04-01-2012 / 20:00 h EFE

El nuevo Gobierno marroquí nombrado ayer y dirigido por el islamista Abdelilah Benkirán, secretario general del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), puede tener mermados sus poderes por la peculiar estructura de los ministerios y por el entramado constituido por los consejeros del rey Mohamed VI.

Para el politólogo marroquí, Yusef Belal, el nuevo gabinete tendrá que tomar en cuenta "las observaciones del palacio comunicadas tanto por los consejeros del gabinete real como por los ministros delegados".

El nuevo ministro de Exteriores, Saadedín Othmani (PJD), y el del Interior, Mohand Lanser (del berberista Movimiento Popular), contarán a su lado con sendos "ministros delegados" conocidos por su cercanía al palacio.

De este modo, se minimiza la importancia que podría tener el hecho de que, por primera vez en décadas, se adjudiquen estos dos cruciales ministerios a partidos políticos y no a personas que rinden cuentas exclusivamente al monarca.

Además, el rey Mohamed VI nombró últimamente a varios consejeros reales de su plena confianza, entre los que figuran responsables del anterior Gobierno como Yaser Znagui, que fue ministro de Turismo, y Tayeb Fasi Fihri, ex ministro de Exteriores y arquitecto de la diplomacia marroquí durante la última década, junto a otros ex ministros muy relevantes en los últimos años.

Uno de los nombramientos más polémicos y comentados fue el de Fuad Ali Hima, fundador del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) e íntimo amigo del rey conocido por su hostilidad hacia los islamistas.

Las atribuciones de los consejeros reales no están constitucionalizadas, subrayó Belal, quien añadió que esto crea un problema "en la medida en que no están sometidos a mecanismos de rendición de cuentas".

Según el politólogo marroquí, los consejeros pueden intervenir en las decisiones políticas del Ejecutivo directamente "al contactarles personalmente (a los ministros) para comunicarles las instrucciones del palacio".

El reciente nombramiento de varios consejeros en el gabinete real, que coincidió con las negociaciones del islamista Benkirán para formar su Gobierno, fue percibido por la prensa local como una especie de "gobierno en la sombra" constituido por personalidades de diferentes ámbitos para controlar el nuevo poder ejecutivo.

Al respecto, Belal piensa que el PJD tiene más margen de maniobra que sus otros aliados en el Gobierno -el Partido Istiqlal (PI), el Movimiento Popular (MP) y el Partido del Progreso y Socialismo (PPS)- por el hecho de que "el partido islamista logró imponer la candidatura de Mustafa Ramid para Justicia, a diferencia del resto, que cambiaron a los candidatos que no fueron del aprecio del palacio".

Así que el margen de maniobra del nuevo Gobierno, según Belal, depende de la "capacidad de liderazgo y el valor político" de sus componentes.

En la misma línea, el economista Dris Benali, en declaraciones recogidas por el diario socialista "Ittihad al Ichtiraki", señaló que el Gobierno de Benkirán no tendrá las riendas de la gestión de las grandes políticas, puesto que el equipo de los consejeros reales constituye un "gobierno paralelo" que tendrá un importante papel para encauzar las políticas de equipo del primer ministro.

También el politólogo Mohamed Darif, en declaraciones que hoy recoge el diario "Aujourdhui le Maroc", reconoce la influencia que ha tenido el palacio en la formación del Gobierno, pero la ve de forma positiva.

"Ha habido una interacción positiva entre las observaciones del entorno del rey y las propuestas del jefe de Gobierno", señaló el politólogo, lo que según él ha enriquecido el debate.

 
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