Periodismo latinoamericano: más censura, más riesgo

El exhaustivo informe "Ataques a la prensa", del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), por sus siglas en inglés), expone desde su prólogo un asunto que, en el nivel latinoamericano, no es menor: las instituciones están fracasando en sus loables intentos de defender y proteger la libertad de expresión, frente al avance del poder político y del crimen organizado de silenciar a los periodistas independientes.
El informe que reporta los factores que obstaculizan el trabajo del periodismo destaca, en su apartado latinoamericano, que a décadas de democratizarse la región, se está produciendo un lamentable regreso a la censura, que asoló a la prensa libre durante las dictaduras que en décadas pasadas se enseñorearon con la región. También se han incrementado los casos de presiones gubernamentales, las intimidaciones y asesinatos a manos del crimen organizado, y las interferencias del Poder Judicial en la labor periodística en varios países de la región.
Los mecanismos, sofisticados en algunos países, más burdos en otros, van desde el abuso de los recursos estatales para acallar a los medios de comunicación críticos con el poder político, hasta la violencia contra periodistas, pasando por la censura, la autocensura y la creación de un clima de impunidad constante.
En ese escenario diverso pero bastante similar en los métodos que se aplican desde el poder político, los periodistas latinoamericanos ejercen su oficio con la convicción de ser testigos de los hechos de su tiempo.
México, Venezuela, Brasil y Colombia son los países en los que la violencia contra periodistas ha generado las intervenciones más urgentes de los organismos que defienden la libertad de expresión, con resultados bastante débiles.
En tanto, en la Argentina (un país donde el último crimen de un reportero, José Luis Cabezas, generó un antes y un después en la relación del poder político y los medios) las presiones a los grupos mediáticos y a los periodistas adquiere una preocupante virulencia verbal. Sólo comparable a la que existe en Venezuela contra los medios.
Desde la inadmisible confiscación de televisoras privadas en Venezuela, con la persecución de sus dueños, lo que ha motivo que varios de ellos se exiliaran en los Estados Unidos, hasta las estrategias del gobierno argentino para debilitar al Grupo Clarín y, como consecuencia, a la prensa de referencia en la Argentina, la región se encuentra, como nunca antes, frente al desafío de consolidar verdaderas democracias con una verdadera prensa independiente, o sostener proyectos autoritarios de poder con fachadas democráticas y medios de comunicación acólitos.
Venezuela, Ecuador y Argentina forman en este sentido un bloque parejo. México y Colombia podrían asimilarse en la compleja situación que vive la prensa frente a los ataques del crimen organizado y el narcotráfico, y en Brasil los casos de interferencia judicial se asemejan a los de la Argentina, con crímenes de periodistas que destapan casos de corrupción en la clase política.
Si algo ha avanzado en los últimos dos años en la región en una lógica binaria y temeraria que, a partir de la creación de medios afines al gobierno de turno, exacerban una falsa polarización entre los medios "críticos" y los medios "alineados" con un determinado proyecto político, olvidando al periodista profesional cuya misión es ser testigo de los acontecimientos de su época y contar la historia a la opinión pública.
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Comentarios
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#1 mael - 16/02/2011 a las 09:39:14mala leche...se nota el peso de las grandes corporaciones mediaticas como para escribir esta mentira, seria mejor interiorizarse antes de hablar de restriciones a la libertad de prensa
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