Sociedad

Cambridge y su examen secreto

Día 15/11/2012 - 11.41h

El proceso para crear cada prueba de Cambridge English es largo, riguroso y complicado y a esto debe su prestigio

Cambridge y su examen secreto
abc
Candidatos a un certificado de Cambridge English, durante un examen en el Centro Pau Casals, en Barcelona

En los tiempos que corren, conocer bien una segunda lengua es fundamental para avanzar a nivel profesional, educativo y hasta social. Sobre todos los idiomas es el inglés —según el último estudio del Observatorio Europeo de las Lenguas— el que está «más adoptado como primer idioma extranjero y también es considerado como el más útil y el más fácil de aprender».

Existen innumerables centros educativos, institutos y academias que ofrecen a la población diferentes cursos para adquirir estas habilidades lingüísticas que se miden por niveles. Estos están regidos por el Marco Común de Referencia Europea de lenguajes (CEFR, por sus siglas en inglés). Los niveles van desde el Pre-A1 (el más básico para principiantes) al C2 (el más alto en el que la persona maneja el idioma como un nativo). Entre el océano de exámenes que certifican el dominio del inglés en cada nivel, el realizado por Cambridge English (hasta hace poco llamado Cambridge Esol Examinations) cuenta con gran reconocimiento mundial.

Su First Certificated in English (FC), que da una calificación de B2, es decir el requerido para escribir y hablar en el idioma en el día a día, es reconocido por más de 12.500 instituciones en todo el mundo, se acepta en colegios e institutos y es aprobado (a veces requerido) para diversas Visas para entrar en Reino Unido. Otros certificados como el Advanced y Proficiency (el más alto), son aceptados por el gobierno Australiano para estudiar carreras en sus universidades.

Investigación constante

El éxito de su reconocimiento viene dado por un estricto trabajo previo a la presentación del examen y la investigación constante. «El proceso para realizar nuestros exámenes es largo y complicado. Hay 300 personas trabajando en el desarrollo y otras 3.000 más fuera de la sede para crear preguntas», señala Michael «Mike» Milanovic, director ejecutivo de Cambridge English durante una visita a la sede de esta institución que está adscrita a la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

«Se realizan comisiones y al año se crean unas 100.000 preguntas que se van probando. A partir de estas se hace un material que va a revisión. Este pre test (examen piloto) es probado en 250.000 alumnos alrededor de todo el mundo», señala el director.

Hugh Moss, Gerente del Grupo de Evaluación y Operaciones, apunta que los centros de examinación en todo el mundo se interesan en realizar estas pruebas previas.

Exámenes personalizados

En cada «pre-test» hay preguntas (ítems) que están pensadas para cada nivel, y en la prueba piloto se determina si son adecuadas o no para lo que estaban pensadas. No se hace una escala predeterminada porque el examen también se crea tomando en cuenta las regiones donde se aplican, el nivel de inglés general de un país y su bagaje cultural. «No se tiene una escala común mundial por estos factores. Se debe que calibrar cada examen con una parte no evaluada para determinar el nivel de dificultad», especifica Milanovic.

Una vez que las preguntas son probas en estos «pre-test» se determinan si son válidas o no. De ser correctas entran a un gran banco de «ítems», del cual se van extrayendo para fabricar cada examen. Entre seis y nueve meses antes de cada presentación oficial se prepara el modelo de prueba con ítem de este gran banco. Hay cerca de 2.700 centros autorizados para presentar los exámenes en 130 países y cerca de 40.000 colegios e instituciones que preparan al estudiante para enfrentarse a esta prueba.

Nick Saville, director del departamento de investigación y validación de esta institución, apunta que cerca del 15% de la sede de Cambridge English está destinada a solo crear estas preguntas.

«Tenemos expertos en muchas áreas trabajando en este departamento para que cuando el alumno vea un certificado de B2 esté totalmente seguro que su nivel es B2. Somos muy rigurosos en esto. Hay doctores en estadísticas, lingüistas y especialistas en segundas lenguas», resalta Saville.

Presentación

Las pruebas están divididas en cinco partes. Una de Lectura («reading»), en la que el candidato debe entender diversos y dependiendo del nivel al que se esté postulando, tendrá que responder preguntas o tareas. La segunda es la Escritura («writing») en el que deberá demostrar que puede generar textos de diferentes temáticas.

La tercera parte se llama Uso del Inglés («use of English») en el que se controla el vocabulario y la gramática. La cuarta sección se trata de Escuchar («Listening»), deben demostrar que comprenden el idioma hablado, a través de audios, transmisiones de radio, discursos y charlas. La última es Conversación (Speaking), en la que los candidatos participan en una charla con otros compañeros y profesores.

En los últimos cinco años ha aumentado la demanda de españoles que se presentan a estos exámenes en un 20% al año, según Stuart Park, filólogo y ex director de Warwick House, Centro Examinador en Valladolid. En España existe un centenar de centros de examinación y en muchos de ellos el candidato se puede matricular y examinarse «on line». El precio varía dependiendo del nivel al que se postule y el centro examinador, pero oscila entre los 80 euros y los 200 euros.

Las medidas de seguridad

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