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El 30 de septiembre de 1955, James Dean viajaba
a gran velocidad por una carretera del norte de California, cerca de Salinas, en su Porsche Spyder 550, cuando Donald Turnupseed, que conducía un Ford sedán último modelo, giró a la izquierda delante de él desde el carril contrario. Estaba anocheciendo y Turnupseed no vio el veloz coche deportivo. En la colisión el enorme Ford destrozó el frágil Porsche, convirtiéndolo en un amasijo de hierros. Dean se rompió el cuello en el impacto y fue transportado en ambulancia a un hospital cercano, donde sólo pudieron certificar su muerte. Tenía 24 años. Dean no había rodado más que tres películas y sólo una había llegado a los cines: Al Este del Edén (1955), la adaptación hecha por Elia Kazan de la novela de John Steinbeck, que después de ser estrenada en marzo había proporcionado al actor su primera efusión de críticas elogiosas. Murió sin terminar Gigante (1956), la epopeya tejana de George Stevens protagonizada por Rock Hudson y Elizabeth Taylor, pero el estreno de una película terminada por Dean meses atrás, un drama adolescente titulado Rebelde sin causa (1955), estaba previsto para el 1 de noviembre.
Prototipo. La muerte de Dean llegó a las primeras planas de todo el país, aunque todavía no era muy conocido para el gran público. Sin embargo, la situación cambió tras el estreno de Rebelde sin causa. Mientras los críticos se deshacían en elogios hacia la electrizante encarnación hecha por Dean de Jim Stark, el prototipo de muchacho atribulado, también trataban de aceptar que el brillante y enigmático joven actor, creador de una interpretación tan simbólica, ya estaba muerto. El público se quedó prendado de la tragedia. Los adolescentes hacían cola para ver la película e inmediatamente convirtieron a su malograda estrella en un auténtico héroe objeto de veneración. Han pasado 50 años desde la muerte de Dean y su leyenda sigue siendo igual de vital para la cultura popular. Pero ha ocurrido algo más: su obra, independiente de su imagen, ha perdurado. Puede que sólo hiciera tres películas, pero esas interpretaciones fueron de un estilo tan innovador y de una ejecución tan perfecta que en la actualidad se considera que Dean es tan importante como otros actores con una trayectoria profesional mucho más prolongada.
«Montgomery Clift, Marlon Brando y James Dean, los tres juntos, revolucionaron la interpretación en Estados Unidos ?afirma un autor de una biografía de Brando?. Utilizando el Método, aportaron a la interpretación una sensibilidad enormemente personal, casi neurótica. Antes de ellos, actores como Cooper y Gable representaban un estilo clásico de actor, pero Clift, Brando y Dean convirtieron la interpretación en algo individualista y auténtico. Sin ellos no habría habido Robert de Niro ni Al Pacino».
Geraldine Page. Sin embargo, hubo una persona en la corta vida de James Dean cuya importancia aún no ha sido del todo reconocida. Se trata de la legendaria actriz Geraldine Page, que murió en 1987. Sus acciones dirigieron directamente la carrera de Dean hacia Hollywood. El talento de éste fue una inspiración para Page, pero puede que los actos de la actriz también estuvieran motivados por el romance que ambos mantuvieron, un romance del que hasta ahora no se ha hablado. «Page era una especie de madre tierra ?afirma un actor muy próximo a Page?. Creo que eso formaba parte de la atracción que Dean sentía por ella. Estar con Page era como estar con alguien a quien se puede adorar, a quien se puede poner en un pedestal, porque está conectado con el ciclo de la vida».
Conflicto beneficioso. Se conocieron a través del Actor?s Studio ?Page era una de sus fundadoras, mientras que Dean fue admitido en él en 1952? pero intimaron a finales de 1953, cuando ambos fueron seleccionados para el reparto de El inmoralista, la adaptación de Ruth y Augustus Goetz de la novela de André Gide. Billy Rose, productor del montaje, contrató a Herman Shumlin como director. Para dar la réplica a Page, una estrella en ascenso en Broadway, Rose seleccionó a Louis Jourdan. Una y otro no podían ser más diferentes: Page seguía a Stanislavski, Jourdan era un galán. En cualquier caso, puede que el conflicto fuera beneficioso para la obra, ya que la trama se centraba en unos recién casados, Michel (Jourdan) y Marceline (Page) que, después de ser incapaces de consumar su matrimonio durante dos meses, se van de luna de miel a Argelia. Allí Michel es seducido por un criado árabe llamado Bachir (Dean) y, posteriormente, consumido por la culpa, acaba acostándose con Marceline. Ella se queda embarazada, encerrándose ambos en un matrimonio sin amor.
Hubo problemas desde que comenzaron los ensayos, el 18 de diciembre de 1953. Page y Jourdan se enfrentaron, mientras Jimmy temblaba de inseguridad y de miedo. «Jimmy estaba muy nervioso y atemorizado ?recuerda un actor que trabajaba en la obra?. Superó el miedo haciéndose el duro. Era joven y la función era un gran paso en su carrera». De hecho, la única aparición de Dean en Broadway aparte de ésta, See the Jaguar, fue un fracaso que se estrenó el 5 de diciembre de 1952 y que echó el telón después de cinco funciones. Shumlin consentía a Dean, quien, al confiar en el director, comenzó a dar pasos decisivos en su personaje. Sin embargo, el 9 de enero, cuando la compañía se trasladó a Filadelfia para hacer pruebas, los problemas de Shumlin se multiplicaron. No se le ocurría cómo montar las escenas homoeróticas, así que Rose le despidió.
El nuevo director era Daniel Mann, que arregló la puesta en escena pero no se dio cuenta del terror casi paralizante que ahora sentía Dean. La falta de confianza del joven actor le impulsaba a exagerar las escenas y a exigir la atención de los que le rodeaban. La situación llegó al límite en uno de los ensayos, cuando Mann, harto del agotador comportamiento de Dean, arremetió contra él y le ordenó que se callara. Atónito, Dean trataba de contener la ira. Los dos hombres se quedaron de pie sobre el escenario, frente a frente, hasta que Dean se dio la vuelta, cogió su chaqueta y abandonó el teatro sin decir palabra. Rose, que había observado todo el desagradable episodio desde el auditorio vacío, decidió despedir a Dean. Según un familiar de Page, la actriz frustró sus planes casi de inmediato. «Les dijo al director y al productor: ?Estáis dejando escapar oro puro?. Si él no está en la función, yo tampoco ?señala el familiar?. Lo decía totalmente en serio. Si Jimmy no iba a estar allí la noche del estreno, ella tampoco».
La mejor decisión. Rose debió de creerla: Dean no fue despedido. Pero Page todavía tenía que asegurarse de que Dean no abandonara. «Recibí una llamada de Geraldine, diciendo que Jimmy estaba en su camerino ?recuerda el actor que trabajaba en la obra?. Me fui para allá y encontré a Jimmy sentado, furioso, dispuesto a matar a alguien. ?Jimmy, ¿qué ha pasado??, le dije. ?No quería meterme en una bronca?, dijo, ?así que he hecho las maletas y estoy listo para irme?. Le dije, ?No puedes hacer eso. Nadie te contratará en el futuro?. Contestó, ?No me importa. Me voy?. Entonces le dije, ?en esta función hay seis actores que están en la lista negra y que no han trabajado durante mucho tiempo. Si abandonas y la obra no sale adelante, se quedarán sin trabajo? ?recuerda?. Hubo una pausa. Las lágrimas no tardaron en caer por las mejillas de Jimmy y dijo, Lo haré». Quizá esa decisión fuera la mejor que tomó nunca. A Dean le fue bien en las pruebas de Filadelfia, pero donde apretó el paso fue en el preestreno de Nueva York. Elia Kazan asistió a la última sesión y después buscó a Dean para ofrecerle un papel protagonista en Al Este del Edén, junto a un contrato con Warner Brothers. De modo que la noche del estreno, después de ofrecer una actuación asombrosa ?incluyendo lo que pasó a denominarse la «danza de las tijeras», en la que Bachir seducía a Michel mientras cortaba el aire con unas tijeras invisibles?, Dean avisó a Rose, con los debidos quince días de antelación, de que abandonaba la obra.
Evidentemente, nada de esto habría pasado si Page no se hubiera jugado su reputación profesional amenazando con abandonar la obra si Rose despedía a Dean. De no ser por ella, probablemente Rose lo habría hecho; desde luego, ese era su estilo. En cualquier caso, el talento de Dean podría haberle llevado a Hollywood en algún momento. Sin embargo, si Page no le hubiera mantenido en El inmoralista, lo más probable es que no hubiera logrado el papel de Al Este del Edén, con lo que toda su carrera cinematográfica y, en realidad, toda su vida, ha- brían sido diferentes.
Puede que Rose, cuando decidió despedir a Dean, no se diera cuenta de que, para Page, la situación tenía consecuencias personales: desde el primer ensayo hasta la temporada neoyorquina de la obra, ella y James Dean mantuvieron una relación. La atracción era evidente. Dean, guapo y cautivador, proyectaba un poderoso atractivo sexual, mientras que Page, con su clásico aire de primera actriz, desprendía su propio atractivo físico. El romance también tuvo importancia por constituir la que parece ser la única relación auténtica de Dean con una mujer.
Relaciones inventadas. Antes y después de Page, las principales relaciones de Dean fueron con hombres. Lo más probable es que las relaciones heterosexuales que tuvieron que ver con él fueran inventadas por su estudio de Hollywood por motivos publicitarios. No obstante, su romance con Page fue apasionado, incluso intenso. «La relación duró tres meses y medio ?afirma un familiar?. En muchos sentidos Geraldine nunca superó lo de Jimmy. A lo largo de los años no era raro que yo fuera a su camerino, evidentemente mucho tiempo después de que Dean hubiera muerto, y me encontrara fotos de él pegadas en su espejo. Ella nunca olvidó a Jimmy, nunca. Creo que artísticamente eran almas gemelas».
Durante años, Page no habló de Jimmy más que en contadas ocasiones, y siempre en privado. «Cuando le conoció, estaba casada con un músico clásico ?señala un amigo y colega de Page?, al que la actriz le confesó el asunto años después. Por eso fue tan discreta en aquel momento. Pero durante el resto de su vida Geraldine conservó esos agradables recuerdos de tardes en alguna cama de bronce con Jimmy. Tenía un toque romántico». Como para crear recuerdos de la relación, Dean hizo dibujos a mano alzada para Page, que sólo realizaba para quienes realmente le importaban. Al joven actor, artista aficionado de talento, le gustaba bosquejar apuntes en el dorso de servilletas u hojas de papel. Para Page realizó, aparentemente de una sentada, una docena o más de dibujos a plumilla en trozos de papel de 7x13 centímetros. Había bocetos de la propia Page, de Jourdan y de otros actores de El inmoralista, así como otros apuntes al azar, algunos de ellos eróticos. Page adoraba los dibujos y los guardó para mayor seguridad en un pequeño sobre blanco en el que escribió: «Por favor, guarden estas obras maestras hechas para mí por James Dean».
Bocetos para ella. Dean hizo más bocetos para Page después de una lectura dramatizada de Las traquinias, en la que él participó, junto a otros actores del Actor?s Studio como Anne Jackson y Eli Wallach, en un teatro de Greenwich Village. En el reverso de los programas de mano, Dean dibujó a Page una mano masculina, una figura picassiana de la pierna, el rostro y la mano de un hombre, un varón desnudo arponeando un perrito caliente ?con aspecto de tiburón? para meterlo en un pan, y una zanahoria en una guillotina. Pero el boceto más revelador muestra a un camarero sosteniendo una bandeja con la cabeza de Marlon Brando, rodeada de fruta, como lista para servirla a unos comensales. Dean había telefoneado con frecuencia a Brando, rogando a quienes atendían el teléfono del más reputado actor que le pusieran con él; pero todo fue en vano. Brando nunca aceptó una llamada de su joven admirador. Los dibujos de Dean parecen ser su venganza.
De la profunda intimidad emocional existente entre Dean y Page que insinúan los bocetos, fue testigo, al menos, una persona, el 4 de marzo de 1954. En aquella época Page estaba ayudando a financiar una producción modesta de La máquina infernal, la versión del mito de Edipo realizada por Jean Cocteau. Page, al estar actuando en El inmoralista, no podía ver ninguna de las funciones diarias del montaje, pero, para poder asistir a él, programó un ensayo general para las 11.30 del 4 de marzo, después de terminar su propia función. Acudió con Dean. «Esa noche Page estaba sentada al fondo del patio de butacas con Jimmy ?recuerda?. Entonces, en mitad de la función de tres horas, comencé a escuchar sonidos ?una respiración dolorosa, gemidos sordos? que sonaban involuntarios. Me volví y vi a Gerry abrazando a Jimmy, que estaba casi en posición fetal». Al final, cuando Edipo se arranca los ojos ante su madre ?y Jimmy, evidentemente, había perdido a su madre cuando era un muchacho? Dean estaba destrozado. Comenzó a sollozar. Cuando cayó el telón y los actores se fueron, Jimmy se derrumbó totalmente. Trataba de expresar lo que le ocurría, pero con incoherencia. Era muy íntimo. Sólo cuatro días después Dean abandonó Nueva York en dirección a Los Ángeles. Para Geraldine fue un final repentino». Apenas 18 meses después estaría muerto.
PAUL ALEXANDER
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