Ahora Matatu a África en:
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Sumergidos en plena vorágine haitiana, las últimas semanas han servido, de nuevo, para despertar a ese Gólem mediático que alimenta su historia de cifras mortales.
De las 200.000 bajas que inicialmente servía el Gobierno de Puerto Príncipe, se ha pasado a las 120.000 actuales; todo ello bajo la cautivadora tendencia a desdibujar la muerte bajo la mayor cantidad de ceros posible.
Una práctica a la que tristemente estamos acostumbrados.
La pasada semana, un informe de la universidad canadiense
Simon Fraser -patrocinado por los Gobiernos de Reino Unido, Noruega, Suecia y Suiza- denunciaba que la cifra de 5,4 millones de muertos que generalmente se atribuye al conflicto del Congo (y su posguerra) es “demasiado elevada”.
Para sus analistas, el número original calculado por el
Comité Internacional de Rescate debería ser reducido a la mitad, ya que “muchas de estas muertes” habrían tenido lugar al margen de la existencia o no de un enfrentamiento armado.
Así que con estos nuevos datos sobre la mesa uno se queda más tranquilo. Dos millones menos de muertos para una guerra cuyas víctimas -obra o no de machetes- quedan igual de olvidadas.
Con disciplinas tan apasionantes como el
curling -uno de los pocos deportes que conozco en el que los jugadores pueden beber alcohol mientras lo practican- o el
skeleton, los próximos Juegos Olímpicos de invierno en
Vancouver parecían destinados a contar con una audiencia similar a la de los programas de teletienda.
Sin embargo, un africano de emotivo traje, Kwame Nkrumah-Acheampong, parece empeñado en demostrar lo contrario.
Hasta hace cuatro años, este ghanés de 34 primaveras y cuyo apodo -Snow Leopard-, recuerda a cierto
sistema operativo, era un simple guía de safari que nunca antes había visto la nieve. Pero tras un duro entrenamiento en las montañas de Escocia, Kwane logró el pasado año convertirse en el primer esquiador de su país en clasificarse para una cita olímpica.
Así que desde este blog les recomiendo que durante el próximo mes reserven unos segundos de su tiempo para apoyar a Snow Leopard. Su traje se lo merece.
En estos días en los que mis compromisos navideños me han impedido atender como debiera el blog, Kenia ha experimentado un similar proceso de letargo y colapso institucional.
El motivo no se debe a la irrupción de una nueva crisis económica -el continente ya vive de por sí una endémica- sino la huelga emprendida por el sector de nuestros queridos
matatus.
Sus conductores -controlados en su mayoría por la mafia de los
mungiki- se quejan de la extorsión que sufren por parte de las autoridades policiales, así como del alto precio de los sobornos que deben pagar.
Así que dada la situación, desde el pasado lunes el centro de Nairobi se encuentra tomado por decenas de personas que son incapaces de costearse la llegada a sus puestos de trabajo o viviendas.
Y todo ello, por apenas 20 céntimos de euro.
* La imagen pertenece a
Walter Astrada, quizá uno de los mejores fotógrafos actuales; mientras que el retratado es Denguito, de Payasos sin Fronteras, durante su mision en Congo
A tan sólo unos días de finalizar el año, resulta conveniente entonar el “mea culpa” por aquellas grandes historias que durante 2009 apenas han tenido su espacio en los medios.
Crónicas, como las de Sur Sudán -una región rica en hidrocarburos/pobre en derechos humanos, y que en 2011 afrontará un referéndum para su independencia- que han resultado invisibles a los ojos del mundo.
Los números son demoledores. International Crisis Group
denunciaba hace tan sólo unos días que al menos 2.500 personas resultaron fallecidas durante 2009 en los enfrentamientos tribales -instigados por Jartum- registrados en su mayor parte en la provincia de Jonglei.
De igual modo, Médicos Sin Fronteras señalaba en un reciente informe que cerca del 75% de la población de Sur Sudán no tiene acceso a las mínimas garantías sanitarias; unas carencias acrecentadas, en parte, debido al incremento de los ataques del
Ejército de Resistencia del Señor ugandés durante el pasado año.
Pero en una crisis sentenciada a palidecer bajo la mediática Darfur -aunque el número de víctimas de ésta sea menor-, de momento las muertes de Sur Sudán seguirán siendo ajenas.
Reconozco que uno de los líderes africanos a los que más admiro es
Desmond Tutu. Su lenguaje políticamente incorrecto, lo cierto es que nunca ha dejado indiferente a nadie. Y menos en un país como Suráfrica.
Así que dada la actual crisis que atraviesa la prensa no resulta extraño que algunos diarios se hayan encomendado a esta figura casi divina para salvar su tirada.
Aunque esta vez no se trate de una entrevista de gran formato con explosivas declaraciones sobre el fin del apartheid o el Gobierno de Zuma. En los últimos días, el diario británico The Guardian regala a sus lectores un papel para envolver regalos diseñado por el arzobispo surafricano, en una artística campaña navideña que ya bate récords de ventas.
Este año, más que nunca, la Navidad británica viene con sorpresas.
prensa;
tutu;
zuma;
Naciones Unidas
acaba de anunciar que al menos 5 millones de etíopes necesitarán ayuda humanitaria urgente a comienzos de 2010, dada la prolongada sequía que atraviesa el país.
El coste del operativo, que rondará los 270 millones de dólares, se une a los 170 que ya entregó el organismo el pasado mes de octubre.
Pero en un Estado asolado por conflicto olvidados como el de
Ogaden, esta nueva crisis es la menor de las preocupaciones del Gobierno de Meles Zenawi.
Desde finales de la década de los 70, decenas de miles de civiles han muerto en esta región del este del país en los enfrentamientos registrados ente el Ejército y los rebeldes del Frente para la Liberación Nacional de Ogaden. Una lucha por el petróleo -abundante en esta zona fronteriza- y que influye de forma directa al actual enfrentamiento entre Somalia y Eritrea. Aunque apenas goce de su cobertura mediática.
Menos mal que gracias a la BBC todavía
podemos disfrutar del romanticismo de aquellas viejas guerras etíopes, carentes de hidrocarburos.
eritrea;
etiopía;
ogaden;
petróleo;
somalia;
zenawi;
Desde el pasado 17 de noviembre, con cada ejemplar de la prensa local keniana se entrega una copia del borrador de la nueva Constitución que deberá ser aprobada en 2010.
De momento no conozco a nadie que se la haya leído, pero lo cierto es que no hay tertulia televisiva (ni de bar) en la que no se produzcan sesudas reflexiones sobre el tema.
Una paradoja que no debe resultarnos ajena ya que nuestro país también es especialista en ratificar textos -como el Tratado europeo- hasta con un 77% de los votos, sin haber abierto sus páginas (mis sinceras felicitaciones a quien sí lo hiciera y aún contara con ganas de aprobarlo).
Sin embargo, la “culpa keniana” es, si cabe, menor. El borrador tan sólo se encuentra disponible en los idiomas oficiales, swahili e inglés, lo que relega su conocimiento a buena parte de la población que sólo habla lengua tribales como el luo o el pokot. Pese a ello, y al contrario que en España, la falta de lectura de cualquier texto político provoca entre su población la total desconfianza hacia las clases dirigentes.
En 2005, otra consulta similar fue rechazada por el 57% de los votantes. Aunque en esta ocasión el resultado podría diferir en cierta manera gracias a la crítica inherente del texto.
En caso de aprobarse, el nuevo tratado limitará los poderes de la omnipotente figura presidencial, así como descentralizará el Gobierno desde Nairobi a las diferentes regiones del país. Una medida que pretende reducir la crispación política que atraviesa el Estado africano y que desembocó en la ola de violencia post electoral de 2007.
Los kenianos tienen hasta finales de este año para decidir su aprobación, pero si ustedes no tienen nada mejor que hacer hoy les aconsejo
una breve lectura.
kenia;
kibaki;
luo;
pokot;
swahili;
La televisión keniana es uno de esos placeres culturales que la mayor parte de los que vivimos en el país disfrutamos con cierto goce masoquista.
Plagada de “culebrones” de corte filipino o nigeriano, su oferta audiovisual cuenta también con algunas excepciones que, al menos, demuestran cierto atrevimiento en su crítica social.
Éste es el caso de
XYZ Show, un programa satírico creado por Godfrey "Gado" Mwampembwa y que, al estilo de los
Les Guignols franceses, ridiculiza a la clase gobernante.
Es cierto que en el último año el programa ha recibido decenas de llamadas exigiendo su retirada inmediata por el alto contenido difamatorio de sus personales (todos ellos caricaturas de la política africana). Pero cada vez que lo veo, recuerdo a cierto keniano que entre cervezas me confesaba que "lo único en esta vida que jamás podrán cancelar, son las ganas de reírse del poder establecido".
kibaki;
odinga;
televisión;

Desde hace meses, su caso ya no es utilizado como arma arrojadiza entre oposición y Gobierno, ni ofrece titulares explosivos que estremezcan a la opinión pública. Quizá por ello, Amanda Lindhout, periodista canadiense se 28 años, se encuentra retenida en Somalia sin que ninguna institución haga nada por liberarla. Junto al fotógrafo australiano Nigel Brennan, la reportera fue secuestrada el 23 de agosto de 2008 en una pesadilla que se prolonga durante más de un año y en la que incluso, podría haber sufrido un embarazo debido a las numerosas violaciones de sus captores.
Actualización 25/11 Amanda Lindhout y Nigel Brennan
fueron liberados hoy en Somalia. Quince meses después, se pagaron los 665.000 euros que sus secuestradores pedían como rescate.
brennan;
lindhout;
somalia;
Anarquía y Estado fallido. Conceptos generalmente utilizados para culpabilizar a la carencia de Gobierno central del actual conflicto que atraviesa Somalia.
Aunque, lo cierto, es que fue su creación y no su ausencia quien desencadenó el caos.
Como señala Benjamin Powell, miembro del “Independent Institute”, tras la caída del dictador Siad Barre en 1991, la promesa de la llegada de la “democracia” por parte de Naciones Unidas, así como la creación de diversos Gobiernos de Transición Federales, tan sólo han desestabilizado a un “pseudo país” regido por clanes y que jamás estuvo acostumbrado a estas luchas de poder desiguales, ya que históricamente no tenían el poder moral ni legal para imponerse entre ellos.
El analista político Spencer Heath MacCallum compara esta situación con el mito griego del “juicio de Paris”. Cuando Zeus organizó un banquete en honor a Peleo y Tetis, excluyó de él a Eris. Ante este desafío, la “diosa de la discordia” envió a la fiesta una manzana dorada con la inscripción: “para la más bella”.
Tres diosas -Hera, Atenea y Afrodita- la reclamaron para sí, dejando la elección al joven Paris.
Al margen de reflexiones sobre mitología y su influencia en el pensamiento post moderno, lo importante de la historia es que este simple conflicto de intereses sirvió de preludio a la Guerra de Troya.
Para MacCallum, la situación de la actual Somalia es similar. En un Estado que jamás ha gozado de identidad propia y en el que ningún clan disponía de autoridad de gobierno, basta con introducir la semilla del poder para que sus actores -clanes, milicias islamistas de Al Shabab y fuerzas pro occidentales- se desestabilicen.
Los datos son concluyentes. Un estudio realizado en 2006 por el economista Peter Leeson que comparaban los últimos años de Gobierno de Siad Barre (1985–1990) con el apogeo de la “anarquía” somalí (2000-2005) arrojaba los siguientes resultados:
-La esperanza de vida aumentó de 46 a 49 años.
-La población que vivía en extrema pobreza (menos de un dólar al día) se redujo del 60 al 43,2%.
-La mortalidad infantil pasó de 152 por mil nacimientos a 115.
-La población que contaba con acceso a las mínimas garantías sanitarias aumentó del 18 al 23%.
Y todo ello, bajo la más absoluta anarquía.
anarquía;
somalia;
Poco importa que la archifamosa abuela keniana de Barack Obama, convertida ya en un “freak” más del papel couché africano, ni siquiera goce de lazos consanguíneos con el mandatario estadounidense –Sarah es, tan sólo, la tercera mujer del abuelo del presidente- ni que a 15 altos cargos del Gobierno de Nairobi se les haya vetado la entrada a territorio estadounidense dada su más que plausible violación de los derechos humanos.
La “tierra de los ancestros del presidente” –Kogelo- comenzará en los próximos días la construcción del “Obama Cultural and Leadership Centre”, un pseudocentro cultural dedicado a la figura del Nóbel de la Paz.
Aunque es cierto que su coste -1,3 millones de euros- parece ciertamente excesivo para una país que sufre una de las peores sequías de la última década, no nos escudemos en la pura demagogia y disfrutemos del acontecimiento.
Porque todo superhéroe se merece, al menos, contar con su propio parque temático.
kogelo;
obama;
En Suráfrica, hay dos formas de ser o parecer gracioso.
La primera es la practicada por el presidente del país, Jacob Zuma, elegido hace seis meses en el cargo y cuyo humor roza la pura mezquindad. En 2006 fue acusado por la hija -seropositiva- de un compañero de partido de haberla violado en repetidas ocasiones. Un juicio, en el que Zuma ofreció, entre otras, sus "divertidas" teorías de cómo una simple ducha tras el acto sexual “consentido” evitaba el contagio del sida.
El segundo tipo de cómico es Jonathan Shapiro, uno de los mejores humoristas gráficos del continente y cuyo alias, “Zapiro”, se ha convertido en el principal azote de la clase dirigente surafricana.
Zapiro, de 51 años, fue demandado el pasado año, precisamente, por denunciar estos hechos en una caricatura que mostraba, tanto al propio Zuma, como a varios de sus principales apoyos (entre otros, Julius Malema, presidente de las juventudes del ANC) ayudándole a violar a la Diosa Justicia.
Una nueva muestra, de que la clase política carece de sentido del humor. Al menos, del que no es practicado por ellos.
suráfrica;
zuma;
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