Vitral del Matusalén en la catedral de Canterbury
Vitral del Matusalén en la catedral de Canterbury - wikipedia
Refranes

Matusalén, el viejo de los 969 años

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Cuenta el libro del Génesis que Matusalén vivió nada menos que 969 años antes de morir, superando en 604 días la edad de su padre Enoc, todo un récord con el que se ha ganado merecidamente su lugar en el dicho de «más viejo que Matusalén».

El abuelo de Noé fue el octavo patriarca antediluviano, es decir anterior al Diluvio universal, según el pasaje 5:21-27 del Génesis: «Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec. Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió».

Matusalén fue el más longevo de los patriarcas del Antiguo Testamento, aunque Noé llegó a vivir 950 años, según el mismo capítulo del Génesis y Adán hasta 930. Antes del Diluvio universal, las edades superaban los centenares de años, según el texto bíblico.

Del fin de esta longevidad, algunos encuentran explicación en la cólera de Dios que se materializó en el Diluvio y que alcanzó la edad de los hombres: «Que sus días sean ciento veinte años».

Hay quien ha atribuido el recuento bíblico de los años a una confusión entre los ciclos lunares con los solares, por lo que la edad real del patriarca bíblico sería de unos 72 años, admirable en todo caso en unos tiempos con una esperanza de vida mucho menor. Pero en el Génesis no parece haber confusión entre meses y años: «Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero...»

Tendencia oriental a la hipérbole

Los Profesores de Salamanca, en la Biblia Comentada (BAC, tomo I, pág 122-125) explican que los libros de la Biblia son orientales, que buscan impresionar a los lectores al exponer una verdad, «de ahí que no podemos calibrar sus afirmaciones según el módulo frío y preciso que caracteriza al genio greco-romano». Los orientales, señalan, «tienen tendencia a la hipérbole y a desorbitar los números».

Por inverosímil que sea esta cronología bíblica, aún lo es mucho más la de los reyes sumero-babilónicos, que cuentan sus años por sares (1 sar=2.300 años), recuerdan los Profesores de Salamanca al afirmar que en todas las antiguas genealogías, como la babilónica o la egipcia, hay tendencia a atribuir una longevidad extraordinaria a los primeros hombres y en esto coinciden con la Biblia. «En la tradición flotaban algunos nombres y tablas genealógicas y, consciente la opinión popular de que los orígenes de la humanidad eran muy antiguos, la misma imaginación popular fue alargando la vida de los personajes conservados por la tradición de forma que llegaron hasta el primer hombre», señala.

«La explicación más razonable es que el autor sagrado se propuso rellenar con nombres de personajes de carne y hueso el inmenso periodo que media entre Adán, Noé y Abraham (...) y alarga los anillos de la cadena», concluyen en la Biblia Comentada.

Carracuca