abc.es | ABCD las artes y las letras | Toda la actualidad cultural | Noticias de Cultura | Eventos culturales

Números anteriores
Edición PDF
Descargar índice

Buscador avanzado

Herencias muy deseadas

Libros Por Miguel Sánchez-Ostiz.

  • RSS
  • Comparte 
21 de junio de 2008 - número: 855
  Vota:
Resultado: Valoración 5,0
  • Tamaño del texto

 

Con Ángeles rebeldes (1981), Robert-son Davies plantea al lector, entre otras muchas cuestiones, esta pregunta: ¿de qué está hecha una buena novela? Una excelente novela en este caso, rica, apretada de reflexiones, sí, pero más ágil que un roman philosophique del tipo al que se alude expresamente en el relato escrito por uno de sus personajes más enjundiosos, el falso monje Parlabane.

A la luz de estas páginas habrá que concluir que una buena novela se escribe con personajes construidos con mimo, con información más que con convencionalismos, esto es, con verdadero interés por los caracteres y los rasgos psicológicos puestos en escena; con ambientes y usos sociales descritos con suficiente detalle como para meter en ellos al lector; con ideas poco convencionales o expresadas de manera novedosa, con pasión y sin cinismo.

Esto es, una buena novela, del género ya olvidado, por falta de verdadera ambición intelectual, que practicaba Davies, se escribe poseyendo y desarrollando una curiosidad intelectual lo más amplia posible que abarque tanto asuntos en apariencia remotos como de estricta actualidad. Davies en su novelística se explica y explica a la persona en sus pasiones, ambiciones, deseos ocultos, verdades trascendentes y mentiras. Que esa forma de narrar no esté de moda no quita para que la novela sea arrebatadora, un acicate para repensar no pocos lugares comunes en los que se basan prejuicios habituales que pasan por verdades.

En Ángeles rebeldes, el ambiente que describe Davies es el de una Universidad privada canadiense, con todas sus raterías, engaños, fastos, petulancias, ambiciones de medro que pasan por intelectuales, personificados por una gente que parece vivir al margen del mundo y no pasa de ser una zafia representación de este. En ese medio es donde Davies, además de urdir un buen crimen (así, como suena), nos lleva de viaje al universo hermético de los luthiers, los gitanos centroeuropeos, la alta bibliofilia, la obra de Rabelais, las manías de los eruditos, las curiosidades de historia de las religiones, el tarot, los caprichos sexuales; pero al hilo de esos asuntos se debaten cuestiones de dignidad humana, de teología y de humanismo no tan renacentista como parece, y se reflexiona sobre las relaciones de pareja, el amor, la amistad, y hasta sobre el arte de la biografía. Se ve que Davies disfrutó mucho escribiendo esta novela.

 

inserta tu comentario

En unos minutos se visualizará el comentario.

Título
Nombre
Código
Comentario
  

comentarios

Inicio | Libros | Teatro | Arte | Música | Cine | Arquitectura y diseño | Firmas | Cómic | Mapa Web

Semanario de cultura y literatura. La revista literaria y cultural del diario ABC