09-11-2009 / 10:30 h
(Canarias) CIENCIA-TECNOLOGIA,AMBIENTE-NATURALEZA
En el documento, que constituye el primer inventario nacional completo de zonas destacadas para la conservación de aves marinas, se delimitan diez espacios de las islas importantes para la conservación de seis especies.
De las 42 áreas identificadas por el proyecto "Áreas Importantes para la Conservación de las Aves Marinas en España", ocho están en el noroeste peninsular; ocho entre el mar de Alborán y el Golfo de Cádiz, en la zona de transición entre el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico; dieciséis en el Mediterráneo; y diez en el Archipiélago canario.
Los espacios canarios recogidos en este estudio se ubican en Los Roques de Salmor y en la costa occidental de El Hierro; en las aguas y acantilados del norte de La Palma; en aguas de La Gomera-Teno (Tenerife), los acantilados de Santo Domingo, Roque de Garachico, Roque de La Playa y Roques de Anaga, en Tenerife.
Otras de las zonas incluidas en el registro son las aguas de Mogán-La Aldea (Gran Canaria); el estrecho de La Bocaina, entre Fuerteventura y Lanzarote; y los islotes de Lanzarote.
Un total de seis especies marinas -el Petrel de Bulwer, la Pardela Cenicienta, la Pardela Chica, el Paíño Común, el Paíño de Madeira y el Paíño Pechialbo-, con distintos grados de amenaza, condicionan la protección de estas zonas, que abarcan unos 4.781 kilómetros cuadrados.
La mayor parte de estos enclaves son extensiones marinas de las colonias de cría, es decir, áreas donde las aves se concentran antes o después de visitar sus nidos.
Por ello, muchos de estos territorios coinciden con zonas terrestres ya protegidas y con espacios marinos inventariados por la importancia que representan para otras especies, entre las que se encuentran los cetáceos.
Como explica Beneharo Rodríguez, técnico de campo del proyecto, tres de los espacios marinos identificados en las islas coinciden también con zonas de alimentación o de paso de los ejemplares reproductores de pardela cenicienta de varias colonias.
Para la elaboración de este inventario, que es el resultado de cuatro años de trabajo, los investigadores utilizaron veleros y barcos del Instituto Español de Oceanografía, con el fin de realizar censos estandarizados y estimar así las densidades de cada especie en las diferentes zonas del archipiélago.
Para complementar esta información se empleó también el marcaje de unos 74 ejemplares reproductores de pardela cenicienta de diversas colonias de La Palma, El Hierro, Gran Canaria y Alegranza (Lanzarote), actividad que, según los especialistas, ha permitido obtener una información muy precisa de las zonas de paso, alimentación y descanso de estas aves en el mar.
El análisis de estos resultados ha permitido definir un proceso metodológico que servirá de ayuda a la identificación y delimitación de estas áreas en otros lugares del mundo, afirma Cristina González, delegada de SEO/Birdlife en Canarias.
Países como Francia, Grecia, Italia, Malta, Argentina, Nueva Zelanda, Perú o Sudáfrica tomaron como referente este proyecto español y han iniciado ya la identificación de zonas para la conservación de aves marinas en sus aguas.
Tras la identificación de estas áreas, los pasos sucesivos para asegurar la conservación futura de las aves marinas pasan por conseguir la protección efectiva de éstas mediante su declaración como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y elaborar y aprobar los correspondientes planes de actuación que garanticen una adecuada gestión de las mismas.
La identificación de las zonas importantes para la conservación de aves marinas "es el primer paso para asegurar la protección completa de las especies, y, en última instancia, del medio marino en su conjunto", agregó la representante de la agrupación conservacionista. EFE ilr/rdg