T13:26:13+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Capón, tradición de Nadal]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. CAP&Oacute;N. con anilla.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. CAP&Oacute;N. con anilla.jpg" alt="AAA. CAP&Oacute;N. con anilla.jpg" width="332" height="288" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno de los productos de m&aacute;s a&ntilde;eja tradici&oacute;n en la culinaria espa&ntilde;ola de las grandes solemnidades, es decir, de acendrada costumbre, tambi&eacute;n, en las mesas navide&ntilde;as, es el cap&oacute;n... El m&iacute;tico cap&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La dificultad de su cr&iacute;a honesta, y hasta la p&eacute;rdida de memoria de c&oacute;mo debe hacerse &eacute;sta, en un proceso largo, paciente y met&oacute;dico y por ende costoso, han llegado casi a hacer desaparecer de nuestros mercados los genuinos capones, los de verdad. Tan s&oacute;lo en Galicia -con particular referencia a la villa lucense de Vilalba, que mantiene una feria anual de capones, precisamente en las v&iacute;speras navide&ntilde;as,y en algunas zonas del interior de Catalu&ntilde;a, y &uacute;ltimamente tambi&eacute;n en Murcia, seg&uacute;n nos han contado, se mantiene todav&iacute;a la ancestral costumbre de su cr&iacute;a seg&uacute;n los c&aacute;nones que marca la secular ortodoxia.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. gallo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. gallo.jpg" alt="AAA. gallo.jpg" width="198" height="232" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del cap&oacute;n y su sorprendente crianza, y de otros asuntos de colateral inter&eacute;s y buena enjundia, les contaremos ahora, empezando por la obviedad de principio: un cap&oacute;n, como bien dice su nombre, no es otra cosa que un capado, es decir, un "castrado", que, en el caso que nos ocupa, se refiere a un gallo castrado. Seg&uacute;n&nbsp;la leyenda, la pr&aacute;ctica de la castraci&oacute;n de los gallos viene de muy antiguo, y naci&oacute; probablemente en Roma, en tiempos de un emperador caprichoso, al que en una &eacute;poca le dio por prohibir, bajo la amenaza de severas penas, el sacrificio de las gallinas. Los ciudadanos romanos, claro est&aacute;, acogieron muy mal aquella prohibici&oacute;n y, buscando el modo de sortear el arbitrario capricho imperial, cayeron en la cuenta de que el malhadado decreto se circunscrib&iacute;a, en su literalidad, s&oacute;lo y exclusivamente a las gallinas, y nada dec&iacute;a -ni, por tanto, prohib&iacute;a- de los gallos &iexcl;mira t&uacute;, qu&eacute; casual, y qu&eacute; curioso!... Y as&iacute;, hilando, hilando, sabedores de lo que les ocurr&iacute;a a los eunucos (que, tras la mutilaci&oacute;n, se volv&iacute;an afeminados y acentuaban la untuosidad de su figura y sus formas), decidieron ensayar la traum&aacute;tica f&oacute;rmula en los gallos... Y fue as&iacute;, seg&uacute;n se cuenta, v&eacute;ase qu&eacute; curioso <em>&iexcl;laus Deo!</em>, como nacieron los "capones".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. Carlomagno.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. Carlomagno.jpg" alt="AAA. Carlomagno.jpg" width="233" height="226" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp; Durante toda la Edad Media, los capones, rellenos y asados, fueron manjar de privilegio en las&nbsp; mesas de reyes, nobles, y purpurados del clero. Y es ya en esta lejana &eacute;poca cuando deviene la costumbre de integrar el cap&oacute;n en el men&uacute; de la Navidad. Digamos, a prop&oacute;sito, que en aquellos oscuros tiempos de la Alta Edad Media, la fiesta de Navidad era de abstinencia de carne, lo cual nos lleva a una pregunta, y a un cuesti&oacute;n curios&iacute;sima: &iquest;C&oacute;mo es que, entonces, figuraba el cap&oacute;n tan frecuentemente en aquel men&uacute; festivo de la Nochebuena medieval? Pues, muy sencillo, y muy p&iacute;caro, la verdad, al tiempo: porque en el Concilio de Aquisgr&aacute;n, convocado por <strong>Carlomagno</strong> en el a&ntilde;o 817, se decidi&oacute; que la carne de cap&oacute;n, por la peculiaridad de su procedencia, "no romp&iacute;a la abstinencia"...&iexcl;Ole, ole y ole, por los conciliares prelados!</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, pues hasta aqu&iacute;, sucintamente explicado, el largo y ancestral predicamento del cap&oacute;n en los recetarios cl&aacute;sicos. Vamos ahora, si nos siguen leyendo, con la explicaci&oacute;n, de no menos curiosidad y enjundia, del ancestral m&eacute;todo que se sigue, en Vilalba al menos, para la crianza de sus afamados capones... junto con algunas notas complementaria de su formulaci&oacute;n culinaria cl&aacute;sica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya qued&oacute; dicho, el secreto de la cr&iacute;a del cap&oacute;n tiene su mejor referente de pervivencia en la villa lucense de Vilalba, donde cada domingo anterior a la fecha de la Nochebuena (este a&ntilde;o, dada la excepcional concurrencia de fechas, la feria se adelanta a este viernes), tiene lugar una monumental feria monogr&aacute;fica, tutelada hoy en d&iacute;a por el correspondiente Consejo Regulador que da fe y certifica que todos los capones que se venden all&iacute; han sido sometidos a una crianza de estricto cumplimiento con los modos ancestrales del procedimiento que hace al gallo cap&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. CAP&Oacute;N, gallina de Mos(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. CAP&Oacute;N, gallina de Mos(1).jpg" alt="AAA. CAP&Oacute;N, gallina de Mos(1).jpg" width="266" height="201" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siguiendo la tradici&oacute;n secular, la venta, que se produce por subasta, se lleva a cabo por parejas, y con cotizaciones que no andar&aacute;n lejos, este a&ntilde;o de crisis, de los 300 euros el par. Efectivamente, el cap&oacute;n es un producto bastante caro; pero ello se explica, y ha de entenderse, en raz&oacute;n de la esforzada y meticulosa empresa que supone su crianza.&nbsp; El proceso empieza all&aacute; por marzo o abril, cuando se seleccionan para tal fin los pollos reci&eacute;n nacidos de gallinas de la raza aut&oacute;ctona "Mos", caracterizada por su tama&ntilde;o redondeado, amplio pecho, plumaje casta&ntilde;o-rojizo de brillo acusado, cresta exultante, de un rojo muy vivo, y patas amarillentas, casi blancas. Para esos pollos se habilita un gallinero especial, donde se les suministra una dieta&nbsp; sin restricci&oacute;n a base de ma&iacute;z. Pasado el verano, tras una nueva y definitiva selecci&oacute;n de los m&aacute;s adecuados, los que han tenido una mejor evoluci&oacute;n en su desarrollo, se procede a caparlos. Y as&iacute;, ya mutilados, continuar&aacute;n, en libertad vigilada dentro del gallinero, hasta el inicio del proceso final, lo cual ocurre por Los Santos, es decir, a primeros de noviembre. Entonces, cada uno es introducido en la angostura de un caj&oacute;n especial, la "capoeira", que quedar&aacute; bien cubierta, para que no entre en ella la luz, y colocada al arrimo de una lereira o chimenea, a fin de que reciba el influjo adormilante del calor.&nbsp;&nbsp;Desde entonces, y durante cuarenta d&iacute;as decisivos, el gallo castrado es forzado a alimentarse tres veces al d&iacute;a con un bolo de masa -el "amoado"- elaborado a base de harina de ma&iacute;z y de casta&ntilde;a empapada en leche. Tambi&eacute;n una vez al d&iacute;a se le administra un vasito de moscatel mezclado con co&ntilde;ac. &nbsp;El cap&oacute;n, as&iacute; tratado, e inmovilizado en esa oscura soledad, se engrasa sobremanera en sus carnes, hasta alcanzar un peso superior a los cuatro o cinco kilos. Perdida la virilidad, pierde tambi&eacute;n la cresta y olvida el canto ma&ntilde;anero. A mediados de diciembre, le llega la hora de rendir la vida, siendo sacrificado de un modo peculiar, con el fin de lograr un "sangrado" completo. Una vez desplumado, la piel presenta un intens&iacute;simo color amarillo, y as&iacute; se presenta para su exposici&oacute;n y venta, con las gruesas capas de la grasa interior que ha generado (en las que luego ha de asarse) prendidas con palillos sobre los lomos.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. CAP&Oacute;N. imagen ferial.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. CAP&Oacute;N. imagen ferial.jpg" alt="AAA. CAP&Oacute;N. imagen ferial.jpg" width="269" height="183" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp; Una vez adquirido, y ya en la cocina, esa grasa, de untuoso color amarillo, ser&aacute; la base para el dorado en el horno. Normalmente, la pieza se habr&aacute; rellenado con manzanas, casta&ntilde;as, pi&ntilde;ones, espinaca, br&eacute;col, y jam&oacute;n y tocino, que es el modo tradicional, secuenciando el lento proceso de asado (que debe hacerse a una temperatura moderada, durante al menos cuatro horas) con frecuentes rociados de co&ntilde;ac y de la propia salsa.&nbsp;&nbsp;Otra f&oacute;rmula culinaria tambi&eacute;n t&iacute;pica para el cap&oacute;n de Vilalba, &eacute;sta a&uacute;n m&aacute;s sofisticada y costosa, es el cap&oacute;n "relleno de ostras" (un relleno absolutamente excelso, en el que la base son muchas ostras, previamente "fritas" en grasa de cerdo, y mezcladas con un picadillo de verduras y huevos cocidos, todo ello sazonado con pimienta, nuez moscada, y zumo de lim&oacute;n. En fin, la Gloria...</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/capon-tradicion-de-nadal-14740.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14740</guid>
	<dc:date>2012-12-21T12:28:16+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Langostinos en Navidad, mejor congelados]]></title>
	<description><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;">
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. tres piezas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. tres piezas.jpg" alt="AAA. tres piezas.jpg" width="238" height="194" /></div>
</span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A tan pocas fechas de la gran cita familiar de la Nochebuena, ser&aacute;n pocos los hogares espa&ntilde;oles que no hayan hecho ya, pensando en el mejor precio, su provisi&oacute;n de langostinos congelados, de cara a las cenas&nbsp; y comidas navide&ntilde;as. No han hecho mal, si tal hicieron; aunque acaso nuestro consejo de hoy, para ellos, llegue tarde, porque deber&aacute; saberse que langostinos, y primos y parientes de ellos, que se comercializan con descaro bajo el mismo nombre, hay, no diremos que mil distintos, pero s&iacute; un ampl&iacute;simo cat&aacute;logo de especies, de precios, y obviamente, tambi&eacute;n de calidades.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y decimos que no han hecho mal, si compraron una marca de acreditada garant&iacute;a o se proveyeron en un minorista de su confianza. Si no, a saber. Desde luego, si compraron buenas piezas ultracongeladas no hicieron mal, porque resultar&aacute;n esas bastante mejores que muchas, presuntamente frescas, que se pueden observar en los puestos estos d&iacute;as. Y replicar&aacute; alguno, al o&iacute;r esto: &iexcl;Hombre, si son frescos!... Y si est&aacute;n vivos, incluso &iexcl;que se les ve a&uacute;n moviendo sus patitas!... Pues, ni con esas.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. muchos(1).jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. muchos(1).jpg" alt="AAA. muchos(1).jpg" width="260" height="235" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Primera premisa, que es casi axioma: el langostino fet&eacute;n, que es el espa&ntilde;ol mediterr&aacute;neo, y el del Atl&aacute;ntico pr&oacute;ximo al Estrecho, vivo y fresco no existe pr&aacute;cticamente por estas fechas. Es decir, entend&aacute;monos, existir s&iacute; existe, lo que ocurre es que, de com&uacute;n, no llega a los mercados. No se&ntilde;or. Y si lo hace, se oferta a un precio astron&oacute;mico absolutamentre prohibitivo. Ese langostino, nacional y fresco, vivo, no pasa m&aacute;s all&aacute; de las mesas m&aacute;s pudientes de sus puertos de arribada, Vinaroz, Santa Pola, Sanl&uacute;car, Huelva, Isla Cristina, y pare usted de contar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;De d&oacute;nde sale, pues, ese langostino vivito y coleando que vemos estos d&iacute;as en los mercados del interior, de aqu&iacute; de Madrid, por ejemplo, y de otras grandes ciudades? Pues, se lo explico: en una buena proporci&oacute;n, y en el mejor de los casos -especialmente cuando su porte es mediano, tirando a peque&ntilde;o-, se trata de langostinos cultivados, de criadero. S&iacute;, como las doradas, las lubinas o los rodaballos. Y ha de saberse que Espa&ntilde;a se sit&uacute;a hoy por hoy en los primeros puestos en ese sector de la crianza y engorde del langostino. Concretamente, la gallega Pescanova lidera el mercado mundial de ese subsector de acuicultura. Pero apuntemos ya, al hilo, la obviedad de que, en cuanto a su sabor, la diferencia de &eacute;stos con los salvajes es m&aacute;s que notable; lo cual no quita que, a pesar de todo, pueden estar bien, aunque ello depender&aacute; bastante de la composici&oacute;n y calidad del pienso que se les haya dado.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. cazuelita al ajillo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. cazuelita al ajillo.jpg" alt="AAA. cazuelita al ajillo.jpg" width="207" height="142" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;Pero los hay a&uacute;n peores, bastante peores, y, v&eacute;ase qu&eacute; curioso, a&uacute;n compareciendo en nuestros mercados con la etiqueta de salvajes, frescos, vivos y de buen porte. S&oacute;lo ocurre, en estos casos, que las piezas en cuesti&oacute;n, aunque lo parezcan, realmente no son langostinos, sino una especie prima hermana, que se conoce como "camar&oacute;n gigante", y cuya referencia de origen es, por una banda, americana -caribe&ntilde;os y del Pac&iacute;fico ecuatoriano (estos son los peores), o del Pac&iacute;fico austral polinesio, cabr&iacute;a decir, para entendernos- y, por la otra, del banco subsahariano. La gran trampa, y el gran negocio, es que son exactamente iguales de aspecto que nuestros langostinos mediterr&aacute;neos; de hecho, para distinguirlos hay que afinar mucho, y a&uacute;n as&iacute; corre uno el riesgo de equivocarse. Por apuntar un indicio, cuando est&aacute;n vivos presentan un color gris muy acentuado y, una vez cocidos, ofrecen una tonalidad ros&aacute;cea ciertamente bell&iacute;sima, aunque algo m&aacute;s p&aacute;lida que el langostino nuestro. En todo caso, el mejor elemento de sospecha es su precio. Recuerden, si no, aquel viejo y sabio refr&aacute;n, tan cierto y castizo, y que aqu&iacute; tan al pelo nos viene, de que "nadie da duros a cuatro pesetas".</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. varios, en PP.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. varios, en PP.jpg" alt="AAA. varios, en PP.jpg" width="188" height="170" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp; As&iacute; que, h&aacute;ganme caso, si est&aacute;n a tiempo: mejor congelados, de calidad y garant&iacute;a, que frescos, o ya cocidos (que tambi&eacute;n se venden muchos as&iacute;) de dudosa procedencia. Su paladar, y el de sus invitados, lo va a agradecer. Y a la hora de la compra, un consejo: descarten, sin mirarlos siquiera, los ejemplares que presenten melanosis, es decir, esa tan frecuente cabeza ennegrecida, ello es signo seguro de deterioro.&nbsp;&nbsp;Y para cocinarlos, recuerden, apenas un hervor, en agua con una buena dosis de sal y una hoja -s&oacute;lo una- de laurel. En cuanto cambian de color, fuera. E inmediatamente con ellos a una fuente, bien extendidos. Y con esa fuente a fuera tambi&eacute;n, al relente, o a la nevera, cubierta siempre y en todo caso con un pa&ntilde;o de cocina bien empapado en agua fr&iacute;a. As&iacute;, de esa manera tan sencilla, los hago yo, y quedan riqu&iacute;simos. Buen provecho.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/langostinos-en-navidad-mejor-congelados-14667.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14667</guid>
	<dc:date>2012-12-17T11:52:49+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Del vino y sus colores]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. botellas y copas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. botellas y copas.jpg" alt="AAA. botellas y copas.jpg" width="381" height="279" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; Del vino y sus colores, les contamos hoy... El color del vino, su limpidez, su intensidad y gradaci&oacute;n es elemento substancial en la definici&oacute;n de calidad de la bebida. As&iacute; s&oacute;lo sea porque el color es la primera impronta que nos llega, el primer referente que hemos de ponderar y valorar a la hora de realizar la cata. Y dice mucho el color.&nbsp; Tanto, que, sin necesidad de acercarlo siquiera a la nariz, ni de degustarlo en boca, ya podemos saber, por su color, ante qu&eacute; nos encontramos. Y es que la tonalidad que muestra el vino en la copa es, casi, como una fe de vida a la hora de acreditar su edad.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el caso de los blancos, el color base es el amarillo, pero en una ampl&iacute;sima gradaci&oacute;n de tonalidades. Desde los que presentan un aspecto casi incoloro, que suelen corresponder a vinos muy j&oacute;venes, al dorado, m&aacute;s o menos acusado y brillante, que nos sit&uacute;a ante vinos ya maduros, o que han pasado un tiempo en barrica, en madera; o los que presentan un tono &aacute;mbar intenso, que nos indicar&aacute; hallarnos ante vinos muy hechos, de gran madurez o incluso envejecidos. Tal intensidad fuerte del amarillo es la que presentan, por ejemplo, los vinos dulces o abocados.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los blancos j&oacute;venes, muy j&oacute;venes, no es infrecuente observar una clara tendencia, y hasta dominio, del verde. Ello proviene de la clorofila residual, y no es, ciertamente, el mejor s&iacute;ntoma, ya que casi siempre denuncia una juventud excesiva, casi infantil, cuando no una deficiente vinificaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tono que corresponde a los buenos blancos de mesa es ese amarillo que, con buen acierto, han dado en asimilar y definir como "paja", o "pajizo", un amarillo brillante, luminoso y acerado, que es el mejor indicio para presumir que, efectivamente, si los otros par&aacute;metros de nariz y boca lo confirman luego, nos hallamos ante un excelente vino blanco.</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. dos, blanco y tinto.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. dos, blanco y tinto.jpg" alt="AAA. dos, blanco y tinto.jpg" width="192" height="164" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a los tintos, la gradaci&oacute;n de tonalidades es igualmente compleja y sutil, aunque en lo b&aacute;sico tambi&eacute;n perfectamente distinguible. En general, debe saberse como primera premisa que el color de los vinos, ya sean blancos o tintos, lo da el hollejo de la uva, la piel exterior del grano. De ah&iacute;, de ese envoltorio fibroso del grano de uva,&nbsp; provienen las part&iacute;culas colorantes que dar&aacute;n al vino su color b&aacute;sico, que luego ha de verse modificado tras su contacto con la madera, en el proceso de crianza y envejecimiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ese referente, es muy f&aacute;cil identificar un tinto joven por su color, ya que &eacute;ste se situar&aacute; en una gama que, indefectiblemente, apuntar&aacute; al p&uacute;rpura, o al viol&aacute;ceo, dado que el proceso de maduraci&oacute;n y de crianza se traduce en el color de vino por una evoluci&oacute;n hacia los rojos brillantes, que podemos identificar con la grosella, el carmes&iacute;, el color de la cereza...el rojo rub&iacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todas estas tonalidades tienden a adquirir densidad, que, en cierto modo, podr&iacute;amos traducir por opacidad cuanto m&aacute;s viejo es el vino. En las reservas y grandes reservas, el color que las denuncia es m&aacute;s oscuro, pero tambi&eacute;n m&aacute;s complejo y rico en matices. La gama crom&aacute;tica deriva ahora hacia el &aacute;mbar, el recuerdo a la caoba y los tonos achocolatados.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. tres copas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. tres copas.jpg" alt="AAA. tres copas.jpg" width="113" height="79" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Huelga decir que, para apreciar estos matices, muy particularmente en el caso de los reservas y grandes reservas, es imprescindible que nuestra copa sea de cristal fino, perfectamente incoloro y transparente. Una copa que nos permita observar su contenido al trasluz de una buena iluminaci&oacute;n, mejor natural, o hal&oacute;gena, en su defecto. Y siempre sobre un fondo de un mantel inmaculadamente blanco. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; H&aacute;ganlo as&iacute;, y ver&aacute;n que espl&eacute;ndidos colores descubren. Que ustedes lo caten bien.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/del-vino-y-sus-colores-14645.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14645</guid>
	<dc:date>2012-12-14T16:23:23+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Mandarinas y clementinas]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. MANDARINA. 3 piezas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. MANDARINA. 3 piezas.jpg" alt="AAA. MANDARINA. 3 piezas.jpg" width="340" height="303" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp; Al comp&aacute;s del oto&ntilde;o avanzado llegaron las naranjas, y al paso de diciembre, ya est&aacute;n aqu&iacute; las dulces y arom&aacute;ticas mandarinas...</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mandarina es el &uacute;ltimo de los c&iacute;tricos que lleg&oacute; a las mesas europeas; y ello ocurri&oacute; anteayer, como quien dice: a finales -y muy a finales- del siglo XIX. Nos llegaron, v&iacute;a Argelia, de la mano de los franceses, que a su vez las hab&iacute;an conocido y descubierto en sus colonias de Indochina. De ah&iacute; que el nombre de "mandarina" resulte un tanto equ&iacute;voco, en la acepci&oacute;n que pretende vincular su porqu&eacute; con el color del traje t&iacute;pico de los mandarines chinos. Probablemente no es esa la ra&iacute;z, ya que en la Pen&iacute;nsula Indochina, Camboya, Vietnam, Laos... no hay ni nunca hubo "mandarines"... Es por ello, y por otras razones, que algunos fil&oacute;logos sostengan que el origen del t&eacute;rmino sea otro, y proceda, no de "mandar&iacute;n" sino de Mandara, que es el nombre con el que los ind&iacute;genas de Isla Mauricio denominan a su isla, &eacute;sta s&iacute;, rica y pr&oacute;diga en cultivos naturales y espont&aacute;neos de mandarinos.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. MANDARINA. pelada.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. MANDARINA. pelada.jpg" alt="AAA. MANDARINA. pelada.jpg" width="200" height="198" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro que el equ&iacute;voco tiene su raz&oacute;n y su por qu&eacute; l&oacute;gico, ya que todas las naranjas, en sus infinitos tipos y variedades -s&oacute;lo la familia de las Rut&aacute;ceas, que es a la que pertenece la mandarina, comprende m&aacute;s de 1.600 especies distintas- ... Pues todas las naranjas, dec&iacute;amos, tienen su primer tronco ra&iacute;z, ancestral y primigenio en Extremo Oriente, y muy probablemente, es verdad, en China.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde all&iacute;, por la mano de los &aacute;rabes, y a trav&eacute;s de nuestro pa&iacute;s -y tambi&eacute;n de Sicilia-, llegaron a Europa las primeras. Sin embargo, la verdad es que aquellas, de los siglos X y XI, no tuvieron un gran &eacute;xito entre nosotros, ya que eran de la variedad amarga.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La naranja dulce, la que hoy tenemos por com&uacute;n, lleg&oacute; mucho m&aacute;s tard&iacute;amente, a mediados del XVI, de la mano del portugu&eacute;s <strong>Vasco de Gama</strong> tras su primer viaje a la India. Y esa s&iacute;, prosper&oacute; en su aceptaci&oacute;n r&aacute;pidamente. Fue aquella que en los mercados dieron pronto en vender a voz en grito, con el reclamo de una frase llamada a adquirir car&aacute;cter propio, como expresi&oacute;n admirativa de algo ciertamente caro y excepcional: &iexcl;naranjas de la China!...</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. MANDARINA. monumento Clement.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. MANDARINA. monumento Clement.jpg" alt="AAA. MANDARINA. monumento Clement.jpg" width="186" height="226" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo que hace a la mandarina, tan navide&ntilde;a, como dec&iacute;amos tuvo su primer solar de aclimataci&oacute;n de occidente en Argelia. All&iacute;, en la huerta del hospicio que regentaba, el sacerdote <strong>Pierre Clement</strong>, aficionado a la cosa de injertar y experimentar, dio con un nuevo fruto, exquisitamente dulce, facil&iacute;simo de pelar, y carente de semillas. Y por una vez la historia hizo justicia, y el nuevo invento fue bautizado con el nombre de su autor: ...de Pierre Clemente, naci&oacute; la "clementina", afortunado cruce entre mandarina y una naranja silvestre de Argelia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por &uacute;ltimo, otra variedad de mandarina de gran aprecio y tambi&eacute;n digna de rese&ntilde;ar es la "satsuma", de corteza gruesa y rugosa, y muy perfumada, cuyo origen, en este caso, es japon&eacute;s. Que ustedes lo expriman bien.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/mandarinas-y-clementinas-14613.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14613</guid>
	<dc:date>2012-12-11T12:47:24+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Tarjetas de añada]]></title>
	<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. abrebotellas.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. abrebotellas.jpg" alt="AAA. abrebotellas.jpg" width="193" height="211" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Andamos en tiempo de compras, de provisi&oacute;n para nuestra bodega y despensa dom&eacute;stica, con la vista puesta ya en la inminencia navide&ntilde;a. Tambi&eacute;n, fuera del hogar, el tiempo se anuncia pr&oacute;digo en citas gastron&oacute;micas, con esas, ya tan universalmente generalizadas "comidas de empresa", en la cabecera de un grand&iacute;simo negocio, -del que, por supuesto, no podemos por menos que felicitarnos- pero que a los restaurantes les ha sobrevenido as&iacute;, casi "sin comerlo ni beberlo", que bien pudiera decirse. Porque ni ellos mismos saben c&oacute;mo fue que ocurri&oacute; esa bendita fiebre que en tanto enjuga sus cajas registradoras en este fr&iacute;o mes de cierre anual.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hace demasiados a&ntilde;os, la convocatoria y el regalo de una "comida de navidad" pr&aacute;cticamente era uso exclusivo, casi, de las grandes corporaciones. Pero el modelo se ha extendido imparable, &iexcl;a ver qui&eacute;n no se apunta!, y hoy no hay taller, as&iacute; sea de costura, ni comercio al <em>detall</em>, ni plantilla con m&aacute;s de seis en n&oacute;mina, que no haya reservado ya, a estas alturas, fecha y local para ese &aacute;gape de fraternidad corporativa. Est&aacute; bien. Nada que oponer a ello... salvo la curiosa rese&ntilde;a del fen&oacute;meno.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, a lo que vamos, de pr&aacute;ctico y pedag&oacute;gico. En todas esas citas no es cap&iacute;tulo menor de lucimiento el de la elecci&oacute;n del vino. Y llegados a tal, no es infrecuente que salga uno, y asome de su cartera la t&iacute;pica tarjeta de a&ntilde;adas, para orientar y aconsejar con ella el sentido de la elecci&oacute;n.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA. tarjeta de a&ntilde;ada 2.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. tarjeta de a&ntilde;ada 2.jpg" alt="AAA. tarjeta de a&ntilde;ada 2.jpg" width="331" height="214" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y tal es, ya al fin, la cuesti&oacute;n concreta que yo les traigo hoy: &iquest;son realmente &uacute;tiles esas tarjetas de calificaci&oacute;n de a&ntilde;adas? El debate sobre su utilidad es frecuente, y a menudo se ve complicado con la pol&eacute;mica sobre si es fiable e imparcial el veredicto dictado por los Consejos Reguladores al respecto. Concedamos que s&iacute;, que cuando, pongamos por caso, el Consejo de Jumilla sentencia que su cosecha de 2011 fue "muy buena", y la de 2004 "excelente", no miente ni enga&ntilde;a. Sin embargo, sin dem&eacute;rito de ese criterio tan generalista y al uso admitido, el consumidor y el amante del vino debiera poner de su parte algunas otras consideraciones, cuando menos tanto sino m&aacute;s importantes, en la conclusi&oacute;n a la que quiera llegar.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. mesa puesta.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. mesa puesta.jpg" alt="AAA. mesa puesta.jpg" width="200" height="206" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp; Hay que reconocer que las cosechas difieren unas de otras en calidad de materia prima. Sin duda alguna, la uva de un a&ntilde;o "excelente" es superior en calidad a la de un a&ntilde;o "regular". En consecuencia, una misma bodega elaborar&aacute; un vino de superiores caracter&iacute;sticas en el primer caso. Por tanto, s&iacute; es correcto calificar a&ntilde;ada distinguiendo categor&iacute;as. Sin embargo, es igualmente innegable que el vino que se obtiene el mismo a&ntilde;o en la mejor o la peor bodega de una misma regi&oacute;n es, igualmente, muy distinto, con diferencias de calidad muy acusadas. En tal sentido, igualar a todos los vinos de una a&ntilde;ada bajo una misma calificaci&oacute;n es francamente injusto, y puede llevar al aficionado no muy experto a equivocarse.&nbsp; &nbsp;Y a m&aacute;s a m&aacute;s, el criterio para el que buscamos la consulta suele ser para la elecci&oacute;n no de vinos j&oacute;venes sino de vinos de crianza, de reserva, o de grandes reservas, es decir, vinos que ha sido procesados con intensidad en la bodega, ajustados y afinados por el en&oacute;logo, y que salen al mercado varios a&ntilde;os despu&eacute;s de la cosecha de esa "calificada" vendimia.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De ah&iacute; que mi consejo personal, si lo admiten, es que, sin desde&ntilde;ar la orientaci&oacute;n general de esas tarjetas, debieran dar siempre mucha m&aacute;s importancia a la trayectoria y prestigio de la bodega en cuesti&oacute;n que a la calificaci&oacute;n concreta de la a&ntilde;ada, puesto que -no les quepa duda- hace mucho mejor vino una gran bodega en un a&ntilde;o "regular" que una mala bodega en un a&ntilde;o "excelente" Buen provecho.</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/tarjetas-de-anada-14580.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14580</guid>
	<dc:date>2012-12-07T18:33:53+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Trufa, excelsa verruga vegetal]]></title>
	<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div class="foto" style="text-align: center;"><img title="AAA._trufas_negras.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA._trufas_negras.jpg" alt="AAA._trufas_negras.jpg" width="266" height="230" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el select&iacute;simo club de los productos de mayor sibaritismo gastron&oacute;mico, la trufa -de la que hoy les contamos- ocupa, desde hace siglos, uno de los sitiales de honor. Y ello es as&iacute;, como en la mayor&iacute;a de los otros casos del ol&iacute;mpico elenco, por la sobresaliente excelencia de una cualidad particular que la distingue sobremanera: su exquisito y penetrante aroma. Y no es que no sea notable su sabor, y agradable el&nbsp; tracto de su textura, pero es que, a&uacute;n siendo ellos relevantes, es en su fragancia &uacute;nica, peculiar&iacute;sima, donde ha venido a engarzarse la aut&eacute;ntica devoci&oacute;n que por este hongo han sentido, desde los paladares m&aacute;s anta&ntilde;ones y cl&aacute;sicos hasta los sofisticados recetarios de la m&aacute;s glamurosa restauraci&oacute;n de dise&ntilde;o actual.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Truferos de fuste se cuentan por cientos en la Historia...desde el celeb&eacute;rrimo <strong>Casanova </strong>al <strong>marqu&eacute;s de Sade</strong>, pasando por el propio <strong>Napole&oacute;n</strong>, de quien se cuenta la fe que ten&iacute;a en las trufas como pr&oacute;logo garante de &eacute;xito en sus encuentros amorosos con <strong>Josefina</strong>. Y as&iacute; queda dicha otra cualidad m&iacute;tica de &eacute;stos -dig&aacute;moslo tambi&eacute;n- feos, fe&iacute;simos y abigarrados, hongos: su legendaria capacidad afrodis&iacute;aca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. trufa negra en lugar hallazgo.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. trufa negra en lugar hallazgo.jpg" alt="AAA. trufa negra en lugar hallazgo.jpg" width="253" height="231" /></div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;Aunque, en esto de su asimilaci&oacute;n como "hongo", en el caso de la trufa se impone una matizaci&oacute;n necesaria: realmente y en propiedad no se trata de un hongo, seamos precisos, sino del resultado de la acci&oacute;n de un hongo sobre las ra&iacute;ces de determinados &aacute;rboles, en particular las encinas y los robles. Un a modo de excrecencia (como bien indica su nombre latino, <em>terrea tufer,</em> excrecencia de la tierra) que, para mejor entendernos en la palabreja, vendr&iacute;a a ser -diccionario por medio- una "formaci&oacute;n de tipo tumoral, que aparece haciendo prominencia sobre una superficie org&aacute;nica".&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, pues esta especie de deliciosa verruga vegetal que es la trufa, puede llegar a pesar en ocasiones excepcionales cerca del medio kilo, si bien lo habitual es que fluct&uacute;e en torno a los 25 gramos por pieza (en un restaurante, la raci&oacute;n normal son unos 12/15 gramos, cortados en l&aacute;minas obviamente fin&iacute;simas). La reina de las trufas, la m&aacute;s codiciada, es la trufa blanca (<em>tuber magnum</em>), que pr&aacute;cticamente s&oacute;lo se localiza con abundancia suficiente en el Piamonte italiano. Se trata de una aut&eacute;ntica joya culinaria, como bien lo demuestra el hecho de que su cotizaci&oacute;n no baja de los 4.500/5.000 euros/kilo. Luego est&aacute; la m&aacute;s com&uacute;n, aunque soberbia en todo caso, la trufa negra (<em>tuber melanosporum</em>), que es la que m&aacute;s abunda -es un decir- en nuestro pa&iacute;s, y cuya cotizaci&oacute;n ronda los 600 euros/kilo, que tampoco est&aacute; nada mal.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<div class="foto"><img style="float: left;" title="AAA. trufas blancas, en cestilla.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. trufas blancas, en cestilla.jpg" alt="AAA. trufas blancas, en cestilla.jpg" width="220" height="217" /></div>
<div class="foto" style="text-align: justify;">&nbsp; <strong>Trufa blanca</strong></div>
<div class="foto" style="text-align: justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los terrenos secos y calc&aacute;reos son los id&oacute;neos para su desarrollo, y as&iacute;, en Espa&ntilde;a, la Catalu&ntilde;a interior, el sureste de Arag&oacute;n, incluido el Maestrazgo castellonense, y las mesetarias tierras de Soria y Guadalajara, son las principales zonas productoras. Para ello, para su azarosa recolecci&oacute;n, los buscadores se han servido tradicionalmente de cerdos entrenados; esa es la estampa t&iacute;pica. Pero esto ha cambiado, porque el trabajar con cerdo ten&iacute;a el grave inconveniente de obligar a estar m&aacute;s que atentos a la maniobra del animal, que se pirra por las trufas y en cuanto puede se la come &eacute;l sin dar opci&oacute;n al beneficio del amo. La soluci&oacute;n vino, y es lo que se impone hoy, por el entrenamiento de perros, que disfrutan m&aacute;s con la cara de satisfacci&oacute;n del amo y el premio de un mendrugo de pan, que con la ingesta de tan maloliente hallazgo. En todo caso, por la b&uacute;squeda as&iacute;, silvestre y aventurera, no habr&iacute;a posibilidad alguna de satisfacer, siquiera m&iacute;nimamente, la demanda del mercado. Nuevos tiempos, nuevos modos, la ciencia ha venido a aportar la soluci&oacute;n, y esa no es otra que el cultivo programado y casi industrial de trufas -en Espa&ntilde;a ya hay varias fincas dedicadas a ello-, y que consiste b&aacute;sicamente en plantar encinas "micorrizadas", es decir, plantas cuyas ra&iacute;ces ya llevan incorporado el hongo que luego ha de dar la trufa. A&uacute;n as&iacute;, la producci&oacute;n es corta e incierta, porque el desarrollo de la trufa, aunque inducido, es plenamente natural y dependiente de los factores climatol&oacute;gicos habituales.
<div class="foto"><img style="float: right;" title="AAA. frasco huevos y trufa.jpg" src="http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/AAA. frasco huevos y trufa.jpg" alt="AAA. frasco huevos y trufa.jpg" width="219" height="249" /></div>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ya para finalizar, un apunte m&aacute;s de advertencia, y un truco. La advertencia es que no hay una sola variedad de trufa negra sino muchas, y la intensidad de su sabor, y principalmente de su perfume, se ofrece en un amplio margen de gradaciones. La recolectada en invierno -hablamos siempre de trufa negra- es la mejor, de lo que se infiere que, para un consumo en fresco, sea mejor opci&oacute;n elegir una congelada, o enlatada, de invierno, que una fresca de la variedad de verano. En todo caso, una u otra siempre ser&aacute;n preferibles a las negras importadas de China que &uacute;ltimamente proliferan en nuestros mercados, much&iacute;simo menos arom&aacute;ticas que las nuestras, y a un precio considerablemente inferior.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ah, y el truco: si se deciden a comprar unas trufas, h&aacute;ganlo con antelaci&oacute;n suficiente a la previsi&oacute;n de su consumo, y aprovechen ese tiempo para guardarlas en un frasco grande de cristal, de esos de cierre herm&eacute;tico, con la compa&ntilde;&iacute;a de tres o cuatro huevos. Con poco m&aacute;s de doce horas ser&aacute; suficiente: ver&aacute;n que luego esos huevos, al cocinarlos, por ejemplo en tortilla francesa, realzan deliciosamente su sabor con un delicioso y sorprendente perfume...Buen provecho.</div>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description>
	<link><![CDATA[http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/public/post/trufa-excelsa-verruga-vegetal-14507.asp]]></link>
	<guid isPermaLink="true">http://www.abc.es/blogs/curiosidades-gastronomia/articolo.asp?articolo=14507</guid>
	<dc:date>2012-12-02T20:24:19+01:00</dc:date>
	<dc:creator>Manolo Méndez</dc:creator>
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	</channel></rss>