03-07-2012 / 16:30 h EFE

La "Abuela Kueka", una piedra sagrada para los indígenas pemones venezolanos que fue reconvertida en un símbolo del amor por un artista alemán y quedó expuesta desde 1999 en un céntrico parque berlinés se ha transformado con los años en "la piedra de la discordia".

Donada en 1998 por el presidente venezolano Rafael Caldera al escultor Wolfgang von Schwarzenfeld, pasó a formar parte de la composición de éste "Global Stone Project", un conjunto artístico que aboga por la paz en los jardines Tiergarten de Berlín.

El proyecto reúne cinco piedras o grupos de piedras por cada uno de los continentes, que tienen atribuido un significado particular y concreto: la esperanza (África), la paz (Australia), el despertar (Europa), el perdón (Asia) y el amor (América).

El pueblo pemón atribuye el "desequilibro ambiental y espiritual" que padece su comunidad a la ausencia de la piedra de su territorio original en Venezuela y, apoyado por el gobierno de Caracas, reclama a Alemania su devolución.

La "Abuela Kueka", de jaspe, semipreciosa, y con 30 toneladas de peso, estaba ubicada inicialmente junto al "Abuelo Kueka", su pareja, en la localidad de Santa Cruz de Mapaurí, en el Parque Nacional Canaima, en el sureste de Venezuela.

Según la leyenda indígena, ambos eran miembros de comunidades pemón diferentes que se fugaron juntos y como castigo fueron convertidos en piedra.

Si uno se pone en el lugar del artista, explica a Efe el presidente del Instituto del Patrimonio Cultural venezolano, Raúl Grioni, "uno puede comprender la frustración que le debe producir el hecho de haber creado y creído en un proyecto, que al cabo de los años choca con alguna realidad que estaba fuera de plan".

"No estaba en el libreto que fuera a pasar esto", agrega el arquitecto, quien se muestra convencido de que "con seguridad no era su intención el que apareciera un problema de este tipo, el caso es que apareció", añade.

Grioni piensa que el artista "en su momento no le dio el suficiente valor a la protesta del pueblo pemón" cuando se llevó la piedra.

"Lamentablemente, él mismo se da cuenta que (la "Piedra Kueka") ya no representa el amor, que de alguna manera refleja una discordia, una diferencia, y en cierta manera un enfrentamiento", agrega.

Reconoce además que el punto al que se ha llegado es "de máximo nivel", pero al tiempo se muestra confiado de que "puede haber entendimiento" y en su opinión hay argumentos para encontrar alguna vía que signifique llevar la piedra de nuevo a Venezuela.

Asimismo, cree que en este asunto "el Gobierno alemán no debería manifestar ninguna oposición" ni muchos problemas si se llegara a algún tipo de convenio con el artista.

Grioni subraya que se encuentra en Alemania "con el ánimo de conversar, de que se escuche" y convencido de que todos los obstáculos "son salvables".

"Vengo con el arma de la palabra, con el arma de las razones, representando a la etnia, al pueblo pemón, que es uno de los 34 pueblos que en Venezuela han adquirido rango constitucional como pueblo, como nacionalidad, como idioma y con su territorio", precisa.

Entre los derechos de este pueblo indígena, subraya , está "el de reclamar por sus bienes, por sus creencias, y en este caso hay un elemento que salió de su tierra y está en una tierra lejana que se llama Alemania".

El ministerio de Asuntos Exteriores alemán subrayó recientemente a través de su portavoz, Andreas Peschke, su "objetivo, en esta cuestión, de encontrar una solución, más allá de exigencias maximalistas, aceptable para todas las partes, es decir, el Estado de Venezuela, los grupos indígenas, el artista y la ciudad de Berlín".

 
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