Algunas de las cuestiones que planteábamos tras la decepción del último partido jugado con derrota ante Turquía, afortunadamente han tenido respuesta. Y positiva, lo que se ha traducido en una mejora radical del juego en la mayor parte del encuentro.
Principalmente una. Demandábamos un jugador que diera un golpe en la mesa para enderezar no sólo el juego del equipo, sino también la imagen que se estaba dando. Ese jugador no podía ser otro, no ha sido otro, que nuestro jugador franquicia Pau Gasol.
Tras un inicio de partido que nos hacía presagiar lo peor (no entiendo la relajación en la dirección de Ricky) , al terminar el primer cuarto, la ventaja en contra ya era de 9 puntos (15-24). Bastaron ocho minutos excelsos de Pau para que España cambiara el sino del partido (parcial de 23-0), y probablemente el del campeonato también. Sus números han sido los lógicos en él (19 puntos, 8 rebotes, 3 tapones en 24 minutos), y su presencia se ha multiplicado en otros apartados del juego que no aparecen en las estadísticas, pero que son definitivos: liderando, corriendo, ayudando, intimidando, dirigiendo…
A sus compañeros parecía que les había tocado la lotería y se contagiaron ofreciendo su mejor versión. Apareció por fin Garbajosa, anotando y aportando veteranía, Rudy y Navarro imposibles de contener en carrera, actuaron como puntas de lanza con triples y entradas que antes no entraban, y Raúl dirigiendo las operaciones en los mejores minutos.
Pero por encima de todos estos datos hay que resaltar detalles que nos devuelven el optimismo. El principal, del que derivan todos, es que España decidió por fin jugar como un grupo sin fisuras, heterogéneo, en el que todos aportaban, o al menos lo intentaban, lo mejor de si mismos. En la cancha o fuera de ella, y siempre disfrutando del juego, algo que echábamos de menos desde que empezó esta Europeo. Así, la defensa se movía como un solo hombre, con ayudas y rotaciones que provocaban malos tiros de los lituanos, lo que facilitó mucho correr y llevar el partido a nuestro terreno.
Bien es verdad que el rival de hoy, Lituania, clásico de lujo en Europa, está pasando por este campeonato sin pena ni gloria, añorando la ausencia irreemplazable de sus estrellas Siskauskas, Kaukenas, y Jasikevicius. Los valores en alza de este equipo Lavrinovic , Kleiza y el prometedor Kalnietis, no bastan para competir con los equipos mas fuertes del continente, por eso hoy aguantaron hasta que España ofreció su mejor versión.
Los nuestros así recuperan la alegría y la moral necesaria para volver a creernos capaces de todo, pero no olvidemos todavía que tenemos altibajos en el juego y que entramos en la fase decisiva. Yo diría que el rival no importa si jugamos como hoy, aunque la prudencia nos dice que cada partido a partir de ya es una final.
Anotaciones:
- Los mejores momentos del partido con Raúl. ¿Por qué Scariolo sólo lo mantiene en pista 10 escasos minutos?
- Claver, titular en todos los partidos de preparación, esta definitivamente fuera de la rotación de banquillo. Igual que Cabezas. Espero que no los necesitemos en algún momento clave…