20-02-2012 / 13:40 h EFE

El Ministerio Público solicita 21 años de prisión para un sargento de la Guardia Civil acusado de hacerse pasar por miembro de la mafia rusa para amenazar y reclamar 60.000 euros a un matrimonio tras participar en 2009 en un negocio frustrado de intercambio de billetes de dudosa legalidad.

El fiscal reclama además para el hombre, al que imputa los delitos de extorsión, amenazas continuadas, coacciones, revelación de secretos y obstrucción a la justicia, 28 años de inhabilitación para ejercer en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y una multa de 19.800 euros.

Por otro lado, pide 13 años de cárcel, por los delitos de extorsión, coacciones y amenazas, para un hombre de nacionalidad rumana que participó con el guardia civil en varios de los actos delictivos denunciados.

El juicio por estos hechos previsto para hoy en la Sección Tercera de la Audiencia de Valencia ha quedado suspendido y finalmente señalado para el mes que viene.

Según el fiscal, el guardia civil, un sargento destinado en un municipio murciano, se aprovechó de su condición de agente de la autoridad y del acceso que tenía a archivos oficiales reservados para cometer diferentes delitos entre abril y junio de 2009.

De este modo, bajo el sobrenombre de "Mario", participó en una operación de intercambio de billetes de dudosa legalidad realizada en un hotel de la ciudad de Valencia, transacción de la que salió perjudicado.

Poco después, espió a uno de los individuos que intervino en el intercambio de billetes, apostándose en las inmediaciones de su domicilio, en la localidad valenciana de Sollana, para recabar datos personales de éste y su esposa con el fin de amedrentarles y tratar de enriquecerse.

Un día, tuvo conocimiento de la identificación por parte de la Guardia Civil, en los alrededores de la casa que había vigilado, de dos individuos búlgaros relacionados con la falsificación de moneda y varios delitos de amenazas, mientras que otro ordenó la persecución en coche del matrimonio, para intimidarle.

En un momento dado, acudió al lugar de trabajo de la mujer, en un supermercado de Sollana, y, como que ésta se encontraba de vacaciones y los compañeros no le daban información privada sobre ella, el acusado se identificó como agente de la Benemérita para obtener su teléfono móvil, enseñando su placa.

Así, contactó y concertó una cita con ella y su marido, al que dijo que quería localizar, asegurando que era del servicio de Inteligencia de extranjería.

En el encuentro, que tuvo lugar en Valencia, les exigió el pago de 60.000 euros en un plazo de 24 horas bajo la amenaza de que actuaba para la mafia rusa y que, de no acceder, "rodarían las cabezas de familiares de ambos", de los que el agente había obtenido información consultando bases de datos de la Guardia Civil.

Pese a estar atemorizado, el matrimonio no cedió a las exigencias, y aunque su extorsionador les llamó reiteradamente, envió mensajes amenazadores e hizo que les siguieran, el hombre y la mujer acabaron por denunciar los hechos en el cuartel de la Guardia Civil de Almussafes (Valencia).

Por su parte, el compinche del sargento -el otro acusado en la causa- cooperó en todo momento con el engaño, siempre según el fiscal.

 
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