El Astrolabio

Golpe

Lo más llamativo de todo es el desprecio de los independentistas al juego democrático y a las leyes. Pobre Cataluña, para la que no se divisan horizontes despejados

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Sobre el problema catalán está escrito todo pero, como se agrava de día en día, habrá que insistir en lo obvio, ya que malos tiempos son aquellos en que hay que subrayar lo evidente. Los sediciosos catalanes perpetraron ayer el primer acto de un golpe de Estado. Invocando la democracia, protagonizaron un episodio profundamente antidemocrático. Bajo la apariencia de moderación, son unos desmedidos en busca de bronca. Se trata, en definitiva, de un dislate que solo cabe enfrentar de dos maneras: o mediante la intervención de la autonomía con la graduación que el actual Gobierno considere más eficaz, o desde una apariencia de debilidad que inquieta a millones de ciudadanos que no entienden cómo esto pudo llegar tan lejos. Lo más llamativo de todo es el desprecio de los independentistas al juego democrático y a las leyes. Pobre Cataluña, para la que no se divisan horizontes despejados, pero cada pueblo tiene la suerte que se merece, cuando se entrega a políticos carentes del más elemental credo democrático. No se puede permitir tal desbarajuste, y el Estado no puede inhibirse ante amenazas ciertas contra la unidad de España.