19-07-2012 / 9:30: h EFE

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, Baudilio Fernández Mardomingo, atribuye los últimos incendios registrados en fincas de cereal de la comunidad, especialmente en esta provincia, al intento de apurar más la siega, dada la pobreza del cereal de este año.

Ha explicado que las cosechadoras están bajando más el peine de siega para obtener algo más de paja y eso aumenta el riesgo de chocar con piedras, lo que provoca chispas que generan incendios con mucha facilidad porque el polvo de la siega es un combustible muy fácil de encender.

Se ha mostrado convencido de que las cosechadoras han pasado la revisión obligatoria y sus sistemas antichispas funcionan correctamente, pero "los accidentes son difíciles de evitar".

De hecho, Fernández Mardomingo ha pedido que se extreme la vigilancia, porque la mejor medida que puede tomarse es "estar pendientes para poder apagar cualquier incendio que se origine por las cosechadoras antes de que alcance dimensiones que lo hagan mucho más peligroso.

En este sentido, ha recordado que la Junta de Castilla y León ha pedido más precaución al cosechar y que hay una normativa que obliga a extremar las medidas cuando la explotación de cereal se encuentra a menos de 400 metros de una zona arbolada.

El delegado territorial de la Junta en Burgos ha señalado que, aunque no e ha hecho un computo de daños, en esta provincia prácticamente todos los incendios parecen provocados por chispas de cosechadoras.

Ha precisado que sólo uno ha afectado a 6 hectáreas, mientras los han sido de apenas una hectárea, aunque ha lamentado que, en muchos casos, se trata de fincas en las que no se había recogido el cereal porque todavía se estaba trabajando, por lo que el daño económico es importante.

 
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