Los líderes de la OTAN acordarán en la cumbre en Chicago los próximos domingo y lunes la nueva misión aliada en Afganistán, que sustituirá a la actual en enero de 2015 y tratarán de mostrar una imagen de unidad de cara a los dos últimos años de una guerra que muchos países están ansiosos por abandonar.
Como ocurrió en 2010 en la última cumbre de la Alianza en Lisboa, Afganistán volverá a ser el elemento central del encuentro.
Si entonces la OTAN inició el llamado proceso de transición, por el que ha ido entregando la responsabilidad al Ejército y la Policía afganos en más y más zonas del país, en esta ocasión el objetivo es diseñar la retirada final del grueso de las fuerzas y la futura presencia a largo plazo, mucho más limitada.
En Chicago, los líderes acordarán la misión de la OTAN que comenzará a operar en 2015 en sustitución de la actual Fuerza Internacional para la Asistencia a la Seguridad (ISAF).
Esa nueva operación "no será ISAF con otro nombre", según dejó claro hoy una importante fuente aliada, sino que será "más pequeña" y tendrá "otra tarea".
La misión se centrará en la formación y el asesoramiento de las fuerzas afganas, que a lo largo de 2014 deberán hacerse con el control total de la seguridad en el país, y no efectuará ningún tipo de acción de combate.
Ni siquiera, según otra fuente, misiones antiterroristas como las que tiene previsto seguir desarrollando Estados Unidos a largo plazo, probablemente con el apoyo de algunos socios como Reino Unido o Australia.
Aunque la decisión final de si ese tipo de operaciones a desarrollar por fuerzas especiales podrían integrarse bajo el paraguas de la OTAN llega abierta a Chicago, el rechazo de países como Francia, Alemania e Italia lo hace prácticamente imposible.
Por ahora, la Alianza no ha comenzado a planificar su nueva misión en Afganistán, por lo que no hay ningún tipo de indicación sobre el tamaño que podría tener.
"No podemos dar una cifra aproximada" ya que hace falta "una planificación compleja" y todavía faltan dos años y medio para el inicio de esa misión, indicó la fuente.
Actualmente, la OTAN y sus socios tienen desplegados en el país asiático alrededor de 130.000 efectivos, de los que como mínimo unos 30.000 estadounidenses serán replegados este año.
En Chicago, los aliados buscarán organizar una retirada ordenada, que no eche por tierra el trabajo de más de una década y no dé alas a la insurgencia talibán, que confía en poder recuperar el país una vez que salgan de él la mayoría de las tropas extranjeras.
Además, la organización tendrá que lidiar con el deseo de algunos miembros de adelantar su calendario de salida, especialmente Francia, cuyo nuevo presidente se ha comprometido a retirar a sus soldados a finales de este año.
En el seno de la OTAN hay confianza en que se logrará con París una solución de consenso y que no se romperá totalmente el principio de "dentro juntos, fuera juntos" que se ha marcado.
La intención de la Alianza es que el grueso de la retirada de produzca en 2013 y no antes, y que a mediados de ese año haya todavía "un número muy significativo de tropas", capaces de apoyar a las fuerzas afganas en todo el territorio, según añadió la fuente aliada.
Un buen número de esas unidades llamadas al repliegue, explicó, no dejarán realmente Afganistán, sino que se integrarán en la nueva misión de formación.
Pese a los atentados espectaculares registrados en los últimos meses y a que los ataques de la insurgencia son constantes, la OTAN confía en la mejora de capacidades de las fuerzas afganas para poder cumplir con el calendario de salida previsto.
La financiación de esas fuerzas a partir de 2014 -en el periodo actual EEUU aporta la práctica totalidad de su presupuesto- será otros de los asuntos que se discutirán en Chicago.
Se calcula que el coste sería de unos 4.100 millones de dólares (unos 3.100 millones de euros) anuales durante el período 2015-18, de los que Washington está dispuesto a asumir en torno a la mitad si la comunidad internacional se hace cargo del resto.
España ha recibido una petición para aportar 30 millones de dólares anuales durante ese período.
Una financiación suficiente y una formación adecuada del Ejército y la Policía se consideran vitales para que Kabul pueda hacerse cargo de la seguridad en el país.
Otros de los elementos fundamentales está en la cooperación de Pakistán -en cuyo territorio residen gran parte de los líderes talibanes- y que ha sido invitado a participar en la cumbre de Chicago.
El gobierno paquistaní, en un gesto de acercamiento, dio hoy luz verde a la reapertura de las rutas de suministro de las tropas aliadas en Afganistán, tras haber permanecido bloqueadas durante seis meses en respuesta a la muerte accidental de 24 militares paquistaníes tras un bombardeo de la OTAN en una zona fronteriza con Afganistán.
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