11-03-2012 / 11:50 h EFE

El pintor y diseñador gráfico pacense Luis Costillo advierte en sus libros-objeto del progreso mal entendido y de cómo cada vez más se obliga a buscar "la propia esclavitud" a través del trabajo.

El empleo es "un bien muy buscado y muy barato por el que cada vez se paga peor, mientras la gente cada vez está más necesitada de él", ha manifestado el artista en una entrevista mantenida con Efe.

Cada uno de sus libros tiene un mensaje social y humano propio, pero el conjunto de su obra gira en torno a temas bastante dramáticos, pero que a su juicio son "la vida misma", como la guerra, la violencia, el progreso mal entendido, las diferencias sociales, la debacle de la política o el dinero.

En opinión de Costillo, que acaba de clausurar en Badajoz la exposición Fahrenheit de libros-objeto, después de pasar por Granada y Cáceres, podría ser más amable en su obra, pero "eso ya nos lo dicen a diario", de modo que su opción artística es la de hacer de "Pepito Grillo" de la sociedad, al tratar de llamar la atención sobre algunos puntos.

"Si no sacamos fuera de contexto todo lo que vemos a diario no nos damos cuenta de que parte de todo ello tiene la función de saturarnos", ha matizado Costillo, para quien "a través del libro se puede destruir mucha cultura, incluso la información, al ser tan abundante está perdiendo calidad a pasos agigantados".

Su propuesta artística, que ha sido expuesta en la sede de la Biblioteca de Extremadura en Badajoz, se basa en la creación de libros-objeto a partir de recortes de prensa que recogen noticias relacionadas con guerras, sucesos y política, con los que construye desde sonetos hasta aforismos, y en los que mezcla textos de autores como el británico James Graham Ballard.

El título de la exposición, Fahrenheit, ha sido tomado de la novela de Ray Bradbury y de su adaptación al cine de François Truffaut, y aunque ha confesado haberlo elegido una semana antes de la primera muestra en Granada, representa "la trascendencia del mensaje de cómo un bombero puede terminar dedicándose a incendiar libros".

Para Costillo, dicho mensaje simboliza que un grupo de personas puedan decidir el pasado de una sociedad y el conocimiento que se transmite, y se trata de una realidad que "más o menos se va cumpliendo, esto no tiene que ver con la sustitución del libro en papel por el digital, sino con la destrucción de la cultura a través de la propia cultura y de la pérdida de calidad", ha explicado.

En esta línea, ha indicado que no le preocupa el debate en torno al futuro del libro, ya que "mientras haya papel habrá libros, y las cosas sucederán como tengan que suceder".

"Ahora mismo hay una tendencia, por un lado de parar el tiempo y por otro de acelerarlo, ya hay autores que escriben directamente en pantalla para ver cómo queda la página", ha apuntado.

De momento, sus libros-objeto, realizados con materiales como tinta de tampón de imprimir, tinta china, textos recortados, recortes de prensa, fotos pintadas encima, taladros, troqueles, papel usado procedentes de vallas publicitarias, suponen una propuesta que va más allá del propio libro debido a su atractivo estético, que, según ha estimado, "invita a leer".

Con 500 ejemplares editados en su tirada más larga, una de unos libros pequeños en los que ninguno era igual a otro, a Costillo no le interesa deshacerse de un libro para que vaya a la estantería de quien lo compre, sino que le entusiasman más propuestas como las de un joven de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Extremadura de hacer una versión digital de algunas de sus obras.

 
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