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Escándalo en China por la fortuna familiar del primer ministro Wen Jiabao

«The New York Times» desvela que el líder comunista y su familia atesoran una fortuna de 2.088 millones de euros a través de sociedades de inversión en las que figuran amigos, colegas de trabajo y socios de negocios

Día 27/10/2012 - 08.02h

Tras el «caso Bo Xilai», el popular dirigente defenestrado por corrupción y cuya esposa asesinó a su socio británico, un nuevo escándalo salpica al régimen chino cuando faltan menos de dos semanas para el trascendental XVIII Congreso del Partido Comunista, que aupará a una nueva generación de líderes al poder. Apurando sus últimos meses en el cargo antes de su relevo en la Asamblea Nacional de marzo, el primer ministro, Wen Jiabao, desayunó ayer con la noticia que publicaba «The New York Times»sobre la fortuna que atesora su familia, calculada en unos 2.700 millones de dólares (2.088 millones de euros). Dicha información, ampliamente documentada, fue bloqueada por la censura que impera en internet en China, al igual que ya ocurrió en junio cuando Bloomberg reveló el patrimonio familiar de Xi Jinping, quien sucederá a Hu Jintao como secretario general del Partido Comunista y presidente de la República Popular.

Con profusión de detalles, la investigación de «The New York Times» ha descubierto que «muchos familiares de Wen Jiabao, incluyendo a su hijo, su hija, su hermano menor y su cuñado, se han vuelto extraordinariamente ricos durante su mandato». En muchos casos, añade el rotativo, «los nombres de los parientes han sido ocultados tras sociedades e inversiones a través de amigos, colegas de trabajo y socios de negocios». Como consecuencia, la familia del primer ministro, que curiosamente es el responsable de la política económica de China, «tiene activos en bancos, joyerías, enclaves turísticos, compañías de telecomunicaciones y proyectos de infraestructuras, en ocasiones usando entidades en paraísos fiscales». Entre sus posesiones, el diario neoyorquino destaca «un proyecto para la construcción de villas en Pekín, una fábrica de ruedas en el norte de China y una empresa que ayudó a construir algunos de los estadios de los Juegos Olímpicos de 2008, como “El Nido”, así como inversiones en la aseguradora Ping An, una de las mayores del mundo».

Al igual que otras empresas, dicha firma se vio beneficiada en 2004 cuando el Consejo de Estado, dirigido por Wen Jiabao, levantó los límites de su salida a Bolsa y pudo recaudar 1.391 millones de euros en acciones. Una operación que llenó los bolsillos de parientes como su madre de 90 años, que, a tenor del periódico, «tenía en 2007 una participación de 93 millones de euros». Sin embargo, sus acciones están registradas a nombre de Taihong, un «holding» empresarial de Tianjin – la localidad natal del primer ministro – dirigido por Duan Weihong, una amiga de su familia que pretendía así ocultar sus inversiones.

Según explicó esta mujer de negocios a «The New York Times», «cuando invertí en Ping An no quería que se escribiera sobre mí, así que le pedí a mis familiares que buscaran a otras personas que mantuvieran dichas acciones por mí». Duan Weihong insistió en que todo había sido un «accidente» y aseguró desconocer que los parientes de Wen Jiabao tenían dichas acciones, pese a que hace falta su carné de identidad y sus firmas para registrarlas a su nombre.

En China, el poder político está íntimamente ligado al económico y, debido a la corrupción rampante, es imposible hacer negocios sin «guanxi» (contactos) con su autoritario régimen. Aunque el nombre de Wen Jiabao no figura en el patrimonio de su familia, su esposa, Zhang Beili, es conocida como la «reina de los diamantes» por el éxito de su empresa de joyería, mientras que su hijo, Wen Yunsong, es otro adinerado hombre de negocios que se codea con los magnates de Hong Kong y Singapur.

A tenor de un cable diplomático de 2007 desvelado por Wikileaks, «Wen Jiabao está disgustado con las actividades empresariales de su familia e incluso ha pensado en divorciarse de su esposa, pero no puede o no quiere cortar sus negocios». Debido a sus frecuentes soflamas contra la corrupción, el patrimonio familiar del primer ministro ha incendiado Weibo, una copia en mandarín de Twitter, antes de que la censura bloquease términos de búsqueda como «Wen», «2,7» o incluso nombres en clave como «el mejor actor del mundo» para referirse a él, máximo exponente del comunismo a la china.

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