Contra la sal común, sentido común
Este tema me pilla bastante sensibilizado tras la fantástica acogida de la campaña #EsPorElla, -gracias a tod@s- con cientos de mensajes en twitter y varios blogs y empresas trabajando en un mismo sentido, la divulgación de medidas de andar por casa para cuidar nuestro hogar común, la Tierra.
Resulta que estos días de pronósticos de nieve es muy común ver en la televisión cómo unos entregados operarios de muchos ayuntamientos, entre ellos los de mi querida ciudad, Madrid, se afanan en preparar toneladas y toneladas de sal y de esparcirla en autopistas, carreteras y caminos asfaltados. La noticia se muestra como positiva, como algo que dichos responsables hacen por nuestro bien, que se preocupan de nosotros.
Pues bien, estas acciones para proteger nuestra seguridad, en realidad no son tan positivas. En algunos países, de hecho, estos ayuntamientos recibirían una buena multa. Países con mucha más nieve y hielo que el nuestro (EEUU, Alemania, Finlandia, Suecia, Austria, etc) lo tienen absolutamente prohibido o muy reducido el uso. En las calles de Berlín, en donde cada vecino es responsable de limpiar su portal, si te pillan echando sal, se te cae el pelo, te endosan una multa que te deja más frío que el hielo que intentas quitar.

La sal común no es buena para nada. Quizá para cocinar, y no en mucha cantidad. Hasta lo médicos lo dicen. Pero desde luego, para donde es veneno puro es para nuestro medioambiente. Tiene efectos secundarios muy dañinos, tanto para la vida vegetal como para nuestros acuíferos. Mata la vida por donde se esparce y, encima, muchas veces no es capaz ni de acabar con la nieve y el hielo, pues a menos de 5 grados bajo cero, echar sal en la carretera es como echar harina, su efecto no se nota, es prácticamente nulo.
Así pues, yo recomendaría a las autoridades que empiecen a pensar en alternativas, que las hay, y que es posible que sean algo más caras...a corto plazo, pues las pérdidas medioambientales, en fauna y flora y el destrozo de los acuíferos, son pérdidas por valor incalculable.
En el próximo post intentare repasar algunas de estas medidas alternativas, y a ver si llegan a oídos de algún responsable.
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Comentarios
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#1 Carlos - 03/02/2011 a las 13:43:38Hay dos soluciones: la primera sustituir la sal por gravilla, como tengo entendido que hacen en algunos países nórdicos simplemente para evitar patinazos, y la segunda pura y simple solidaridad comunal: que cada comunidad de vecinos o similar se ocupe de tener limpio su trozo de acera y calzada. Pero claro, eso de trabajar por el bien común en España no lo tenemos muy asumido: siempre esperamos que vengan papá Estado, Ayuntamiento o Comunidad a sacarnos las castañas del fuego.
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