03-03-2010 / 21:40 h EFE

"Lo que nosotros bendecimos es el amor que esas personas sienten, el amor no tiene sexo. Dios ama a su prójimo y a todos los seres humanos, tengan la preferencia sexual que tengan", explicó a Efe el máximo responsable del culto de la Santa Muerte, David Romo.

Esta doctrina, que cuenta, según Romo, con diez millones de fieles en México, tiene su punto medular en la figura sagrada de la Santa Muerte y centra su fe en el catolicismo, aunque no está reconocida por el Vaticano ni se le ha concedido el registro federal como religión.

El culto de la Santa Muerte surgió en los años cuarenta en zonas desfavorecidas del Distrito Federal mexicano y después se extendió al resto del país. Su centro actual está en Tepito, barrio capitalino marginal.

Hace unos quince días, José Alejandro Pacheco -que se hace llamar Alejandra- y Ricardo Acosta se casaron, pero, por deseo expreso de la pareja, la noticia trascendió hoy.

No obstante, las uniones homosexuales oficiadas por la Santa Muerte carecerán de validez legal, pues la normativa mexicana sólo reconoce los matrimonios civiles.

Esta semana se cumple el plazo legal para que se concreten las primeras bodas de este tipo en el Distrito Federal, según la controvertida ley que la Asamblea Legislativa (equivalente al Congreso local) aprobó el 21 de diciembre, calificada de "inmoral" por la Iglesia Católica mexicana.

La celebración de bodas entre parejas del mismo sexo por parte de la Santa Muerte "está siendo una liberación", afirmó, ya que la homosexualidad es una realidad "que muchas familias mexicanas consideraban un estigma y vivían en secreto".

Desde el anuncio oficial del primer casamiento gay por parte de esta doctrina, comentó Romo, fueron muchos los seguidores que le preguntaron "cómo respetar y ayudar a los homosexuales".

 
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