03-04-2011 / 16:10 h EFE

Así lo revela un grupo de biólogos y naturalistas que firman en el último número de la revista especializada Quercus un extenso y detallado informe sobre el regreso y la actividad de los lobos en Cataluña desde la primera confirmación genética de su reaparición, en 2004, tras haberse extinguido en el primer tercio del siglo XX.

Después de esta confirmación, se inició un seguimiento mediante diferentes métodos de observación, de rastreo y de análisis genéticos de las muestras recogidas que han llevado a determinar la presencia de hasta 13 ejemplares distintos, algunos detectados una sola vez y otros que aparecen y desaparecen en diferentes años.

Todos los animales eran machos, a excepción de una hembra detectada en 2008 -un patrón habitual, ya que los machos jóvenes se suelen dispersan en primer lugar-, lo que explicaría en parte por qué hasta la fecha no hay evidencias de reproducción en Cataluña.

De todas maneras, los naturalistas consideran que "como está ocurriendo en otros muchos lugares de Europa, el lobo también acabará estableciéndose y reproduciéndose en la cadena pirenaica" catalana.

Los biólogos pudieron analizar el cadáver de uno de los ejemplares encontrado en mayo de 2010 en la sierra del Cadí y que ya había sido detectado en 2007. También llegaron a observar a un lobo que vivió seis meses junto a una perra con la que estableció un fuerte vínculo, aunque no llegaron a tener cachorros híbridos.

Los análisis genéticos de las muestras tomadas concluyen que los lobos detectados en Cataluña no proceden de la Península Ibérica, sino que son de estirpe "ítalo-francesa" y que tienen sus ancestros más cercanos en los lobos de la zona de los Alpes-Marítimos y otros que llegaron hasta el Macizo Central y los Pirineos Orientales de Francia.

El rápido paso del lobo por Francia seguramente se vio favorecido por su catalogación como especie protegida, apunta el informe.

En Cataluña, el lobo ocupa unos 1.400 kilómetros cuadrados en el macizo del Cadí y otras sierras limítrofes repartidas por las comarcas del Alt Urgell, la Cerdaña, el alto Solsonès, el alto Berguedà y el alto Ripollès.

En general, se trata de espacios naturales protegidos incluidos en el Parque Natural del Cadí-Moixeró, en la red europea Natura 2000, en el Plan de espacios de interés natural y en las reservas nacionales de caza de Cadí, Cerdanya-Alt Urgell y Freser-Setcases, donde abunda el rebeco, el corzo, el jabalí y la liebre.

No obstante, hay datos que demuestran incursiones de corta duración, de unas semanas, siguiendo sierras que discurren hacia el sur, entre ellas la zona del Moianés, entre las comarcas del Bages y del Vallés Oriental, donde en 2010 llegaron a atacar unas reses, y en la comarca de Osona, en el invierno de 2007-2008.

De hecho, el retorno del lobo ha resucitado el tradicional conflicto con los ganaderos y en los primeros años de su regreso se contabilizaron un promedio anual de pérdidas de unas 80 cabezas de ganado, aunque algún año superaron las 200.

Estos ataques de lobos a las reses, por las que los ganaderos son indemnizados, se han reducido drásticamente tras fijarse diversas medidas de prevención en los rebaños, que han llevado a limitar las pérdidas a 3 cabezas en 2009 y a 10 en 2010, estas últimas a raíz de su incursión en el Vallés Oriental, "donde no se le esperaba".

Los biólogos advierten que "entre lobos y ganado siempre habrá conflicto y esta premisa hay que tenerla muy presente en la gestión de la especie", por lo que abogan por mantener una estrecha relación con los ganaderos con el fin de valorar medidas para reducir y tramitar los daños y conseguir "una coexistencia sin problemas".

El informe destaca que el lobo "ha vuelto a los Pirineos catalanes un siglo después de que mantuviera poblaciones viables y lo ha hecho de forma espontánea, al abrigo de los cambios sociales y económicos que han transformado el sur de Europa."

Los autores concluyen que el retorno del lobo debe ser compatible con las personas que viven en estas áreas y recalcan que "su regreso trae consigo muchas cosas buenas: turismo de naturaleza, curiosos y observadores y nueva actividad económica que, de hecho ya exploran algunos municipios".

Entre los firmantes del artículo se encuentran los doctores en Biología Jordi Ruiz Olmo y Josep Maria López Martín, que ocupan cargos en la Generalitat de Cataluña, el profesor de Zoología de la UPF Óscar Ramírez, la doctora en Ciencias por la UAB Olga Francino y el director del Parque Natural del Cadí Moixeró, Jordi García Petit.

 
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