
Hace años que disfrutamos de una hegemonía en este deporte a nivel de selección que nos ha permitido disfrutar y mucho de los éxitos conseguidos, desde el oro en el mundial de Tokio en el 2006 a la reciente plata de los últimos juegos olímpicos.
Yo diría que la mayor virtud de este equipo ha sido hacernos sentir a todos participes de cada victoria porque transmitían una sensación de equipo no vista hasta entonces. Daba igual quien estuviera en pista, quien anotara, quien estuviera acertado o no. La sensación de grupo, con una meta final muy clara, era total.
Serbia siempre fue una potencia mundial ya desde la extinta Yugoslavia, que para mi conjuntó al mejor equipo de la historia de este continente en el europeo de Roma del 91. Logró reunir en ese campeonato, que por supuesto arrasó, por última vez a Petrovic, Kukok, Divac, Perasovic, Danilovic, Radja…etc, (fue un lujo jugar contra ellos) antes de la disgregación que sufriría tras este año el país. Desde entonces este equipo ha sufrido un prolongado declive con sequía de títulos. Pero hoy yo diría que algo empieza a cambiar en esta selección. Una nueva hornada de jugadores jóvenes con Velickovic y Kristic de lideres, juegan como un autentico equipo sin egoísmos, pero con una calidad manifiesta y sobre todo con hambre, mucha hambre de gloria. Hoy yo diría que han jugado un partidazo y han reivindicado su puesto en la elite.
En el partido se han invertido los papeles que hasta ahora desempeñaban estas dos selecciones. Y siento decir que España nos ha dejado malas sensaciones.
Algunos jugadores dan la sensación de no vivir el partido como uno solo, de ir por libre. Veo a esta selección de Scariolo, mal estructurada en el campo, encorsetada, y sin la frescura que empezó a ofrecer desde que Pepu (donde estas, amigo…) empezara a formar este grupo. Ayer no jugó con el carácter que nos tiene acostumbrados.
Hoy Ivkovic le ha ganado la partida a Scariolo de principio a fin. Yo diría que incluso desde el vestuario, viendo como han saltado al campo sus jugadores. Simplemente con dos conceptos defensivos Serbia acabó con la fluidez de nuestro juego ofensivo:
1-Una defensa bien planteada sobre los hermanos Gasol, que al jugar el balón siempre se encontraron con rápidos 2 contra1, y la eficaz rotación defensiva posterior nunca les permitió encontrar el pase correcto.
2- La presencia del pívot que defendía nuestro saque de fondo junto al base, para impedir sacar el balón en contraataque con facilidad, obligándonos a jugar casi siempre en estático.
Y aquí fracasamos estrepitosamente. Con unos porcentajes de tiro de 10% en tiros de tres y del 50% en libres es prácticamente imposible ganar si el otro equipo lo hace medianamente bien. Sin espacios para jugar, sin buena rotación de balón y acusando mucho la falta de rodaje de Pau, y la pobre dirección de equipo de Ricky, que estuvo demasiado en el campo (28min). Solo en algunas acciones aisladas de Navarro o Llull, y bajo la dirección de Raul, España ofreció un poco de resistencia a su rival cuando pudo correr.
Los serbios, por el contrario, jugaron un baloncesto inteligente, con fundamentos básicos pero efectivos (dividir y pasar) y sobre todo llevando el control del partido en todo momento. Hasta se permitieron el lujo de jugar con nuestra mejor arma, el contraataque con transiciones rápidas. Alcanzaron así una renta que llegó a los 20 puntos en el 3er cuarto y ya en el último se limitaron a administrar la diferencia como veteranos, bien ordenados por el maestro Ivkovik.
En definitiva, mal comienzo, pero esto es como termina y no como empieza. Este equipo se ha ganado nuestra confianza y se merece todo nuestro apoyo. Pero esto es un aviso serio. Esperemos también que vuelva cuanto antes Rudy y que Pau vaya cogiendo su forma rápido…
Apuntes:
-Quien le haya dicho a Ricky que es ya una estrella no le ayuda. A pesar de tener un gran potencial, tiene también muchas carencias (tiro exterior, ritmo de partido, experiencia...), y todo por demostrar. No hace jugar al equipo.
- Destacar el carácter y ganas de victoria que transmitieron Felipe Reyes y Sergio Llull. Ya podrían contagiar de esto al resto