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Hemeroteca / 25 Aniversario

La historia del Muro de Berlín, en ocho preguntas

Día 09/11/2014 - 05.33h

¿Sabes cuándo se construyó? ¿Y cuál era su finalidad? ABC te da todas las claves sobre la tapia de la vergüenza que dividió a Alemania y al mundo

1¿Qué sucedió con Berlín tras la II Guerra Mundial?

Miguel Berrocal
Enero de 1990. Alemanes festejando la caída del Muro de Berlín.

Ocho de mayo de 1945. Tras una dura contienda en las mismísimas calles de Berlín –la que en su día fue la capital del Reich- ya no quedaba nada de la gran ciudad edificada por Adolf Hitler poco tiempo antes. Los balcones en los que en su día ondeaban las orgullosas banderas con la esvástica no eran más que ruinas y, por las calzadas, ya no desfilaban los miembros de las SS, sino soldados soviéticos con gruesos chaquetones marrones y fusiles Mosin-Nagant.

Mientras, a miles de kilómetros -en Reims (Francia)-, el que por entonces era el máximo representante de Alemania tras el suicidio del «Führer», el general Jodil, estampaba su rúbrica en un documento con el que declaraba la capitulación de Alemania sin condiciones. Apenas seis años después del comienzo de la contienda, y únicamente doce desde que el nazismo había tomado el poder, había terminado la Segunda Guerra Mundial.

Tras la capitulación nazi todo era júbilo entre los aliados, quienes vieron cómo, de una vez por todas, habían acabado con el «Führer». Sin embargo, este final de cuento de hadas también significó el inicio de una historia de terror para muchos germanos ya que, además de terminar con la tiranía de Hitler y su séquito, los vencedores de la guerra tampoco estaban dispuestos a hacer ascos a las riquezas que les ofrecían las ciudades alemanas.

Así pues, los libertadores –como se hacían llamar a sí mismos los aliados- no tardaron en tomar medidas drásticas contra la nación. La primera fue la más contundente: Alemania debía pagarles unas cuantiosas «reparaciones de guerra» por haber sido los artífices de la contienda al atacar Polinia. El término (eufemístico donde los haya) significaba básicamente que exprimirían hasta la saciedad el país y a sus gentes. Una réplica del tratado de Versalles firmado contra ellos tras la Primera Guerra Mundial.

Pero no era la única medida que se iba a tomar. Así pues, los representantes de los tres países que habían combatido más duramente contra el nazismo (U.R.S.S., Gran Bretaña, y Estados Unidos) no tardaron en reunirse tras la guerra con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el destino de Berlín y de sus millones de ciudadanos. Se podría decir que estaban ansiosos por repartirse la tarta que tan duramente habían ganado a base de fusiles y soldados.

Eso, fue lo que sucedió en las conferencias de Yalta y Postdam, donde se llegó al acuerdo de separar Berlín en varios sectores. Una decisión muy salomónica. «El territorio fue dividido en cuatro zonas de demarcación, administradas por la URSS, EE.UU., el Reino Unido y Francia respectivamente», explica el historiador Carlos Sanz Díaz en su tesis «España y la República Federal de Alemania (1949-1966) Política, económica y emigración, entre la Guerra Fría y la distensión».

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