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«Un jefe que nunca sonríe es una persona muy insegura de sí misma y de su capacidad para liderar»

Día 03/12/2012 - 18.54h
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Teresa Baró, especialista en lenguaje no verbal, nos da las claves para aprender a ver más allá de las palabras en su último libro

Teresa Baró estudió filología porque le interesaban las palabras, pero terminó convirtiéndose en una especialista de lo que decimos con los gestos. Durante su etapa como docente, se dio cuenta de las dificultades que tienen los adolescentes para comunicarse en público y tiempo después decidió dejar el mundo de la enseñanza y montar una consultoría de comunicación. Desde hace doce años asesora a políticos, directivos y profesionales liberales y asegura que cuanto más se introduce en la comunicación personal más cuenta se da del peso que tiene el lenguaje corporal. Fruto de su experiencia, nace el libro «La gran guía del lenguaje no verbal» (Paidós), en el que enseña cómo utilizarlo para lograr el éxito en nuestras relaciones personales y profesionales.

-¿Hasta qué punto influye el lenguaje no verbal en nuestras relaciones?

-Influye decisivamente. La palabra expresa el contenido más informativo, pero el lenguaje corporal revela lo emocional y lo

«Un jefe que nunca sonríe es una persona muy insegura de sí misma y de su capacidad para liderar»
Teresa Baró

inconsciente. Podemos modificar nuestras emociones a través del lenguaje corporal y esto es clave para las relaciones con los demás, porque nos tratan según cómo nos ven y actúan según cómo nos perciben. Mi tesis es que nosotros podemos utilizar el lenguaje no verbal de forma más consciente de lo que lo hacemos para lograr la felicidad. La seducción es sobre todo generosidad: cuanto más das, escuchas y sonríes, más recibes después.

-¿Es cierto que la cara es el espejo del alma?

-Sí, pero con matices. Es cierto que la cara es el espejo del alma porque cuando recibimos estímulos, la emoción es mucho más rápida que la razón. Aunque la razón nos diga: «no tienes que poner esa cara», siempre sera más lenta y se nos escapará una microexpresión, aunque dure décimas de segundo, que después viene corregida por la razón.

-Hay que estar muy atento entonces para captarlo...

Sí, y los pies también delatan. Si la persona está sentada con las piernas cruzadas y nerviosa, balanceará el pie constantemente. Si está de pie, se balanceará de delante a atrás o de lado a lado. Cuando los pies apuntan hacia la salida es que se quiere ir y si cruza los pies estando de pie es un signo de timidez.

-Dices en tu libro que el carisma se puede aprender...

-El carisma es un conjunto de cosas, no es algo único, son varios rasgos que acaban haciendo que esa persona sea especial. Puede haber algunos genéticos, como la inteligencia, la apariencia física, pero hay otras muchas cosas que podemos cultivar: la simpatía, el sentido del humor, la capacidad de seducción, el ser original, tener un estilo propio en el vestir. Aunque genéticamente seamos del montón, podemos aprender unas habilidades que nos hagan especiales.

-¿Qué gestos deberíamos evitar en una entrevista de trabajo?

-En general, los dos extremos son negativos, tanto el exceso de confianza como el excesivo nerviosismo. Lo recomendable es ser natural, pero con seguridad y firmeza. Caminar sin arrastrar los pies, con la cabeza alta, el pecho fuera, sin mucha prisa y de forma elegante. Cuando saludes al entrevistador, dale la mano solo si él te la ofrece primero y nunca beses. Durante la entrevista, cuando ya estamos sentados, no hay que jugar con nada en la mano, es mejor mantenerlas juntas, pero no muy tensas, encima de las rodillas, y evitar ponerlas en la mesa del entrevistador. Tampoco da buena impresión tocarse la cara, la nariz y el pelo, o rascarse, ni intentar abrir el nudo de la corbata, darle vueltas al anillo o tocarse el reloj o los puños de la camisa. Si la entrevista ha ido mal, no tienes que irte con la cabeza gacha, sino con una sonrisa optimista y mostrando seguridad.

-¿Se puede reconocer a un líder mediante su lenguaje no verbal?

-Sí. Un líder siempre tendrá el cuerpo abierto, sin gestos de duda, inseguridad o nerviosismo.

-Cuando te presentan a alguien, la gente siempre duda: ¿dos besos o la mano?

-En el ámbito profesional, lo adecuado es la mano aunque sean dos mujeres. El apretón de manos comunica muchísimo. Tiene que ser cálido, mirando a los ojos y acompañado de una sonrisa. Si das la mano, pero no sonríes o bajas la mirada, estás transmitiendo que no quieres estechársela.

-Hablando de sonrisas. En el ámbito laboral, algunos jefes toman la risa por falta de seriedad y no sonríen nunca...

-La sonrisa es la forma que tenemos los humanos de generar complicidad, de demostrar a nuestro interlocutor que vamos en son de paz y que estamos contentos de verle. Es un mensaje de acogida

«Un jefe que nunca sonríe es una persona muy insegura de sí misma y de su capacidad para liderar»
Portada del libro

y bienvenida necesario en las relaciones. El clima que se establece en un entorno donde la gente no sonríe puede llegar a generar tensiones, poca confianza y frialdad. En el trabajo hay momentos para todo, un exceso de risa o sonrisa en el momento inadecuado puede ser contraproducente. Pero un jefe que crea que tiene que poner cara seria para tener autoridad es una persona muy insegura de sí misma y de su capacidad para liderar. Se consigue mucho más con una sonrisa en el momento adecuado que con malas caras.

-¿Con qué gestos estamos mandando un mensaje negativo sin darnos cuenta?

Todos los gestos de cierre: cruzar los brazos, poner las manos en los bolsillos o por detrás, bajar la cabeza o volverla hacia otro lado. En las mujeres, ponernos el bolso o una carpeta delante o utilizar pañuelos o fulares demasiados grandes es una señal de barrera.

-¿Y cuáles nos dan pistas de que le gustamos a alguien?

-En la seducción sexual es muy sintomático que la chica se toque el pelo de forma lenta y con la palma de la mano hacia fuera. En el caso de los chicos, procuran reducir las distancias físicas, propiciar el contacto, aprovechar para cederte el paso y acompañarte por la cintura o el brazo...

-¿El lenguaje no verbal ayuda a destapar a un mentiroso?

-Hay personas que mienten muy bien, sin que nada los delate, son mentirosos naturales. Otras no lo hacen tan bien y emiten una serie de señales que a veces pasan desapercibidas: evitar la mirada, bajar el volumen de voz, carraspear, dudar o vacilar al pronunciar la frase, tocarse especialmente la zona de la cara y el cuello, el rubor, un pequeño temblor en el labio. Aunque un exceso de contacto visual también puede ser un indicio. Eso es lo que hacen mucho los niños cuando se dan cuenta de que si evitan la mirada sus madres los descubren.

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