
Recuerdo que en la gran final del mundial de Japón en el 2006, este equipo, nuestra selección de baloncesto, pasó por encima de Grecia tratándoles como a un equipo juvenil. Aquel día el jugador más importante de la historia de nuestro baloncesto, Pau, tuvo que ver el partido también más importante desde el banquillo, lesionado por darlo todo en la semifinal. Pero daba igual, todos sus compañeros le tuvieron al lado en la cancha y jugaron exactamente como lo venían haciendo todo el campeonato.
Por aquel entonces, el entrenador (Pepu, donde estas…) se había ganado el respeto y la confianza ciega de sus jugadores. Hoy no estoy muy seguro de que esto pase también, especialmente después de ver como juega equipo en todo el Europeo.
El que crea que con juntar más o menos a los mismos jugadores cada vez que hay un campeonato se va a conseguir el éxito, esta equivocado. Hay muchos condicionantes que pueden cambiar un equipo para mejor, o para peor. Por ejemplo, relegar a jugadores como Raul o Carlos Cabezas en los momentos importantes de cada partido creo que es un gran error, como podemos comprobar cada día.
Este equipo es excesivamente previsible, irregular, y dependiente de la inspiración de sus dos aleros Rudy y Navarro. No hay el gran equilibrio de antes entre el juego interior y el exterior, que jugabamos con paciencia. Pero sobre todo, la seguridad que se transmitía en cada partido, al que los rivales llegaban con la primera misión de evitar una derrota abultada, ha desaparecido y en su lugar vemos dudas y nervios contra equipos ya nos ven como a un equipo ganable.
Un equipo ganador siempre tiene las ideas claras, y los turcos han sabido en todo momento cómo jugarle a España, aprovechando al máximo sus recursos físicos, y el talento de Yliasova y Erden, que hoy han sido determinantes. Como viene siendo habitual en este Europeo, nos han jugado de tu a tu, basando su juego en equilibrar su potente juego interior, con el gran talento sus jugadores exteriores, y sin perder la compostura en ningún momento.
Así, las diferencias siempre han sido justas, esperando ese tirón definitivo que con nuestra selección siempre llegaba. En un final apretado todo puede pasar, y aunque la decisión de Scariolo de poner en manos de Llull el partido en la última jugada, es cuanto menos discutible, no creo que esta fuera la clave de nuestra derrota. Aspectos como una gran cohesión defensiva, seguridad ciega en la victoria, y claridad de ideas tácticas, son definitivos en momentos así y hasta esto empieza a fallar.
La derrota de hoy nos deja preocupados más que por el resultado, (nada definitivo, porque seguimos dependiendo de nosotros, con ganar a Polonia y Lituania) por las sensaciones, nada buenas que nos deja. Solo queda que los líderes tiren del carro. Más que nunca esperamos todos que suceda…no queremos quedarnos sin Eurocopa tan pronto. Dependemos de nosotros, aun, para ver a donde este equipo quiere llegar.
Apuntes:
- ¿Que jugador va a hacer de una vez de líder? Hace falta alguien asuma este papel con todas sus consecuencias, y no solo dentro de la cancha…
- Tunceri fue ayer un ejemplo de director de juego. Yo tomaría nota.
- Mumbru, Claver, Cabezas, Raul, Garbajosa…demasiados jugadores que son utilizados como meras comparsas.