01 de mayo de 2011 - número: 995

Escalofriante parábola del estalinismo

Libros

El célebre teórico de la literatura húngaro Georg Lukács definió en su día a Tibor Déry (Budapest, 1894-1977) como «el más grande analista de seres humanos de nuestro tiempo». Déry fue encarcelado en varias ocasiones a lo largo de su vida, siguiendo los diferentes y vertiginosos vaivenes políticos e históricos de su atormentada tierra de origen. La última vez ocurrió en 1956, al haber participado activamente en el heroico levantamiento de la capital, Budapest. Tras la cruenta represión soviética, fue condenado a nueve años de cárcel. Escritores de todo el mundo

-Camus, Sartre, Forster, Moravia- salieron en su defensa, solicitando su excarcelación.

Autor de una monumental saga épica, La frase inacabada (1947), en la que retrataba a la sociedad húngara de entreguerras, en su juventud Déry estuvo durante años exiliado, tras la sangrienta y breve «república roviética» instaurada por Béla Kun en su país en 1919. Nacido en el seno de una familia acomodada de origen judío y austríaco, entre los años 20 y 30 llevó una vida errante de periodista por Europa.

Un texto premonitorio

Regresó en 1935 y durante un tiempo militó, una vez finalizada la guerra, en el Partido Comunista, hasta que en 1953 fue expulsado e inició una serie de irónicas narraciones satíricas, de carácter entre grotesco y kafkiano, sobre el régimen comunista.

En 1956, poco antes de la revolución húngara de octubre de aquel año, Déry escribió, de forma premonitoria, su inquietante fábula sociopolítica Niki o la historia de un perro, tomando como protagonista simbólico a un pequeño y vapuleado can, al que traslada a uno de los períodos más duros del estalinismo en Hungría, el que arranca en 1948, cuando el temible Mátyas Rákosi, jefe del partido y dueño absoluto del país, emprendió una serie de purgas y juicios sumarísimos amañados, siguiendo el modelo de Moscú. Una etapa aterradora de consolidación del estalinismo, en la que campaba a sus anchas, con todo su siniestro esplendor, la brutal arbitrariedad propia de los regímenes dictatoriales. Una arbitrariedad en la que no cabían preguntas ni respuestas y en la que cualquiera podía ser arrestado, llevado a juicio, condenado, encarcelado, torturado, obligado a trabajar hasta la muerte en un gulag, ejecutado o, simplemente, desaparecer sin dejar rastro.

Triste símil de familia

La historia de Niki arranca en el momento en que el ingeniero Janos Ancsa, miembro fiel y cumplidor del partido, acepta a regañadientes, junto a su mujer, acoger a la perra callejera Niki. Una vez que se ha consolidado la relación entre los tres, al modo de un triste símil de familia, ya que los Ancsa han perdido a su único hijo en la guerra, Janos es detenido sin ninguna explicación. Hostigada, proscrita y abandonada por todos, al estar unida en matrimonio a un traidor a la causa, la mujer de Janos comenzará un angustioso exilio interior, en el que solo contará con el apoyo silencioso de la perra.

Escalofriante parábola del sombrío destino de miles de sus compatriotas «humanos» durante el estalinismo, el papel del humilde y desvalido animal de la novela de Déry se asemeja al de cualquier individuo sometido a los abusos y persecuciones gratuitas, pero ejemplarizantes, bajo un régimen totalitario.

Mercedes Monmany