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El ejército secreto nazi que trató de reconquistar Alemania tras la caída de Hitler

Más de 2.000 soldados de la Wehrmacht formaron una unidad que conspiró para volver a apoderarse del país germano

Soldados nazis en 1939
Soldados nazis en 1939 - AFP
M.P.V - @abc_es - Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Su líder había muerto, el nazismo también, pero ellos no estaban dispuestos a darse por vencidos ni a renunciar al «Tercer Reich» que tanto les había costado construir. Concretamente, estamos hablando de los más de 2.000 soldados de la Wehrmacht que, tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la conquista de Alemania por los aliados, formaron un ejército secreto con el que pretendían restaurar el nacionalsocialismo en el país germano -un hecho que han dejado patente los documentos desclasificados por la agencia de inteligencia alemana hace pocas jornadas-.

Corría por entonces una época de felicidad para Europa pues, tras años de sacrificios y fusilazos, se había conseguido acabar con Adolf Hitler y su reino de la esvástica. Sin embargo, no eran tiempos de júbilo para los retazos de las unidades nazis que, por aquí y por allá, se habían quedado aislados tras la toma del búnker de la cancillería en el que se habían suicidado el Führer y Eva Braun. Con todo perdido para los partidarios del Tercer Reich, en 1949 nació de soldados olvidados una sociedad secreta con un claro objetivo: recuperar Alemania.

En principio, este grupo se formó con más de 2.000 soldados de la Wehrmacht (las fuerzas armadas alemanas durante la II Guerra Mundial), aunque pronto se unieron a él multitud de oficiales de las SS dispuestos a restaurar, fuera como fuese, el honor que los aliados les habían arrebatado durante la guerra. Para ello, este «ejército fantasma» se dedicó a almacenar miles de cajas de armas, munición y granadas con la intención de dar un golpe de mano en el momento más inesperado.

A su vez, esta sociedad secreta decidió espiar a todo aquel político o activista que pudiera ser peligroso durante una futura invasión e, incluso, iniciaron una recluta clandestina de combatientes. Según sus cálculos, necesitarían más de 40.000 soldados para recuperar el control de la zona occidental de Alemania (primero) y el resto del país después. Sin duda, una operación digna de protagonizar una película de la factoría «Hollywood».

Según los documentos desclasificados, la organización estaba regida por Albert Schnez y contaba con el patrocinio de hombres de gran poder económico y una considerable influencia. De hecho, dentro del grupo había militares que, a la postre, subieron en el escalafón del ejército alemán durante los años 50 y 60. En cambio, con el paso de los años quedó claro que su capacidad de acción era reducida y, al final, terminaron por abandonar sus ideas de reconquista. Este fue el destino del último ejército del Führer.

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