La historia del Muro de Berlín, en ocho preguntas
Enero de 1990. Alemanes festejando la caída del Muro de Berlín. - Miguel Berrocal
25 Aniversario

La historia del Muro de Berlín, en ocho preguntas

¿Sabes cuándo se construyó? ¿Y cuál era su finalidad? ABC te da todas las claves sobre la tapia de la vergüenza que dividió a Alemania y al mundo

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¿Sabes cuándo se construyó? ¿Y cuál era su finalidad? ABC te da todas las claves sobre la tapia de la vergüenza que dividió a Alemania y al mundo

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  1. ¿Qué sucedió con Berlín tras la II Guerra Mundial?

    Enero de 1990. Alemanes festejando la caída del Muro de Berlín.
    Enero de 1990. Alemanes festejando la caída del Muro de Berlín. - Miguel Berrocal

    Ocho de mayo de 1945. Tras una dura contienda en las mismísimas calles de Berlín –la que en su día fue la capital del Reich- ya no quedaba nada de la gran ciudad edificada por Adolf Hitler poco tiempo antes. Los balcones en los que en su día ondeaban las orgullosas banderas con la esvástica no eran más que ruinas y, por las calzadas, ya no desfilaban los miembros de las SS, sino soldados soviéticos con gruesos chaquetones marrones y fusiles Mosin-Nagant.

    Mientras, a miles de kilómetros -en Reims (Francia)-, el que por entonces era el máximo representante de Alemania tras el suicidio del «Führer», el general Jodil, estampaba su rúbrica en un documento con el que declaraba la capitulación de Alemania sin condiciones. Apenas seis años después del comienzo de la contienda, y únicamente doce desde que el nazismo había tomado el poder, había terminado la Segunda Guerra Mundial.

    Tras la capitulación nazi todo era júbilo entre los aliados, quienes vieron cómo, de una vez por todas, habían acabado con el «Führer». Sin embargo, este final de cuento de hadas también significó el inicio de una historia de terror para muchos germanos ya que, además de terminar con la tiranía de Hitler y su séquito, los vencedores de la guerra tampoco estaban dispuestos a hacer ascos a las riquezas que les ofrecían las ciudades alemanas.

    Así pues, los libertadores –como se hacían llamar a sí mismos los aliados- no tardaron en tomar medidas drásticas contra la nación. La primera fue la más contundente: Alemania debía pagarles unas cuantiosas «reparaciones de guerra» por haber sido los artífices de la contienda al atacar Polinia. El término (eufemístico donde los haya) significaba básicamente que exprimirían hasta la saciedad el país y a sus gentes. Una réplica del tratado de Versalles firmado contra ellos tras la Primera Guerra Mundial.

    Pero no era la única medida que se iba a tomar. Así pues, los representantes de los tres países que habían combatido más duramente contra el nazismo (U.R.S.S., Gran Bretaña, y Estados Unidos) no tardaron en reunirse tras la guerra con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el destino de Berlín y de sus millones de ciudadanos. Se podría decir que estaban ansiosos por repartirse la tarta que tan duramente habían ganado a base de fusiles y soldados.

    Eso, fue lo que sucedió en las conferencias de Yalta y Postdam, donde se llegó al acuerdo de separar Berlín en varios sectores. Una decisión muy salomónica. «El territorio fue dividido en cuatro zonas de demarcación, administradas por la URSS, EE.UU., el Reino Unido y Francia respectivamente», explica el historiador Carlos Sanz Díaz en su tesis «España y la República Federal de Alemania (1949-1966) Política, económica y emigración, entre la Guerra Fría y la distensión».

  2. ¿Cómo eran las relaciones entre la URSS, los EE.UU., Gran Bretaña y Francia?

    Los presidentes de las fuerzas aliadas, Winston Churchill (Reino Unido), Franklin D. Roosvelt (EE.UU.) y Iósif Stalin (URSS), se reunen en la Conferencia de Yalta.
    Los presidentes de las fuerzas aliadas, Winston Churchill (Reino Unido), Franklin D. Roosvelt (EE.UU.) y Iósif Stalin (URSS), se reunen en la Conferencia de Yalta. - ARCHIVO ABC

    Tras la división de Berlín, la lógica decía que la situación marcharía sobre raíles. Pero nada más lejos de la realidad, pues la tensión estaba a punto de aflorar nuevamente. ¿La razón? De los cuatro países que administraban la ciudad (URSS, EE.UU., Gran Bretaña y Francia) los soviéticos eran unos invitados no deseados por su ideología comunista. Mala noticia para el viejo Iósif.

    De hecho, lo de Estados Unidos y los soviéticos en plena Segunda Guerra Mundial no había sido más que un romance de verano motivado por un enemigo común. El ejemplo claro es que –durante la contienda- la Casa Blanca sólo se decidió a ceder a Stalin armamento y equipo militar cuando Hitler atacó, cuchillo entre los dientes y con más odio a lo ruso que cabeza, a la URSS. Anteriormente, más que cordialidad y compañerismo, lo que había era una increíble tensión entre ambos. Sin embargo, y como se suele decir, «el enemigo de mi enemigo es mi amigo».

    No obstante, esa máxima duró exactamente hasta que Hitler se pegó un tiro en la cabeza. En ese momento la amistad entre yanquis y soviéticos se fue desvaneciendo poco a poco, pues los primeros recelaban del comunismo, y, los segundos, del capitalismo. La situación se recrudeció en Berlín, donde los hombres de Stalin se sintieron rodeados por franceses, británicos y norteamericanos. Parecía que iba a ser sólo cuestión de tiempo que las «relaciones cordiales» saltaran por los aires y comenzaran las bofetadas.

  3. ¿Cómo se crearon la República Federal Alemana y la República Democrática de Alemania?

    Soldados frente a la Puerta de Brandeburgo
    Soldados frente a la Puerta de Brandeburgo - ARCHIVO ABC

    Además de la escalada de tensión que se sucedía poco a poco en Berlín, el escenario se puso todavía peor en 1948, año en que a los aliados se les ocurrió la feliz idea de crear una nueva moneda común para sus respectivas zonas de ocupación: el «Deutschemark». Esta medida sorprendió soberanamente al ya anciano Stalin. Hastiado, y viendo como el capitalismo se acercaba en forma de dinero hacia su bello paraíso comunista, decidió aislar el Berlín occidental para, a la larga, intentar tomar el total de la capital.

    «Esto provocó que la Unión Soviética cerrase las comunicaciones terrestres con Berlín el 24 de Junio de 1948. Ante esta decisión, los aliados iniciaron una serie de viajes en avión para suministraron víveres a la población de Berlín que se encuadraba en sus zonas de ocupación. De esta forma se comenzó a realizar el puente aéreo sobre Berlín, ante el cual las autoridades de la URSS no hicieron nada para defenderse», explica el historiador Marcos Ferreira Navarro en su dossier «La división de Alemania y el Muro de Berlín».

    Mediante este puente aéreo –que duró once meses y en el que tomaron los cielos nada menos que 275.000 vuelos cargados con víveres, carbón y petróleo- Estados Unidos logró abastecer la zona norteamericana de Berlín y dar un buen portazo en las narices a Stalin. Viendo la inutilidad del bloqueo, los soviéticos no tuvieron más remedio que retirarlo el 12 de mayo de 1949.

    Poco después (el 23 de mayo), y con una irritación considerable tras haberse visto obligados a dejarse el «cash» en gasolina de avión, las regiones alemana, francesa y británica se unieron en la denominada República Federal Alemana (RFA). «La U.R.S.S. reaccionó en octubre con el establecimiento en su zona de ocupación de la República Democrática de Alemania (RDA)», destaca, en este caso, la Junta de Comunicación de Castilla la Mancha en su dossier «Noviembre. Berlín». Así fue como, finalmente, se materializó la división de la capital.

  4. ¿Cómo y cuándo se construyó el muro?

    Construcción del muro de Berlín
    Construcción del muro de Berlín - ABC ARCHIVO

    Ante la inmensa oleada de alemanes de la RDA que huían de la zona comunista de Berlín hacia la Occidental, el gobierno soviético –materializado en el Partido Socialista Unificado de Alemania- tomó la drástica decisión de levantar un gigantesco muro que dividiera la ciudad en dos. Para el grupo político era primordial evitar la fuga de cualquier habitante pues, además de que por entonces el sistema pasaba por una fuerte crisis económica y necesitaba mano de obra, no era bueno para la moral ciudadana que los vecinos hicieran el petate y se marcharan para abrazar el capitalismo.

    Por ello, y a pesar de que hacía pocos meses que el presidente del Consejo de Estado de la RDA había declarado que nadie quería «construir un muro», el ejército tomó las calles la noche del 12 de agosto de 1961 para, bajo el más estricto secreto, levantar el «muro de Berlín» o «muro de la vergüenza». Para poder edificarlo, los entre 40.000 y 55.000 operarios contratados –según otras versiones, obligados a trabajar-, colocaron decenas de paneles de hormigón, ladrillos e, incluso, más de un rollo de alambre de púas a modo de disuasión.

  5. ¿Cuáles eran las características del Muro de Berlín?

    Imagen actual del muro de Berlín
    Imagen actual del muro de Berlín - ASOCIATED PRESS

    Para evitar las presuntas agresiones de la República Federal Alemana (RFA), la República Democrática de Alemania (RDA) construyó el muro alrededor de la zona de Berlín que pertenecía a la URSS La extensión de la tapia fue de unos 155 kilómetros, 43 de ellos pertenecientes a la frontera entre el territorio capitalista y la región comunista. En su elaboración participaron entre 40.000 y 55.000 trabajadores y policías (los cuales protegieron la frontera durante las labores de edificación).

    Los operarios manejaron unos 45.000 bloques de cemento de 2.750 kilogramos cada uno y con unas medidas de 3,60 por 1,20 metros. Una vez que se erigió, la tapia se podía atravesar únicamente mediante ocho pasos y vías que permitían el acceso de la zona oriental a la occidental, y sólo seis que permitían viajar de la RDA hacia la zona capitalista de la ciudad.

  6. ¿Cuáles eran las medidas de seguridad usadas por la RDA para proteger la frontera?

    Sistemas de seguridad de la RDA en el muro de Berlín
    Sistemas de seguridad de la RDA en el muro de Berlín - archivo abc

    Además del muro de Berlín, los constantes intentos de fuga de los ciudadanos de la zona comunista provocaron que la URSS destinara multitud de recursos económicos para asegurar la frontera. La primera medida fue prematura y consistió en la creación de una tapia interior separada varios metros de la original. Posteriormente, al observar que los saltos eran usuales, se instalaron también zonas de seguridad en el espacio que había entre ambas paredes de hormigón. Estos lugares fueron denominados con el nombre poco halagüeño de «franjas de la muerte» y fueron usados por los policías soviéticos para ejercer labores de vigilancia.

    Pero ese solo era el principio. En las «franjas de la muerte» se instalaron focos elevados que permitían a los guardias observar si alguien pretendía pasar de un lado a otro de Berlín. A su vez, este espacio se llenó de arena para que las autoridades de la República Democrática de Alemania (RDA) pudieran ver las huellas dejadas por los intrusos y llegaran fácilmente hasta ellos. Dentro de este espacio había, además, 302 torres de vigilancia coordinadas por un centro común de mando y, delante de ellas, se podían encontrar 270 espacios protegidos por policías con perros.

    A su vez, frente a esta zona de defensa (la cual era denominada «camino de patrullaje») se encontraba una valla conectada a una alarma y, en algunos casos, algún que otro búnker. Curiosamente, mientras que había regiones que parecían una prisión de máxima seguridad, había otras (las que no limitaban con el Berlín capitalista) que únicamente contaban con una simple verja.

    Para terminar, las «franjas de la muerte» eran patrulladas durante 24 horas por policías a bordo de vehículos. Éstos contaban con armas cortas, fusiles y ametralladoras. Curiosamente, y aunque la ley permitía a las autoridades fronterizas disparar en contadas ocasiones, no era raro que aquellos que acababan con la vida de un fugitivo fueran premiados por sus superiores.

    A pesar de ello, las normas eran tajantes. «Según una orden del Ministerio de Defensa de la RDA de octubre de 1961, se podía hacer uso de las armas de fuego "para detener a personas que no acatasen las órdenes de los guardias fronterizos que se habían identificado como tales, es decir, que no se detuviesen tras los avisos verbales o los disparos de aviso de los guardias, sino que claramente intentasen pasar la frontera de la RDA” y “cuando no existía otra alternativa para detener al fugitivo”», explica la Oficina de Turismo de Berlín.

  7. ¿Cuántas personas murieron tratando de escapar de la RDA?

    La primera víctima del muro de Berlín: un policía germano oriental recoge el cuerpo sin vida del joven Peter Fechter
    La primera víctima del muro de Berlín: un policía germano oriental recoge el cuerpo sin vida del joven Peter Fechter - ARCHIVO ABC

    Tras la construcción del muro fueron miles los que, arriesgando la vida, trataron de escapar de la República Democrática de Alemania (RDA). Los primeros intentos de fuga se sucedieron cuando las personas cuyas casas se encontraban cerca de la tapia saltaron desde las ventanas con intención de superarla. Para mala suerte de aquellos que querían dejar a Stalin atrás, el sistema no duró mucho, pues estas improvisadas salidas hacia la libertad fueron tapiadas en cuestión de horas.

    Una vez eliminado dicho método, la única opción de escapar de las garras de la región fue saltar el muro y exponerse a recibir un balazo de las autoridades fronterizas. Algo que, a pesar de todo, intentaron miles de personas. «Entre 1961 y 1988, más de 100.000 ciudadanos de la RDA intentaron huir a través de la frontera interalemana o el Muro de Berlín. Más de 600 personas fueron abatidas a tiros por soldados fronterizos de la RDA o murieron de otra forma al intentar huir. Algunos de ellos murieron ahogados, sufrieron accidentes mortales o se suicidaron al ser descubiertos», destaca la Oficina de Turismo de Berlín.

    Muchos de los fallecidos utilizaron todo tipo de rocambolescos métodos para intentar atravesar la tapia (uno, incluso, construyó un minisubmarino con el que huir). Sin embargo, también había otros más sencillos como el que consistía en lanzar un vehículo contra el muro para tratar de abrir una brecha por la que escapar. Sin embargo, este sistema produjo más muertes que huídas. Una de ellas –quizás la más famosa de todas- fue la de Klaus Brüske, quien falleció cuando le alcanzó un disparo mientras dirigía su furgoneta hacia la zona Occidental de Berlín. A pesar de todo, más de 40.000 personas lograron escapar.

  8. ¿Cuándo cayó el muro?

    Caída del muro de Berlín en 1989
    Caída del muro de Berlín en 1989 - ASOCIATED PRESS

    Con el paso de los años la URSS comenzó a agonizar. Este hecho, unido a los deseos de democracia de los ciudadanos del Berlín Oriental, provocó que en la República Democrática de Alemania (RDA) se empezara a clamar contra el aislamiento y a solicitar los mismos derechos que se disfrutaban en el oeste.

    Por su parte, el gobierno Oriental se encontraba absolutamente superado. Y es que, a aquellos que intentaban escapar saltando el muro se habían unido los que pedían asilo en embajadas extranjeras y, finalmente, los que se huían de la zona a través de Austria. Sin saber cómo resolver esta crisis, Erich Honecker (presidente del Consejo de Estado de la RDA) se vio obligado a dimitir el 18 de octubre de 1981, siendo sustituido por Hans Modrow.

    Pero la semilla ya estaba plantada y, por mucho que hiciera el recién llegado, la población estaba convencida de que lo que le hacía falta a la RDA era una buena dosis de democracia. El primer síntoma de esta necesidad pudo verse el 4 de noviembre, jornada en la que cientos de jóvenes se manifestaron solicitando profundas reformas en el sistema.

    Finalmente, ante la presión popular, el gobierno determinó el 9 de ese mismo mes la apertura total de las fronteras. No era para menos, pues se había marchado tanta gente de la región que los mismos soldados de la RDA se veían obligados a llevar a cabo tareas tan básicas como conducir autobuses.

    Así se contaba aquel día este hecho en las páginas de ABC: «El Comité Central reunido en Berlín anunció ayer la total apertura de sus fronteras. Los ciudadanos podrán abandonar la RDA simplemente con su pasaporte, a cambio del cual les será inmediatamente entregado en la frontera un visado. La medida pone fin a los efectos prácticos del odiado muro de Berlín. “Hoy —fue el anuncio oficial— se ha tomado la decisión que hace posible para todos los ciudadanos abandonar el país a través de todos los pasos fronterizos de la RDA”».

    En cuanto la noticia se extendió, miles de personas acudieron hacia el muro «La noticia del Comité Central fue seguida por la movilización masiva de los ciudadanos berlineses, muchos de los cuales se dirigían al muro con el fin de abandonar, sin más preámbulos, el país», se añadía en ABC.