Sobre la base del utilitario iQ, que hace poco recibía una somera puesta al día, Toyota acaba de dar a conocer una versión de impulsión totalmente eléctrica de la que aún se desconoce si entrará en producción, si bien sí se han facilitado muchas de sus características. El coche adopta diferencias que mejoran su aerodinámica, entre otras unas entradas de aire frontales más pequeñas o unas llantas específicas. Además, los bajos del vehículo han sido en este caso carenados.
Pesa 125 kg más que un iQ con motor de gasolina 1.33 CVT, entre otros fruto de sus baterías de ión litio (150 celdas y 47 kW, con una capacidad de 12 kWh), situadas en el piso del coche y protegidas por una estructura de acero de alta resistencia. Al parecer, la habitabilidad es la misma que en el resto de iQ. Por otra parte, el motor eléctrico actúa como generador para cargar las baterías en fases de desaceleración y frenada. En todo caso, la recarga completa de la batería se realiza en un enchufe doméstico de 230 V en 3 horas, pero la marca anuncia que en 15 minutos puede reponerse al 80%.
Puede acelerar hasta 100 km/h desde parado en 14 segundos y alcanza un tope de 125 km/h. Su actual autonomía ronda los 85 km, escasa, motivo por el que Toyota no estaría lanzada a su comercialización inmediata, en espera de conseguir un alcance superior y una recarga más rápida. Por cierto, cuenta con elementos como una bomba de calor para alimentar la calefacción y con un sensor de humedad que evita el empañamiento del parabrisas y el uso habitual del aire acondicionado para esa funcionalidad.




