Son pocos los estudiantes que deciden estudiar idiomas como el chino, japonés o árabe, a pesar de que se trata de un elemento de diferenciación que puede abrir muchas puertas en el mundo laboral, sobre todo en un momento de crisis en el que la internacionalización parece ser la única solución posible.
En el curso 2011-2012, en el centro de lenguas modernas de la Universidad de Zaragoza, unos 315 alumnos se matricularon en uno de estos tres idiomas frente a los más "asequibles", es decir, inglés, francés o alemán, cuyas aulas normalmente están llenas y cuentan casi siempre con listas de espera.
El idioma que tiene más éxito es el árabe, ya que se comenzó a impartir hace muchos años y se trata de una opción "plenamente consolidada", explica a Efe Isabel Pérez, coordinadora del centro.
Aunque hoy son unos cien los alumnos con los que cuenta esta opción, ha llegado a haber 900 personas matriculadas en árabe, y una de ellas fue el periodista Julián Flordelis, quien estudió tres años en la universidad pero lo tuvo que dejar porque los horarios de las clases coincidían con su jornada laboral.
Hoy en día estudia por libre y cada verano junta todas sus vacaciones y se va a un país árabe para practicar todo lo que sabe. Ha estado en Egipto, Marruecos, Yemen, Siria y Túnez, y este año le toca al Líbano.
Para él, según relata a Efe, manejarse en árabe ha sido "una herramienta para viajar y para conocer los países de manera diferente", ya que conocer el idioma "elimina barreras" y los locales te tratan de forma distinta.
En el caso del chino y el japonés, la gente empieza con muchas ganas pero muchos de ellos desisten, ya que son lenguas muy complicadas que requieren de mucho estudio y mucha dedicación.
"La intención es buena, pero muchos se atascan", y prueba de ello es que en chino, por ejemplo, 84 personas han comenzado este año primero, pero en cuarto solo hay un aula con 14 alumnos, comenta Isabel Pérez.
En el caso del japonés, han sido 77 las personas que lo han estudiado este curso, 33 en primero, otros 33 en segundo y 11 en tercero, y cada uno de ellos con una motivación diferente, indica a Efe el profesor Fernando Barberán.
La mayoría de ellos se acercan al idioma por cuestiones culturales, porque son aficionados al cómic, a las artes marciales o a la gastronomía, aunque también hay otros estudiantes, sobre todo de carreras de ciencias, cuyo objetivo es acceder a las becas que ofrece el gobierno japonés, muy buenas en química o biomedicina.
Barberán reconoce que es "muy difícil" aprender bien el japonés. Hablar y entender lo que te están diciendo no es tan complicado, pero sí lo es leer y escribir, se tienen que aprender de memoria muchísimos caracteres, y para eso hace falta tiempo, dedicación, esfuerzo, constancia y, sobre todo, mucha motivación, afirma.
De esta misma opinión es Daniel Lezcano, profesor de chino en la Escuela Oficial de Idiomas Fernando Lázaro Carreter de la capital aragonesa, un idioma que cuenta con unos 60 alumnos, la mayoría de ellos jóvenes de unos treinta años, aunque también hay un pequeño grupo de menores y adolescentes y otro de mayores de 45 años.
El interés de estos estudiantes por el chino es personal y cultural, y no laboral como se puede pensar, aunque ha reconocido que uno de sus alumnos vive y trabaja actualmente en China y otros están en contacto continuo con el gigante asiático por trabajo, e incluso viajan allí varias veces al año.
La pena, según ha indicado Lezcano, es que el porcentaje de abandonos es muy alto, de un 40 por ciento, y de hecho hay alumnos que ya ni se presentan el primer día de clase.
Lo más difícil para alguien que está empezando es la pronunciación, ya que se trata de una lengua con muchos tonos y es totalmente diferente al español y a cualquier otra lengua de nuestro entorno, pero también la escritura, "complicadísima" y para la que se requiere memoria y sobre todo esfuerzo diario.
Daniel Lezcano comenzó a estudiar chino hace diez años, en un restaurante, con el cocinero, pero dos años después se trasladó a China a estudiar en la universidad.
A su juicio, saber chino no te garantiza encontrar un trabajo, pero es un complemento importante y puede hacer que en una empresa se decanten por ti entre varios candidatos.
Se presentan 2500 aspirantes para 150 ofertas de empleo
Los candidatos deben tener experiencia en retail e imprescindible hablar perfectamente inglés y/o francés, además se valorarán otros idiomas como chino, ruso y árabe.
Missio, la aplicación del Vaticano «para los jóvenes»
Está disponible en ocho idiomas: Inglés, español, italiano, alemán, francés, portugués, chino y árabe. (
«Running with friends», un juego para meterse en los encierros de San Fermín
El servicio está disponible en nueve idiomas: inglés, francés, italiano, alemán, español, japonés, coreano, chino tradicional y chino simplificado.
Miike y Johnny To: cine japonés como comprado en «los chinos»
Se titulaba «Shield of Straw» y la ha dirigido el japonés Takashi Miike, que hace películas a la remanguillé como un churrero de los de antes, y alguna de ellas incluso buena.
Miike y Johnny To: cine japonés como comprado en «los chinos»
Se titulaba «Shield of Straw» y la ha dirigido el japonés Takashi Miike, que hace películas a la remanguillé como un churrero de los de antes, y alguna de ellas incluso buena.

