Los diputados vuelven hoy de sus vacaciones parlamentarias con ánimos renovados, además de descansados (no todos, que siempre es injusto generalizar). Ha sido un mes y medio con el Parlamento prácticamente cerrado. ¿Quién tiene la culpa? En primer lugar, los que redactaron la Constitución y establecieron que enero, julio y agosto son meses inhábiles en el Congreso y el Senado. Después, los grupos parlamentarios, que no se ponen las pilas para enmendar ese sinsentido. Y también, el presidente del Congreso, José Bono, que no impulsa ninguna reforma y que pese a tener en su mano la facultad de convocar diputaciones permanentes en enero (el órgano que sustituye a los plenos), sólo lo ha hecho una vez, el 21 de enero, cuando el mes estaba ya vencido.
La semana promete en el Congreso, y el debate de mañana entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, también, aunque dure sólo cinco minutos. Eso es parlamentarismo. Hace 55 días que no se enfrentan cara a cara y cuando lo hacen apenas tendrán tiempo de saludarse y lanzarse un par de dardos envenenados. La semana que viene será el gran debate económico de la temporada. Miércoles, 17 de febrero: fecha clave. Zapatero comparece obligado, tras forzarle toda la oposición. Lo podían haber hecho en enero, pero estaban de vacaciones.
Una señoría me envía un “diccionario de la Z”, tan real como la crisis económica, para ir abriendo boca en este periodo de sesiones. Lo comparto aquí, para empezar con humor.
