
Al Real Madrid para luchar contra los grandes equipos, ya en esta parte de la temporada donde se empieza a jugar ser o no ser en cada competición, no le queda otra que apelar a la casta y el carácter. Porque por plantilla es todavía un proyecto.
La Copa del Rey precisamente lo que hizo fue situar claramente en que punto esta el equipo de Messina que lo pasa muy mal contra equipos mas hechos y que compiten con mas ritmo. Contra el Montepaschi los blancos solo se sintieron cómodos en el partido cuando entraron en guerra frontal en todo el campo, respondiendo a cada acción de los italianos sin complejos (demasiados contra el Barsa en la Copa), y es curioso que sean ahora Llull y Felipe (que vienen del proyecto anterior con dudas de responder en este), junto con el joven Tomic, la base que puede sostener a este equipo visto lo visto en Vistalegre ayer.
Llull y Felipe parecían dos bomberos que entran en una casa en llamas a rescatar una familia destinada a lo peor que se cuelgan de sus cuellos para salir de ese final escrito. Así fue como a fuerza de valentía y también mucho acierto, en el último cuarto el Real Madrid le dio la vuelta a un partido decisivo. Los triples de Llull, el trabajo de Felipe en la pintura y la aparición de Tomic como invitado inesperado, fueron determinantes para doblegar a un equipo mucho más físico y seguro de sus posibilidades. Pero a la larga hará falta algo mas que esto para andar por los play offs con garantías o llegar a una Final Four que solo tiene recuerdos del Madrid en el pasado siglo XX.
El Barsa, por el contrario, juega como un bloque sin fisuras que cada día es más consistente porque no para de ganar. Incluso jugando mal es capaz a base de oficio de sacar adelante un partido tan complicado como el del Panathinaikos, que se jugaba la vida en la competición. La gran virtud de este equipo es que siempre hay un jugador (cualquiera) que aparece para convertirse en decisivo. Suele ser Navarro en los finales de partido, pero el resto es igual de determinante de una u otra manera. Los conceptos de juego de Pascual los tienen tan asimilados que ya empiezan a jugar de memoria.