02-05-2013 / 3:10: h EFE

El control en tierra Minotauro, del primer satélite ecuatoriano, Pegaso, logró enlazar la señal con el aparato, durante unos instantes, según comentó hoy a Efe el cosmonauta Ronnie Náder, director de la Agencia Espacial Civil de Ecuador (EXA).

"Ayer (martes en la noche) ya pudimos enlazarlo con el RACS (Remote Activation Control System)" desde el centro de control Minotauro, ubicado en las cercanías de la ciudad costera de Guayaquil, explicó Náder.

"Tuvimos la confirmación que estuvo enlazado con el RACS, es decir, que recibió la señal de activación desde Minotauro", aunque, "si bien pudimos percibir su firma electromagnética, aún no podemos enlazar la señal totalmente porque no podemos fijar bien su posición", agregó.

Para Náder, resulta "difícil" ubicar a un objeto tan pequeño en el espacio, aunque confía que el enlace se produzca en los próximos días.

Y es que Pegaso, un cubo de 10 centímetros de volumen y de 2,1 kilos de peso, "da la vuelta a la tierra de polo a polo y pasa aproximadamente 37 minutos en eclipse y 65 minutos en iluminación".

Cuando el satélite está en iluminación "funciona nominalmente y en ese momento no oye los comandos de Minotauro porque está en modo robot, opera automáticamente", explicó Náder.

"Cuando pasa al eclipse, o sea a la oscuridad de la tierra, cuando para nosotros es de noche, él se apaga, se pone a dormir para ahorrar batería (energía), porque la tarea de enviar vídeos en el espacio consume mucha potencia", añadió.

"Por eso -dijo- sólo le dejamos funcionar en iluminación, durante el día, es decir, cuando recibe la potencia del sol para sus paneles" y en el eclipse "se pone a dormir, aunque no totalmente, porque el receptor del RACS (...) está pendiente, tratando de oír una señal de Minotauro".

Anoche, EXA elevó su señal de activación y pudo contactar con Pegaso, aunque el enlace no permaneció porque debía estar "dormido" para ahorrar energía, insistió el cosmonauta ecuatoriano.

El problema, dijo, es que otros dos satélites, un turco y otro argentino, que fueron lanzados en el mismo cohete que Pegaso, están muy cerca y aún no se han distanciado lo suficiente para permitir una conexión directa.

"A veces pasa" que los objetos "se tapan" entre sí, aunque la gravedad y la rotación deben hacer su trabajo para que alcancen separaciones adecuadas, añadió Náder.

El científico dijo estar contento por los avances y confía que en los próximos días se logre establecer el enlace con el satélite, diseñado para emitir imágenes en tiempo real a la estación Minotauro, que las difundirá a través de internet y que, básicamente, tiene fines educativos y científicos.

Explicó que el sistema de "hiperamplificación" de la señal con el que cuenta el satélite ecuatoriano, que ha sido clasificado por el Gobierno ecuatoriano, permitirá obtener buenas imágenes de la tierra.

Pegaso fue al espacio el pasado 26 de abril a bordo de un cohete no tripulado LM2D, lanzado desde el centro espacial de Jiuquan, situado en la provincia china de Gansu.

En la elaboración del nanosatélite ecuatoriano, que tardó en construirse un año, y su gemelo, Krysaor, que se lanzará en agosto próximo desde Rusia y cuya fabricación tardó unos dos meses, Exa y la empresa privada invirtieron 80.000 dólares.

De su parte, el Estado ecuatoriano aportó alrededor de 700.000 dólares para el lanzamiento, seguros, logística y pruebas de certificación de ambos satélites.

 
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