Lamaa, una niña saudí de cinco años ha muerto a manos de su propio padre, un predicador con fama en la televisión por satélite.
Dos semanas ha estado ingresada en el hospital de Riad luchando por su vida, después de haber sido torturada por su progenitor. Tenía los brazos rotos, fracturado el cráneo y numerosas contusiones de la cabeza, según asegura la madre de la niña a «Al Arabiya».
Según el informe médico, el padre de Lamaa -divorciado de su mujer- había aprovechado su turno de visitas a la niña para abusar de ella, torturarla con descargas eléctricas, quemarla con una plancha y golpearla con látigos.
Los hechos, injustificables, han sido reconocidos por el progenitor que ha sido llamado por el Ministerio Público para pedirle explicaciones.














